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Hiking Trails and Trips in Panama

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Venas Azules y Playa Blanca, Colón

Cacique, Colón

Emberá Drúa y Cascada Quebrada Bonita, Panamá

Cascadas Tigrero (3), Coclé

Cascadas La Gloria (3), Pmá Oeste

Cascadas Pozo Azul (4), Cerro La Vieja, Coclé

Cascadas Las Fuentes (3), Pmá Oeste

Selva Mágica, Salto de los Monos, extremo.

Debe reservar con anticipación.
Grupos de 4 personas
Grupos de 8 personas
Grupos de 10 personas

Todas nuestras giras incluyen:
Transporte terrestre o acuático
Visita y entradas a los sitios
Seguridad y primeros auxilios
Hidratación
Alimentación dependiendo del lugar.

Contacto Mariel Ulloa G. (507) 6592-9153
info@enlodados.com
Consulte nuestra ficha técnica, precios e itinerarios.

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Nadie podría pensar que un día normal de playa con sol precioso se puede tornar gris a causa de un animal venenoso.

Sí, y las circunstancias de lo sucedido no fueron las mejores para la víctima porque sin duda, el dolor no se lo quitaba nadie. Pero agradecemos que esas mismas circunstancias nos escogieron a nosotros para ser quienes le dieran asistencia.

Una clienta iba saliendo ya de la playa. La mitad del grupo se encontraba practicando snorkel y el resto estaba en la orilla disfrutando de la calidez del Caribe. Al parecer la joven decidió salir del agua y en eso, pisó algo que de inmediato le produjo un intenso dolor que con los minutos se intensificó.

De ese grupo me llamaron pues me encontraba adentro con los que hacían snorkel por el arrecife y fui a ver qué sucedía. Cuando vi su pie, pensé que había sido un erizo de mar, sin embargo no se veían espinas, pero denotaba tres incisiones o punzadas en el talón. Tampoco suponía ser una raya pues con anterioridad habíamos visto ya esto. Sin duda, sería un erizo que entró y salió, por lo tanto suponimos que el dolor pasaría en poco tiempo.

De inmediato apliqué cetirizina y al ver que el dolor no cedía, también Ibuprofeno. Establecimos una hamaca y Rey cargó a nuestra clienta hasta ahí donde estuvo tranquila y donde el dolor por momentos bajaba y luego intensificaba. Esto sucedió a eso de las 2pm y nuestra lancha debía buscarnos a las 3pm. Por lo que decidimos mantener la calma y esperar. Los síntomas se encontraban controlados, el dolor seguía en el mismo sitio, denotaba que todo era sintomático pues No hubo desmayo, vómito, subida de presión ni mareos.

Una de las personas que administran la entrada en la playa nos dijo sin duda que eso había sido un «rascasio» y que debíamos encontrar al pez y matarlo, de lo contrario el dolor seguiría y que cada vez que el mismo se movía en el agua, a ella le dolería más. Claro, eso nos pareció sumamente raro y exótico, pero no pusimos en tela de duda su opinión.

A las 3pm en punto subimos a la lancha y el lanchero nos dijo lo mismo, también las personas que viven en el pueblo más cercano, donde desembarcaríamos. Cabe destacar que en el pueblo de José Pobre nos ofrecieron ayuda con medicina tradicional. Constaba de un menjunje de hojas y líquido con color de té negro. Nos comentaron que es una mezcla de cortezas de árbol que utilizan en casos de accidentes con animales del mar, serpientes y alacranes. También nos ayudaron calentando agua para que la chica metiera el pie, ésto ayudó a que el dolor calmara por un buen rato, pero debíamos subir a nuestro transporte de regreso.

Inmediatamente llegamos a Portobelo, llevamos a la chica al centro de salud de Portobelo, donde nos comentaron que ese tipo de accidentes es muy común en el área Oeste de la Costa Arriba y que para el área Este se veían más los accidentes con el Pez León.

Noté a la enfermera y doctora bastante tranquilas con la situación, aunque sorprendidas por la asistencia que habíamos dado, pues dieron énfasis en la utilización de la cetirizina, que ayuda en el tratamiento de alergias pues nunca se sabe si la persona accidentada es alérgica a la toxina que posee el animal.

Al preguntar a nuestra clienta la intensidad del dolor, indicó que de 1 a 10, el dolor era 10 y definitivamente era verdad pues ya se le salían las lágrimas. Procedieron a inyectar para tratar el dolor y al pasar 15 minutos ya la chica se sentía mejor. Además aplicaron vacuna de tétano y dieron receta para inyectarse al día siguiente así como una incapacidad.

Recuerdo que la doctora dijo «ese pez vieras qué feo es y mira todo lo que produce, por suerte no es muy grave».

Quiero destacar que esto fue un domingo, en un área apartada del país; la atención en el Centro de Salud de Portobelo fue espléndida, nos trataron excelente en todo momento.

Llamé a nuestra cocinera, la Sra. Albina del Restaurante Los Rizos en Guanche, le conté lo sucedido y solicité que nos calentara agua. Al llegar al sitio, pudimos degustar una deliciosa comida caribeña y nuestra clienta metió su pie en agua caliente, lo más caliente posible en estos casos, ya que la toxina del rascasio se inactiva por calor, es termolábil. A este punto el dolor casi había desaparecido y podía apoyar el pie.

Bien, el Rascasio cuyo nombre científico es Scorpaena isthmensis también se les conoce como peces escorpión. Los pinchazos se producen con los radios espinosos de la aleta dorsal que están asociadas a glándulas venenosas al igual que lo radios de las aletas pélvicas y anal pero no en las pectorales. También poseen espinas sobre los opérculos y las órbitas oculares.

El efecto es leve pero doloroso durante horas o días, fácil infección e inflamación.

Importante: se entierra en la arena, cerca del manglar o arrecife pues es ahí donde caza.

Recomendación: utilizar calzado para agua.

Más adelante haré una entrada sobre más animales marinos que producen accidentes en las playas de Panamá.

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En el tema «El Turismo Rural, una actividad sostenible».

Me siento agradecida con toda organización que nos tome en cuenta para exponer un poco de lo que llevamos a cabo desde hace ya 10 años, una utopía llamada Turismo Rural, que al final del camino tomó forma y empezó a dar frutos.

En días pasados tuve la magnífica oportunidad de compartir esto frente a más de 150 personas interesadas en escuchar y aprender de lo que hemos podido desarrollar en distintas comunidades que actualmente subsisten con turismo, donde hace 10 años ni siquiera lo veían como algo posible o rentable.

Nos sentimos felices y complacidos de conocer personas que gestionan fincas agroturísticas, jóvenes emprendedores, guías de turismo de antaño y líderes comunitarios que buscan la salida a una problemática nacional: la pobreza en las comunidades apartadas.

Compartimos podium con interesantes personas como: Diwigdi Valiente y su fundación Burwigan, Miguel Siu de Panama-Birds & Wildlife Photos y el distinguido Señor Cristobal Chen quien entrenó en selva a los primeros astronautas que fueron a la luna.

Diwigdi expuso la problemática ecológica que existe en Guna Yala y la amenaza climática del aumento del nivel del mar en las islas del archipiélago y contó que lleva 16 toneladas de plástico trasladadas hasta la Ciudad de Panamá a centros de reciclaje, buscando la manera de ayudar a su comunidad y de conservar sus corales, que conforman el 80% de la totalidad de corales que existen en Panamá.

Miguel Siu nos explicó sus vivencias en observación de fauna o turismo de observación de vida silvestre en otros países y cómo estas ideas pudieran ser implementadas en el nuestro.

La exposición del señor Cristobal Chen, ex instructor de supervivencia en la selva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Panamá, fue corta pero magistral pues nos contó su experiencia trabajando con norteamericanos, entrenándoles en selva. Habló de los traumas psicológicos que debieron ser tratados para enfrentar la selva y dió tips de supervivencia.

Sin duda, una experiencia genial para compartir, agradecidos con todos los que formaron parte de este conversatorio y agradecida con la invitación.

Cabe destacar que estamos siempre dispuestos a compartir un poco de aprendizaje y ayuda a quienes quieran implementar ideas de Turismo Rural Sostenible.

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Cuando los atractivos se tornan populares, de inmediato siento un amargo sabor. Pero de tanto da el agua al cántaro… y nos fuimos a explorar Venas Azules.

Un sitio cuyas fotografías hechas por drone, lo hacían muy llamativo y exclusivo. Antes de visitar el lugar me pregunté muchas veces donde estaba ubicado, pues mi madre vivió en Portobelo algún tiempo atrás y jamás habíamos escuchado de un sitio con ese nombre.

Cuando finalmente exploramos caímos en cuenta que el nombre fue puesto por un nuevo grupo que lleva turistas el lugar, y nos parece excelente pues es llamativo. Pero las Venas Azules realmente están alrededor de la Isla del Padre, más cerca de la comunidad de José Pobre o José del Mar, que de Portobelo.

Isla del Padre
Playa Blanca

Y a José Pobre se llega en un buen sedán o 4×4 pues el acceso es de tierra, bordea una parte del Parque Nacional Portobelo que llega casi al mar.

La hospitalidad en José Pobre es lo máximo y nos encantó sus ganas que tienen de desarrollar un turismo de calidad. Los lancheros dispuestos a llevarte a donde les pides y con un valor de responsabilidad muy agradable.

Una vez en la lancha, nos llevaron hasta Las Venas Azules, un sitio mágico, de aguas cristalinas y turquesas. Nuestro lanchero nos cuenta que en días de semana es aún más cristalina, cuando hay pocos visitantes.

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El Caribe colonense posee una magia indescriptible que atrapa a quien le visita y queda siempre con ganas de seguir explorando la costa.

Parte Secreta

Nos topamos con nuestro lanchero Adriano en Cacique, nos pusimos los salvavidas y fuimos rumbo a Mamey.
En esta ocasión visitamos varios sitios, empezando por la concurrida Isla Mamey, la cual tiene su encanto, pero quizás para nuestro gusto es preferible visitar en día de semana, sin aglomeración.

De ahí nos desplazamos en bote hasta la Isla de los Monos, sin suerte ya que no los vimos y de ahí fuimos a conocer el encantador Túnel del amor, un espectáculo visual entre manglares que en partes se cierra casi por completo.

Seguimos nuestra visita llegando a la Parte Secreta. Con el tiempo aprendí que todos los lancheros tienen una «parte secreta» a donde llevan a sus clientes a pasarla más tranquilos, pero en este caso, a pesar de lo hermoso del sitio, sin duda alguna pudimos notar la gran cantidad de basura así como la temperatura tan elevada del agua, que aunado a el calor del sol, lo hacía sofocante, a suerte que hay árboles en los cuales guarecerse; eso es lo que más amo de las playas de Colón, casi todas guardan su parte selvática.

Los chicos estuvieron buen rato haciendo snorkel y con el gusto casi llegan a la isla de en frente, donde pudimos notar que llevan a cabo la pesca con arpón.

En Cacique solo es necesario ser creativo, amigables con el ambiente y cuidadosos con nosotros mismos, pues hay una gran cantidad de actividades para pasar el rato.

Erizo de mar negro (Echinometra lucunter)

Fue después de la muerte del erizo negro diadema en todo el mar Caribe cuando empezamos a comprender más profundamente su importancia. Sin él, las algas crecerían y cubrirían por completo los arrecifes de coral y matarían gran parte del coral vivo, y sin coral vivo, los arrecifes desaparecen.

Acá descubrimos una cabaña en un alto con tremenda vista de la costa e islas circundantes, un par de cocoteros nos invitaron a refrescarnos.

Pretendíamos caminar hasta el pueblo de Cacique, ya que la playa está cerca pero nuestro lanchero nos fue a buscar, y así concluímos en la parte central de tan lindo y colorido pueblo donde también degustamos de un delicioso plato de langosta, pescado, arroz con coco y ensaladas.

Sin duda, un hermoso sitio del Caribe con una gran potencial para turismo. Nos encantó conocer el hotel hecho con materiales reciclables; el mismo está edificado con contenedores, posee 5 habitaciones con vista al mar, camas hechas con bambú y en general todos materiales reciclables, un ejemplo a seguir en este contexto, vale destacar que Sí se puede obtener beneficio de materiales reciclados, siempre que aprendamos a aprovecharles al máximo.

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A pocos kilómetros de la ciudad de Panamá encontramos una joya de la etnografía cultural panameña: las comunidades Emberá en el Río Chagres.

En esta ocasión fuimos a la más alejada de las comunidades del río, Emberá Drúa. Lo escogimos por la belleza que posee Alto Chagres, para nosotros mientras más lejos, mejor.

La rutina inicia abordando una piragua o cayuco, cada quien con sus respectivos salvavidas, indispensable en este tipo de viajes. Para casi todos nuestros viajeros, sería su primera vez en este tipo de transporte acuático, tan común para la etnia Emberá ya que su vida se desenvuelve en torno a los ríos, utilizan la piragua, canoa que construyen con madera de espavé, cedro, cedro espino, y pino amarillo.

Los Emberá del Chagres llevan muchos años dedicandose al turismo sostenible y han logrado posicionarse como un atractivo único para el turista al momento de visitar Panamá.

Las piraguas son piloteadas por un motorista y un indígena que va en la parte delantera indicando por donde tomar, midiendo profundidad y agilizando la piragua cuando se toman partes del río poco profundas.

Inmediatamente se aborda la piragua, empieza una aventura repleta de la más pura felicidad. Ellos, los indígenas, apenas se llega al puerto los puede divisar con su particular vestimenta, algunos utilizan falda de chaquiras y los más tradicionalistas utilizan taparabos.

Dentro de la piragua todos los viajeros tiene que opinar sobre la hazaña que es dirigir la misma. Cuerpos esbeltos, macizos y de color ocre dan paso a una habilidad aprendida de sus ancestros.

Cascada Quebrada Bonita

Al cabo de un rato, llegamos a un borde del río, donde luego de pasar un bosque primario de galería, llegamos a una cascada escalonada que llaman «Quebrada Bonita», perfecto sitio para darse un baño en media selva.

De regreso en la piragua, divisamos la playa que se forma a orillas del Río Chagres, el mismo que fue llamado el río de los Lagartos por Cristobal Colón en el año 1502, por la cantidad de cocodrilos que encontró.

Cuando veo sitios como éste lo único que quiero es meterme, así sea me lleve el río, pero toca trabajar complaciendo a quienes conocen este maravilloso lugar por primera vez.

Una vez abordamos nuevamente la piragua, subimos rumbo a la comunidad de Emberá Drúa donde nos reciben con cantos, sonrisas y manos gustozas de nuestra presencia.

Cuando se creó el Parque Nacional Chagres en 1985, ya los indígenas de la etnia Emberá tenían 10 años establecidos en el área de nombre «2:60» como se llamaba en los mapas del Canal de Panamá ; luego de la creación del parque debieron acoplarse a un nuevo estilo de vida impuesto por las normativas del país, dentro de las que se limitaba el uso de tierra agrícola para subsistencia más no para comercio. Iniciaron así un giro 360 dedicándose exclusivamente a la artesanía.

Sin duda, ahora entendemos por qué gran parte de la comunidad está dedicada a la venta de delicadas y ricas artesanías donde el turista al llegar siempre desea haber llevado más efectivo.

¿Cómo cambiar la forma de vida de una cultura en la que esto es normal, para la supervivencia? El turismo fue su respuesta.

Iniciaron este proyecto en el año 1996, de la mano de autoridades locales y dejandose guiar para el éxito. Actualmente siguen funcionando de la misma manera como iniciaron «Tranchichi» o grupo arriero en español.
Aquí las ganancias son para todos, desde el niño que toca el instrumento cuando llega el turista hasta las señoras que hacen el delicioso pescado con patacones.

Cuando preguntas a Mateo sobre la influencia del turismo en el lugar, te responde » Turismo ha sido una buena idea para nosotros. Tiene un impacto mínimo al ambiente, pero tiene la sostenibilidad a largo plazo. Más importante que todo, el turismo ha causado una revivencia en nuestra cultura y artes tradicionales. Somos orgullosos de quienes somos. Y somos orgullosos para compartir quienes somos con ustedes, nuestros visitantes. Son ustedes, nuestros turistas, que nos apoyan a vivir sosteniblemente esta vida especial. «

Luego de una interesante charla, bailes y comida, nos dimos un baño en aquel hermoso río cristalino con tonalidades verde aqua. No faltó quien se vistiera de Emberá, las chicas se ataviaron con parumas y chaquiras, así como coronas de flores.. o como yo, que aproveché para hacerme mi tatuaje de jagua.

En ésta ocasión avistamos cormoran neotropical (Phalacrocorax brasilianus), Garza tricolor (Egretta tricolor), de regreso vimos un Osprey (Pandion haliaetus) volando alto sobre el río, un clásico Caracara de cabeza amarilla(Milvago chimachima), una Jacana común (Jacana jacana), y en innumerables veces vimos Martín pescador (Megaceryle torquata) y (Chloroceryle amazona); uno disfruta hasta el último segundo viendo los grandes árboles de aquel bosque primario cuya responsabilidad de preservar cae en nuestros hombros y nuestras cabezas.

Siempre, ampliamente Feliz al ver a nuestros clientes serlo. Somos personas muy sensoriales y sabemos que a todos les fascinó. Alto Chagres siempre deja un buen sabor de boca y unas ganas inmensas de regresar y vivir una experiencia aún más profunda, quizás, chamánica.

Si usted desea conocer éste sitio nos puede contactar al whatsapp 6592-9153.

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Necesito recordar con detalles. ¿Cuantas veces he escrito sobre este sitio? Cada vez es diferente.
Días antes me traumé con una canción de Carla Morrison que se llama «Disfruto» y lo único que me venía a la cabeza era el Salto de los Monos. Tenemos tanto que conservar.

Caminando noté que a veces pasamos desapercibido los grandes árboles, pero dos franceses me hicieron prestar más atención a los colosos del bosque, los Ceiba pentandra que hay por todo el camino, algunas veces con sus raíces tubulares más altas que nosotros.

Acampamos en el llano, cerca de un bonito árbol y al cuidado de las vacas.
Temprano, avanzamos. Los monos aulladores advertían de nuestra presencia. Pasamos el río y los rostros felices vieron el árbol más grande del potrero, un Ceiba de quizás 500 años con unas lianas que permiten al excursionista divertirse.

El amanecer nos daba los buenos días con sus rayos de luz sobre el río. Avanzamos la senda hasta llegar a la Poza del Jaguar, procurando ir cargados en electrolitos. La selva es un ecosistema húmedo que requiere preparación y control.

La Poza del Jaguar siempre es un oasis en medio del calor. Tomamos la senda y avanzamos en medio de trochas perdidas, árboles caídos y pasos de animales, hasta llegar a la cascada Solange, que lleva ese nombre en honor a una extranjera que hace un tiempo siendo la más longeba de un grupo, iba coronando la marcha y al llegar aquí entonó una melodía en su idioma natal, francés. Al parecer cuando los demás excursionistas llegaron vieron en ella una imagen mágica e icónica y decidieron nombrarle así.

Dicho sea de paso, antes de Solange, en el Guanche se forma un surra surra o tobogán natural, cuya cascada no tenía nombre. El señor Domingo me consultó cual era el nombre y al constatar que no tiene, me dijo que le pusieramos la «Cascada Domingo», así que ya saben. Lo veo correcto, ya que el Señor Domingo es colonense, trabaja en la ACP con afluentes y cuencas hidrográficas y me parece más que perfecto que una cascada lleve su nombre. Este señor es un guerrero, en un trillo que agota al excursionista más experimentado, él llegó al Salto y regresó. Vale decir que no todo mundo ha llegado al mismo.

Cascada Solange

Acá hay muchísimas plantas, una amante de ellas como yo, se puede entretener en cada esquina. Esta vez vi peperomias, las comunes mostera, los pene de chombo, heliconias exóticas, episcias pecioladas y violetas llegando a color negro, así como diversas calatheas.

Esta vez no corrimos con suerte para ver fauna, aunque si huellas de tapir y nutria, así como excrementos de pequeños felinos. Un par de borrigueros ameiba festiva y las adoradas Dendrobates auratus morfo verde.

Llegamos al campamento, limpiamos el área, reacomodamos un alacrán y Rey junto a los chicos armó el refugio. Decidimos que sólo bajaríamos al Verde Esmeralda que estaba llenísimo e imposible de nadar en él, su corriente muy fuerte, el río estaba claro y en su cauce, pero sabíamos que estaba fuerte para subir, algunos exploradores agradecieron pues estaban exhaustos.

Pasamos una tarde amena entre chorizos, bollos y café, algunos hicieron hasta pasta y sopa.

Nuestro guía: Rey Aguilar aprovechó la tarde para explicar la importancia de una fogata en la selva y de cómo poder hacer una bajo condiciones extrema, con lluvia, humedad contundente en un sitio como la Sierra Llorona de Portobelo.

La fogata es foco de calor, enfocándonos en que somos seres ancestrales, el fuego nos aviva el alma, nos hace sentir confortables y confiados. Las antiguas reuniones en torno a fogatas habrían marcado la evolución social.

El fuego no sólo sirve para cocinar alimentos y ahuyentar depredadores, sino que además permite implementar actividades sociales al caer la noche, cuando ya han llegado a su fin las labores de la jornada para garantizar la subsistencia.

«Las vigilias en torno al fuego son universalmente momentos para formar vínculos, transmitir información sobre el grupo, distraerse y compartir emociones» Polly Wiessner, profesora de antropología.

Cayó la noche, calló el campamento. Asomé mi cabeza varias veces durante la noche, la luna estaba en cuarto creciente, faltando poco para estar llena. Una llovizna leve en la madrugada y supe que el río estaría perfecto.

Desayunamos, emprendimos corto ascenso al Salto de los Monos, la más alta de Colón y una de las más altas del país. Por siempre será emocionante estar ahí. Llegar y ver como el excursionista se pierde en sentimientos, nada más importan más que el momento presente. Nadar, escalar, gritar, no importa nada. Es necesario disfrutar de la manera que sea la más cómoda. Quizás regresas, quizás más nunca lo hagas.

Al bajar, decidimos aprovechar el tiempo y pasar al Verde Esmeralda, que ahora se encontraba apaciguado y perfecto, con su particular profundidad.

Recogimos todo y dejamos todo como si nadie hubiese estado ahí, hicimos el tiempo perfecto a la salida y aprovechamos para un último chapuzon.

Al ir llegando al Dos Bocas vimos que del otro lado iba una crecida y desde ese momento decidimos poner en marcha el Plan B: rápido en las bajadas y planos hasta salir a los llanos para tomar un área sin río. El cansancio era inminente, hubo cambio de mochilas, mucho caballerismo, esta vez hubo hasta cambio de calzados.

Quizás no preveían que afuera nos estarían esperando los caballos para caminar la última hora sin mochilas.

Conversamos con los locales y nos dicen que es seguro pasar el río pues está turbio pero en su cauce. Y así lo hicimos.

Al salir, una deliciosa cena nos esperaba, y las cervezas que nos ayudan siempre a ir más rápido al pensar en ellas.

Grupo completo

Agradecida con cada uno de los excursionistas que nos acompañó a caminar la Sierra Llorona de Portobelo, nosotros no olvidamos a ninguna persona que hace esta senda. Por su preparación, inversión y determinación a la hora de caminar.

Confiamos en que el buen juicio del excursionista que decide emprender la difícil marcha hasta el Salto de los Monos comprenda el amor por los bosques vírgenes y su importancia en el ecosistema, donde no cabe la mano del hombre, más que para admirar su belleza.

Las fotografías son propiedad de Enlodados.com: Daniel Molinar, Domingo Molinar, Sorhay Bambu, Rey Aguilar.

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Iniciamos nuestra gira temprano, haciendo escasas paradas y zigzageando sin cesar por las callejuelas que existen entre Chorrera y Capira.

Esta vez planeamos llegar a Jordanal desde el acceso que existe en Chorrera, que va hasta El Valle de Antón. La vía resulta no ser tan sencilla, pues existen muchas bifurcaciones antes de que la calle de asfalto termine.

Jordanal es una comunidad de Capira que hace frontera con Coclé en San Miguel Arriba, siendo divididos por el Río Indio. Con menos de 600 habitantes, hoy día buscan desarrollar su potencial por medio del Turismo Rural pero que por su difícil acceso, pone en duda a sus habitantes de creer en el gran potencial que poseen.

Jordanal de Capira/
Fotografía de Andrés Matos IG: @matos0893
Cruzando ríos en Ciricito/
Fotografía de Andrés Matos IG: @matos0893

Y menciono que fue una loca aventura pues a pesar que en Jordanal no había llovido hace semanas, aquella madrugada el agua se soltó, el Río Indio y aledaños se crecieron; nuestro 4×4 tuvo un retraso por lo difícil de los caminos recién revueltos en lodo y al ir llegando vislumbramos que el Indio tenía color marrón.

Esta vez, el botiquín fue utilizado por mí, pues con todas las curvas aunado a un malestar que ya sentía, hizo que se me revolvieran las tripas. Nada que no pueda ser resuelto sacando todo del estómago.

Al llegar, debimos realizar un plan B, conocimos a nuestro guía local, el Señor Patrocinio, quien decidió llevarnos a la Cascada, en la Quebrada del Llorón. Él sabía que ese río iba a estar como si no hubiese pasado crecida, pues su dinámica fluvial viene directo de la primera parte de un ojo de agua en la Serranía del Llorón, no existen potreros ni caseríos cerca.

Tomamos un lindo sendero rodeado de un jardín con árboles frutales, bajamos la montaña, subimos por el río y llegamos a la cascada. Estoy convencida de que para algunos chicos del grupo siendo senderistas principiantes, les costó un poco la caminata por el río, pero llegar a la cascada merece el esfuerzo, aún más al percatarnos que estamos en un sitio que ha sido muy poco visitado.

Algunos chicos escalaron las rocas hasta llegar a la cascada más arriba, otros nos quedamos en la parte baja disfrutando de las cristalinas aguas, mientras nos rociaba el bajareque (llovizna). Bien lleva el nombre del Llorón, pues mientras en la ciudad de Panamá hay alerta de sequía, en el Llorón no cesa la llovizna, una bendición proveniente de los cielos, gracias a la conservación de los bosques primarios de Jordanal.

En el río vimos cangrejos, peces y de regreso nuestra amiga Evelyn vislumbró una culebra entre unas rocas, pero al percatarme, la misma había sido atrapada por las rocas, muriendo. Se trataba de una hermosa Imantodes cenchoa, inofensiva culebrilla de aspecto delgado.

Cabe destacar lo saludable del bosque, con precioso follaje compuesto de Monsteras, enormes begonias, muchos helechos y selaginellas.

Al regreso nuestro 4×4 nos llevó hasta la casa donde estaba nuestro sanchocho, hecho con productos locales orgánicos, servido. Delicia creada por amables manos de jóvenes de Jordanal que buscan un acercamiento con el turismo rural.

En Jordanal se vive del agrocultivo, sobre todo culantro que se distribuye en supermercados de Chiriquí, durante todo el año.

Al haber pasado toda la mañana en la Quebrada del Llorón, consulté con mis locales si el río Indio ya se había despejado, a lo que me indicaron que ya habían ido a verificar, pero surgía otro problema: con la crecida, fue contaminado por desechos de una empresa avícola que funciona en el Valle de Antón y bajan a Jordanal.
Al parecer esto sucede seguido, en época lluviosa, dicha empresa prefiere pagar las multas impuestas a acabar con esta contaminación.

Nos despedimos de Jordanal, repletos de delicioso sancocho y aún a laexpectativa al estar en tan hermoso sitio, al ir bordeando sus cerros vemos a lo lejos la Serranía del Llorón y apareciendo ahora el Cerro Teriá de Capira.

De regreso, ayudamos a un ejemplar de perezoso macho de 3 dedos, a cruzar la carretera. También topamos un grupo de burros hermosos a orilla de calle; una de las primeras veces en mi vida que veo varios burros juntos.

Agradecidos una vez más con Isaias Chirú, quien nos ayuda a organizar los viajes a Jordanal, así como a su familia y a los pobladores de este pueblo.

Recuerda que si deseas programar una visita a este sitio, con gusto te pasamos los contactos para que lo hagas seguro y de la mano de locales en pro del empoderamiento en Turismo Rural.

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Cupos Disponibles pre-abono.
Toda consulta al whatsapp.

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