ENLODADOS :: Turismo y Aventura Ecológica

Turismo y Aventura Ecológica

Hace poco nos dimos una vuelta por el Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera (PNGDOTH) ubicado en las tierras altas de la cordillera central, entre los océanos Atlántico y Pacífico, en el distrito de la Pintada, comunidad del Copé en la provincia de Coclé. La entrada hacia este parque nacional se ubica unos minutos después de pasar por Penonomé, antes de llegar al Caño, entrando por la comunidad de la Candelaria.

Este parque nacional fue creado mediante Decreto Ejecutivo Número 18 del 31 de julio de 1986 e incluido dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas para preservar la gran diversidad biológica de la región central panameña o cordillera central. Se encuentra dentro del Corredor Biológico Mesoamericano.

Para llegar a este parque nacional es de suma importancia ir en auto 4×4 con doble tracción ya que el parque está a 5 kilómetros del Copé y la carretera es muy difícil. De ir en bus, es casi imposible, los buses solo llegan al Chorro las Yayas, enclavado en las faldas del parque.

La temperatura es muy agradable y tiene rangos de medición que oscilan entre los 18 y 29 grados centígrados.

Cubre una extensión de 25,275 hectáreas y dentro de sus límites se encuentran unas siete comunidades: El Potroso, Las Peñitas, El Tigre, La Rica, El Guabal, Río Blanco y Caño Sucio y en sus alrededores se encuentran los poblados de El Copé, Barrigón, La Junta, Cerro Hueco, Belencillo, Aguas Blancas, Bateales y Palmarazo. Protege las cabeceras de los ríos más importantes de la región coclesana, tales como el río San Juan, el río Belén y el Concepción en la vertiente caribeña; y el río Grande, el río Marta y el río Nombre de Dios en la vertiente del Pacífico. En su territorio sobresalen los cerros Negro (1408 metros), Peña Blanca (1314 metros), Blanco (1192 metros) y Marta (1046 metros).

En el año de 1986 la superficie del parque era de seis mil hectáreas, sin embargo, la misma fue ampliada según criterios ecológicos en el año de 1996 a 25,275 hectáreas, con el propósito de incorporar tierras que requerían su conservación y protección.

Al llegar a el Copé vimos una primera entrada hacia el Cerro Marta, seguimos y encontramos otra entrada directo al parque. Fue un recorrido de media hora hasta llegar al Centro de Visitantes. Pasamos por la comunidad de Barrigón, también por la entrada del Chorro las Yayas, incluso pasamos sobre un riachuelo y unos minutos después estábamos en la oficina de control y monitoreo ambiental de Anam, en la cual no había nadie y nos tomamos el beneplácito de seguir. Ya desde ahí la vista era impresionante, a lo lejos se veía lo recorrido desde la carretera Interamericana.

Minutos después y con mucha dificultad por la carretera nos encontramos con el responsable de Anam y nos dio el permiso de seguir, nos explico de dejar el auto en el centro de visitantes en caso de subir a el Cerro el Calvario.

Hicimos lo establecido y empezamos la caminata hacia El Calvario, que bien tiene su nombre pues subíamos y subíamos, nos demoramos aproximadamente 30 minutos hasta llegar a la cima. En el camino pudimos disfrutar de la diversidad de flora del parque. El cerro se encuentra a 912 metros sobre el nivel del mar y es unos de los pocos sitios en el mundo en donde en días claros se pueden observar los dos mares, y efectivamente tuvimos la dicha de ver el Mar Caribe y el Océano Pacífico, como nos habían advertido,  ya que el sol era incandescente y radiante. También fue impresionante ver la majestuosidad del Cerro Marta, en el cual cayó la avioneta en donde murió el general Omar Torrijos, motivo por el cual el parque lleva su nombre. A lo lejos vislumbramos las comunidades de Coclesito, San Juan de Turbe, Boca de Toabre incluso Coclé del Norte; todo esto confirmado por un profesor de geografía con el cual tuvimos el placer de conversar en la cima del Calvario.

En la parte más elevada del parque como en el cerro Marta y el Calvario, se desarrollan bosques pluviales montanos bajos y a medida que se desciende están los bosques pluviales y húmedos premontano, y los muy húmedos tropicales. Se cree que de las 2 mil 604 especies de plantas y 552 especies de vertebrados terrestres que se encuentran en la provincia, la mayoría tiene presencia en el parque. Existe también una gran diversidad de especies endémicas o propias de estos bosques, unas 60 muestras han sido recolectadas dentro de la zona montañosa. Según los estudios científicos, el área se originó por la alternancia de las actividades volcánicas y sedimentarias que caracterizaron la formación del istmo de Panamá.

El propósito primordial del parque es proteger una gran extensión de ríos y bosques principales para preservar el ecosistema del país. Existen cuatro zonas de vida: el bosque húmedo tropical, bosque muy húmedo tropical, bosque húmedo premontano y bosque húmedo premontano bajo. Se observan exuberantes helechos arbóreos, palmas, enormes árboles como el guayacán y jacaranda, musgos, muchas orquídeas, bromelias, heliconias, anturios, algunas plantas endémicas como la selaginelas, scheffleras, la emblemática monolena glabra y el árbol copé, nativo del parque y por el cual lleva su nombre. También posee  la planta carnívora (Drossera capillaris) característica de los suelos pobres en nutrientes, y un sinnúmero de otras plantas endémicas del lugar. En el parque se encuentra la única zamia epifita en el mundo, la cual crece sobre árboles y sus hojas asemejan a la de una palma.

Solo en aves se pueden observar aproximadamente 350 especies diferentes, el colibrí pico de hoz, por su diseminada presencia, ha sido escogido como ave símbolo del parque. También se pueden encontrar otras especies, como tucanes, loros, oropéndolas, tigrillos, manigordos, venados, ardillas negras, mono cariblanco, pumas, jaguares, tigrillos congo, zainos, venado cola blanca,  tapires, puerco de monte, mono titi y mono perezoso, murciélagos, ardilla negra, boas constrictoras, culebras equis y corales; sobresalen además las ranas doradas y ranas cristal. Entre su flora sobresalen las epifitas; también los legendarios y vetustos helechos arbóreos, que son conocidos como verdaderos fósiles vivientes. El parque debe ser un modelo de conservación porque allí hay referencia de la vida animal y vegetal que no existe en ningún otro sitio del mundo.

Al bajar del Calvario, toqué alguna planta con pelos urticantes y se me metieron en los dedos; después de sacarlos seguimos caminando y fuimos a conocer el centro de visitantes en donde pagamos los 3 dólares de ingreso al parque. El centro de visitantes es genial, tiene basta información, un pequeño mirador, algunas sillas y mesas, un patio perfecto para acampar y del mismo centro de visitantes se empiezan los famosos senderos del parque hechos por la Anam.

Sin duda nos fuimos a recorrerlos, encontramos varios senderos: Sendero de la Rana de 2km, Sendero los Helechos de 800 metros entre otros, pero estos fueron los que recorrimos. Fue muy interesante pues pudimos disfrutar aún más de cerca de la diversidad de flora del parque. Incluso en el sendero de la rana vimos varios hongos venenosos y escuchamos el croar de ranas endémicas.

De regreso al Centro de visitantes, fuimos hasta una agradable cabaña triangular apta para alquilar, por el precio de 10 dólares por persona, las 2 habitaciones quedan en la parte de arriba de la cabaña, también posee una cocina con todo lo necesario y un baño.
Nos retiramos del centro de visitantes y fuimos directo al Chorro las Yayas a relajarnos bajo sus frías aguas en perfecta armonía.

Como leen y ven, el Parque Nacional Omar Torrijos posee todo en un solo lugar, es un sitio excepcional, lleno de vida silvestre, muy bien conservado, y esperando ser visitado.

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En semana santa, nos fuimos hasta Veraguas a conocer la Reserva Forestal La Yeguada, lugar que se queda permanente en la mente de quien lo visita.

Una vez en Aguadulce, exactamente 15 minutos después vimos una entrada repleta de carteles de bailes típicos en donde indicaba la entrada del Jaguito, en el Roble, Coclé. La Yeguada está ubicada en el distrito de Calobre a 1 hora y media, 50 kilómetros.

Hay otra opción manejando hacia Santiago y luego entrar por la carretera hacia San Francisco, luego desviarse a Calobre y de ahí a la Yeguada, lo cual toma mucho más tiempo si vienes desde la ciudad de Panamá.

La Yeguada, también conocida como Chitra-Calobre, es una reserva forestal que protege la cuenca hidrográfica de La Laguna, misma que provee de energía hidráulica a la hidroeléctrica. Es un complejo volcánico masivo localizado en la provincia de Veraguas, en Panamá, justo al norte de la península de Azuero.

Tiene una altura de 1.297 metros sobre el nivel el mar y su última erupción fue hace unos 1620 años. La cuenca hidrográfica de La Yeguada es de 638 km2, ubicada en la Reserva Forestal La Yeguada de 70.9 km2. La profundidad promedio de la laguna es de 5.2 metros, siendo la máxima de 6.5 metros. Sus coordenadas geográficas aproximadamente: 7°40′N 81°30′W.

Seguimos en línea recta preguntando algunas veces a los moradores, ya que nunca antes habíamos visitado este lugar. Pasamos por Calobre, una comunidad tranquila rodeada de montañas y veredas repletas de marañones.

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Un letrero decía: “18 kilómetros la Yeguada” nos pusimos felices, y de ahí en adelante solo fueron curvas, montañas, a lo lejos divisamos los Picachos de Olá, a otro lado las lejanas montañas de Santa Fe, volcanes viejos que se encuentran en la Cordillera norte de Veraguas.

Pinos, Pinos y Musgo nos rodeaban, sentíamos que estábamos cerca y en efecto, vimos la caseta de la Anam y un patio de pinos precioso donde había varios carros y tiendas de acampar y al fondo… La Laguna de la Yeguada.

Emocionados empezamos a armar las tiendas, dos tiendas, dos parejas, Abby, Daniel, Leo y yo. El área es sumamente limpia y plana. Cuenta con una letrina rudimentaria. El lugar está ubicado en un pinar que se plantó hace más de treinta años. También hay varios lugares donde encender una buena fogata.

Cocinamos festivamente de todo un poco, ensalada, chorizos, pollo, tajadas de plátano, delicioso menú todo hecho en una estufa de querosén y una parrilla pequeña. Después de comer, descansamos un rato y nos fuimos dispuestos a darnos un chapuzón en la laguna…Imposible, se veía demasiado honda y nosotros con miedo. Nos sentamos a orillas del lago a escuchar todos los sonidos del silencio y nos sentimos honrados de estar allí.

La laguna, rodeada de montañas coronadas de neblina, pinos infinitos, los pájaros incesantes en su canto, águilas excitadas en su bullicio. Inhale una bocanada del aire purificador, capture el paisaje y la encerré en los recuerdos placenteros…

La laguna es el cráter de un volcán primitivo, que algunas personas dicen activo. Creada en 1967, la Reserva Forestal forma parte de la cuenca que provee energía hidráulica a la Hidroeléctrica de La Yeguada.

De tipo estrato volcano, siendo desviadas las aguas del río San Juan hacia la quebrada Las Lajas único afluente de la laguna, para aumentar el volumen de agua utilizable para la generación de energía eléctrica.

Esta Reserva Forestal recoge unas de la experiencias más antiguas de la reforestación con Pinus caribaea en Centroamérica; la cual se inició a fines de la década de 1960 y ahora cuenta con más de 2,000 hectáreas plantadas, parte de los pinos fueron plantados en el gobierno de Omar Torrijos. La laguna de 1.0 km2, aumento a 1.125 kilómetros cuadrados, al culminarse las obras de cierre de un vaso mayor.

La carretera que sube a La Laguna de La Yeguada ha sido asfaltada y está en excelentes condiciones para todo tipo de autos. Al llegar preguntamos inmediatamente el costo de la entrada y nos sorprendió un poco por ser mucho mas elevado de lo que esperábamos para ser una reserva forestal propiedad del estado. La Yeguada es una reserva forestal y está bajo el control de ANAM: $2 x auto, $2 x adulto y $5 x tolda x día.  Total fueron 20 dólares por día. La única facilidad que hay por ese dinero es una letrina. En las oficinas del parque no hay agua, así que lo mejor es llevarla.

Oscureció en la Yeguada y nos pusimos las piyamas, preparamos la guaricha (lámpara de querosén). Gracioso fue que la guaricha se estropeó, estuvimos más de una hora tratando de arreglarla en medio de la oscuridad, encendimos una fogata y después Leo y Daniel lograron empatarla.

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Preparamos emparedados, comimos chocolate, jamón de diablo, entre otras cosas y empezaron los cuentos de miedo, que habíamos prometido no contar por lo propicio del momento: viernes santo, pero fue imposible, empezamos hablando de apariciones, chivatos, y experiencias supuestamente propias.

Nos fuimos a dormir, deliciosamente pues el clima estaba perfecto, estábamos unas 15 personas durmiendo esa noche en la Yeguada. A eso de las 3am escuchamos el rasgar de algún animal, que desesperadamente buscaba entre los restos de comida…intenso zamarreo de bolsas, animal que más tarde llamaríamos el Chivato.

Al día siguiente hicimos un pollo a la parrilla y subimos a la cascada El Desvío, de unos 40 metros de espectacular caída, y la contemplamos embelesados como si nunca hubiésemos visto cascadas en nuestras vidas.

Escalamos a través de la caída de agua hasta llegar a un espacio considerable para nosotros ya que el chorro estaba repleto de gente. Después de ese vigorizante baño nos fuimos muy satisfechos de la Yeguada.

En el camino de regreso recogimos a un señor que esperaba por transporte público, muy difícil en esta área y lo llevamos hasta Calobre, fue placentero poder compartir con este lugareño acerca de los hermosos parajes de Veraguas.

Veraguas tiene hermosos lugares, llenos de naturaleza virgen dispuesta a ser explorada, montañas de verdes intensos esperando ser coronadas. Un poquito más lejos y bien planificado no cuesta mucho, acampar es lo mejor, convivir con la naturaleza siempre es una experiencia formidable.

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Esta vez fuimos a un lugar inimaginable, tuvimos la dicha de por primera vez, pasar sobre las aguas del río Chagres, el más grande afluente de la República de Panamá.

Entramos por la Cabima, que esta situado en la carretera hacia las Cumbres, nos detuvimos en el Restaurante Pio Pio de la Cabima y preguntamos por donde llegar a Puerto Corotú.

Tomamos la carretera justo a la derecha de dicho restaurante  y fuimos preguntando hasta llegar a la monstruosa fábrica de Cemento Bayano, verdaderamente desagradable y de ahí seguimos hasta ver las señalizaciones de Parque Nacional Chagres y Puerto Corotú.

Llegamos al gigante árbol de Corotú, característico de que estábamos en el puerto del Lago Madden conocido mejor como Lago Alajuela.

Una vez allí preguntamos por nuestro contacto, Iván… con el cual habíamos hablado solo por teléfono móvil y nos lo imaginábamos como guía turístico de alguna empresa o parecido, cuando él salio a nuestro encuentro iba ataviado solo por un taparrabo y una falda de chaquiras. Nos puso en contacto con Miromel, un indígena que no hablaba nada de español.

De repente apareció un señor en 4weel con uniforme de la ANAM a cobrarnos la entrada al Parque Nacional Chagres y a reprendernos por no haber parado la garita, nada visible. El costo por entrar a este Parque Nacional es increíblemente de 5 dólares por persona panameña, no quiero imaginarme cuanto le cobraran a los extranjeros.

Entre señas y gestos Miromel nos indico que nos subiéramos a la piragua, un medio de transporte tradicional de los indígenas para llegar a sus hogares, de unos 6 metros de largo por menos de un metro de ancho. Miromel nos preguntó qué queríamos hacer primero y cual era nuestro itinerario.

Miromel metía una larga vara dentro del agua para verificar la profundidad y Mario, que manejaba la maquina, la movía de un lado para el otro para no arrastrarla. En un momento la cosa se puso extrema, tuvimos que dejar todo dentro de la piragua y ayudar a moverlo entre los rápidos que nos atacaban por un lado. Un momento verdaderamente extremo.

Decidimos ir primero al chorro y UFF! vaya experiencia, después de caminar un poco por la selva llegamos a la preciosura de lugar, sacado de una película de hadas.  Max y su mamá estaban muy emocionados, al igual que Karla en la que se veían los ojos de felicidad, Andrés con ganas de meterse al agua y Leo y yo tomando fotos como locos para dejar la cámara y tirarnos al agua!

A lo largo de la orilla del río Chagres, se pueden ver cocodrilos, caimanes, nutria de río, aves como loros, guacamayas, tucanes, martín pescador, entre muchos más.

Nos bañamos en las aguas del Chagres bajo ese esplendoroso chorro, todo fue un contento, me caí y casi me parto un dedo, pero no importó, Max también se dio algún golpe que no pasó a más. Después de casi una hora y cuando ya se acercaban algunos extranjeros, Miromel nos dijo que sería mejor retirarnos. Llenos de felicidad y regocijo, emprendimos la marcha a seguir por lo que nos esperaba pues no íbamos ni por la mitad.

Nos recibieron con bailes en la comunidad. Nos sentamos en algunos bancos y esperamos por más. Iván nos empezó a explicar todo acerca de sus costumbres y tradiciones, historia, modo de vida… nos dijo hasta cómo hacían sus vestiduras y algo gracioso fue ver el “brassier” de la joven indígena del que colgaban monedas de 5 y 25 centavos panameños y relucían contra los rayos del sol. El rey de la comunidad se le llama “Noko”, y el curandero Elías. El Noko es quien da permiso para todo, hasta para las fiestas y las bebidas alcohólicas.

Es importante destacar que tienes que llevar tu propia agua, ya que el agua usada en la comunidad no es filtrada. No hay sistema de inodoros, si no de letrinas comunes, por lo que tu ridiculez te afectará. También es importante llevar billetes de denominaciones bajas como 1 dólar o 5 dólares ya que hay dificultades con grandes cuentas.

Una joven se acerco con un plato de pescado el cual estaba delicioso y fresco, acabado de sacar del Chagres, con plátanos fritos en su punto.

Después de eso nos fuimos con el curandero y los extranjeros subiendo una loma, vimos un mono araña en alguna de las casas, pasamos por los puestos donde venden las artesanías con precios geniales para tan magnificas obras. Llegamos al sendero y ahí el señor nos explico una a una las plantas que tenía y sus funciones. Nos dio a probar algo así como una rama de un arbusto y al instante, la boca nos picaba, era una sensación extraña como si la lengua estuviese dormida.

Dice él que tiene la cura del cáncer y muchas otras enfermedades, no vende ninguna planta, la única manera de que te cure es prácticamente yendo a vivir algún tiempo allá.

El Tour incluye: – transporte en piragua ida y vuelta aproximadamente 40 minutos de ida y 35 minutos de regreso, – Visita a la Cascada del Indio en la que te puedes quedar el tiempo que plazcas, – Bienvenida de los Emberá Drúa con cantos y bailes y su Rey al frente, – Charla informativa de todas las actividades diarias de los Emberá, su comida, tradiciones, vestiduras, creencias, entre más, – Un delicioso plato de pescado frito (tilapia) con plátanos, – Bailes tradicionales por las mujeres del pueblo, – Bailes tradicionales interactivos para el público, – Visita a el sendero del curandero en donde se explica cada una de las plantas curativas y sus funciones, – Puedes bañarte de nuevo en el río de aguas cristalinas, – Te llevan a ver caimanes, aves, iguanas en plenas funciones. Entre muchas otras cosas más ofrecen tatuajes de jagua, el cual hasta el día de hoy aún tengo, duran aproximadamente 5 días y son muy característicos de estos indígenas, se dice que esta pintura limpia la piel, ya que es de origen vegetal y es sacada de un árbol llamado jagua.

También se puede pasar la noche para vivir una experiencia más amena y despertar con los sonidos de la selva. Los indígenas proveen un espacio que han llamado “el hotel”, a un lado de una colina con la mejor vista del río.

Ofrecen tours de Avistamiento de aves, fotografía extrema, pescar, kayak, y hasta hacer trekking verdaderamente difíciles.

Algunos hablan español, otros solo la lengua Emberá y están aprendiendo el español, cabe destacar que también tienen su escuela en la cual da clases una maestra proporcionada por el Ministerio de Educación.

Nos cuentan que en los años 1970 el señor Emiliano Caisamo salio del Darién con su familia hacia la ciudad de Panamá, para buscar progreso en cuanto al recurso económico ya que su producción agrícola y ventas fue pésimo. Las condiciones de pago y por otro lado los colombianos contrabandistas clandestinos eran un peligro para sus hijas y esposas y hasta para sus propias vidas.

Es por esta situación que llegan a Panamá en la década de los 70 y luego con el pasar de los años funda la comunidad Embera Drúa acompañado por sus hijos y bisnietos que fueron su tercera generación. En ese entonces el trabajo agrícola no estaba limitado, ni el uso de la tierra, pero posteriormente el 2 de octubre de 1984, se crea el Parque Nacional Chagres y se limita la agricultura y el uso de la tierra ya no daba para el comercio solo para la subsistencia, así que Emiliano Caisamo decide empezar con la artesanía.

AMPYME, la Autoridad de Panamá para micro, pequeñas y medianas empresas, les está dando la formación en estas áreas y los está ayudando a registrarse legalmente en el proyecto de turismo, lo que demuestra que son una comunidad muy organizada de la cual están muy orgullosos.

Lo que ofrecen es turismo ecológico y cultural. La parte cultural es que los visitantes descubren e interactuar con los indígenas, la parte ecológica, significa aprender  acerca de la selva, y todo ello sucede de manera de bajo impacto para el entorno natural y sus formas de vida. Los visitantes van para experimentar la naturaleza, pero no se pueden tomar las plantas o los animales.

En cambio queda la memoria de una experiencia única dentro de un lugar inimaginable en donde la naturaleza perdura, en donde los gobiernos no tienen mayor poder, en donde la vida te la da la naturaleza y nada más.

Un paraíso en Panamá.

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Si estás interesado en visitar el Chorro Tavidá y vienes de la cuidad de Panamá, debes tomar por la carretera Interamericana hasta Penonomé, luego donde está el Hotel Dos Continentes girar a la derecha y continuar hasta el Banistmo y en la calle siguiente girar a la derecha frente al Banco General, tomar la carretera de Churuquita, Toabré y Caimito. Cuando llega a Caimito son 9 km. para llegar. En este último tramo debe ser muy cuidadoso, ya que la carretera tiene varias curvas cerradas.

Serán alrededor de 30 a 45 minutos en llegar desde Penonomé hasta el cerro La Vieja, debe seguir prestando atención hasta ver un letrero que dice “entrada a la cascada” clavado en un árbol.

En caso de ir en bus debe tomar la ruta Panamá-Penonomé en la Terminal de Transporte de Albrook.  Después, otro transporte que lo llevará hacia la ruta Penonomé – Chiguirí Arriba.

Hay que entrar por allí hasta llegar al patio de una casa, si anda en sedan es mejor dejar tu auto por allí y caminar (hay una señora que cobra dos dólares por el parking). En caso de que ande en 4×4 puede subir hasta llegar a una entrada cercada por malla ciclón.

Caminamos y tomó unos 15 minutos hasta llegar a la entrada, allí nos detuvo un empleado de Hostal del Cerro La Vieja, nos advirtió que no podíamos entrar con cooler, a lo que le mostramos el interior sin bebidas alcohólicas. El trabajador nos dijo los parámetros muy amablemente: no dejar basura, mantenerse a orillas de no saber nadar, también nos dijo que no podían entrar grandes grupos o paseos – giras, y por ultimo nos advirtió de pagar tres dólares.

Llamo mi atención el letrero principal que decía: “Reserva Tavida, Reserva Natural PRIVADA, PROTEGELA”…Uff! Advertí y preguntamos: ¿cómo es eso de privada? y el señor nos dijo que el hostal ecológico del Cerro la Vieja había comprado 40 hectáreas en Chiguirí arriba que incluían el chorro Tavida.

Bien, pagamos y seguimos ahora por un sendero hecho por el hostal, unos 15 minutos más, vimos unas cabañas altas y en frente estaba el apretado dosel selvático que iluminó con una paz la piscina de agua al final del chorro. Contuvimos largamente el asombro frente a esta inusitada belleza.

Es el lugar perfecto para reponer fuerzas. Cargado de frescas sombras, abanicado por un suave e imperceptible viento y, el silencio lo hace un lugar irreal. Al estar en el mirador te caen grandes gotas del chorro. Desde ahí se ve la piscina verde perfecta rodeada de vegetación y una caída de agua de 30 metros. Todos corrimos a bañarnos bajo las rugientes aguas de la caída.

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Hace poco visitamos los Cangilones de Gualaca, atractivo turístico del distrito de Gualaca en la provincia de Chiriquí.

Estaba lleno, había bicicletas y muchos carros en el improvisado estacionamiento pues a este balneario al parecer acuden muchos nacionales y extranjeros a disfrutar de las aguas cristalinas del río Estí y de las maravillas de la naturaleza al esculpir las piedras que forman este manantial. El río Estí nace a más de 1,000 metros de altitud y desemboca en el río Gualaca, ambas corrientes confluyen en el río Chiriquí.

Nadie en el distrito de Gualaca sabe de dónde surge el nombre ni su fecha, pero muchos piensan que es por la forma natural en que el río Estí se encuentra antes de llegar al poblado, son como grandes desfiladeros de piedra, cualquiera diría que se trata de una construcción hecha en concreto, pero no, se trata de gigantescas rocas en ambos costados del río y que en algunos puntos se forman piscinas en forma de grandes ollas.

Especialistas creen que el manto rocoso se formó en la última erupción del volcán Barú y que por el lugar corría la lava y quedó formado de la manera en que hoy lo encontramos. (Diccionario de la lengua española: cangilón “cada uno de los recipientes atados a la rueda de una noria que sirve para sacar agua de pozos y ríos”.)

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El significado ilustra un poco a la realidad, pues en la parte superior hay una gigantesca superficie rocosa que contiene una gran noria o piscina, en donde la mayoría de los bañistas gustan darse un chapuzón.

Luego se forma un canal estrecho y profundo por donde corren veloces las aguas hasta desembocar en otra noria. Al final se observa un pequeño canal que termina en un “charco” de frescas aguas.

En nuestra visita, algunos moradores nos explicaron que el balneario estuvo provisto de vestidores, pero las crecidas del río afectan la preservación de las estructuras, debido a que durante la estación lluviosa la fuerza de la corriente es muy fuerte y arrasa con lo que encuentra a su paso.

Cabe destacar que el balneario también esta provisto de escalinatas que permiten el descenso desde la carretera hacia la parte baja del balneario o nivel del río. Esta zona es casi plana, en donde su suelo también presenta una composición rocosa y en algunas zonas se presentan escalones naturales de piedra permitiendo el acceso al río.

Hay que tener mucho cuidado de no saber nadar, los niños deben estar con adultos o protegidos con salvavidas, pues me atrevo a decir que no es un río apto para niños. Muchos lugareños hacen competencias de sus destrezas en clavados al tirarse desde las altas paredes rocosas hacia el profundo río.

Vimos un pequeño puente para pasar de un lado al otro del río ya que de no saber nadar y querer llegar al otro lado, esa es la vía.

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En el lugar no hay venta de comidas, así que lo mejor es llevar su merienda desde cualquier supermercado que encuentre en el área, recuerde siempre recoger su basura al retirarse. Hay unos baños que pueden servir de ayuda para cambiarse, pero nada mas, los residentes reclaman a las autoridades que inviertan en la construcción de ranchos, baños y áreas de esparcimientos dentro del lugar para que sea visitado por más personas; hace unos años se construyeron algunas instalaciones que con el transcurrir de los años y bajo la mirada de las autoridades locales y provinciales se han perdido.

Hay autobuses de Gualaca de David. Pregunte al conductor del autobús si pasa por Cangilones y que lo deje en la intersección de la derecha, a partir de ahí, se trata de un kilómetro a pie hasta la Cangilones.
Alguien en Boquete me dijo que es posible tomar un autobús a Caldera y luego un autobús o taxi de ahí a Gualaca, pero aseguran que es mejor irse a David y de ahí tomar el autobús a Gualaca.

Si vas en auto, se llega por la vía Transístmica Chiriquí-Bocas, se gira a la izquierda, justo después de pasar el coliseo deportivo Bracy Randolph. Aunque la carretera no está asfaltada, se puede llegar en vehículos pequeños hasta el lugar.

Es importante mencionar que este balneario no presenta contaminación por desechos sólidos ni vertido de aguas residuales, por lo que es importante mantener el sentido de conservación y buen manejo de los desechos.

Para los gualaqueños, este es uno de los principales sitios turísticos, y no se debe mantener en el olvido, ya que pareciera que sólo existe en épocas de verano. La verdad es que si para los gualaqueños, Los Cangilones es un patrimonio del distrito, para muchos de nosotros es un sitio en donde se respira paz, se observa un buen panorama, y un ambiente agradable y puro.  Motivos éstos por lo que se considera que hay que hacer algo para rescatar un sitio histórico y turístico como lo es “Los Cangilones de Gualaca”.

Finalmente, invitamos a que quienes no conocen este bello lugar, lo visiten y puedan refrescarse en sus claras aguas y pasar un momento agradable e inolvidable.

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Entre cuentos y leyendas siempre me llamaron la atención las famosas lagunas. Siempre escuché que eran hermosas pero a la vez peligrosas; unas horas antes me encontré con mi amigo José en el parque de la comunidad de Volcán y decidimos tomar un taxi ya que de allí a la laguna podrían durar unas tres horas caminando; preguntamos cuanto nos cobraría hasta la laguna, y éste nos respondió que sería por un valor de B/2.00 dólares.

Las Lagunas están ubicadas en el corregimiento de Volcán, distrito de Bugaba, provincia de Chiriquí, aproximadamente a 45 Km. al Noroeste de la Ciudad de David y a 2 Km. al Suroeste del poblado de Volcán. La temperatura media anual en la zona es de 14.1 ºC. Estas dos lagunas se encuentran a una altitud de unos 1200 metros sobre el nivel del mar.

Cuando llegamos allí, nos esperaba un trecho algo largo, por lo que recomendamos ir en auto 4×4. Al llegar a la entrada todo estaba inundado ya que había llovido por tres días. Seguimos nuestro camino, el sol radiante nos dejaba apreciar lo hermoso que es el pueblo.

Las lagunas de Volcán se encuentra dentro de una zona de antiguas calderas volcánicas que se caracterizan por: los basaltos-andesitas, cenizas, tobas aglomeradas y lavas.

El punto donde nos encontrábamos es uno de los más bajos de Volcán y se puede apreciar parte del pueblo así como Paso Ancho (camino a Cerro Punta).

Caminando sin parar, por fin llegamos a la entrada de la laguna y en ésta encontramos dos vías: una a la derecha y una a la izquierda. Mi querido amigo Jose optó por tomar el trecho a mano izquierda pero a los cinco minutos, calculó que ese no era el indicado, y dimos vuelta atrás para tomar la entrada correcta y desde allí a la laguna fue media hora.

Ya nos faltaba poco y se veía “la laguna chica” que presenta una superficie de 175 Km.², al verla nos encontramos  con una casa y un pequeño muelle, bello panorama se apreciaba, arbustos, bromelias, orquídeas, cedros, lianas y helechos, hasta algunos patos nadando y abundante color verde. Consideradas como un área natural de gran importancia, tanto por su biodiversidad como por el hecho de que las mismas constituyen el único humedal pantanoso que existe en las tierras altas de Panamá, y el quinto de este tipo en toda la región centroamericana.

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Entre las especies que son usadas mayormente en casería se pueden encontrar el venado corzo, el conejo pintado y los ñeques. Además se pueden hallar: zarigüeyas, armadillos, ardillas rojas, conejos muletos, etc.

Ahí no terminaba nuestro recorrido, a quince minutos de camino por fin conseguimos llegar a la “laguna grande” que ocupa una superficie de 1,250 Km.² A lo lejos vimos a cuatro hombres; al principio me dio miedo pero José dijo que no me preocupara ya que siempre las personas van a pescar, incluso de noche.

Según los estudios realizados, este lugar no es más que un cráter abandonado de un volcán que una vez existió. Lo más relevante de este lugar es que después de varias  de las exploraciones que por años se han realizado, no se ha encontrado fondo en ellas.

Se ha recomendado no bañarse en este lugar debido a la profundidad así como a las corrientes de agua que han sido fuente de terribles accidentes como algunos moradores han indicado, aunque  no puedo negar que me apetecía entrar a sus aguas  y darme un buen chapuzón, sus aguas eran claras…tan cristalinas como las aguas del caribe.

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Sin embargo, el lugar es excelente para visitar y contemplar la naturaleza por la gran cantidad de aves propias de las tierras altas chiricanas, y al viajar se puede observar el bosque primario muy hermoso en derredor así como deleitarse de la brisa y temperatura tan agradable del lugar. También es una excelente zona para pescar ya que en sus aguas pueden obtenerse peces como la Tilapia, la cual fue puesta en sus aguas por militares panameños en la década de los ´80.

Después  de una tremenda tarde en la laguna, puedo decir que es un lugar sumamente relajante donde solo te dejas llevar por lo que ves y sientes, adonde  puedes pasarlo en pareja, familia o amigos.

Es necesario que aprendamos a valorar la gran riqueza natural que representan las Lagunas de Volcán y los bosques contiguos.  De igual forma, debemos alarmarnos por su adecuada conservación, ya que en este sitio se puede apreciar cierto grado de contaminación causada por el modo irresponsable de algunos visitantes.

Más información: Dirigirse a la sede regional de la ANAM en Chiriquí. Tel. (507) 774-6671; fax (507) 775-3163 o las oficinas del parque nacional. Tel.: (507) 775-2055.

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He ido tantas veces a la laguna de San Carlos que ya no podría escribir una historia en especial, pero sí se merece un espacio pues es uno de esos lugares a los que jamás se cansa uno de ir. La primera vez que fuimos nos dio la impresión de que estábamos en un paraje del paraíso, no había nadie, solo nosotros junto a la laguna y su naturaleza en derredor. Es un lugar hermoso en donde se puede acampar, pescar, subir el Cerro Picacho o simplemente darte un delicioso baño en sus aguas.

Se encuentra a 20 kilómetros de la carretera interamericana, entrando por la calle que está justo al lado del Mini Super Las Lajas, antes de llegar al Rey de Coronado. De allí conduces los 20 km hasta ver una carretera de piedras a la derecha por la cual debes entrar. Si vas en transporte público, en el mismo mini super antes mencionado puedes tomar un bus y el pasaje es de alrededor de $1.50.

La laguna posee aproximadamente dos hectáreas de extensión y se alimenta principalmente de corrientes de aguas subterráneas.

Florentino, un señor humilde que es colaborador del cuidado de la laguna, siempre esta accesible a contar las historias del lugar, dice que en el centro de la laguna no hay fondo; anteriormente habíamos escrito acerca de las historias de la laguna: Una de las mas significativas y misteriosas de las historias fue la de hace unos 30 años ” unos extranjeros llegaron a la laguna investigando su profundidad, fauna y flora, pero para sorpresa de ellos, al entrar el buzo indicado en la laguna, se encontró con una cueva de la cual sacó un plato y un vaso de oro. Al salir a la superficie, le mostró a su compañero lo que había encontrado y éste emocionado le dijo que entrara otra vez a la laguna a buscar más de la vajilla de oro, pues de seguro habían muchos objetos más con mucho más valor…discutieron un rato el asunto y el buzo accedió a entrar de nuevo haber si encontraba algo más…pero lo que encontró fue la muerte pues mas nunca apareció. Se perdió en las profundidades de la laguna por su avaricia.”

laguna

También se le conoce como Laguna Grande o la Laguna de Coronado, es fácil de recorrer, mide menos de un kilómetro, así que puedes caminar a sus lados y observarla desde los diferentes puntos y salen excelentes fotos. Florentino nos cuenta que se han sembrado peces y se pueden sacar algunos muy grandes al pescar y en las noches las corrientes arrastran grandes camarones de hasta 1 y 2 libras, IMPRESIONANTE.

Se dice que el Dr. Arnulfo Arias intentó apoderarse de la laguna por su belleza y riqueza natural, empezó a construir edificaciones que nunca pudo terminar e incluso puso a gente a cuidar la laguna y estos se apoderaban del ganado y tierras que no les pertenecían. Mandó a buscar retroexcavadoras para sacar tierra de la laguna pues sabía muy bien de la leyenda que alberga ésta de que tiene oro en sus profundidades.

Alrededor se pueden ver diferentes aves, a veces gavilanes y pequeñas garzas que alegran el lugar con sus sonidos y las ranas que en las noches, se aparean retumbando sonidos increíbles, así mismo como la cigarra que nunca deja de cantar.

camping con la gente en la Laguna

El agua a veces es un poco turbia y fría, pero si va en verano, es riquísima, aunque el viento es tan fuerte que crea pequeñas olas, dando la impresión de estar en el mar.

La laguna también tiene su asociación que cuida de ella, hemos podido conversar con varios de los que la forman, el señor Gregorio que es el vicepresidente y nuestro amigo Florentino que es colaborador y se conoce los trillos de el Picacho, cabe destacar que gracias a una embajada oriental están construyendo un restaurante que esta casi listo para estrenar, también nos comentaron que están sacando los permisos con La Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) para construir un muellecito para dar pequeños paseos alrededor de la laguna y se están haciendo concesiones para montar algunas hamacas para el descanso.

Al entrar a la laguna se pide una colaboración, si vas en carro te cobran solo los 2 dólares por carro, 3 dólares por bus, 50 centavos por persona. Para entrar comida y coolers debes pagar 5.00, también a un lado de la laguna hay una caseta en forma redonda muy confortante en donde se puede disfrutar de la vista.

Recuerda llevar tu repelente y tu petate o colchoneta para tirarte en sus orillas y carga tu cámara fotográfica pues no te vas a querer perder de tremendo espectáculo.

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Después de una visita a Natá de los Caballeros, nuestro guía Fanshi, nos reveló que iríamos a Los Chorros de Olá, dentro del corregimiento de La Paya, en Olá, provincia de Coclé.

Antes de pasar por un puente de madera, nos advirtió que podía ser peligroso y que no sabia si el carro podía pasar por el peso; nos asustamos un poco y preguntamos a los trabajadores del puente que están haciendo a un lado y nos dijeron que no había problema, así que tomamos el riesgo.

Seguimos el camino y nos encontramos con pequeños riachuelos que pasaban en medio de la calle a lo que decidimos regresar al puente y tomar otro camino preguntando a un anciano del pueblo que nos dijo con exactitud qué podíamos hacer.

A lo lejos, más allá de los campos donde siembran la verdura, vislumbramos el chorro como un hilo que cae por el medio de las montañas; nos saludaron los trabajadores del arado con un “¡EJUE!” y levantaron sus brazos en señal de alegría.

El distrito de Olá es uno de los más pobres económicamente, pero es una de las regiones de Coclé con excelentes paisajes, abundante naturaleza y hospitalidad de la gente. Es uno de los de menor población y al estar ubicado en un área montañosa, su clima es muy agradable.

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Avanzamos alegre y despreocupadamente por entre un paisaje de verdes fulgores y de pronto a nuestro lado estaba un toro echado cuidando sus señoras vacas, pero al ver bien a el toro, nos dimos cuenta de que estaba suelto y nos veía impasible, así que aprovechamos y le sacamos algunas fotos procurando que estuviese bien sentado.

Un poco después Fanshi nos aviso de bajar y caminar. Seguimos la calle repleta de piedras con el sol estrepitoso, ya sentíamos el chorro de cerca, lo sentíamos encima, caminamos 15 minutos a paso lento, adelante nos encontramos con un poblador y nos contó que estas tierras están siendo vendidas  y que son varios los proyectos que se perfilan realizar en esta zona de Olá con inversión extranjera.

Investigando en casa encontré que uno de estos es La Cascada con una extensión de 80 hectáreas de terreno donde se planea edificar “residencias de verano” en medio de la naturaleza y del campo donde cualquiera ama descansar.

El distrito de Olá espera que este desarrollo turístico sea destinado al beneficio de todos los moradores, muchos de los cuales se debaten en la pobreza, pues no es un secreto que el distrito de Olá es el que cuenta con mayor números de familias de extrema pobreza, existen muchos pueblos sin electricidad, sin agua potable y sin carreteras de penetración. Ya casi no quedan jóvenes en el pueblo pues emigran a la ciudad en busca de un futuro mejor. En este sentido, los pobladores cuentan con que estos proyectos que se están construyendo sea un puntal para que la gente de Olá se integre a un trabajo con el cual puedan sacar a sus familias adelante.

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Sin embargo, las autoridades de Olá están a la espera que se les presenten los permisos necesarios en el municipio para estudiar el proyecto y conocer el tipo de construcción que se realizará en la zona. Lo primordial es que no se perjudique la naturaleza, pues toda construcción con los estudios de impacto ambiental y las normas legales que establecen las leyes panameñas puede desarrollarse dado que en esa forma no se atenta contra la seguridad ecológica de los pueblos, en especial de aquellos olvidados por los gobiernos.

Los chorros son producto de una depresión geográfica en donde se fraccionó la tierra creando así el curso del río de El Caño, en el cual caen tres hermosas cascadas.

Llegamos al espectáculo natural, el “segundo chorro más alto de Panamá registrado y con agua todo el año” a una altura de 250 metros sobre el nivel del mar, con una caída de agua de aproximadamente 50 metros. Vimos una especie de túnel que se forma entre las rocas, dicen que detrás de la cascada hay una cueva, como a 20 metros de la base y desde ese punto se puede divisar el paisaje en medio de la colgadura de agua.

El paisaje era increíble, diferentes tonalidades de verde aparecían ante nuestros ojos, el chorro magníficamente grande, que nos dio miedo entrar al agua, pues no se veía el fondo, estaba turbio; Fanshi si se preparó y entró, nadó un poco, descansó en una gran piedra inalcanzable a nuestras manos, subió a otra y se tiró…salió del agua y lo hizo varias veces más.

Max siempre es “el loco”, lo veíamos dando vueltas, caminando de un lado a otro, saltando sobre las piedras, buscando no se qué y de repente lo vimos en la misma piedra donde se paraba Fanshi para saltar y lo hizo.

Salió del agua y nos dijo que se había golpeado un poco la cabeza, pero nada extraordinario. De ahí fanshi nos comento que jamás ha tocado fondo en la totuma de agua del Chorro.

Estuvimos algún rato más allí y nos fuimos a Natá a comer algo, pero con la idea demasiado clara de que pronto volveremos  :)

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Habíamos estado buscando un cerro para escalar, y concluimos en el Cerro India Dormida llena de historias, mitos y leyendas.

Al llegar al Valle nos dirigimos al Chorro el Macho ya que siempre cautiva a sus visitantes, después pasamos por el zoológico el Níspero, vimos algunos animales típicos de la selva panameña y nos sorprendimos al encontrarnos con una sala hecha específicamente para anfibios en donde aparte de poder ver la rana dorada de cerca, muy difícil pues es endémica en esta región y lamentablemente se están extinguiendo a causa de un hongo, también pudimos observar diferentes tipos de sapos y algunas salamandras que me cautivaron pues jamás había visto alguna de estas especies; están en cautiverio allí para protegerlas del peligro de la contaminación.

El cerro la India dormida tiene un aproximado de  860 a 900 m.s.n.m. Iniciamos en ascenso por el sendero de la Piedra Pintada, al llegar a éste lugar se nos abalanzaron diferentes niños del lugar que ofrecían cuidar el carro o hacer de guías hasta la cúspide del cerro. Optamos por un niño de nombre Dorindo de unos 10 años de edad que llevaba unos sacos llenos de mangos. Me ofrecí a ayudarlo con los sacos pero al llegar a la piedra ya estaba cansada, podía pesar unas 15 libras. Nos turnamos Alain y yo para ayudar al niño hasta que el vio un familiar y se lo entregó.

Caminamos en medio del paisaje boscoso, pasamos por las laderas de más de tres chorros entre los más sobresalientes están el de Los Escondidos, el de Los Enamorados y el Salto del Sapo.

Dorindo iba delante de nosotros saltando sobre las piedras, agarrando algunas y tirándolas en los chorros, trepándose en los árboles; llevaba jeans, una gorra y zapatos escolares.

Algunas partes estaban algo mojadas e hicieron que resbaláramos.

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Llegamos a la piedra del sapo, con algunos dibujos aun no descifrados. Una señora venía bajando con los zapatos en la mano, su bolso en otra, vestida para trabajar. Dorindo en vez de seguir recto, tomo una curvatura a la derecha y nos dijo que apenas estábamos en la mitad del camino; le pedimos disculpas por no poder ir a su ritmo y fue entonces cuando empezó a contarnos que él vive detrás del cerro y que camina este sendero todos los días para ir al colegio y regresar a su casa, así mismo como la señora que venía bajando, que camina todos los días desde detrás de la montaña hasta llegar al pueblo a trabajar.

Subimos una loma de tierra algo empinada y ya faltaba poco, 5 minutos más y ya estábamos en medio de piedras sueltas y al frente del cráter del volcán extinto del Valle de Antón. Una hermosa y gratificante vista. Dorindo nos dijo que allí aparecían los duendes en la tarde – noche y que no debíamos demorarnos mucho en la cima.

Estuvimos disfrutando del sol, tomando algunas fotos, almorzando algún trozo de dulce y conversando, me atreví a preguntarle a Dorindo la peligrosidad de los otros cerros y me dijo que el Gaital tiene leyenda de ser muy peligroso y que es el culpable de muchas mordidas de serpientes.

Nos contó la historia de la India Dormida de la cual hay varias versiones… “Una india de nombre Piria, hija del cacique, esposa del Sol y protectora del astro y la llama de la vida, india de la que estaba enamorado el guerrero Montevil, el cual le pide que sean amantes a lo que ella le dice que es la esposa del Sol y que su cuerpo y alma le pertenecían al astro y si él se acercaba se mataría.

Al estar enamorado , el guerrero no comía, ni dormía pensando cómo acercársela a la joven, ocurriéndosele la idea de ser cacique y tener el poder en la tribu y lograr conseguir a Piria.

El padre de la joven estaba muy viejo y la tribu escogió a Montevil como su nuevo cacique.  Éste para ganarse el amor de Piria realizó grandes donaciones al templo.  Como la india continuaba rechazándole mando cortar la cabeza de su padre.

Una mañana mientras ella lloraba la muerte de su padre, el indio Montevil se le acercó con intensiones de violarla.  Ella perturbada corrió y cayó cansad a  la orilla de un acantilado.  Cuando él se acercó vio como los rayos solares iluminaban el cuerpo de la india hasta convertirla en piedra, transformándola en un grupo de montañas.  Al ver esto, el indio se desmayó, escuchándose un ruido como el que hace el agua cuando corre.  El sol lo convirtió en ruido de agua fluyendo para que continúe sufriendo por el amor que nunca logró conseguir, por haber querido ser dueño de una de sus esposas.”

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Pero tengo entendido que hay otras versiones e incluso una novela, ya que esta montaña ha sido la inspiración de poetas y escritores.

Alguna otra historia cuenta que  ”Una  bella doncella indígena hija del cacique Urracá, llamada Flor de Aire, se enamoró de un soldado español, de los que conquistaron la región. Su enamorado indígena, un fuerte y agresivo guerrero llamado Yaraví, al ver que ella no le correspondía por culpa del español, se suicidó frente a ella y su pueblo. Entonces ella decide olvidar a su enamorado español para no traicionar a su gente y se dedica a vagar por los alrededores llorando su amargo destino, y así muere, mirando el cielo en la cima de las montañas e inmortalizando su sentimiento. Queda la silueta grabada como gran símbolo de su verdadero amor.”

Pero si hay más versiones, he escuchado desenlaces y nombres diferentes, el caso en todo esto es que La India Dormida es uno de esos cerros en los que no solo disfrutas el final, si no su recorrido, lleno de mitos, en donde no sabes si en cualquier momento te puede aparecer un duende o un elfo, y quien sabe si hasta el indio que cuida el tesoro de la Piedra Pintada, sus chorros están estratégicamente dispuestos a lo largo del camino, en un recorrido que dura hora y media aproximadamente, con una próspera vista al final.

Al bajar nos dimos un refrescante baño en las aguas del Chorro de los Enamorados que fue solo para nosotros y a Alain se le ocurrió hacer bouldering.

¿Parece divertido el ascenso? Ciertamente lo fue :D entonces ahora te toca a ti.

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A 12 Km de Volcán, queda la entrada de los Pozos Termales. Hay un letrero que dice “Tierras Altas”, un poco más allá hay otro letrero pequeño que da la ubicación de la entrada de los pozos. Ya que la carretera es de piedras, para poder llegar, es necesario ir en una camioneta 4×4 y aún así hay que maniobrar.

Los Pozos Termales quedan en la carretera hacia Río Sereno, después de pasar por el poblado de Volcán. En el trayecto se puede disfrutar de un cielo hermoso, de un entorno montañoso, de verdes pastizales y una gran cantidad de ganado de pura raza de leche y carne de primera.

Llevábamos 15 minutos de camino y aún no veíamos los pozos y no oíamos el río…” que raro” pensamos…pero más adelante nos encontramos con un grupo de trabajadores limpiando la hierba a punta de machete y les preguntamos si estábamos bien de camino, a lo que nos dijeron que aún nos faltaban unos 10 minutos más y nos comentaron que esas tierras están siendo compradas por un extranjero americano que desea apoderarse del área de los pozos termales para cobrar su entrada.

Nos dimos cuenta que llegamos, al ver un pequeño letrero y otro más pequeño que indicaba “cuida los árboles”.

Divisamos inmediatamente el primer pozo y nos dispusimos a encontrar los demás pues teníamos entendido que eran 3 pozos, pero caminamos mucho por las veredas del río y no encontramos nada.

El río estaba devastado, se veía que hace poco hubo alguna crecida de sus aguas, habían muchas ramas esparcidas.

Decidimos probar temperatura del rió con los pies y ¡WOW! no soportamos. El primero fue Max, como siempre, pero el agua estaba increíblemente fría, no aguantamos y los tuvimos que sacar.

Regresamos al pozo termal y decidimos tomar un baño en las aguas del río que pasan a un lado. Fue el agua más fría en la que me he bañado en toda mi vida… temblábamos, si nos movíamos en el agua, sentíamos cómo ésta penetraba en nuestra piel, como si tuviésemos calambre en todo el cuerpo ¡era algo increíble! Pero luego nos aclimatamos y fue muy delicioso.

Nos metimos uno a uno a el pozo termal, era bastante caliente, tanto, que yo no me atrevía a meterme. Evelin, Max y Alain se metieron al pozo y empezaron a tratar de convencerme, pero para mi estaba muy caliente. Al final me convencieron y entré con cuidado y entonces sentía que se quemaba mi piel, pero al estar dentro un minuto ya mi epidermis se había acostumbrado y juro que fue el mejor baño de aguas termales que me he dado en la vida.

Ya en la tarde nos fuimos muy alegres y relajados, tiempo después supe que los otros pozos están mucho más lejos, en un área indígena y están contaminados :(

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