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Hiking Trails and Trips in Panama

Ante todo, sí, tengo la página algo olvidada pero prometo ponerla al día. A veces la vida te obliga a cumplir tantas responsabilidades, que es necesario andar con un calendario para todo, físico y digital.

En el 2018 fui invitada a exponer en mi alma mater, la Universidad de Panamá, sobre el Turismo Rural y de qué manera puede darse a conocer, en el año de la Transformación Digital, propuesto por la Organización Mundial del Turismo OMT.

Importante recalcar la misión en nuestro país, donde cada día surgen nuevas ideas de turismo en áreas rurales que muchas veces no cuentan con luz, mucho menos internet y a veces, falta un poco de educación; es ahí donde entra Enlodados.com dando a conocer la existencia de estos sitios y capacitando a estas familias, que desean utilizar sus recursos de una forma sostenible y amigable con el medio ambiente, para salir de las situaciones de escasa economía que viven.

También hubieron exposiciones típicas y disertaciones por parte de colegas con mucha experiencia en el turismo.

Para mi, un placer siempre poder dar a conocer nuestro trabajo y feliz de poder ayudar a que el Turismo Rural sea posible.

Complacidos con los organizadores de dicho evento en la Facultad de Humanidades, para los estudiantes de Turismo Alternativo. Gracias por haber asistido y encantada con esos profesores que admiré tanto durante el tiempo que fui estudiante, y sabían de Enlodados Panamá y me animaban tanto a seguir con la lucha de ayudar a los pueblos a ver el turismo como una forma de salir de la escacez.

¡Orgullosamente egresada de la Universidad de Panamá!





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Se llamaba «El Arraijancito», y los recuerdos que quedan prefiero mantenerlos intactos, pues los inetereses de algunos seres humanos ha ido empañando lo que quedaba de él.

Y hablo como si fuese un ente, porque en él aprendí a amar los cuerpos de agua, en él entendí el poder de la Naturaleza y viví la magia en cada esquina.

Era una niñita cuando de mi pueblo salíamos en la parte trasera de los pickups a darnos un baño al Arraijancito, eso pasaba cada fin de semana. Algunas de las veces mi familia iba tan emocionada que cargaban una enorme paila, llebavan un saco de arroz y el río proveía las sardinas.

En aquel río conocí a los militares del ARMY que practicaban en los alrededores. Más no puedo olvidar aquel puente rodeado por helechos y musgos, por el cual solo pasaban los jeep de los gringos. Si acaso unos 2 en todo el rato que nos pasamos ahí.

De aguas claras, mis primos y yo aprendimos a nadar ahí. No faltó quien casi se ahogara por pendejadas de chiquillo, esas donde se acerca el lobo en broma hasta que cuando llega nadie hace caso.

Un día, el camión de abastos de mi tío se trabó en la loma, estuvimos largo rato esperando a ver si mi tío lograba sacarlo, pero fue imposible; y si no fuese por unos militares puertoriqueños que andaban cerca de ahí en un bunker, que halaron el camión con un jeep harto en lodo, hubiesemos tenido que regresar a pie.


Para mi ver a esa gente era cosa de otro mundo, yo quería ser como ellos, que aparecían por el río y los veíamos cuando ya estaban cerquita; y andar en el monte vestida militar cargando armas…

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Nariño Aizpurúa nació en Volcán, Tierras Altas chiricanas. Lo conocí hace casi 10 años y apenas intercambiamos palabras, hicimos una gran amistad, al punto que cariñosamente le digo «papá». Vi con admiración el crecimiento de sus hijos, a los que crió al filo de la naturaleza, en el arte de la escalada y rápel. Actualmente lleva 360 ascensos al Volcán Barú y no conozco a nadie que lo haya subido más. Se caracteriza por su espíritu jovial y profesionalismo en el área de montañismo, senderismo, rápel y arborismo además de ser líder scout desde hace muchos años.

Suficientes requisitos para hacerle una entrevista y aprender más de él.

1. ¿Cuando fue la primera vez que subiste el Volcán Barú?

No tengo memoria realmente de cuando fue (fecha), sin embargo recuerdo la primera vez que subí con un turista, mis hermanos mayores no estaban allí para hacerlo, yo tenía 14 años y mi madre me dijo: «dale tú, si tu conoces el camino!» Me pase toda la noche «aprendiendo ingles»(risas) al día siguiente durante 5 horas solo repetía: «FOLLOW ME». En aquel «tour» gané 10 dólares, gasté más en lo que llevé de comida.

2. ¿Cuantas veces van?
Desde esa primera vez con turistas, llevo 360 veces registradas. Antes de eso no las conté.

La vez # 300


3. ¿Qué es lo que más amas del Volcán Barú?
Ser nada en medio de esas moles rocosas. El sentirte insignificante y comprender la magnitud del universo, donde el planeta tierra es solo un grano de arena. Todo eso me lleva a sentir una sensación de que soy parte de algo tan inmenso.

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Contacto: 6592-9153 Mariel

Han pasado 8 años desde que se publicó el primer post en este website, pero para poder escribir en él, ya llevábamos varios caminando. Desde que adquirí la responsabilidad de ser constante con Enlodados, esto se convirtió en un culto. Agradezco a cada persona que lee nuestras entradas, que dejan sus comentarios, que utilizan la página como sitio de referencia para sus giras personales.

Para el aniversario #6 explicamos la razón por la cual no publicamos direcciones de sitios con cierto grado de dificultad y curiosamente, este año 2017, en el que el turismo interno se ha incrementado de manera acelerada, hemos podido ver cómo gran parte de los grupos se reservan también las direcciones y muchas veces hasta el nombre del atractivo.

Señores, amigos, queridos; desgraciadamente esto no es por puro gusto y nos alegra mucho que el sentimiento se haya compartido. Ya muchos sitios se han visto afectados por las visitas masivas de personas que dejan desperdicios no orgánicos además de la cantidad de gente perdida que reportan estamentos como Sinaproc.

Nosotros recomendamos ampliamente utilizar los grupos de senderismo capacitados y con experiencia para visitar sitios de acceso difícil pues es sumamente peligroso que lo hagan en solitario o en grupos pequeños, además de que así se aporta a la economía nacional.

Se han dado casos de personas con fracturas, golpes, accidente por inmersión por el simple hecho de no tomar las medidas de precaución y perder un ser querido es muy lamentable.

Algo que nos llena el corazón de regocijo es ver el interés de la ATP en darle atención al eco turismo y dejar YA de pensar que Panamá es solo compras, el Canal y el skyline de la Cinta Costera. Por Dios! Panamá tiene tanto que ofrecer! Y es sumamente lindo ver cómo el nacional se vuelca hacia parques nacionales, paga su aporte, camina un poco y descubre. También es hermoso ver cómo el nacional se interesa en conocer nuestras islas que antes sólo se conocían por fotos.

Eso sí, no puedo dejar de lado que como panameños, debemos mejorar. Los sitios no son colecciones, amigos queridos:

  • Cuando vaya a un pueblito metido en la sierra, salude.
  • Levante su brazo y diga: «Buenas». Sea amable.
  • Aporte a la economía del productor. Adquiera esa mandarina. De algo por esa naranja, no se la robe.
  • Pregunte antes si puede subir a ese árbol de guaba.
  • Pida permiso por el terreno al que debe pasar para llegar a esa cascada.
  • Busque un local que lo guíe.
  • Utilice transporte local.
  • Utilice hostales nacionales. Sitios de camping.
  • Páguele a la señora que vive cerca por cocinar.
  • Grupos: evalúen la pobreza del lugar, no es un secreto que mientras más metido vamos buscando una cascada, encontramos más pobreza. Busquemos la manera de ayudarlos.

Han sido 8 años de experiencias caminando ese Panamá que ni los gobernantes caminan, les aseguro que ustedes han visto más que honorables diputados. Y se han bañado en cascadas y ríos, que ni Martinelli ni Varela.

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Cerro Cabra llama la atención de cualquier montañista panameño. Es ese que se ve cuando uno va saliendo del puente de las Américas hacia el Oeste.

No es muy alto, solo posee 512 msnm, pero se encuentra muy cerca del mar y se sube casi desde «la pata».

A pesar de ser un cerro poco técnico, tiene una parte de ascenso considerable y cansona. La paja canalera (Saccharum spontaneum) crea túneles que parecen interminables, y cuando la calor apremia, sientes picazón y más dolor en las heridas que provoca, pues corta.

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Panamá es uno de los países que cuenta con el mayor número de especies de mariposas del mundo, 1600 registradas, pero muchas se encuentran en peligro de extinción por el uso inadecuado de los mal llamados pesticidas y la deforestación.

Desde febrero inauguró el primer mariposario en la ciudad de Panamá. Sí, así como leen, en la misma city! Este mariposario va de la mano con el que está en Cerro La Vieja, Coclé; también relativamente nuevo.

Nosotros dilatamos un poco la visita pues con «El Francisco» y las lluvias, la cosa no es tan fácil, así que esperamos un día soleado y allá nos fuimos el domingo pasado.

Está ubicado en el Parque Natural Metropolitano y abre de martes a domingos, de 9am a 4pm. Tiene un costo de 2.50 adultos, 1.50 niños de 6 años en adelante/ jubilados y 5$ extranjeros o turistas.

Ya había visto algunas fotos del sitio en las periódicos locales, pero al llegar me sorprendió pues resultó mucho más grande de cómo lo imaginé. Tiene 400 metros cuadrados y  30 especies nativas de mariposas.

Solo verlo por fuera fue sorprendente pues se podían divisar de lejos las mariposas morfo: esas grandes mariposas celeste tornasol que siempre nos acompañan en los senderos.

Al entrar nos atendió una chica que nos explicó algunos datos de las mariposas más vistosas, nos mostró algunas larvas, orugas y crisálidas, es decir toda su metamorfosis y luego nos dejó explorar el sitio.

Como escribí, fuimos en un día soleado, muy caluroso y los lepidópteros no paraban de revolotear ¡Son sus días favoritos! El sol les ayuda a reproducirse y a hacer mejor la digestión.

Lo primero que vimos fueron una gran cantidad de orugas Pseudosphinx tetrio comiéndose un arbusto de caracucha (Plumeria alba), su favorito; la comen hasta desaparecer sus hojas.

También vimos «Caligo», que popularmente se conoce como mariposa «Búho» por los ocelos que tiene en sus alas y que recuerdan a un par de ojos grandes, sí, esa que tanto han satanizado en nuestro país.

Están también las traqueadoras (carcoma), que se camuflan en el follaje de los troncos en el bosque y hacen un sonido con sus alas.

Vimos Heliconius, que resaltan por su color naranja contrastante con negro y son de las que se alimentan de polen.

Tuve la oportunidad de dejar caminar una oruga de Morpho peleides por mi mano, ¡sensacional!

Uno de los objetivos del mariposario, construido por la empresa privada Panama Biological Supplies y cuyo mantenimiento mensual asciende a 2.000 dólares y se cubrirá con los ingresos procedentes de la venta de entradas, es crear conciencia sobre la importancia de estos insectos en la conservación del medioambiente.

Este proyecto es apoyado por la Alcaldía de Panamá, bajo la dirección de Gestión Ambiental, el Patronato el Parque Natural Metropolitano y por el sector privado, cuenta con la anuencia de MiAmbiente y tiene como objetivo primordial acercar la naturaleza a los ciudadanos, proveyendo al PNM de un atractivo más.

Este es el segundo mariposario que apoya la Alcaldía de Panamá, siendo el primero de la Comunidad Emberá Tusipono, en el Parque Nacional Chagres, denominado Laboratorio del Mariposario.

En mis años yendo al PNM, nunca lo vi tan lleno, lo cual es realmente fabuloso. ¿Será que al fin apuntamos hacia un Panamá Verde?

Los animamos a conocer el Mariposario Metropolitano, ya no hay excusa para no tener nada que hacer las tardes de la semana o los domingos en casa. Lleven a sus niños a conocer el mariposario, aprenderán mucho y les aseguro que será una experiencia maravillosa.

 

Partimos de la ciudad de Panamá a eso de las 2 de la tarde, la marcha fue directo a Penonomé donde nos abastecimos de lo último necesario; en el Copé nos esperaba el gran Macedonio, guía local del Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera.

Luego de esperar los todo terreno en medio de una tertulia torrijista, abordamos los autos y nos fuimos rumbo a la montaña. Ya caía la noche y los locales me decían que iban cuatro días de lluvia pertinaz.

En el camino, con un fondo de Ulpiano Vergara, le comentaba tantas cosas al conductor «Fulo» en medio de mi emoción, que bajó el volumen y empezó a hablarme de su preocupación por la deforestación, en base a que la quema «de maldad» que hacen algunas personas al área de los pinos. Ya oscurecía casi por completo y en medio de la calle de piedras, saltaban conejos muletos (Sylvilagus brasiliensis) y aves motmot (Momotus momota) se escondían en sus refugios.

Llegamos a nuestro lugar de camping: una acogedora casa en medio del poblado de Santa Marta, que forma parte de El Copé, en el Harino, corregimiento del distrito de La Pintada en la provincia de Coclé.

Procedimos a armar el campamento y a encender las parrillas, que al final resultaron ser tres, de las cuales todos comimos. Al mirar al cielo, el firmamento estaba estrellado, agradecí ampliamente pues con esto, las probabilidades de lluvia al día siguiente eran pocas, y así lo fue.

Iniciamos la marcha a las 6:30am, teníamos una idea breve de lo que nos esperaba, 14km y medio de camino difícil, dividido entre Cerro Escobal y Cerro Marta.

Bajamos al río Tigrero, lo atravesamos e iniciamos el camino hacia Cerro Escobal con rumbo al mirador, ahí nos topamos todos pues algunos se adelantaron, mientras Macedonio venía con el resto del grupo. A mi me salió «El Francisco»; el más de un año sin caminar como Dios manda, ¡Vaya loma!

Bajamos Escobal y caminamos por un bosque de galería en los alrededores de un potrero que culmina en un valle desde el que se veían claramente los cerros Marta y Juan Julio. En el potrero había un árbol de guaba, la Naturaleza siempre provee. 

Me la pasé conversando todo el camino con Macedonio, me contó algunas de las versiones de lo que sucedió ese 31 de julio de 1981. Las siete personas a bordo, entre ellos el general Omar Torrijos Herrera, quien dirigió la dictadura militar del Panamá entre 1968 a 1981, fallecieron en el lugar.

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