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Hiking Trails and Trips in Panama

Todo listo, emprendimos la marcha hacia Lídice. Ahí nos esperaba Conse, nuestro conductor experto en las áreas del Cacao.

Temprano, emprendimos el ascenso; como siempre Cerro Trinidad te saca el aire en la primera loma que te recibe de súbito. Pero todo esfuerzo vale la pena para llegar a los más de 900 metros sobre el nivel del mar que posee éste macizo, monumento natural del distrito de Capira, que pertenece a el Parque Nacional Altos de Campana.

Aunque conocemos muy bien el cerro y hemos hecho varias rutas, siempre utilizamos guías locales para apoyar la economía, los nuestros siempre son los chicos de la iglesia adventista que construyeron la Biblia en la cima, pero ésta vez tenían compromiso.

El grupo que nos acompañó caminó en avanzada, se hizo cima en hora y media y dió tiempo de sobra para disfrutar la vista.

El Cerro Trinidad en su última parte tiene una cortina de roca, que es necesario escalar para llegar a la cima. Con cuerdas y procurando seguridad, subimos con éxito.

Justo ahí, topamos con un grupo de cuatro personas que decidieron no avanzar por lo difícil del terreno; aprovecharon nuestras cuerdas y subieron incluso antes que nuestros clientes. Lastimosamente en nuestro Panamá aún necesitamos entender lo que es la cortesía en la montaña y agradecer cuando te sacan de un sitio donde te encuentras varado.

La cima del Trinidad es una preciosura, desde conglomerados de roca, se observan otros dos picos que posee el monumento, en frente. Es notable que también existe camino hacia allá.

Este cerro aunque su dificultad es moderada, posee pequeños trillos, por eso es necesario recorrerlo con guía experimentado pues hasta los derrumbes de árboles te pueden confundir. Esto y la imprudencia ha hecho que muchas personas se hayan sentido extraviadas en el mismo.

Cabe destacar que Cerro Trinidad posee 7 picos y varios caminos. El camino a la Biblia es uno de los de menor dificultad ya que posee trillo.

Luego del descenso, fuimos a tomar el caldo de los Dioses, nuestro respectivo sancocho en una finca familiar que habita la pata del cerro.

Y cuando ya algunos se iban acomodando en hamaca, llegó nuestro 4×4 a llevarnos al Charcón, un delicioso río aledaño donde nos quitamos suciedad, cansancio y renovamos energías.

En el río saltaban unos peces enormes que nos hicieron pensar en las cañas que pudimos haber llevado.

Ya de regreso en Capira, nos dimos una vuelta por Quesos Chela a degustar deliciosas empanadas de queso; nuestros amigos panameños corren cada vez que pasamos por ahí, y los extranjeros siempre se quedan extrañados. Una vez prueban las recomendadas empanadas de queso, entienden todo el fanatismo.

Un gira muy amena, sin duda, en uno de los cerros más bonitos de Panamá y con un pasado geomorfológico interesante pues es considerado el último cerro que completa la Cordillera Central:” Núcleo axial que en forma de arco montañoso, convexo hacia el Pacífico, prolonga los altos relieves de Costa Rica (Cordillera de Talamanca) y corre hasta casi la mitad del Istmo de Panamá, (a través de las Provincias de Chiriquí, Bocas del Toro, Veraguas, Coclé y Panamá), para detenerse bruscamente en el Cerro Trinidad y en las bajas colinas de Capira . Probablemente, ahí comienza la gran falla del Istmo Central de Panamá (aproximadamente la Zona del Canal y sus alrededores).”

DayTrip Cerro Trinidad de Capira

Info completa al 65929153 Whatsapp

Hora de encuentro: Domingo 24 de marzo a las 6:00am en Albrook Mall, entrada del dinosaurio

Hora de regreso: aprox 8pm en el mismo sitio.

El Parque Nacional Altos de Campana guarda secretos en sus montañas, explorados solo por los más aventureros. Existen rutas que te pueden tomar hasta 3 días solo para llegar a cascadas prístinas de aguas inmaculadas.

Esta vez decidimos hacer una caminata que había planeado desde hace mucho: entraríamos por Campana y saldríamos por Sajalices, pasando por el río Campana, bordeando el Río Sajalices y aprovechando para charquear en variados chorros del camino.

Tocamos por primera vez el bosque de pinos que todos vemos desde el mirador Caja de Agua. Caminamos desde un bosque de altura hasta los potreros que bajan a Sajalices. El Parque Nacional y Reserva Biológica Altos de Campana cuenta con bosques tropicales y premontanos donde se encuentra una interesante mezcla de especies, algunas de ellas endémicas regionales.

Debido a la historia de colonización agrícola del área, buena parte de los bosques del Parque son de crecimiento secundario y en la parte sur existe un área de pastos probablemente de origen antrópico. [More]

Nuestro plan era visitar la cascada Tavida en Chiguirí Arriba. Habíamos hecho reserva pues la cascada se encuentra dentro de una reserva privada y es el protocolo. Un día antes, me indicaron que había ocurrido un derrumbe del lado del sendero que conduce a la cascada y no dejaban pasar. Así que fue necesario el Plan B: El hermoso Pozo Azul y sus transparentes pailas.

Este sitio, siempre que no esté repleto de gente, es una experiencia magnífica. Guardo excelentes recuerdos de aquella vez que descubrimos el lugar, hace casi 3 años; no era conocido y bañarse ahí era algo personal.

Pozo Azul se encuentra supuestamente dentro de un terreno privado, razón por la cual cobran la entrada (1$ 2018) pero lo importante es que mantienen el lugar impecable, nosotros gustosos pagamos lo que sea ya que el lugar lo merece y no siempre la gente mantiene una educación adecuada de recolección de desechos.

Sus pozas de agua son profundas, de un color turquesaa transparente impecable, mientras más osado eres, más arriba puedes ir escalando y descubriendo más pozas preciosas.

Después de haber llevado al grupo a explorar todas las pozas del sitio, nuestro 4×4 fue a buscarnos para llevarnos a Chiguirí Arriba cerca del Cerro La Vieja; esta vez lo subimos.

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Jordanal es un poblado que le pertenece a Cirí Grande de Capira, en los límites con la provincia de Coclé; tanto así que la mayoría de sus pobladores acceden al sitio desde el Valle de Antón pero curiosamente tiene acceso también por Altos del María (acceso privado) y por Chorrera.

La gente que le habita es de carácter amable y servicial. Actualmente buscan incursionar en el turismo ya que posee hermosos ríos y montañas además de ese ambiente campesino panameño tan particular.

Esta vez planeamos ir hasta uno de los atractivos más inhóspitos del sitio, la cascada de Jordanal pues así le llaman los lugareños. Ya sabíamos que sería extremo pues cuando uno pregunta a un local qué tan difícil es llegar y te responden que está lejos, es porque lo está; de menos te dicen que “está cerquita”.

Apenas íbamos en el 4×4 y no faltó quien tuviese miedo, tocó recordar que éste es el transporte que decenas de personas utilizan a diario para salir de las montañas en Capira, el único medio de transporte en aquellos lugares donde el plastificado progreso no ha llegado y hacen falta calles y puentes.

Una vez en el pueblo emprendimos la marcha que desde el momento inicial sabíamos sería en ascenso constante, en el camino se nos unieron locales adultos, niños y un curioso perrito.

Una vez dentro de la selva el camino se puso tedioso para los de menos experiencia, siempre subiendo, constantes curvas, árboles enormes de un bosque primario magnífico, alta humedad, plantas extrañas, muchas raíces que hacen de escalera en parte del sendero nivel moderado.

Vimos tucanes, aves de brillantes colores, ranas exóticas, ardillas miniatura correr por las ramas de los árboles, y mientras los locales nos decían que faltaba poco, una nueva loma se nos presentaba.

Pristimantis gaigei juvenil Fotografía de Ana Chérigo

Lo que habíamos calculado se demoraría 2 horas, tomó 3, hasta llegar a la cascada por una situación de falta de preparación por parte de algún participante. Es ésta la razón crucial por la que hacemos una ficha técnica en la cual indicamos el nivel de dificultad del terreno. Como siempre decimos, si usted viene a una gira, nosotros haremos lo imposible para que llegue al destino, aquí todo mundo llega, en calma y con paciencia pero eso algunas veces incurre es más tiempo e inversión.

Sin embargo, la emoción de lograr llegar a un sitio como éste fue tanta, tenía años sin ir a un lugar tan inmaculado, sin rastro alguno de basura, la selva en su punto álgido. Llegamos en un momento en que la niebla bajó al río y cubrió toda la paila de agua, por cierto profunda y de color verdeaqua.

¡Wow! A veces uno se hace una idea de un sitio y cuando llegas te decepcionas, no porque sea poco atractivo, si no porque simplemente la foto que viste tenía mucha edición o realmente no era lo que te esperabas. Este NO fue el caso. Pocas veces me ha pasado que llego a una cascada y el respeto a la belleza del lugar es tanta que ni me pongo a nadar. Ésta vez fue así, primero por eso y segundo por miedo a los calambres.

Los chicos aprovecharon y hasta hicieron clavados, el agua estaba realmente fría, pero eso se nos olvidó.

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Había estado averiguando la manera de regresar hace rato. Tuve un excelente profesor de física de la etnia guna (una eminencia) en la escuela secundaria y fue con quien conocí este lugar; creo que nos llevó como modo de taller de cuerdas para que la gente se llevara mejor y funcionó.

Aunque escriba mucho acá, nunca he sido exactamente extrovertida, pero ese viaje me obligó a socializar más con mis compañeros, era una obligación tender la mano, apoyarte sobre el otro, ofrecer agua, cargar la mochila del cansado. Eso me marcó de por vida. El senderismo es terapia para el alma y el corazón y te obliga a conocer la parte más sensible de la gente.

Foto de Ana Chérigo

Fue mi primera caminata en la selva, tenía 16 años y me costó. Me costó mucho. A tal punto que en uno de los senderos me dió un golpe de calor. Todo esto me marcó a un nivel que al cabo de los años decidí dedicarme a interpretar la naturaleza de manera independiente, como guía de turismo ecológico.

Hablé con varias personas que nos podía llevar; era necesario que el guía fuese Guna. Conversé con uno que cobraba una suma exorbitante, me sentí impotente. También hablé con un chico que nos llevaba de gratis, pero no me dio buena espina, lo gratis nunca es bueno. Hasta que luego de algunas llamadas llegué al indicado: Igua Jiménez y fue lo mejor que nos pudo pasar.

Igua – nombre que solo es el prefijo- tiene 17 años guiando y conoce Guna Yala mejor que nadie. Coincidimos mucho, pues él no es el que prefiere cantidad a calidad. Entre selva y playa, prefiere selva. Repito, dimos con el indicado.

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Cerro Cabra llama la atención de cualquier montañista panameño. Es ese que se ve cuando uno va saliendo del puente de las Américas hacia el Oeste.

No es muy alto, solo posee 512 msnm, pero se encuentra muy cerca del mar y se sube casi desde “la pata”.

A pesar de ser un cerro poco técnico, tiene una parte de ascenso considerable y cansona. La paja canalera (Saccharum spontaneum) crea túneles que parecen interminables, y cuando la calor apremia, sientes picazón y más dolor en las heridas que provoca, pues corta.

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Partimos de la ciudad de Panamá a eso de las 2 de la tarde, la marcha fue directo a Penonomé donde nos abastecimos de lo último necesario; en el Copé nos esperaba el gran Macedonio, guía local del Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera.

Luego de esperar los todo terreno en medio de una tertulia torrijista, abordamos los autos y nos fuimos rumbo a la montaña. Ya caía la noche y los locales me decían que iban cuatro días de lluvia pertinaz.

En el camino, con un fondo de Ulpiano Vergara, le comentaba tantas cosas al conductor “Fulo” en medio de mi emoción, que bajó el volumen y empezó a hablarme de su preocupación por la deforestación, en base a que la quema “de maldad” que hacen algunas personas al área de los pinos. Ya oscurecía casi por completo y en medio de la calle de piedras, saltaban conejos muletos (Sylvilagus brasiliensis) y aves motmot (Momotus momota) se escondían en sus refugios.

Llegamos a nuestro lugar de camping: una acogedora casa en medio del poblado de Santa Marta, que forma parte de El Copé, en el Harino, corregimiento del distrito de La Pintada en la provincia de Coclé.

Procedimos a armar el campamento y a encender las parrillas, que al final resultaron ser tres, de las cuales todos comimos. Al mirar al cielo, el firmamento estaba estrellado, agradecí ampliamente pues con esto, las probabilidades de lluvia al día siguiente eran pocas, y así lo fue.

Iniciamos la marcha a las 6:30am, teníamos una idea breve de lo que nos esperaba, 14km y medio de camino difícil, dividido entre Cerro Escobal y Cerro Marta.

Bajamos al río Tigrero, lo atravesamos e iniciamos el camino hacia Cerro Escobal con rumbo al mirador, ahí nos topamos todos pues algunos se adelantaron, mientras Macedonio venía con el resto del grupo. A mi me salió “El Francisco”; el más de un año sin caminar como Dios manda, ¡Vaya loma!

Bajamos Escobal y caminamos por un bosque de galería en los alrededores de un potrero que culmina en un valle desde el que se veían claramente los cerros Marta y Juan Julio. En el potrero había un árbol de guaba, la Naturaleza siempre provee. 

Me la pasé conversando todo el camino con Macedonio, me contó algunas de las versiones de lo que sucedió ese 31 de julio de 1981. Las siete personas a bordo, entre ellos el general Omar Torrijos Herrera, quien dirigió la dictadura militar del Panamá entre 1968 a 1981, fallecieron en el lugar.

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Hace un tiempo, estando por el área de Penonomé arriba, y acampando en un hermoso sitio, vimos el sol salir por encima de unas enormes rocas de un cerro imponente. A Rey le parecía una hannya, a mi me llamó la atención la pared de roca que parecía ser muy alta.

Tiempo después conocimos sus faldas, en lo que fue un viaje rápido y carnavalero por el sitio, que nos ahuyentó al sentirnos un poco raros, entre tanta multitud en estado etílico frente a chorro de aguas apacibles en medio de la montaña que años más tarde conoceríamos.


Algunos geólogos cuentan que el Turega es uno de los tantos domos o conos del volcán del Valle de Antón, estrato volcán gigantesco y aunque los factores erosivos lo han deformado, aún sigue siendo imponente.

Fue así como nos topamos con nuestra guía local, Vero, que creció en las faldas del Cerro Turega y conoce de primera mano todo a su alrededor. Curioso es que en la primera visita de Vero al cerro, fue mordida por una serpiente equis; ni ésto impide que ella mantenga su devoción.

La comunidad es muy celosa de su recurso natural. Para subir el cerro es necesario ir con guía local, además debes solicitar un permiso con el líder del pueblo.

Es importante destacar que el sitio está en vías de convertirse en una reserva hidrológica por lo que en un futuro no muy lejano estará regido bajo leyes que lo protegerán; y tiene lógica pues del cerro se desprenden caídas de agua estacionales que se pueden ver en época de lluvias desde la carretera, y chorros permanentes para disfrutar todo el año.

El área protegida sería en Turega y Cucuazal como Reserva Hídrica, pues existe una gran cantidad de bosques con fuentes de agua y manantiales que abastecen del vital líquido a la población rural de Pajonal, Churuquita Grande y otros corregimientos.

Salen 9 acueductos de cada cerro (Sofre, Sofre Abajo, Aguela, Turega, Churuquita Grande, etc)

El plan ya se lleva a cabo y esperamos pronto ver en gaceta oficial del 2017 pues el Ministerio de Ambiente, junto con biólogos y representantes de la comunidad, unen esfuerzos para que sea una realidad y se pueda establecer una ley que proteja la biodiversidad que se ve amenazada con potreros y ganadería.

Alguna vez leí que el cacique Turega el padre de “Las Mozas” de donde proviene el nombre del famoso chorro del Valle de Antón, y que su hijo era “Chigoré” quien estuvo enamorado de “Zaratí”, hija de “Penonomé”.

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Hora de salida: 6:00 am Terminal de Albrook. Favor ser puntual
Hora de regreso: aproximadamente 8pm Terminal de Albrook.
Del lado del super 99

Incluye:
Transporte privado/AA ida y vuelta desde Terminal de Albrook a Penonomé
Transporte 4×4 hasta el sitio
Snacks/Café
Ascenso al Cerro Turega con permiso del líder local
Visita al chorro de Turega
Seguridad

¿Qué llevar?
Emparedados, snacks.
Agua 1 litro y medio (camelbag opcional), bebidas rehidratantes
1 muda de ropa
Toalla ligera
Vestido de baño
Zapatillas o botas de trekking
Cámara con su debida protección
Medicamentos personales
Pito/silbato

Importante:
– Favor indicar antes de abonar a verificar si aún hay cupos y enviar foto de slip de depósito al mismo teléfono
# De cuenta Banco Nacional de Panamá: 40004873560 a nombre de Mariel Ulloa
– Se guardará el puesto solo a quienes abonen.
– Este trip no es apto para niños menores de 18 años.
– Debe saber nadar.
– Favor abstenerse en caso de padecer vértigo o acrofobia (cerro 800 msnm aprox.)

Cerro Turega tiene aproximadamente 820 msnm y desde abajo sobresalen unas formaciones rocosas a su derecha. Fue catalogado como Reserva Hídrica en el año 2005 y por él pasan el río Sofrón, el Sofrito y algunas quebradas. Posee un bosque nuboso donde se encuentran especies endémicas y gran cantidad de briofitas, orquídeas, helechos y bromelias. Para acceder a él es necesario ir con locales y solicitar permiso al líder de la comunidad.

# De cuenta Banco Nacional de Panamá: 40004873560 a nombre de Mariel Ulloa