ENLODADOS :: Turismo y Aventura Ecológica

Turismo y Aventura Ecológica

Esta vez fuimos a un lugar inimaginable, tuvimos la dicha de por primera vez, pasar sobre las aguas del río Chagres, el más grande afluente de la República de Panamá.

Entramos por la Cabima, que esta situado en la carretera hacia las Cumbres, nos detuvimos en el Restaurante Pio Pio de la Cabima y preguntamos por donde llegar a Puerto Corotú.

Tomamos la carretera justo a la derecha de dicho restaurante  y fuimos preguntando hasta llegar a la monstruosa fábrica de Cemento Bayano, verdaderamente desagradable y de ahí seguimos hasta ver las señalizaciones de Parque Nacional Chagres y Puerto Corotú.

Llegamos al gigante árbol de Corotú, característico de que estábamos en el puerto del Lago Madden conocido mejor como Lago Alajuela.

Una vez allí preguntamos por nuestro contacto, Iván… con el cual habíamos hablado solo por teléfono móvil y nos lo imaginábamos como guía turístico de alguna empresa o parecido, cuando él salio a nuestro encuentro iba ataviado solo por un taparrabo y una falda de chaquiras. Nos puso en contacto con Miromel, un indígena que no hablaba nada de español.

De repente apareció un señor en 4weel con uniforme de la ANAM a cobrarnos la entrada al Parque Nacional Chagres y a reprendernos por no haber parado la garita, nada visible. El costo por entrar a este Parque Nacional es increíblemente de 5 dólares por persona panameña, no quiero imaginarme cuanto le cobraran a los extranjeros.

Entre señas y gestos Miromel nos indico que nos subiéramos a la piragua, un medio de transporte tradicional de los indígenas para llegar a sus hogares, de unos 6 metros de largo por menos de un metro de ancho. Miromel nos preguntó qué queríamos hacer primero y cual era nuestro itinerario.

Miromel metía una larga vara dentro del agua para verificar la profundidad y Mario, que manejaba la maquina, la movía de un lado para el otro para no arrastrarla. En un momento la cosa se puso extrema, tuvimos que dejar todo dentro de la piragua y ayudar a moverlo entre los rápidos que nos atacaban por un lado. Un momento verdaderamente extremo.

Decidimos ir primero al chorro y UFF! vaya experiencia, después de caminar un poco por la selva llegamos a la preciosura de lugar, sacado de una película de hadas.  Max y su mamá estaban muy emocionados, al igual que Karla en la que se veían los ojos de felicidad, Andrés con ganas de meterse al agua y Leo y yo tomando fotos como locos para dejar la cámara y tirarnos al agua!

A lo largo de la orilla del río Chagres, se pueden ver cocodrilos, caimanes, nutria de río, aves como loros, guacamayas, tucanes, martín pescador, entre muchos más.

Nos bañamos en las aguas del Chagres bajo ese esplendoroso chorro, todo fue un contento, me caí y casi me parto un dedo, pero no importó, Max también se dio algún golpe que no pasó a más. Después de casi una hora y cuando ya se acercaban algunos extranjeros, Miromel nos dijo que sería mejor retirarnos. Llenos de felicidad y regocijo, emprendimos la marcha a seguir por lo que nos esperaba pues no íbamos ni por la mitad.

Nos recibieron con bailes en la comunidad. Nos sentamos en algunos bancos y esperamos por más. Iván nos empezó a explicar todo acerca de sus costumbres y tradiciones, historia, modo de vida… nos dijo hasta cómo hacían sus vestiduras y algo gracioso fue ver el “brassier” de la joven indígena del que colgaban monedas de 5 y 25 centavos panameños y relucían contra los rayos del sol. El rey de la comunidad se le llama “Noko”, y el curandero Elías. El Noko es quien da permiso para todo, hasta para las fiestas y las bebidas alcohólicas.

Es importante destacar que tienes que llevar tu propia agua, ya que el agua usada en la comunidad no es filtrada. No hay sistema de inodoros, si no de letrinas comunes, por lo que tu ridiculez te afectará. También es importante llevar billetes de denominaciones bajas como 1 dólar o 5 dólares ya que hay dificultades con grandes cuentas.

Una joven se acerco con un plato de pescado el cual estaba delicioso y fresco, acabado de sacar del Chagres, con plátanos fritos en su punto.

Después de eso nos fuimos con el curandero y los extranjeros subiendo una loma, vimos un mono araña en alguna de las casas, pasamos por los puestos donde venden las artesanías con precios geniales para tan magnificas obras. Llegamos al sendero y ahí el señor nos explico una a una las plantas que tenía y sus funciones. Nos dio a probar algo así como una rama de un arbusto y al instante, la boca nos picaba, era una sensación extraña como si la lengua estuviese dormida.

Dice él que tiene la cura del cáncer y muchas otras enfermedades, no vende ninguna planta, la única manera de que te cure es prácticamente yendo a vivir algún tiempo allá.

El Tour incluye: – transporte en piragua ida y vuelta aproximadamente 40 minutos de ida y 35 minutos de regreso, – Visita a la Cascada del Indio en la que te puedes quedar el tiempo que plazcas, – Bienvenida de los Emberá Drúa con cantos y bailes y su Rey al frente, – Charla informativa de todas las actividades diarias de los Emberá, su comida, tradiciones, vestiduras, creencias, entre más, – Un delicioso plato de pescado frito (tilapia) con plátanos, – Bailes tradicionales por las mujeres del pueblo, – Bailes tradicionales interactivos para el público, – Visita a el sendero del curandero en donde se explica cada una de las plantas curativas y sus funciones, – Puedes bañarte de nuevo en el río de aguas cristalinas, – Te llevan a ver caimanes, aves, iguanas en plenas funciones. Entre muchas otras cosas más ofrecen tatuajes de jagua, el cual hasta el día de hoy aún tengo, duran aproximadamente 5 días y son muy característicos de estos indígenas, se dice que esta pintura limpia la piel, ya que es de origen vegetal y es sacada de un árbol llamado jagua.

También se puede pasar la noche para vivir una experiencia más amena y despertar con los sonidos de la selva. Los indígenas proveen un espacio que han llamado “el hotel”, a un lado de una colina con la mejor vista del río.

Ofrecen tours de Avistamiento de aves, fotografía extrema, pescar, kayak, y hasta hacer trekking verdaderamente difíciles.

Algunos hablan español, otros solo la lengua Emberá y están aprendiendo el español, cabe destacar que también tienen su escuela en la cual da clases una maestra proporcionada por el Ministerio de Educación.

Nos cuentan que en los años 1970 el señor Emiliano Caisamo salio del Darién con su familia hacia la ciudad de Panamá, para buscar progreso en cuanto al recurso económico ya que su producción agrícola y ventas fue pésimo. Las condiciones de pago y por otro lado los colombianos contrabandistas clandestinos eran un peligro para sus hijas y esposas y hasta para sus propias vidas.

Es por esta situación que llegan a Panamá en la década de los 70 y luego con el pasar de los años funda la comunidad Embera Drúa acompañado por sus hijos y bisnietos que fueron su tercera generación. En ese entonces el trabajo agrícola no estaba limitado, ni el uso de la tierra, pero posteriormente el 2 de octubre de 1984, se crea el Parque Nacional Chagres y se limita la agricultura y el uso de la tierra ya no daba para el comercio solo para la subsistencia, así que Emiliano Caisamo decide empezar con la artesanía.

AMPYME, la Autoridad de Panamá para micro, pequeñas y medianas empresas, les está dando la formación en estas áreas y los está ayudando a registrarse legalmente en el proyecto de turismo, lo que demuestra que son una comunidad muy organizada de la cual están muy orgullosos.

Lo que ofrecen es turismo ecológico y cultural. La parte cultural es que los visitantes descubren e interactuar con los indígenas, la parte ecológica, significa aprender  acerca de la selva, y todo ello sucede de manera de bajo impacto para el entorno natural y sus formas de vida. Los visitantes van para experimentar la naturaleza, pero no se pueden tomar las plantas o los animales.

En cambio queda la memoria de una experiencia única dentro de un lugar inimaginable en donde la naturaleza perdura, en donde los gobiernos no tienen mayor poder, en donde la vida te la da la naturaleza y nada más.

Un paraíso en Panamá.

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

pajaros- rio 113

Guayavital, parte de Río Chico

Los senderos de Panamá son hermosos, el sol que nos ilumina es distinto, dan ganas de salir siempre y sentir el olor característico del campo, lleno de personas que sí saben tratar. Cada vez que voy a escribir, veo antes las fotografías tomadas y me digo: ¡wow!, yo estuve ahí, mi país es divino, ¡no tengo que ir a ningún lado más! Aquí hay de todo lo que se puede disfrutar realmente, ricas aguas con temperaturas perfectas, caídas de agua hermosas, playas con aguas de colores tornasoles, montañas de formas increíbles, cielo combinado con la tierra. Hasta los lugares más áridos son bellos y tienen algo que aportar a nuestros ojos.

La semana pasada estuvimos en La Toza, comunidad del distrito de Natá de los Caballeros en Coclé. Nuestro propósito de aquél día era llegar hasta el Chorro de los Duendes al cual solo podíamos llegar en 4×4 y era lo que nos faltaba, así que nos quedamos en la Toza.

Fanshi, nuestro amigo de Natá, nos llevo a conocer su familia, que con gran alegría nos recibió y nos dieron varias opciones de lugares para visitar cerca de allí. Escogimos un lugar bastante cerca de la casa de la abuela, un lugar que ciertamente es muy poco conocido, tanto así que le dicen “el río de la abuela”…que es una parte de lo que forma el río Chico, uno de los principales afluentes de Natá.

Entramos por la calle que conduce a las Huacas del Quije y nos desviamos en la entrada de la Toza, de ahí la calle de asfalto terminó y empezó la empedrada. Disfrutamos de hermosas vistas, al frente estaban los Picachos de Ola, que guardan hermosos senderos. La Toza es limítrofe entre Coclé y Veraguas, es un lugar bastante árido y en verano pega un sol bien fuerte. A nuestro lado pasaban bueyes cargando carretas en donde iban sentados niños muy cómodamente. Los Picachos de Olá se veían cada vez más cerca, con sus picos perfectos y su color verde uniforme.

pajaros- rio 202

Al llegar a la casa de la abuela nos emocionamos ya que cocinaban un chicheme que se veía delicioso, Max y Leo terminaron en hamacas. Fanshi se adelanto a casa de un tío y lo seguimos, tras pasar por un cañaveral, nos encontramos en un bajo en donde tenían un trapiche; un niño ayudaba a su abuelo y éste le mostraba cómo introducir la caña en la máquina de la cual Fanshi nos obsequio raspadura recién echa.

De ahí nos encaminamos al río, estaba a unos 20 minutos bajo un sol candente y enardecido que nos acompaño hasta llegar. Pasamos por debajo de alambres varias veces, hasta llegar a donde se veía ya el río, habían unas caídas de agua pequeñas, y de repente una olla de agua que nos trasmitió peligrosidad, se veía verdaderamente hondo, Fanshi nos propuso quedarnos allí o ir más allá en donde había un lugar bueno para nadar.

Caminamos por un tramo pequeño hasta ver la poza, y nos sorprendimos, era como ver la playa de la película “The Beach” pero convertido en río, las piedras hacían forma de una gran pared caliza bajo la cual estaba el río que a simple vista era hondo, pues el fondo era negro, pero tenía una parte considerable para menos efectos.

Preparamos todo, esta vez llevamos hasta estufa, y música con buen sonido. Nos metimos al agua fría, y una vez dentro nos percatamos de la gran fauna, había una cantidad increíble de sardinas que hasta me mordieron, camarones en las piedras, libélulas, lagartijas corriendo de un lado para el otro, pájaros cantando, un sin fin de sentidos y emociones.

Y PUM! Fanshi se lanzó y cayó en el agua con estrepitoso sonido, lo vimos emerger de las aguas y salir con una sonrisa de oreja a oreja. Poco después Max estudiaba el área desde arriba, no se si estaba rezando o tratando de ver el fondo, pero unos minutos más y PUM! de nuevo, nada más vimos salir a Max con otra sonrisa, más grande aún, pero con un dolor en una pierna, golpe de agua- pierna, lo que hizo que se quedara quietecito un buen lapso.

pajaros- rio 077

Preparamos la estufa, nos habíamos instalado en una parte en donde pasaba el río a izquierda y derecha, nosotros estábamos en medio de él, ¡qué placentero!

Nos turnamos la cocinadera, hicimos las clásicas milanesas con tortillas y hasta unos “chicken tenders”. Como siempre Leo se atrevió a llevar su ceviche, que fue un contento a la hora de comer.

Mientras comíamos, y mientras Fanshi nos contaba historias de fantasmas y leyendas del lugar, fue cayendo la tarde y los destellos del sol fueron desapareciendo.

Nos despedimos del lugar lleno de sentidos y encaminamos a casa de la abuela en donde nos esperaba el delicioso chicheme hecho en el fogón. En el camino no pudimos evitar tomar fotos de los Picachos de Olá. Tanto llaman nuestra atención! Pero les prometemos que pronto iremos.

Cada día se descubren más lugares, atrévanse a caminar o llevar el carro un poco más lejos, o quien quita tomar un bus a un lugar desconocido y empezar a preguntar, así es que se descubre y se disfruta :)

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

Si estás interesado en visitar el Chorro Tavidá y vienes de la cuidad de Panamá, debes tomar por la carretera Interamericana hasta Penonomé, luego donde está el Hotel Dos Continentes girar a la derecha y continuar hasta el Banistmo y en la calle siguiente girar a la derecha frente al Banco General, tomar la carretera de Churuquita, Toabré y Caimito. Cuando llega a Caimito son 9 km. para llegar. En este último tramo debe ser muy cuidadoso, ya que la carretera tiene varias curvas cerradas.

Serán alrededor de 30 a 45 minutos en llegar desde Penonomé hasta el cerro La Vieja, debe seguir prestando atención hasta ver un letrero que dice “entrada a la cascada” clavado en un árbol.

En caso de ir en bus debe tomar la ruta Panamá-Penonomé en la Terminal de Transporte de Albrook.  Después, otro transporte que lo llevará hacia la ruta Penonomé – Chiguirí Arriba.

Hay que entrar por allí hasta llegar al patio de una casa, si anda en sedan es mejor dejar tu auto por allí y caminar (hay una señora que cobra dos dólares por el parking). En caso de que ande en 4×4 puede subir hasta llegar a una entrada cercada por malla ciclón.

Caminamos y tomó unos 15 minutos hasta llegar a la entrada, allí nos detuvo un empleado de Hostal del Cerro La Vieja, nos advirtió que no podíamos entrar con cooler, a lo que le mostramos el interior sin bebidas alcohólicas. El trabajador nos dijo los parámetros muy amablemente: no dejar basura, mantenerse a orillas de no saber nadar, también nos dijo que no podían entrar grandes grupos o paseos – giras, y por ultimo nos advirtió de pagar tres dólares.

Llamo mi atención el letrero principal que decía: “Reserva Tavida, Reserva Natural PRIVADA, PROTEGELA”…Uff! Advertí y preguntamos: ¿cómo es eso de privada? y el señor nos dijo que el hostal ecológico del Cerro la Vieja había comprado 40 hectáreas en Chiguirí arriba que incluían el chorro Tavida.

Bien, pagamos y seguimos ahora por un sendero hecho por el hostal, unos 15 minutos más, vimos unas cabañas altas y en frente estaba el apretado dosel selvático que iluminó con una paz la piscina de agua al final del chorro. Contuvimos largamente el asombro frente a esta inusitada belleza.

Es el lugar perfecto para reponer fuerzas. Cargado de frescas sombras, abanicado por un suave e imperceptible viento y, el silencio lo hace un lugar irreal. Al estar en el mirador te caen grandes gotas del chorro. Desde ahí se ve la piscina verde perfecta rodeada de vegetación y una caída de agua de 30 metros. Todos corrimos a bañarnos bajo las rugientes aguas de la caída.

[More]

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

Escondido en la comunidad de Las Lajas de Chame se encuentra un chorro que es casi conocido solo por los lugareños. En épocas de invierno suele estar un poco sucio pero ya en el verano cambia un poco la tonalidad del agua a más clara.

Tiene un salto increíble de unos 7 metros de altura desde el cual los jovencitos hacen mortales clavados con tal destreza que te logran poner los pelos de punta.

El río el Harino tiene la particularidad de que sus rocas son lajas que van formando escaleras naturales que son utilizadas para bajar a la parte cóncava donde la gente se baña.

Ciertamente no es recomendable para personas de la tercera edad y hay que tener mucho cuidado al bajar pues hay partes en las que prácticamente hay que escalar, de manera tal que tampoco es fácil llevar coolers o cosas pesadas.

Dentro del río de frente a el chorro hay varias piedras en forma de banco en donde te puedes sentar y pasar un rato agradable, el río tiene partes hondas y peligrosas así que no es recomendable meterse a loco si no se ve el fondo pues puede pasar un accidente irremediable; en caso de tener niños, es bueno llevar salvavidas o llantas de recreación.

Copia de P1050769 copy

El chorro esta situado en la comunidad de las Lajas de Chame, justamente antes de llegar a el Rey de Coronado, a la mano derecha hay una calle al lado de un mini súper, se entra por allí y unos 10 minutos más allá se verá a mano derecha la escuela Roberto Eisemman, después a la izquierda verá una gallera abandonada y una callecita de piedras al lado, entra por allí y siga hasta llegar al patio de una casa. Allí puede dejar su auto y seguir caminando por el trecho bien marcado hasta ver el río e irlo bordeando hasta ver el chorro, ya después de eso se trata de tener cuidado al bajar y pasar un momento agradable.

Aquí también se puede hacer rappel con el equipo necesario.

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

ola

Después de una visita a Natá de los Caballeros, nuestro guía Fanshi, nos reveló que iríamos a Los Chorros de Olá, dentro del corregimiento de La Paya, en Olá, provincia de Coclé.

Antes de pasar por un puente de madera, nos advirtió que podía ser peligroso y que no sabia si el carro podía pasar por el peso; nos asustamos un poco y preguntamos a los trabajadores del puente que están haciendo a un lado y nos dijeron que no había problema, así que tomamos el riesgo.

Seguimos el camino y nos encontramos con pequeños riachuelos que pasaban en medio de la calle a lo que decidimos regresar al puente y tomar otro camino preguntando a un anciano del pueblo que nos dijo con exactitud qué podíamos hacer.

A lo lejos, más allá de los campos donde siembran la verdura, vislumbramos el chorro como un hilo que cae por el medio de las montañas; nos saludaron los trabajadores del arado con un “¡EJUE!” y levantaron sus brazos en señal de alegría.

El distrito de Olá es uno de los más pobres económicamente, pero es una de las regiones de Coclé con excelentes paisajes, abundante naturaleza y hospitalidad de la gente. Es uno de los de menor población y al estar ubicado en un área montañosa, su clima es muy agradable.

ola7

Avanzamos alegre y despreocupadamente por entre un paisaje de verdes fulgores y de pronto a nuestro lado estaba un toro echado cuidando sus señoras vacas, pero al ver bien a el toro, nos dimos cuenta de que estaba suelto y nos veía impasible, así que aprovechamos y le sacamos algunas fotos procurando que estuviese bien sentado.

Un poco después Fanshi nos aviso de bajar y caminar. Seguimos la calle repleta de piedras con el sol estrepitoso, ya sentíamos el chorro de cerca, lo sentíamos encima, caminamos 15 minutos a paso lento, adelante nos encontramos con un poblador y nos contó que estas tierras están siendo vendidas  y que son varios los proyectos que se perfilan realizar en esta zona de Olá con inversión extranjera.

Investigando en casa encontré que uno de estos es La Cascada con una extensión de 80 hectáreas de terreno donde se planea edificar “residencias de verano” en medio de la naturaleza y del campo donde cualquiera ama descansar.

El distrito de Olá espera que este desarrollo turístico sea destinado al beneficio de todos los moradores, muchos de los cuales se debaten en la pobreza, pues no es un secreto que el distrito de Olá es el que cuenta con mayor números de familias de extrema pobreza, existen muchos pueblos sin electricidad, sin agua potable y sin carreteras de penetración. Ya casi no quedan jóvenes en el pueblo pues emigran a la ciudad en busca de un futuro mejor. En este sentido, los pobladores cuentan con que estos proyectos que se están construyendo sea un puntal para que la gente de Olá se integre a un trabajo con el cual puedan sacar a sus familias adelante.

ola6

Sin embargo, las autoridades de Olá están a la espera que se les presenten los permisos necesarios en el municipio para estudiar el proyecto y conocer el tipo de construcción que se realizará en la zona. Lo primordial es que no se perjudique la naturaleza, pues toda construcción con los estudios de impacto ambiental y las normas legales que establecen las leyes panameñas puede desarrollarse dado que en esa forma no se atenta contra la seguridad ecológica de los pueblos, en especial de aquellos olvidados por los gobiernos.

Los chorros son producto de una depresión geográfica en donde se fraccionó la tierra creando así el curso del río de El Caño, en el cual caen tres hermosas cascadas.

Llegamos al espectáculo natural, el “segundo chorro más alto de Panamá registrado y con agua todo el año” a una altura de 250 metros sobre el nivel del mar, con una caída de agua de aproximadamente 50 metros. Vimos una especie de túnel que se forma entre las rocas, dicen que detrás de la cascada hay una cueva, como a 20 metros de la base y desde ese punto se puede divisar el paisaje en medio de la colgadura de agua.

El paisaje era increíble, diferentes tonalidades de verde aparecían ante nuestros ojos, el chorro magníficamente grande, que nos dio miedo entrar al agua, pues no se veía el fondo, estaba turbio; Fanshi si se preparó y entró, nadó un poco, descansó en una gran piedra inalcanzable a nuestras manos, subió a otra y se tiró…salió del agua y lo hizo varias veces más.

Max siempre es “el loco”, lo veíamos dando vueltas, caminando de un lado a otro, saltando sobre las piedras, buscando no se qué y de repente lo vimos en la misma piedra donde se paraba Fanshi para saltar y lo hizo.

Salió del agua y nos dijo que se había golpeado un poco la cabeza, pero nada extraordinario. De ahí fanshi nos comento que jamás ha tocado fondo en la totuma de agua del Chorro.

Estuvimos algún rato más allí y nos fuimos a Natá a comer algo, pero con la idea demasiado clara de que pronto volveremos  :)

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

DSC_8324

Arrancamos a las 6 de la mañana, desde la Terminal de Albrook hacia El Copé, en la búsqueda del Chorro las Yayas.

Al llegar al Copé, esperamos que llegara una chiva local que nos llevara hasta el Chorro el cual está enclavado en la zona baja del Parque Nacional Omar Torrijos Herrera, en el poblado de Barrigón en la comunidad de El Copé. Desde allí hasta Las Yayas hay una distancia de tres kilómetros.

El camino es bastante pedregoso, si no vas en bus local, se necesita un carro 4×4. Para llegar no hay perdedero, lo básico es preguntarle a los locales.

Después del camino áspero, un bus llenísimo, se complementa con maravillosas vistas del inmenso bloque de bosques tropicales, propios del área, verdes tonalidades, y el río Colorado de increíbles pigmentos rojo, llegamos a la entrada del chorro.

Lo principal que se ve al llegar, es el puesto de atención al viajero, una cabaña elaborada de hojas de penca y madera, allí se paga un dólar, para poder entrar al sitio.

Caminamos algún rato bajando unas escaleras rojas que nos llevó a diferentes partes del río. La primera nos introdujo a un chorro que desciende de en medio de unas rocas cóncavas donde cae el agua bajo las sombras de las piedras.

Subimos los barandales y llegamos ante un mirador desde donde se veían las tres caídas de agua, El Chorro las Yayas, de cristalinas y frescas aguas, llena de mitos y leyendas.

Las Yayas, se llaman así por una antigua leyenda del Copé que trata sobre tres mujeres. Según los residentes, que hacen resonancia de estas costumbres que se transmiten verbalmente de generación en generación, los originarios relataban que al llegar al sitio siempre veían a mujeres hermosas bañándose en sus cristalinas aguas. Las apariciones se siguieron dando por muchos años aunque no todo el mundo las podía ver, debido a ello los pobladores bautizaron al charco “Las Yayas”, como se les llamaba comúnmente a las muchachas en esa época.

Las Yayas parecen ser otra leyenda legado de nuestros antepasados españoles muy parecido al de las Xanas en España que aparecen en los ríos durante la noche de San Juan. Es un misterio entonces que en algunas caídas de agua, se aparecen mujeres, ninfas y hadas, no solo en las Yayas, si no también en el Chorro de las Mozas en el Valle de Antón, en el Salto del Pilón de Los Santos donde se aparece una niña peinándose los cabellos. Son mujeres de extraordinaria belleza, con una larga cabellera rubia que se entretienen en peinar junto al agua, que muchas veces usan como espejo, y ataviadas con un vestido blanco. También pueden estar hilando, y tocando sus instrumentos, desde las tijeras hasta el peine o la cabellera son de oro.

yaya2

Las Yayas en su mayor salto se levanta sobre unos 25 metros de altura, y se puede disfrutar de las refrescantes aguas de la quebrada que alimenta las cascadas que se unen en una pequeña “totuma”, como le llaman los lugareños al sitio que utilizan como balneario.

Es un lugar donde domina la belleza escénica, paisajes naturales y una biodiversidad de la flora y fauna.

El Copé está a solo 40 minutos de la ciudad de Penonomé, en la provincia de Coclé y tiene dos entradas principales con acceso cómodo: una por la carretera vía a Piedras Gordas y la otra entrando a la altura de la comunidad de Río Grande.

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

valle5

Ese día nos fuimos buscando el Cerro Gaital, poco investigamos y andábamos con fatiga asi que decidimos dejarlo para después; fue cuando entonces se nos ocurrió la idea de recorrer los chorros del Valle de Antón.

Salimos muy temprano de casa, tomamos un bus y llegamos al Valle.. de ahi preguntamos por donde entrar al Gaital a lo que nos dijeron que detrás de una escuela, un señor muy amable nos llevo en la parte trasera de su carro hasta tal escuela; de ahí no supimos que hacer, no habían señalizaciones de nada: estabamos en la parte de atrás del Gaital.

Regresamos a la calle principal, y tomamos un taxi hacia el Chorro de las Mozas, le advertí a Max y Evelin que ese río está bastante sucio, a lo que no hicieron caso: la típica necedad de verlo en vivo.

En efecto llegamos y estaba muy sucio a lo que decidimos caminar por su orilla hasta ver los chorros, nada impresionante, este río está gastado, muchos de los desechos del Valle de Antón han ido a parar a él, e incluso es utilizado para sacar materiales como arena y tierra.

Aunque ahora utilicen el río de esta mala manera, éste forma parte de una más de las leyendas del Valle de Antón. Cuentan que aquí tres hermanas se suicidaron al mismo tiempo por el amor que sentían hacia el mismo hombre, amor que era ignorado por él, ya que había sido embrujado por la hechicera más grande del pueblo, y se dice que cada una de las hermanas se convirtió en un chorro, que ahora forman lo que es: El Chorro de las Mozas.

Caminamos de regreso por las orillas del río y Evelin vio una serpiente a lo que gritó y corrimos como locos por tal reacción. Pensé que ella se había resbalado.

valle3

Al salir no había transporte por ningún lado y decidimos caminar, en eso venía un carro transportador de caballos y se nos ocurrió sacar la mano y el señor conductor paró, subimos y juro que no es nada fácil viajar en ese transporte, los tres nos golpeamos en cada salto hasta llegar a una parada en la que tomamos un bus de ruta que nos dejó en la Piedra Pintada.

Subimos el sendero que ya conocíamos, pasamos por el Chorro el Escondido y después seguimos el sendero que conduce a la India Dormida, pero al ver el Chorro de los Enamorados, no pudimos contener las ganas de darnos un vigorizante y frió baño.

Este sendero es de belleza exuberante, en el se pueden ver más de cuatro pequeños chorros de los cuales dos de los primeros están perfectos para darse un buen baño.

El Chorro de los Enamorados es una caída de agua en la que se practica rappel de principiantes, es un poco hondo y hay que tener algo de cuidado. El primero en tirar su clavado fue Max, como siempre de osado, luego me acerqué, quería sentir el chorro cayendo sobre mi cabeza, pero al querer salir del chorro y nadar hacia afuera, me caí y me di un pequeño golpe en la rodilla: gajes del oficio. Evelin y Max se echaron a reír con justa razón pues de igual manera fue algo divertido pero esto solo era el comienzo del día de las caídas.

valle6

Después de mucha diversión y gozadera, llegaron unos estudiantes de alguna universidad a visitar el chorro, y como ya era tarde decidimos ir tomando rumbo; algunas jóvenes estaban en la piedra por la que teníamos que pasar para buscar nuestras pertenencias, a lo que decidí pasar al lado de ellas para llegar a buscar mis cosas y falle mi paso y resbalé a casi 2 metros de altura, podrán imaginarse el susto que les di a mis amigos. Max saltó para socorrerme pero dichosamente no me pasó nada, solo una pequeña herida en mi brazo derecho. Así que por el día ya tenía dos heridas.

Salimos del Sendero de la Piedra Pintada y otro señor nos llevó hasta el mercado donde tomamos un bus El Valle – San Carlos, ya era tarde y no habían buses hacia la ciudad y en San Carlos tomamos un taxi “pirata”. Los buses en el Valle de Antón salen hacia la ciudad de Panamá hasta las 6 de la tarde.

Este “trip” lo hicimos con menos de quince dolares cada uno y nos sobró dinero gracias a la colaboración de los lugareños tan amables del Valle de Antón que acostumbran darle el “vote” a sus paisanos valleros y capitalinos.

Visiten los chorros, les van a encantar!

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare

Messup - Nusugandi (352)

Este fue mi primera caminata de verdad. Todo empezó como otra excursión estudiantil. ¿La información? “Vamos a una reserva con un hotel forestal” que en el panfleto se veía muy bonito.

Salimos a eso de las 9am, no recuerdo si la tardanza fue a causa de mis compañeros o desperfectos mecánicos del autobús.

El autobús, de alguna ruta entre Chepo y La Mesa… Una hora y media más o menos hasta llegar a la entrada del Llano, Cartí… De ahí 19 Km. más de carretera no pavimentada, y comprendo ahora, que solo esos buses logran hacer tales maniobras.

En la mitad del camino están personal del Congreso General Kuna, donde los carros deben detenerse por algunos minutos, ellos cobran USD 6.00 por persona para entrar a la comarca.

Llegamos al “Hotel”, El lodge de Nusagandi, una edificación de madera con 2 pisos y un balcón con vista hacia la selva tupida, con los baños a unos 30 metros del edificio, el comedor en una lomita a unos 50 metros de la misma, la comida es mejor llevarla. Nos dividimos en dos, las damas dormirían arriba, los varones en la planta baja.

Lo mejor que se puede hacer es llevar sabana y almohadas propias ya que es un lugar poco visitado y más bien ecológico, a donde se va a ver  la naturaleza y sus componentes, más importante, que el lugar para dormir.

Nusagandi está dentro de los límites de una reserva de vida silvestre, conocida como el Área Silvestre de Narganá, creada por Pemansky, un grupo conservacionista de Kuna Yala. Todas las personas que trabajan en este lugar son Kunas, te atienden excelentemente bien y a la vez de una manera muy humilde y son ellos los que te guían ya que son los únicos que conocen estos terrenos a la perfección.

Los científicos del Smithsonian se han referido muchas veces a esta reserva como una de las diez más importantes del mundo en términos de variedad de flora y fauna y nos consta.

El Sendero Ina Igar (sendero de plantas medicinales) fue el primero en visitar, recuerdo que nos mostraron más de 50 plantas endémicas, tiene una extensión se 1.3Km., caminata nivel bajo, acompañada con la explicación de cada planta, marcadas con sus nombres y muy bien cuidadas. Fue gracioso ver que entramos por un camino casi invisible cerca de la carretera de piedra y salimos por la parte de atrás del lodge.

Aquel primer día, no teníamos planeado visitar ningún sendero más, pero convencimos al guía y éste junto con nuestro profesor, accedió a llevarnos.

El Sendero Yannu Igar (sendero de pecari o zaíno), en este sendero caminamos bastante, nos enlodamos demasiado y tuvimos que utilizar el sentido de apoyo y ayudarnos unos a los otros para poder cruzar los barrancos y pequeñas trochas que había a nuestro paso.

n505658549_1363248_857

Todo aquel que en algún momento fue enemigo, olvidó sus rencores en este camino para sobrevivir a la aventura. Fui muy divertido que casi todos nos caímos a causa de lo resbaloso del sendero.

También vimos una serpiente de tamaño considerable y el guía nos prohibió hacerle daño, ya que lo que está dentro de la reserva es intocable. Más adelante tuvimos la experiencia fenomenal de ver monos en su vida silvestre, los cuales nos arrojaban coquitos.

Y llegamos a un río muy frío y caminamos sobre las piedras hasta llegar a una pequeña cascada escondida. Allí nos tomamos muchas fotos y nos refrescamos. Al salir de la cascada, una compañera sufrió de calambres e intenté ayudarla dándole un masaje en los pies, seguimos caminando y entonces fui yo la sufrida, ya que se me bajó el azúcar por no haber desayunado bien, así que tuve que caminar todo el sendero de regreso con la ayuda del guía y de mis compañeros. He aquí la importancia de comer bien al hacer este tipo de ejercicios.

Llegamos al lodge y nos dimos un buen baño con las aguas recicladas de la lluvia y ya en la noche nos reunimos en el balcón a conversar y recuerdo que mis compañeros idearon un juego de “decirnos las verdades en la cara”, fue muy divertido oír todas las quejas unos con los otros pero ya después idearon una reconciliación que la verdad fue bastante conmovedora. Ya a eso de las 11pm nos fuimos a dormir y sinceramente yo no pude dormir mucho, escuchando el sonido de la naturaleza: animales aullando, gritando, era un solo alboroto hermoso y perfecto que solo la madre tierra puede emitir.

Al día siguiente, me desayuné bien y me preparé para el siguiente sendero, El Ibe Igar (sendero de la cascada) con una extensión de 2.06 Km. lleno de lodo y barrancos, pero que a pesar de todo, lo sentí de menos dificultad, tuvimos que pasar sobre varias quebradas con bosque de hermosura admirable, hasta llegar a la gran cascada que se oía a los lejos. Una cascada de unos 8 a 10 metros de alto, con un charco considerablemente hondo. Bajo la cascada, nuestros guías instalaron una cuerda gruesa para deslizarse por ella y pasar por debajo y sentir su fuerza. Hubo quienes hicieron clavados, nadaron, tomaron sol, fotos y cualquiera actividad que pudieras realizar en medio de la selva.

Ya después caminamos de regreso a al lodge y el bus nos esperaba para ir de vuelta a la ciudad.

Un inolvidable paseo que despertó en mí el amor a la naturaleza y a sus senderos.

Ver más fotos

FacebookTwitterDeliciousMySpaceLinkedInStumbleUponDiggRedditBlogger PostShare