ENLODADOS

Aventura Ecológica en Panamá

Ver Comentarios
Share/Bookmark

INSTA

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Ver Comentarios

En variadas ocasiones nos hemos visto forzados a hacer giras con 20 personas o menos, y queda mucha gente por fuera, expuestos a que nos interroguen sobre ¿Por qué no pueden llevar 5 personas más? o… solo somos un grupo de 10 personas que se quiere unir al trip que ya tienen planeado. Así que luego de poco pensar, hemos decidido crear esta entrada sobre la importancia de la capacidad de carga turística para que de alguna manera entiendan lo que significa y la importancia que esto tiene para los sitios turísticos y hasta la peligrosidad que incluye.

En principio, definamos: “La capacidad de carga es un concepto relativo que envuelve consideraciones de juicio y científicos, presenta un rango de valores los cuales deben ser asociados a los objetivos de manejo específicos para un área y donde los efectos ambientales no solo dependen de la actividad que se realice, sino también de la fragilidad o de la capacidad de absorción del medio.”

1283

Según Wikipedia:

En la aplicación del modelo de turismo sostenible se utiliza frecuentemente el concepto de capacidad de carga, que implica que los lugares turísticos poseen ciertos límites en el volumen y la intensidad que puede soportar una zona geográfica determinada, sin que provoque daños irreparables.

Se define como el máximo aprovechamiento que se puede realizar de los recursos económicos, sociales, culturales y naturales de la zona de destino sin reducir la satisfacción de los visitantes y sin generar impactos negativos en la sociedad anfitriona o en el medio ambiente.

En todo caso, y siguiendo su definición, el turismo sostenible lo ha de ser en las tres categorías en que se clasificaban los impactos del turismo: debe ser sostenible económica, social y medioambientalmente. En las últimas reuniones celebradas en Bolonia durante el mes de abril de 2008, donde se fundó la Red Europea de Turismo Responsable, se habló igualmente de dar una mayor importancia al aspecto cultural tratando de sacarlo del gran ítem social.

El turismo sostenible no hace referencia a ninguna forma de turismo específica, aunque parece que el turismo tradicional tiene más dificultad en alcanzar la sostenibilidad que otras formas de turismo más alternativo.

En base a esto, hemos realizado algunos estudios de acuerdo al terreno y en base a la experiencia llevando gente por senderos.

El concepto de capacidad de carga (que fue elaborado por los ingenieros agrónomos para determinar la cantidad de cabezas de ganado que puede soportar un campo de pastoreo o de cría) puede aplicarse al turismo, la diferencia es que:

1) en vez de medir animales se miden personas

2) las personas van a permanecer períodos reducidos en el sitio

3) la superficie que van a ocupar no abarca todo el ambiente, sino una pequeña parte del mismo que se distribuye entre los senderos y las áreas de observación que rodean a los atractivos turísticos.

Para llegar a calcular la capacidad de carga turística hay que considerar tres variables:

  • capacidad ecológica
  • capacidad material
  • capacidad psicológica

Para resolver la primera variable se deben estudiar los márgenes de sensibilidad de todos los componentes del ecosistema que rodea a cada atractivo o se extiende a lo largo de un sendero. En cambio la capacidad material y psicológica se deben analizar las condiciones del terreno en cuanto las facilidades o dificultades para circular y permanecer en él, con el fin de establecer estándares de seguridad de los turistas que lo recorran.

Black Side Art Tatto

Por supuesto que para un mismo sitio su capacidad material va a variar de acuerdo a la edad y estado físico del visitante, así como al equipamiento de seguridad que traiga consigo y de las instalaciones que se han construido para atravesar las partes de mayor riesgo, pero sabemos que en Panamá gran parte de los senderos que se encuentran fuera de la ciudad, no poseen una infraestructura y en su mayoría, son visitados por jóvenes.

Para determinar la capacidad de carga ecoturística de un área, es necesario conocer la relación existente entre los parámetros de manejo del área y los parámetros de impacto de las actividades a realizar en esta zona y de esta manera, tomar decisiones para estimar la capacidad de carga turística. Por lo tanto la capacidad de carga es una estrategia potencial para reducir los impactos de la recreación de los visitantes en Áreas Naturales Protegidas.

Prestar especial atención a este tema y de paso, la peligrosidad que puede traer el caminar con 50 personas de edad media por un sendero frágil o por un terreno escarpado. Como guías, tenemos la responsabilidad del grupo que se maneja, por tanto es de vital importancia verificar el terreno y evaluar si realmente un sendero soporta cierta cantidad de personas para no afectar a la ya existente erosión, pudiendo desencadenar en barrancos convertidos en deslaves.

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Ver Comentarios

Esta vez nos apersonamos a la presentación de un nuevo libro de aves, la interesantísima Guía ornitológica y cultural a las Aves de Guna Yala que llevó 5 años de recopilación científica. Presentación en donde intervinieron el Dr. Eduardo Flores Castro y la antropóloga Dra. Ana Elena Porras. Pudimos conocer de cerca los responsables de esta magna obra como la directora científica del proyecto, la Dra. Mònica Martínez Mauri, Mr. George Angehr de quien hemos disfrutado anteriores tomos sobre aves y Yadixa del Valle coordinadora de Wagibler así como parte de sus miembros.

El libro fue publicado por el Programa de Pequeñas Donaciones, Programa de Naciones Unidas (PPD-PNUD) y dar a conocer información ornitológica y etnográfica y tiene como finalidad promover conocimiento científico, actividades turísticas responsables y sostenibles sobre las aves.

En la obra, la autora plasma una compilación de historias sobre ritos y rituales de las aves que viven permanentemente o temporalmente en Nusagandi, la cual es un área silvestre protegida en el sector occidental de la Comarca Guna Yala; incluye una lista de 383 especies identificadas, con nombres científicos y populares escritos en lengua indígena dulegaya, así como también en español e inglés. Incluye, además, cinco ilustraciones especialmente diseñadas por la reconocida artista española, Cristina Zafra.

5

Escuchando a la Dra. Porras pudimos darnos por enterado de que esta guía posee puntos tanto importante como curiosos, tales como algunos ritos Guna en los que las aves juegan un papel importante como ciclo de vida, a tal punto que poseen una nomenclatura particular para clasificarlas. Fue impresionante enterarme por ejemplo, de que para ellos algunas aves son consideradas guías de los espíritus y protectores de los humanos, en el mundo guna la comunicación entre humanos y no humanos trasciende los espacios de la vida consciente y puede favorecer la adquisición de nuevas habilidades.

1

Grupo Wagibler.

Pude atar cabos de todas las veces que he visto danzas y cantos (igargan) Gunas con temática y ritmo de estos preciosos seres, que con sus hermosos colores y cantos, alegran nuestras vidas.

Y esto lo menciono como un toque de parte del contenido de carácter etnográfico, cultural y antropológico así como científico que posee esta obra, que aunque puede parecer corta, su contenido es magno y completamente disfrutable para una persona que ama Panamá, y de los que quieran conocer más de su etnografía.

6

La realización de los estudios e investigaciones expuestas en el libro surgen a partir de un proyecto dentro de la Convocatoria Pública de Ciencia Contra la Pobreza 2009, de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), cuyo financiamiento fue de $19,974.50.

Está disponible en la Librería Cultural, en el Panamá Rainforest Discovery Center (PRDC), Librería Portobelo, Librería de la Universidad de Panamá, Book Store del Instituto Smisthsonian, Exedra Books y con el Grupo Wagibler. Tiene un costo módico. El grupo Wabigler está ubicado en la comunidad de Gardi Sugdub y lo pueden contactar vía Facebook: Wagibler Aves/wagibler1925@gmail.com.

3 4 2

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Ver Comentarios

1

A pocos metros de la carretera, vía Colón, a unos 18 kilómetros de la ciudad de Panamá, está la Finca Agroforestal Las Conchas, un destino verde y cultural.

Finca Agroforestal Las Conchas tiene mucho que ofrecer, entre ellos su nombre que proviene de la gran cantidad de piedras y rocas que están en el lugar y en sus quebradas, que tienen incrustadas conchas de toda clase, más bien fósiles, si les podríamos llamar así, lo que nos indica que Panamá emergió del mar hace millones de años.

Hace 16 años, los agricultores que trabajaban la tierra de forma clandestina en la comunidad de Chilibrillo, corregimiento de Chilibre, decidieron organizarse para sacarle un mejor provecho a la actividad y obtener mejores ingresos económicos.

Fue así como nació la finca agroforestal Las Conchas, ubicada en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Chagres, a 45 minutos de la ciudad capital. Son 45.39 hectáreas donde la tranquilidad del campo permite a los visitantes convivir con la naturaleza.

En la finca el principal atractivo es el Bambú Guadua, que más que una simple planta, es una especie de alta capacidad para muchos usos, que va desde captar el carbono de nuestro ambiente y convertirlo en oxígeno, hasta proveer de materia prima a artesanos y hasta a constructores de casas.

19

Es un hermoso paisaje, con un extraordinario paseo, que además nos muestra la Quebrada Las Conchas, un vivero de plantas medicinales, bohíos para reuniones y actividades, rica comida al estilo del campo y la biodiversidad del Parque Nacional Chagres en el hermoso sendero El Mochilero, que atraviesa el parque y sale al Lago Alajuela, en donde pudimos darnos un baño delicioso en sus francas aguas.

Cuentan con 45.5 hectáreas de terreno. En conjunto, los 26 miembros de la finca, trabajan unas tres hectáreas y demás, cada uno de ellos cuenta con una o dos hectáreas para trabajar individualmente en donde producen maíz, ñame, yuca, plátanos, guandú, y también cuentan con tres hectáreas sembradas de bambú.

Actualmente, trabajan con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) en la producción de semillas de maíz y frijol chiricano, así como también reciben el apoyo de la Fundación Parque Nacional Chagres, que nos invitaron a conocer este sitio de interés.

3

Puente sobre Quebrada Las Conchas

6

Fósiles de cuando emergió el istmo de Panamá.

19 21

En cuanto al bambú, cuentan con 1,200 plantones. Es un proyecto de desarrollo sostenible, de doble propósito, que contempla la posible producción de artículos o artesanías que les permita obtener beneficios económicos.

Según los miembros de la finca, los plantones se venden a $2.50 cada uno, y ya han recibido la visita de personas y compañías que han mostrado interés en adquirirlos.

El bambú crea un microclima que sabemos que sus hojas son mayores captadores de dióxido de carbono que luego libera y mejora el clima, el caudal hídrico y el suelo. Además, cuenta con un sistema de regeneración y es una alternativa para evitar la tala.

Es una combinación entre la utilización de recursos naturales de forma sostenible aprovechando al máximo sin dañar su materia prima como tal.

VISITA

Nosotros fuimos dispuestos a todo, ya fuese a disfrutar o a meter mano en lo que pudiéramos, llegamos casi con la lluvia y casi de inmediato, el señor Reginaldo no llevó a conocer todo el lugar base y dispusimos para ir a conocer el Sendero Mochilero.

Caminamos aproximadamente dos horas por un espeso bosque muy verde, en donde apreciamos una gran cantidad de árboles enormes, entre los que distinguimos cuipos, barrigón y membrillo. Entre los colosos del bosque, el momento fue mágico y confirmamos nuestra pequeñez ante la Madre Naturaleza.La lluvia mojó nuestros rostros y nos invitó a seguir observando casi cada 50 metros, colosos tras colosos que nos cubrieron con hojas de un bosque semicaducifóleo.

33

Llegando al Lago Alajuela luego de una caminata de aproximadamente hora y media.

41 31 27 25

Luego de pasadas dos horas, llegamos al Lago Alajuela, en donde después de una amena conversación con el Señor Reginaldo y los chicos de la fundacion Chagres, nos dieron el Go! para bañarnos en las orillas del Alajuela, los más arriesgados decidieron nadar hasta llegar al otro lado del lago y así lo lograron.

Vimos animales como los reptiles anolis y perro sompopo; aves como el motmot y el trogón, así como gran cantidad de tangaras y reinitas vivientes en ese camino tan verde, casi fosforescente e increíble de imaginar si no lo ves.

Al regreso nos esperaba un delicioso almuerzo compuesto de sancocho y arroz blanco y pudimos refrescarnos luego en el baño ecológico, un atractivo en la Finca Agroforestal Las Conchas.

Más fotos

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Ver Comentarios

En días pasados tuvimos la oportunidad de disfrutar de las aguas mansas de las playas del Parque Nacional Coiba, en el Pacífico panameño. Muchas gracias a las personas que nos acompañaron a esta gran aventura en donde recorrimos el parque marino casi en su totalidad.

Acá les dejamos algunas fotografías de lo que fue el Tour: Iniciamos nuestro recorrido en el muelle de Playa Banco, en Soná de Veraguas y nos dirigimos directo a Isla Coiba en donde nos preparamos para el tour, que inició visitando los Pozos Termales y luego, directo a la antigua penitenciaría de tan hostil historia, en donde a los lejos nos saludó una ballena con el sonido del chapaleteo en el océano.

Luego de vivir tan magnífica experiencia, tomamos lancha nuevamente y nos preparamos para disfrutar de las claras aguas de la preciosa joya del mar: Isla Granito de Oro, que nos recibió con su mar color turquesa, sus peces loro, globo y hasta tortuga carey.

Regresamos a Isla Coiba, y aprovechamos el tiempo en nuestras cabañas para descansar y pernoctar. En la noche, la lluvia que nos cayó, mostró la furia de una tormenta en el sur de Panamá.

Al día siguiente, luego de un delicioso desayuno, algunos fueron a conocer los senderos y otros disfrutaron del paisaje circundante mientras nos preparamos para visitar Isla Ranchería o Coibita, en donde nos despedimos de este magnífico parque nacional marino.

Luego de cantarle el cumpleaños a Aileen, al rato, y después de haber pasado muy cerca de Isla Canales de Afuera, pudimos divisar muy cerca delfines que comían justo a sus crías, fue un regalo hermoso que nos dio Madre Tierra.

1

Saliendo del Puerto de Playa Banco.

2

Todos en la lancha rumbo a isla Coiba

4

Tour a los Pozos Termales dentro de isla Coiba.

5

Grupo saliendo del sendero de los Pozos Termales

6

Los chicos en el antiguo penal de Coiba.

33

Desde la lancha. Fotografía de Evelyn Ramos.

9

Isla Granito de Oro.

7 8

17

El grupo desde Isla Granito de Oro.

18

19 Los chicos desde el muelle.

En Isla Granito de Oro hicimos snorkel y pudimos ver gran cantidad de peces de diversos estilos y colores.10 12 13 14 15 16

Isla Ranchería.
20 21 22 23 24

Aileen cumplía años y el cake se nos deshizo, pero se lo cantamos en la lancha y fue realmente divertido!
26

30a

Mariel y Roberto, rumbo a isla Coibita.

 

Luego de eso, los delfines nos dieron este regalo: madres y sus crías, saltaron para nuestros ojos.27 28

Más de el Penal, celdas de castigo.31

Cementerio en memoria de las víctimas desaparecidas en la Isla Coiba.

32

Recuerda que publicamos nuestras giras por este medio, además de nuestro facebook.com/enlodados

También nos puedes escribir a info@enlodados.com

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Ver Comentarios

Teníamos pensado ir a ver el anochecer en el Cerro Tute pero, en Santa Fe hay tantas cosas por hacer, que nos oscureció antes de darnos cuenta, así que al día siguiente nos encaminamos al Tute con la orientación de los taxistas, que nos recomendaron, a su beneficio, no subir Tute desde la calle de asfalto a pie, pues nos iba a tomar hasta 4 horas, así que nos podían llevar a la pata del cerro.

IMG_1831

En los años de 1502, el Español Cristóbal Colón llega a las Costas del Norte de Veraguas en donde fundó el primer poblado en tierra firme de América, el cual llamó Santa María de Belén. En 1557, se presume que Santa Fe fue fundada por el Capitán Francisco Vásquez. Los primeros pobladores eran autóctonos; sin embargo, cuando llegaron los españoles y los colombianos se produjo el mestizaje, donde se realizaron fuertes batallas antes de la época Republicana.

Se considera como tierra de grandes batallas importantes para el país. Es aquí donde los rebeldes caciques Quibian y Urracá libraron en sus montañas diversos combates contra los invasores españoles. Estas batallas alimentaron a la Guerra de los Mil Días; hecho que se dio en 1903, en la que el Cholo Victoriano Lorenzo ganó la batalla.

1

El Cerro Tute, como película de ficción engañándonos en la neblina de la tarde, simulaba ser un volcán humeante desde el Río Santa María.

Este cerro es muy famoso por los enfrentamientos que allí se dieron y culminó con varios muertos que al día de hoy son considerados mártires.

Para llegar a Tute debe prestar atención unos kilómetros antes de Santa Fe, cerca del hotel del mismo nombre.

Allí, en el año de 1959, y a la usanza del ejemplo cubano se formó el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) como reacción al dominio norteamericano. A imitación de los rebeldes de la Sierra Maestra, los miembros de MAR se trasladaron a Cerro Tute, donde pensaban establecer su Cuartel Central. Los cubanos, un grupo de guerrilleros de la capital y campesinos se alzaron contra la autoridad con el fin de derrocar al gobierno.

IMG_1868

Tomaron sus armas y se internaron en el Cerro Tute, su Sierra Maestra panameña, inspirados en el deber impostergable de luchar por un cambio revolucionario que permitiera instaurar un gobierno legítimo capaz de impulsar los cambios sociales que exigía el pueblo, extirpar todo vestigio del poder corrupto de las clases dominantes y de sumisión al imperialismo norteamericano. La generación del Cerro Tute, es un ejemplo de coraje y dignidad. Ellos como legítimos herederos de nuestros héroes: Urracá, París, Felipillo, Bayano, Rufina Alfaro y Victoriano Lorenzo, prefirieron la muerte antes que aceptar las prebendas de los grupos de poder económico y político que sometían al pueblo trabajador.

El 3 de abril de 1959, un grupo de 20 estudiantes llegó al Cerro armados y con la intención de luchar por la ‘liberación de la República’. Este movimiento se considera el primero de su tipo en el país.

Los colegiales comulgaban con la Revolución Cubana de Fidel Castro y deseaban alzar su voz en contra de la injerencia estadounidense en el país, así como en contra de lo que ellos consideraban las injusticias del gobierno de turno. En su momento, Floyd Britton diría que lo hicieron ‘cumpliendo con la patria y desafiando el poder de la oligarquía criolla y del imperialismo norteamericano’.

El grupo estaba conformado por: Oscar Navarro, César Jaramillo, Jaime Padilla Béliz, Eduardo Santos Blanco, Samuel Gutiérrez, Campos Labrador, Márquez Briceño, Luis Chandeck, Rodolfo Murgas, Rodrigo y Polidoro Pinzón, Rubén Urieta, Aurelio Ali Bonilla, César Manfredo y Eliseo Alvarez.

Un año antes de lo sucedido en las montañas de Santa Fe, este grupo de jóvenes ‘se lanzó a las calles siendo brutalmente reprimidos por la Guardia Nacional, mientras exigían mejores condiciones de estudio, bajo la consigna ‘¡Más escuelas y menos cuarteles!’, al igual que otras reivindicaciones populares, cuyo saldo dejó cientos de detenidos y varios muertos, entre ellos el estudiante artesano José Manuel Araúz’.

La revolución del Tute duró un par de días y arrojó el saldo de cuatro estudiantes muertos: Eduardo Santos Blanco, Rodrigo Pinzón, José Girón y Domingo García.

Datos registran que los rebeldes llegaron al Tute el 3 de abril, luego de obtener armamento y municiones, y que la Guardia Nacional llegó el 5 de abril. Al día siguiente, 6 de abril, se dio el primer encuentro entre rebeldes y oficiales. Ahí ocurrieron las primeras dos bajas. Al parecer, el choque hizo que el grupo de estudiantes se dispersara. Según indican, no fue hasta tres días después, el 9 de abril, que hubo un segundo intercambio de disparos. Al parecer, ya en esta segunda batalla, el hambre, las malas condiciones y otros factores habían mermado el ánimo de los combatientes. Posteriormente, la Guardia Nacional lograría la captura de los colegiales que estaban diseminados en distintos núcleos.

En una publicación de 2010 de La Prensa, se comenta que ‘El combatiente Isaías Chang expresó que el fracaso de este movimiento se debió al apresuramiento y a la inexperiencia’.

El profesor de Historia José Álvaro publicó un artículo de opinión en La Estrella de Panamá en 2012 en el que comenta: ‘El levantamiento insurreccional de Cerro Tute constituyó una prueba para la juventud panameña, que demostró no temerle a la pérdida de la vida, si esta significará modificar el estado caótico del país’.

A pesar de que anualmente para conmemorar la fecha se realizan eventos en las tumbas de los caídos, el sociólogo veragüense Víctor Jordán declaró a La Prensa en 2010 que ‘se ha hecho muy poco por recordar esta gesta, pues este grupo de jóvenes cumplió una función muy importante en la historia nacional, en busca de esa tan anhelada reivindicación de los derechos y libertades ciudadanas.

Tomado de Artículo ¿Qué ocurrió el 3 de abril de 1959 en el Cerro Tute? La Estrella de Panamá.

Se dice, que la Guardia Nacional envió al capitán Omar Torrijos para dispersar a los revolucionarios. Solo tres militares resultaron heridos: entre ellos el Capitán Omar Torrijos, quien en franca huida fue alcanzado en las nalgas. Aquella humillación persiguió a Torrijos toda la vida.

Por nuestra parte, encaminamos Tute con el Sr. Américo y vimos cómo el taxi 4×4 iba subiendo la cordillera y nos dejó a una distancia considerable del cerro. Divisamos la cima y pensamos que sería fácil pues la calle de tierra llega prácticamente allá arriba.

IMG_1289

Caminamos a través de ella, confiados y tranquilos a alcanzar las enormes e inconfundibles rocas que se veían a lo lejos. Ese cerro que tantas veces había visto en fotos y al cual le tenía un amor platónico. La brisa es un factor importante en este lugar, pues es tan fuerte que a pesar de mis kilos, casi me lleva en variadas ocasiones, me aferraba al suelo rocoso con miedo de que me levantara. Hubo un momento en el que muchas rocas pequeñas alzaron con la brisa y me cayeron en los ojos, a pesar de que uso anteojos, no fue impedimento para ellas.

A mitad del corto camino, nos detuvimos a ver el paisaje que quedaba atrás, desde tan arriba se puede ver toda la parte Sur y Este de Santa Fe, los cerros que van quedando a lo lejos, las calles se pierden y se distingue cualquier movimiento que ocurra en las montañas de abajo. Entendimos muy bien por qué la historia dice, que aquellos “guerrilleros” se aferraron al Tute.

Allá arriba, la vegetación es escasa, la deforestación a causa de la colonización es la culpable. Este, ya no es un cerro en el cual se disfrute de flora o fauna, escasos insectos juegan en las hierba, lastimosamente es un cerro pelao’. El sol nos pegaba en la cabeza con fuerza y daba la impresión de que esas rocas allá arriba, eran un altar de piedras mágicas. Recordé la canción de Caifanes en donde dice que “cada piedra es un altar“.

Me recosté en el suelo, entre la hierba que pica. De pronto, las nubes nos bañaron de rocío, el viento se hizo más fuerte y me aferré a la hierba. Las nubes, densas y frías iban y venían en una danza espectral. Nos dejaron un manto de rocío imperceptible sobre el cuerpo. Nos tomó una hora llegar a la cima, supimos que cuando la calle no estaba recortada, podía tomar hasta ocho horas hacer el ascenso.

Rey se apresuró a la cima repleta de rocas y precipicios aunado a la brisa que nunca paró. Allí si sufres de vértigo, no puedes avanzar.  Se debe atravesar un trillo espinoso. Allí termina el cerro, es el mismo filo de la montaña, su cima posee 1453 msnm.

Los guías locales han establecido senderos que llevan al visitante por el cerro Tute. Este fue instituido como Sitio Histórico Turístico, por el Consejo Municipal de Santa Fe, en 1993.

 

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Comments

Escrito de Luisita Aguilera P.

Chigoré, el guapo y bizarro hijo de Turega, señor cuyo caserío se levantaba en el cerro cercano a los territorios de Penonomé, se sentía preso de una gran inquietud. Tal día él y su padre irían hasta la villa de aquel cacique a hacerle una petición de la que dependía su dicha o su desgracia.

El joven estaba enamorado con todas las potencias y sentidos de Zaratí, la linda hija de Penonomé y deseaba hacerla su esposa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Río Turega en el poblado del mismo nombre en la provincia de Coclé.

Una tarde en que, según su costumbre se hallaba en el río que circundaba el caserío del padre de su amada, vio a ésta por primera vez. Venia conversando con otras compañeras de igual edad y condición. Más, entre todas, ella se destacaba por el encanto de su rostro y la gracia y dignidad de sus maneras.

Despreocupadas las alegres muchachas hablaban de mil cosas, sin sospechar que oídos extraños escuchaban sus palabras. Se contaban entre risas sus coqueteos y conquistas. Chigoré sonreía al oírlas.

Son graciosas y vivas estas mozas, pensó. En cierto momento aguzó el oído lleno de interés.

  • Estás pensativa esta tarde Zaratí, escuchó que una decía. ¿qué te sucede?
  • ¿qué había de pasarme?

Tal contestó una voz que a Chigoré pareció extraordinariamente musical.

  • ¡No nos engañas! Te conocemos bien. ¡Cuéntanos! ¿No tienes confianza en tus amigas?
  • ¿Pero…qué puedo decirles? No, no, déjenme tranquila.

Las otras no insistieron y siguieron en sus retozos. Se adentraron en el río y sus voces fueron perdiéndose.

Chigoré vio que una de las jóvenes, la llamada Zaratí se quedaba atrás y se sentaba a la orilla del río. Con una mano en la mejilla y la cabeza inclinada, la joven miraba sin ver las aguas juguetonas. A poco una angustia infinita fue reflejándose en su rostro y algo parecido a un sollozo salió de su garganta.

¿Por qué lloraba la hija de Penonomé? Pues era ella la que se había quedado sola. Porque joven y bonita, su padre quería casarla con un cacique viejo y feo que habitaba al otro lado de las montañas y a quien ella temía y odiaba con toda su alma.

El momento de desespero pasó, mas Zaratí continuó en su actitud reflexiva sin saber que no muy lejos de ella, Chigoré la miraba embelesado, diciéndose en su interior que jamás había visto una criatura tan linda.

El hijo de Turega quería acercarse, pero temía pasar por indiscreto. No obstante no quería perder la ocasión de presentarse a ella. Ya había oído hablar de Zaratí y de su belleza espléndida, pero jamás había podido conocerla de cerca. Al verla ahora, se dijo que la gente no había exagerado. Al contrario, la joven era mucho más hermosa de cuanto se había dicho. Armándose de valor, Chigoré caminó unos pasos hacia la joven. El ruido de las pisadas sacó a Zaratí de su abstracción. Pensó que sería una de sus amigas quien venía, mas, al ver que era un hombre, y por añadidura un desconocido, dio un ligero grito y se levantó. Tomó la nagua que había tirado a un lado y envolvió su cuerpo en la tela de colores.

  • Nada temas, dijo Chigoré.
  • ¿Quién eres?
  • El hijo de Turega. Mi nombre es Chigoré.
  • ¿Qué buscas aquí?
  • Acostumbro a venir al río. Mi buena suerte ha hecho que te encontrara. Te he estado observando y vi que llorabas. Deseo serte útil, pero si te molesto, añadió al notar el gesto de contrariedad que se dibujaba en el semblante de Zaratí, me retiraré.
  • Espera, dijo la muchacha. Las palabras y actitud del extraño la había impresionado favorablemente. ¿Sabes quién soy?
  • Oí a tus amigas llamarte Zaratí. Supongo que eres la hija de Penonomé.
  • No estás equivocado. Yo…

Así se inició la conversación y así también comenzó el idilio entre Chigoré y Zaratí. Desde esa tarde los jóvenes se vieron a menudo. Y los campos verdes y el cielo estrellado y la luna pálida y el río hermoso en donde se conocieron, fueron testigos de sus apasionadas palabras, de sus juramentos de amor.

Zaratí contó a Chigoré la causa de su pena. Pero afortunadamente, el hombre que había pedido por esposa a la hija de Penonomé, había ido a reunirse con los dioses y no vendría a perturbar sus amoríos.

Todas las tardes el joven bajaba a visitar a su amada. Zaratí lo esperaba a la orilla del río. Tomaban la canoa allí guardada y mientras la ligera barca se deslizaba sobre el agua, los dos enamorados muy juntos y muy felices se mecían en las más gratas ilusiones.

  • Cada día te amo más, Zaratí, decía Chigoré cariñoso. Te necesito como las flores al sol. Quiero que mi padre hable al tuyo. No puedo esperar más tiempo.
  • Aguarda, aguarda, contestaba ella.
  • ¿Por qué hacerlo? Te quiero, te adoro Zaratí. Te daré todo cuanto deseas. Buscaré tesoros para ti. Abriré tierra, bajaré hasta el fondo de los ríos para buscar el oro que adorne tu hermosura.

Sonreía Zaratí al escuchar tales palabras, pero insistía en que Chigoré debía esperar. La joven temía a su padre. Altivo y orgulloso, Penonomé no consentiría que su hija fuera la mujer de un hombre a quien consideraba inferior en rango. En este caso estaba Chigoré para el cacique todopoderoso. Zaratí quería conservar su amor el mayor tiempo posible.

Tanto rogó Chigoré, que al fin Zaratí vencida le dio un plazo para que se presentara ante su padre. El plazo se había cumplido. El momento tan ansiado por el hijo de Turega había llegado.

Con un lujoso acompañamiento salió el joven con su padre hacia los dominios de Penonomé. El corazón le latía violentamente, mas, no presentía que los dioses cansados de otorgarle favores habían decidido volverle las espaldas.

La embajada fracasó rotundamente. Penonomé, que en un principio había acogido cortésmente a sus vecinos, endureció su semblante al oir la proposición. Un no rotundo echó por tierra de un golpe las esperanzas de Chigoré.

De nada valió que Turega, dejando a un lado su orgullo herido insistiera sobre las causas del rechazo. Penonomé contestó desdeñosamente que no tenía por qué dar explicaciones.

La reunión habría terminado de un modo sangriento, porque Turega no era un hombre para aguantarse así como así un ultraje, si el mismo Chigoré a pesar de su dolor inmenso y de su cólera por las despreciativas palabras del padre de su amada, no hubiera apaciguado los ánimos de todos. Su desolación no le impedía comprender que un paso impulsivo podía empeorar las cosas. Más que su padre conocía el poder de Penonomé y su fuerza, y deseaba evitar males mayores. Conteniendo su pena, habló con mesura y dignidad. Impresionado Penonomé, reconoció que se había excedido; y si bien no dio disculpas, manifestó al joven alguna benevolencia, pero no cedió. Aún admirando su compostura, su porte noble y lo comedido de su discurso consideraba que no era el marido digno de su hija.

Con todos los honores debido a su rango, que ahora Penonomé no escatimó, despidió el cacique a Turega y a Chigoré, mas, sin dar a este último, la más leve esperanza de que pudiera volverse atrás en lo que había dicho. Antes bien le hizo saber que él y su hija no deberían volverse a ver.

Regresó Chigoré a su poblado con la muerte en el alma. En vano su padre trató de animarlo diciéndole que otras mujeres había, mejores y más hermosas que Zaratí, ansiosas de brindarle su amor. El joven no lo atendía. Pensaba en su amada. La idea de que no iba a verla más hacía llorar su corazón.

No intentó un nuevo encuentro. La velada amenaza de Penonomé surtió el esfuerzo deseado. Temiendo por Zaratí no osó buscarla nuevamente. Por él mismo no le importaba lo que el teba pudiera hacerle. Era fuerte y valeroso y no le asustaba el dolor físico. Sabía que podía resistirlo sin quejarse. ¿Pero Zaratí….? Su cuerpo delicado, su piel suave no podrían soportar ningún castigo. Se estremeció al pensamiento de que la muchacha a quien amaba tanto fuera maltratada por su culpa. Por esto, aun deseando con toda su alma estar junto a ella, no volvió al río.

Si la pena de Chigoré era inmensa, no era menor la de Zaratí. Pasados los días en que su severo padre no le permitía salir fuera de la casa, se encaminó al lugar donde solía encontrarse con su amante en tiempos más felices. Alimentaba la secreta esperanza de que allí estaría Chigoré. No era así. El joven no apareció y Zaratí creyéndose olvidada, lloraba y suspiraba de dolor. Miraba al cielo lleno de estrellas y preguntaba a la luna, única compañera del olvido, en donde podría encontrar a su pedido amor.

Cierta vez cuando con ojos llorosos se despedía tristemente de los sitios en donde había sido tan dichosa, se encontró en los brazos de Chigoré.

  • Al fin, al fin, suspiró, vuelvo a verte Chigoré. Creí que ya no me querías.
  • Zaratí, mi alma y mi vida eres tú. Exactamente. He venido a buscarte. Nos iremos muy lejos donde nadie nos encuentre. ¿Vendrás conmigo?
  • Quisiera hacerlo….pero….
  • ¿Qué te detiene?
  • Mi padre….yo… la…La joven tartamudeaba. Lo inesperado de la proposición la había trastornado.

Chigoré la atajó impaciente. Tú no me amas, dijo.

  • Más que nunca, pero compréndeme.
  • Te entiendo perfectamente. Si tu amor fuera verdadero nada te detendría.
  • No, no, estás equivocado, suspiró Zaratí anhelante y a punto de llorar.
  • No lo creo. Nada debo esperar y me iré de aquí….
  • ¿A dónde?
  • ¡Al lugar de donde no se regresa jamás!
  • Me espantas Chigoré! Vuelve en ti. Haré lo que quieras.
  • ¿Vendrás conmigo?
  • ¡Sí!
  • ¿Cuándo?
  • En el momento en que lo dispongas.
  • ¿Dentro de una luna?
  • Está bien. Me hallarás preparada.

Chigoré estrechó contra su corazón a su amada y se despidió poco después ebrio de dicha.

La tarde fijada para la partida encontró a Chigoré desde muy temprano por los alrededores del río. Por mucho tiempo esperó y esperó. Venía ya la media noche. Brillaban en el cielo los puntitos luminosos de las estrellas; la luna comenzaba a salir de entre las sombras, pero de Zaratí no había ni rastros. La impaciencia vehemente de Chigoré era ya un melancólico y resignado fatalismo. Los mismos dioses se interponían en sus amores. La espera resultaba inútil, Zaratí no vendría. Caminó un rato a lo largo de la orilla del río. Sombríos pensamientos llenaban su cerebro.

  • ¿Para qué quiero la vida, se decía, si no puedo tener lo que deseo? ¿Qué esperar?

Se detuvo y miró atentamente las aguas que con cadenciosos susurros se deslizaban sobre las piedras. Dio unos pasos y nuevamente se detuvo, en ese instante las nubes se apartaron para dar paso a la luna que inundó de una suave claridad todas las cosas. Parado en una piedra, Chigoré destacaba su erguida silueta en la blancura de la noche. Dirigió sus ojos a lo alto en muda imploración. Súbitamente tomó impulso. Las aguas se abrieron para recibir su cuerpo, se unieron después y ya no se vio más el hijo de Turega. Una cutarra olvidada era el único testigo de cuanto había ocurrido.

En la mañana, Zaratí corrió al lugar de la cita a la que no había podido venir. La cutarra abandonada se lo dijo todo.

  • ¡Cumpliste tu palabra Chigoré! Murmuró ¡Te fuiste al lugar de donde no se vuelve!
  • ¡Sé lo que hay en el fondo del río y no te dejaré! ¡Iré a hacerte compañía!
  • ¡Te amo y no permitiré que otras se queden con lo que es mío!

Sus palabras se perdieron en un sollozo, en un grito de desesperación y de dolor. Ella sabía que en el lecho del río existía una ciudad maravillosa con palacios de oro, en donde vivían hermosas y jóvenes mujeres con las que ahora estaría Chigoré. Por eso él no la había esperado.

Sintió una extraña música que parecía venir del corazón de la corriente.

Prestó oído atento. Eran los tonos delicados de una flauta lejana. Sus celos se hicieron más hondos. Miró con odio la superficie líquida iluminada por el sol. Creyó ver las espléndidas moradas en donde jugueteaban las hijas de las aguas enamorando a Chigoré. No vaciló más y fue a reunirse con su amado.

Desde entonces, aquél río que vio nacer y morir los amores de Chigoré y Zaratí, fue llamado con el nombre de la bella e infortunada hija del cacique Penonomé.

Comments

Ver Comentarios

Escrito de Luisita Aguilera P.

En tiempos muy lejanos, en un lugar perdido en las montañas de Coclé, vivió una muchacha a quien tanto le gustaba fumar, que le llamaban “la Pavita”. Sus padres habían tratado por todos los medios de quitarle la costumbre, pero ya Paula, que tal era el nombre de la moza, estaba completamente enviciada, y nada consiguieron. Al fin, cansada la familia de regañarla y castigarla, la amenazaron con la muerte si la veían fumando.

Por primera vez, Paula asustó de veras, y no se atrevió a fumar por algunos días. Mas su cuerpo entero sentía las ansias del tabaco. No sabía cómo hacer para encontrar lo que deseaba. Al fin se le ocurrió recoger todas las pavitas que los demás votaban, guardarlas, y fumárselas cuando nadie la viera. Para evitar ser descubierta por la gente de la casa, decidió esconderlas en la cocina debajo de unas piedras que había detrás del fogón.

Fogata

Todas las noches, cuando las espesas sombras envolvían la tierra, sigilosamente se iba Paula a la desierta cocinita, levantaba las piedras y se ponía a fumar sus pavitas. Así siguió mucho tiempo fumando a escondidas las colillas que encontraba durante el día, hasta que fue sorprendida por su padre.

La indignación y la cólera que este hecho causó al hombre fueron tan violentas, que sin pensarlo dos veces, tomó un palo y a garrotazos la mató.

Desde ese instante el espíritu de Paula comenzó a vagar por todos los montes, por los campos, por todos los potreros, asustando a los animales y a la gente. En la noche que recuerda sus pavitas, entona un canto, una especie de zumbido molesto y persistente. Entonces no es posible levantar ninguna piedra que se encuentre cerca del fogón.

Paula cree que van a cogerle sus pavitas y mata al imprudente. Y los campesinos que lo saben, se quedan quietos en sus sitios sin atreverse siquiera a encender sus pipas con los tizones del fogón cuando sienten la proximidad de la Pavita.

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::

Comments

Escrito de Luisita Aguilera P.

En las tierras feraces y montuosas del Darién, Famosas por sus ricas minas de oro, por su lagunas en donde habían espíritus malignos; por sus bosques inmensos de preciosas maderas, llenos de aves de multicolor plumaje y de animales de todas las especies; por sus selvas y sus ríos correntosos y profundos, poblados por seres fantásticos que se ocultan ya en un ave de exótica apariencia, ya en una flor de brillantes matices, ora en una mariposa de irisados colores, vivía en tiempos así perdidos en la memoria de la gente, un anciano y sabio Nele a quien el dios sol amaba mucho por sus puras costumbres y las buenas obras que diariamente hacía en el ejercicio de su ministerio.

Deseaba el sol hacerle un regalo, pero quería que fuera algo que agradara realmente a quien le rendía un culto tan devoto y reverente.

  • ¿Qué cosa deseas más en esta vida?, díjole una tarde en que, según su costumbre, el Nele hacíale un sacrificio.

Todo cuanto pidas te lo concederé.

Grande es tu poder, ¡Oh Sol!, contentó aquel, mas soy indigno de tus favores.

  • Tu humildad me place. Dime lo que deseas.

De momento el Nele nada supo contestar. – Dame tiempo para reflexionar, imploró.

Asintió e sol, y el Nele se puso a pensar en lo que solicitaría. Si pido algo para mí, se dijo, es perder el presente divino. Muchos inviernos pesan sobre mi cuerpo, y son ya muy pocas las lunas que me restan en la tierra Es mejor que otro tenga lo que mi edad y mis achaques no me permitirían gozar. Más debo escoger bien a la persona para quien debe ser el obsequio. Si se lo otorgo a uno solo, siguió pensando, los demás de la tribu lo envidiarán; el celestial regalo será motivo de riñas y discordias. ¿Cómo he de hacer para que todos queden satisfechos? Tal vez lo mejor sería solicitar algo que hombres y mujeres por igual y al mismo al tiempo puedan complacerse. Pero ¿qué podrá ser aquello?

leye

Pensando y pensando, llegó a su mente una idea que le pareció de maravillas. Preguntaré a la divinidad, musitó, si el regalo que desea ofrecerme puedo solicitarlo para la tribu.

Esperó pues, a que el sol le hiciera un nuevo requerimiento. Estaba impaciente, pero prefería aguardar, antes que por precipitado que fuera a perder la benevolencia del dios.

  • ¿Cualquier cosa que pida me la concederás?
  • Así es, ya te lo he dicho. Haz tu petición.
  • Y si solicitara para otros el favor que te has dignado concederme, ¿aceptarías?
  • Deseaba que fueras tú el agraciado. Tus virtudes te hacen digno de mis dones. Más, quiero complacerte y no me negaré a tu demanda. ¿Qué deseas y para quien lo quieres?
  • Te ruego des a mi tribu un hijo tuyo por cacique.
  • No es cosa pequeña lo que me solicitas, dijo sonriendo el sol. Pero no te aflijas, continuó al ver un gesto de confusión en la cara del Nele, porque no has de quedar defraudado. Pregunta a los tuyos si están acordes con lo que tú has pedido para ellos.
  • Lo haré así.

El Nele planteó la cuestión ante la tribu. Tal como lo esperaba, sus palabras causaron jubiloso asombro. Hombres y mujeres aceptaron como manifiesto placer tan señalada gracia de la divinidad. Tener por jefe a un hijo de su dios era algo que nunca se habían atrevido a soñar.

  • Ve presto, dijeron al nele, dile al sol nuestro sentir, no sea que vaya a arrepentirse.
  • Orad y ayunad por tres días, contestó el anciano. Las ofrendas y las súplicas son gratas a la divinidad.

Obedecieron los indios, y por espacio de tres días, preces y más preces se elevaron en todo el poblado para solicitar del sol el cumplimiento de la promesa. En la mañana del último día, cuando toda la tribu dirigía sus plegarias al astro matutino, el cielo de azul purísimo se abrió y torrentes de luz deslumbradora se escaparon a la tierra. Envueltos en esos claros resplandores, los ojos llenos de maravillada sorpresa de los oradores del sol, vieron bajar a un niño hermosísimo de dos años de edad, blanco y rubio. Le acompañaba una niñita algo mayor, pero también preciosa. Al son de una maraca de oro cantaban tan suave y dulcemente, que aun el más rudo guerrero se sentía conmovido hasta el fondo de su alma. La gente arrobada cayó de rodillas y dio gracias al padre sol por su presente.

Fotografía de Robert O. Marsh

Y en tierra, los celestes viajeros fueron conducidos a un bello palacio para ellos destinado, y todos los indios se apresuraron a brindarles cuanto pudiese contribuir a su comodidad y bienestar.

Allí en ese palacio fue creciendo con todo cuidado y regalo la infantil pareja, que, como seres de origen divino, tenían sus particulares distintivos. Jamás comían como los mortales en la forma ordinaria y corriente de masticar y tragar. Les bastaba oler los manjares que les presentaban para dejarlos sin jugo. Y a la hora del aseo, de los bañados y limpios cuerpos salían unos granos y canutillos del oro más fino, iguales a los que se desprendían de la sedosa cabellera cuando se les peinaba.

Fotografía de Robert O. Marsh

Pasaron los años. El pequeño infante se hizo un esbelto y fuerte doncel amado y reverenciado por la tribu, y la niñita, su compañera, una primorosa doncella lindísima y gentil. La pareja se amaba ardientemente. El amor infantil de los primeros tiempos, se había convertido en una pasión arrolladora que no quería saber de esperas. Pronto resonaron por todo el territorio el eco de las flautas y de las ocarinas; de los cantos y de los gritos gozosos que celebraban las alegres nupcias de los hijos del sol. Pero los días se fueron, y en su marcha se llevaron hecho jirones el ardiente amor de un ayer.

Fue el varón el primero que dio muestras de su hastío. Le tentaban los cobrizos rostros, la negra cabellera, los donosos cuerpos de sus vasallas. Ofreciéndose en ocasiones, casó con estas hijas de terrestres.

La esposa desdeñada no sintió el desvío. Cansada quizá de su compañero, también había buscado nuevas emociones. Olvidada de aquel, había encontrado grato refugio en los brazos robustos de un apuesto mozo de la tribu.

La conducta liviana de sus hijos desagradó al sol.

  • Que mi cólera caiga sobre vosotros les dijo indignado. Han renegado de su estirpe uniéndose a los mortales; como ellos quedarán. Los atributos divinos que les di, perderán su eficacia. Quedareis sujetos a las mismas contingencias de los hombres.

En vano los culpables suplicaron y lloraron, y con ellos la tribu entera, el sol permaneció inexorable.

Ambos jóvenes bajaron la cabeza y se sometieron al fallo justiciero. Continuaron la vida que llevaban, y de sus uniones con los mortales resultaron varios hijos. No heredaron éstos, los celestes distintivos, pero fueron el tronco de la raza cuna, superior por tal concepto a todas las demás. De los hijos tenidos cuando estos descendientes del sol aun se amaban vienen los albinos. Con sus ojos azules que no resisten la luz, con su tez alba y su cabello rubio blanco, se distinguen entre todos los cunas como nietos verdaderos del dios sol.

Comments

Ver Comentarios

Esta linda ave nos la hemos topado tanto en el jardín de la casa, como en el Parque Municipal Summit, de manera silvestre y en grandes cantidades en Chiguirí Arriba de Coclé.

El tucancillo collarejo que también le llaman arasarí acollarado en países como México, es un pequeño tucán con aspectos físicos semejantes a los de un paseriforme (orden de aves que abarca a más de la mitad de las especies de aves del mundo. Los paseriformes se conocen comúnmente como pájaros, y a veces aves canoras o pájaros cantores. Los pájaros son el grupo de vertebrados terrestres más diversificado, con más de 5.700 especies identificadas). Según investigamos, su distribución va de México a Panamá y también es posible verlo en Colombia, Venezuela y Ecuador.

Común en bosques, bosque secundario y bordes de bosque en las tierras bajas y estribaciones (hasta unos 900 msnm) a lo largo de la vertiente del Caribe y en la vertiente del Pacífico, desde el área del Canal hacia el este a través de Darién. Se sospecha que el tucancillo collarejo que se distribuye en Cerro Campana y El Valle se trata de una especie distinta no determinada. En el oriente de Darién la situación es complicada, ya que existen híbridos de las subespecies torquatus y sanguineus.

Panamá tiene siete especies de tucanes:

Tucancillo Verde, Aulacorhynchus prasinus
Tucancillo collarejo, Pteroglossus torquatus
Tucancillo piquinaranja, Pteroglossus frantzii
Tucancillo orejiamarillo, Selenidera spectabilis
Tucán pico iris, Ramphastos sulfuratus
Tucán de Swainson, Ramphastos swansonii
Tucán del Chocó, Ramphastos brevis

La primera vez que Rey lo vió, luego de tanta emoción, le puso El Tucan Roquero. Como otros tucanes, el tucancillo collarejo es muy colorido y posee un gran pico. Los adultos comúnmente miden 41 cm de largo y llegan a pesar 230 gr. Los sexos son similares en apariencia, con cabeza y pecho negros, rabadilla rojo brillante. Presenta un collar rojizo en la parte trasera de la nuca, lo que le ha valido el nombre de collarejo y el epíteto científico (torquatus). El vientre es amarillo brillante, con una mancha negra en el pecho y una banda roja y negra en el abdomen. Los muslos son de color castaño. La piel facial, sin plumas, es negra tornándose marrón detrás de los ojos amarillos. La parte superior del pico es amarillo opaco, con un borde negro que sigue un patrón de dientes en forma de sierra en los bordes del mismo, y terminado en una punta negra. La mandíbula inferior es negra. Las patas son verdes.

Es un residente común en las selvas de tierras bajas y bosques un poco abiertos; con tal lo veíamos en Arraiján aprovechándose de los nidos ya creados anteriormente por los pájaros carpinteros. Parvadas pequeñas, usualmente conformadas por 6-15 aves, atraviesan el bosque en vuelo rápido y directo.

Esta especie es principalmente frugívora, pero también consume insectos, pequeños reptiles, huevos de aves y otras presas pequeñas.

Depositan 3 huevos blancos en cavidades naturales al descubierto o nidos de pájaros carpinteros en lo alto de los árboles. Ambos sexos incuban los huevos por 16 días, luego de los cuales los polluelos permanecen en el nido. Al nacer son ciegos y no poseen plumas, tienen picos cortos y almohadillas especializadas en los talones para protegerlos de las rugosidades del fondo del nido. Son alimentados por ambos padres, quienes pueden ser asistidos hasta por otros 3 adultos, probablemente integrantes de nidadas anteriores. Abandonan el nido después de alrededor de 6 semanas, pero continúan siendo alimentados por los adultos por varias semanas más.

Los tucancillos viajan en grupos de hasta una docena de individuos que por lo general se mantienen cerca los unos de los otros; siguen al guía, y atraviesan los claros y aperturas del bosque de uno en uno; vuelan en línea recta batiendo rápidamente las alas e intercalando estos movimientos con planeos cortos. Por lo general permanecen más bien en lo alto de los árboles, a menudo posándose al descubierto al amanecer y, en menor grado, al atardecer.

Es importante mencionar que estas aves se diferencian del resto de los tucanes por perchar en grupos sociales a lo largo de todo el año, más de 6 adultos y polluelos pueden habitar en una misma cavidad de un árbol, durmiendo todos con las colas plegadas sobre el dorso.

Entonces, a prestar atención cuando estés por el bosque y seguro les tomas mejores fotos que nosotros :)

::DEJANOS TUS COMENTARIOS::