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Hiking Trails and Trips in Panama

Año tras año, todos los veranos, damos recomendaciones por correo, a padres que desean llevar de acampada a sus hijos, así que he decidido crear esta entrada, que ojalá sea de beneficio de muchos, que desean inculcar el amor a la Naturaleza a través del aprendizaje en campo.

Recomendaciones de qué llevar:

 

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  • Recuerde que el agua es indispensable, cuando se va con niños, más es mejor.
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Algunos sitios que recomendamos para hacer Camping con niños:

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Hay muchos más lugares para este tipo de actividades, pero esperemos esta lista les sea de ayuda. Si necesita información completa de los sitios, puede escribirnos a info@enlodados.com

 

La devoción que le tiene mi familia al Cristo Negro, es grande. Le hacen ofrendas, peticiones y por supuesto: Mandas. Todos los años para fechas cercanas al 21 de octubre, una de mis tías organiza un paseo familiar a la Iglesia de Portobelo a visitar el santo, y de regreso, pasamos por una de las más famosas playas de Colón: La Angosta.

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Esta playa es muy segura, ya que el terreno es plano y generalmente hay rescatistas ya que se paga una tarifa en la entrada, dependiendo de la cantidad de personas que vengas en el auto, bus, etc. También poseen baños y ranchos que se pueden alquilar a precios módicos para sentarse tranquilamente o puedes llevar tus sillas, petate, paraguas. Abre de 10am a 4pm.

La playa es administrada por una empresa privada, cual tiene una concesión administrativa desde 1996 para 20 años. Esta empresa mantiene las instalaciones de la playa y también se encarga de la limpieza.

Hay variedad de comidas, y también puedes llevar la tuya, por un costo extra dejan entrar coolers. Existe un restaurante en donde venden mariscos y también hay puestos donde venden pescado frito, etc. Además de eso tiene un quiosco donde comprar chucherías.

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Cómo llegar

Si vas en auto debes tomar la carretera Panamá-Colón y doblar a la derecha al llegar a Sabanitas (cuando doblas, el supermercado REY te quedará a mano derecha). Luego sigues derecho pasando las comunidades de Puerto Pilón, María Chiquita hasta llegar a Playa Langosta, y otros pueblos, hasta llegar a Portobelo. El trayecto hasta Sabanitas toma una hora y hasta playa Langosta 30 minutos más por una carretera totalmente asfaltada.

En bus: Vas a la Terminal de Albrook, y tomas un bus de la línea Panamá – Colón, que tienen servicio expreso y normal, y siguen la carretera Transístmica. Debes bajarte en la entrada del pueblo de Sabanitas, a un costado del Supermercado El Rey. Aquí tomas un bus hacia Portobelo o la Costa Arriba (trayecto total: 1:30 minutos en bus expreso – 2:30 minutos en bus normal).

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De Sabanitas a Playa Langosta

Se llena de visitantes los fines de semana, pero nada exagerado. Últimamente las personas se dirigen a islas cercanas y han dejado de lado este paraíso tropical. Como sea, nosotros preferimos ir días de semana ya que la gran cantidad de personas, generalmente trae basura y a veces, uno se la encuentra en el mar, lo cual es triste. Importante tomar en cuenta que los fines de semana, los locales ponen música con el volumen muy elevado, lo cual puede ser desagradable para la mayoría.

La playa es de arena blanca y pocas partes de arena negra, a la mano izquierda se encuentra un bosque de manglar muy interesante.

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Estrella de mar del Caribe: Luidia senegalensis.

Estrella de mar del Caribe: Luidia senegalensis.

En innumerables visitas, hemos podido ver de cerca estrellas de mar y muchos peces de colores, lo cual la hace apta para el snorkel, aunque la mayoría no lo practique aquí, es muy propicio.

Es necesario prestar la debida atención que se requiere en cualquier playa, algunas veces hay marea alta y los guardavidas solicitan a las personas no introducirse muy lejos de la orilla. Recordemos que ellos están haciendo su trabajo, procurando el bienestar de todos.

Como en cualquier playa donde acude bastante gente, procura no ir solo y estar siempre pendiente de tus pertenencias, así como de su auto. En caso de ir en transporte público, los buses en esta área prestan servicio hasta las 4pm.

Galería

En días pasados tuvimos la oportunidad de disfrutar de las aguas mansas de las playas del Parque Nacional Coiba, en el Pacífico panameño. Muchas gracias a las personas que nos acompañaron a esta gran aventura en donde recorrimos el parque marino casi en su totalidad.

Acá les dejamos algunas fotografías de lo que fue el Tour: Iniciamos nuestro recorrido en el muelle de Playa Banco, en Soná de Veraguas y nos dirigimos directo a Isla Coiba en donde nos preparamos para el tour, que inició visitando los Pozos Termales y luego, directo a la antigua penitenciaría de tan hostil historia, en donde a los lejos nos saludó una ballena con el sonido del chapaleteo en el océano.

Luego de vivir tan magnífica experiencia, tomamos lancha nuevamente y nos preparamos para disfrutar de las claras aguas de la preciosa joya del mar: Isla Granito de Oro, que nos recibió con su mar color turquesa, sus peces loro, globo y hasta tortuga carey.

Regresamos a Isla Coiba, y aprovechamos el tiempo en nuestras cabañas para descansar y pernoctar. En la noche, la lluvia que nos cayó, mostró la furia de una tormenta en el sur de Panamá.

Al día siguiente, luego de un delicioso desayuno, algunos fueron a conocer los senderos y otros disfrutaron del paisaje circundante mientras nos preparamos para visitar Isla Ranchería o Coibita, en donde nos despedimos de este magnífico parque nacional marino.

Luego de cantarle el cumpleaños a Aileen, al rato, y después de haber pasado muy cerca de Isla Canales de Afuera, pudimos divisar muy cerca delfines que comían justo a sus crías, fue un regalo hermoso que nos dio Madre Tierra.

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Saliendo del Puerto de Playa Banco.

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Guna Yala 2013

junio 21, 2013 Guna Yala, Playas, Trips Comments

Aca les dejamos un pequeño video del trip del mes de mayo a Guna Yala, como siempre llenó nuestra expectativas pues como todos sabemos y algunos sospechan, la comarca es hermosa.

365 islas de las cuales algunas son accesibles, como Isla Perro, que fue donde acampamos por 3 días y 2 noches con lo necesario para pasarla bien en este paraíso.

Un gusto compartir este video con ustedes, para cualquier info ya saben que estamos a la orden info@enlodados.com o búscanos en facebook: https://www.facebook.com/enlodados

 

¿Quien no quiere ir a Guna Yala? Toda mi vida había querido ir, pero mi mente estaba cuidándose de no hacerse demasiadas ideas, no me gusta hacerme una imagen exagerada de un lugar y que luego no llene las expectativas, pero déjenme decirles que este lugar me dejó boquiabierta, el mismo paraíso en pequeñas islas, en un solo archipiélago, “el Archipiélago de las Mulatas”.

Todo estaba preparado para quedarnos tres días en la comarca, así que nuestro trip inició a bordo de un transporte especializado para viajar a este lugar, y ya que las condiciones de la carretera no son las mejores, abordamos un auto 4×4 con un excelente chofer.

En Panamá existen 3 comarcas establecidas que son habitadas por indígenas, Guna Yala es una delgada porción de tierra cuyo principal atractivo son las 365 islas que componen el archipiélago (49 habitadas), Kuna Yala en lengua guna significa “Tierra Guna” o “Montaña Guna”. El área fue formalmente conocida como San Blas, más adelante, en el 1998 como Kuna Yala, pero se cambió en octubre de 2011 cuando el Gobierno de Panamá reconoció la afirmación del pueblo Guna que en su lengua materna no era equivalente a la letra “K” y que el nombre oficial debería ser “Guna Yala”.

En este artículo quiero dar a conocer algunas generalidades de la comarca, pero subdividiré las islas que visitamos, que fueron unas cuantas, de las 365 existentes.

El auto entró por la carretera Llano – Cartí que está ubicada en Chepo. Emocionada trataba de no perderme ni un solo instante, a pesar de que nuestro destino era playa, debíamos pasar por la Reserva Natural Nusagandi, un lugar lleno de vida que también pertenece a la comarca. El auto se detuvo justo en el límite de Nusagandi en donde se paga una cuota por entrar a la comarca y al área protegida, debimos esperar un rato mientras que las autoridades llegaban y se formó una fila de autos, todos con el mismo destino.

Estábamos verdaderamente mareados a causa de las curvas de la carretera, que no es por exagerar, pero son muchas y bastante peligrosas. El conductor debe ser muy responsable en este trip.

Al cabo de aproximadamente 2 horas desde Chepo, llegamos al puerto en donde abordaríamos nuestra lancha que nos llevara a nuestro primer destino: Gardi Sugdub. En el puerto se hizo el pago por entrar en la comarca y su registro, con nombre y cédula de identificación personal/ pasaporte.

Muy emocionada, subí a la lancha feliz de ya estar ahí en donde estaba segura, pasaría días fenomenales. Este es un lugar en el que no vas a poder evitar que tus labios evoquen una sonrisa o alguna palabra de admiración.

En la costa, había muchos yates y nuestro bote se dirigió justo a uno de ellos en donde dejaron a unos extranjeros. Luego llegamos a la isla “Gardi Sugdub”, que al parecer es una de las más habitadas. Allí bajamos y dimos un breve recorrido con nuestro amigo y guía Juan, quien es un excelente guía guna y conoce su comarca muy bien. En Gardi Sugdub caminamos por sus veredas, en las cuales resultamos un poco confundidos, solo Juan se daba cuenta cuando estábamos en un patio ajeno, la libertad aquí en increíble. Vimos una escuela, de nombre Sayla Olonibiginya; en una de las paredes había una linda pintura con una frase en español que llamó mucho nuestra atención “Un indio sin tierra es indio muerto”. Buscamos hasta el cansancio un lugar donde comprar hielo, pero casi no encontramos. En esta isla hay algunas edificaciones que funcionan como hotel y hacen tours a otras islas más naturales, además de que hay servicio de radio-comunicación, biblioteca, dos muelles, tiendas y panaderías. En muchas de las casas, que son hechas con caña brava, vimos mujeres gunas cosiendo molas: una de las expresiones más auténticas del arte indígena panameño, y una de las más cotizadas en el extranjero. En otra de las casas advertimos un letrero que llamó mucho nuestra atención, decía: “Botánico, cáncer, hernia y fibroma”.

En un edificio abandonado resaltaba otra frase “86 años de la revolución kuna, febrero 25, 1925. Kuna Revolution. El pueblo que pierde su tradición pierde su alma” esto en referencia de su historia que en esa fecha, hace ya 87 años se dio la La Revolución Guna, en la que los indígenas gunas se defendieron ante las autoridades panameñas, que obligaban a los indígenas a occidentalizar su cultura a la fuerza. En esta revolución se proclamó la República de Tule, de corta existencia. Cuando se unificó nuevamente con Panamá, los gunas con el aval del gobierno panameño, se creó un territorio autónomo llamado comarca indígena de Kuna Yala, y que garantizaba la seguridad de la población y cultura Guna.

Pasamos al lado del museo de la isla y fuimos invitados a entrar por un costo de 3$ cada uno. En menos de media hora pudimos comprender gran parte de su cultura, quedamos fascinados con cada cosa: objetos, instrumentos, figuras, y lo mejor es que todo fue explicado de una manera súper interesante, la única regla del museo es no tomar fotos.

Aprendimos algo que resultó fenomenal: para los gunas, la tierra es la madre de todas las cosas; ella es la guardiana de todo lo que existe, y representa el espíritu, la fuerza y el vigor de su cultura, así como el balance. Es ésta la razón por la que es tan importante para ellos cuidar su medio ambiente y no abusar de él y es por ello que siempre han luchado por mantener su autonomía. Solo así han podido preservar su cultura y la diversidad biológica de la región, a pesar del auge del turismo. La gente es especialmente orgullosa de su historia y de sus costumbres; tienen leyes y reglas especiales que todo visitante debe respetar.

El mar de ésta región del país es de un verde esmeralda brillante y transparente, ¡les juro que no estoy exagerando! Islas de todas las formas y tamaños, algunas con abundante vegetación, donde predominan las palmeras. Alrededor de cada isla, un cinturón de arena blanca o de arcilloso claro con una pequeña corona de espuma blanca de las olas. Cada vista es fascinante, primitiva, misteriosa. Aquí es otro mundo.

Nuevamente en la lancha, nos dirigimos a una isla de nombre Isla Anzuelo: Assuerdub, en donde subió un joven. De ahí en adelante, pasamos por gran parte del archipiélago, pedazos en donde solo habían yates por montón, anclados al lado de islas que parecían solo manglar. Guna Yala se extiende desde el Golfo de Mandinga, donde está su cabecera El Porvenir (Gaigirgordup), cerca del límite con la provincia de Colón hasta la frontera con Colombia. Su litoral está bordeado por islas con y sin nombre, entre cayos (islas más pequeñas), islotes, todo esto conocido como Archipiélago de San Blas o de Las Mulatas. La comarca se extiende unas 200 millas a lo largo de la costa panameña en el Mar Caribe.

Nosotros nos acercamos a una isla, en donde había un barco hundido y ésta sería la nuestra, la isla en la que viviríamos por dos noches: Isla Perro o Assudub. Simple y sencillamente, no lo podía creer. De inmediato pude decir “esta es la playa más hermosa que he visto en mi vida” y les aseguro que conozco bastantes playas lindas.

Éramos los únicos visitantes, apenas era día viernes y los únicos además de nosotros eran los cuidadores de la isla. Procedimos al proceso de pago, que fue de 7$ por noche por persona por acampar, así que cada uno pagó 14$. Las cabañas cuestan 15$ la noche. Ese precio me pareció excelente pues incluye el uso del baño, uso de la playa, es decir…el uso de toda la isla. Cabe decir que cada isla tiene sus reglas y el uso de la playa en ellas no es gratis, incluso hay que pagar por algunas áreas de snorkel o buceo; en Isla Perro todo está incluido en el precio y es una verdadera maravilla.

Armamos las tiendas de acampar, el día estaba precioso y con una tranquilidad fenomenal, lo único que rompe el esquema del sonido en este lugar son los talingos, aves bulleras y comelonas de las que tienes que cuidar muy bien tu merienda. Oh, en ésta isla debes llevar tu comida pues solo venden bebidas, pero muy cómodamente puedes traer tu barbacoa y cocinar. De igual forma existe la opción de alquilar una estufa y gas. Los chicos planearon este viaje tan bien que la comida sobró y luego de hacer nuestra primera comida del día, nos fuimos a dar un chapuzón a la playa.

LA PLAYA, tan quieta que puedes meter una silla y quedarte ahí toda una tarde sin moverte del mismo sitio. Tan transparente que el uso del snorkel es más para no irritarte los ojos, los peces los puedes ver sin meter la cabeza al agua; y el Barco Hundido… ¡huh! ¡El barco hundido! 

Frente a ésta, se encuentra Isla Diablo: Niadub, que al perecer no recibe tantos visitantes como Isla Perro, pero a la vista resulta igual de hermosa. Al caer la tarde llegaron algunas familias, ciertas personas solo vienen y se van antes del anochecer.

Le dimos la vuelta a la isla, desde la orilla vimos arrecifes coralinos repletos de peces, un barco inmenso, anclado, compraba langostas a los nativos mientras sus tripulantes bajaban en botes a bañarse a la playa. Una familia remaba en su kayac; los pelícanos pescaban y descansaban sobre el mar, metiendo su cabeza bajo el agua por instantes y modelando para nuestras fotografías; a lo lejos viajaban tres veleros, que me transportaron a los tiempos de Cristobal Colón: La Niña, La Pinta y la Santa María, y es que éste archipiélago fue visitado por el mismo Colón en su cuarto viaje, quien le dio el nombre de Archipiélago de las Barbas, y que luego cambió por Islas Sambellas, pero con el transcurrir del tiempo fueron conocidas como las Mulatas, Archipiélago de La Sonda y también Islas Pabiras.

 Casi escondiéndose el sol y nosotros haciendo la cena. Nos sentamos a tomar un buen vino mientras la luna llena decía presente y alumbraba toda la isla. Nos sentamos en un tronco cerca de la playa y mientras nos mojábamos los pies, la luna emitía destellos de luz que casi nos tocaba, las olas estaban furiosas y nos mostraron su fuerza nocturna. Luego me acosté en el colchón inflable y ni cuenta me di cuando era media noche y estaba fuera de la carpa, dormida profundamente bajo las palmas, hechizada en una comodidad placentera.

A la mañana siguiente hicimos hojaldres y mucho café, nuestro desayuno fue exquisito. Era muy temprano y los nativos ya andaban por la costa pescando con pequeñas redes, esto constituye gran parte de su economía. Preparamos todo para irnos de tour a algunas islas cercanas, no sin antes meternos a la playa y practicar con el snorkel. Después del mediodía llegó nuestro bote y junto a otra familia, fuimos a conocer otros lugares. Pasamos por lugares como la “Isla Corazón” que solo tiene 1 palmera; a lo lejos vimos Isla Pelícano, pequeña y acogedora. El bote se detuvo sobre “La Piscina Natural”, un lugar en mar abierto en donde el agua nos llegaba en parte a la cintura, repleta de estrellas de mar, las había en toda la extensión y de todos los tamaños, debimos tener mucho cuidado para no pisarlas.

Fuimos a otra Isla, cuyo nombre es Perro Grande: Assudumaddub, en la que había bastante gente. Nos metimos en la playa y de inmediato nos dijeron que teníamos que pagar por su uso, así que nos subimos al bote y fuimos todos de regreso a Isla Perro en donde finalmente nadé hasta el Barco Hundido e hice snorkel junto a desconocidos, que con miedo no se atrevían a nadar de regreso a la playa; alguna chica había pisado mal y se había herido con el hierro del barco. Mi emoción solitaria era tremenda, el área del barco es bastante profunda, al sumergirme a lo largo del barco pude ver tantos peces como nunca en mi vida. Los había en diversos tamaños, colores y formas. Me paré sobre el barco y a mi lado pasaron docenas de peces voladores; un pez me piñizcó un dedo y luego de un rato decidí ir de regreso a la playa, una experiencia inolvidable.

Con snorkel, los juegos acrobáticos y el nado sincronizado de Juan y Anselmo, fue como transcurrió la tarde; pero en una de las tantas zambullidas cerca del arrecife frontal de la playa me emocioné demasiado a ver un pez grisáceo y alargado, de gran tamaño y quieto en el fondo del arrecife, me miraba tranquilo, le di hasta vueltas encima para observarlo mejor. En mi ignorancia, no me di cuenta de que era una barracuda que pescaba su cena. Estos peces son famosos por ser agresivos y por las innumerables veces que han atacado a humanos, dejándoles graves heridas.

Esa noche nos llovió y uno de mis compañeros tuvo que salir a mitad de la noche en busca de una cabaña, pues su carpa prácticamente fue devastada por el viento. Estábamos tan dormidos que no lo escuchamos y ¡él no entró a jalarnos los pies!

Nuestro último día en el paraíso lo pasamos en la playa, a la que llegaron nativos a vender langostas por precios muy módicos, era domingo y la playa estaba hasta el tope de gente, en su mayoría extranjeros.

Recogimos nuestras pertenencias y esperamos nuestro bote que nos llevaría de regreso, pero como aún era algo temprano nos llevaron a otra isla, ¡otra hermosa isla! ¡Isla Aguja: Iggodup! Esta isla digamos que es un poco más comercial, en ella hay restaurante y más cabañas pero es igual de hermosa, desde su playa se puede ver toda la Serranía de San Blas. Aquí el alojamiento incluye desayuno, almuerzo y cena; de esa misma manera al acampar por un menor precio pero con las comidas incluidas. Aprovechamos y almorzamos, luego de reposar un rato nos tiramos al mar desde el muelle una y otra vez. Todo esto gracias al joven Davis que es uno de los que dirige el turismo de ésta isla y otras.

Tristes, abordamos el bote para ir de regreso al muelle en el que tomaríamos el transporte de regreso a la capital. En 3 horas ya estábamos en la ciudad capital y de ahí cada uno para su casa con un sentimiento tan grande por haber conocido esta comarca, sin quejas, sin agotamiento. Todo reducido a unas ganas inmensas de regresar y quedarnos por más tiempo, además de mucho interés por conocer otras áreas de la comarca.

Algunas recomendaciones:

–       4×4 sin duda, no pasan autos sedán pues las lomas, curvas y el estado de la carretera lo requiere así.

–       Mientras más gente vaya, el precio se reduce. Mientras menos gente va, el precio sube. Es un paraíso pero todo esto tiene su precio: se debe pagar por el transporte o gasolina en el caso de tener auto, entrada a la comarca, entrada a la reserva natural, pagar por la entrada del transporte, lancha (que es lo más elevado a pagar), estadía en la isla de su escogencia, alimentación. Para todo esto, pueden escribirme a info@enlodados.com

–       Los Gunas cuidan mucho su entorno por lo tanto es necesario seguir sus reglas, que son muy estrictas. Valoremos este paraíso natural y dejémoslo limpio. Tal y como lo encuentras o mejor.

–       No olvides llevarte un souvenir: una mola, una pulsera, un collar. Recuerda que así contribuyes al turismo sostenible de éste lugar y a su continuidad.

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Playa Punta Chame

mayo 30, 2012 Panamá, Playas Comments

De todas esas playas del pacífico a las que la mayoría de los panameños citadinos les gusta ir, mi favorita es Punta Chame. De las veces que he ido nunca me he topado con cantidades exageradas de gente, suceso que suele ocurrir en playas como Santa Clara o Coronado, en donde no queda espacio para ubicarse.

Es la primera playa del conjunto de las playas del Pacífico de Panamá y Coclé. Es esa punta de tierra similar a la Calzada de Amador, que se ve cuando uno va pasando por Loma Campana, donde también se aprecian sus manglares y el imponente cerro Chame.

Y tengo un montón de razones, Punta Chame es hermosa, en toda ella hay varios puntos en los que se puede pasar un momento especial. Hay playas a ambos lados de la península: una mira hacia tierra adentro, a la Bahía de Chame y la otra al mar abierto (o al Golfo de Panamá).

En la norte la vista es maravillosa, con vistas a la bahía de Chame, Isla Taborcillo, y la cadena montañosa de Campana. El viento es fuerte y propicio pues en este lado se practica kitesurfing, windsurf y otros deportes. Debido a su singular orientación hacia el noroeste, dicen, esta es la única playa del Pacífico (en tierra firme) donde se puede tomar el sol en la tarde. A esta se accede llegando a la entrada del pueblo, cerca de la escuela hay una calle que corre paralela a la costa, exactamente donde están las embarcaciones de los pescadores, ahí puedes dejar tu vehículo y accesar a la playa sin ningún problema.

En la playa sur, el mar es más bravío, pero personalmente este lado de la playa para mi es perfecto, de suelo uniforme. En frente se aprecia Isla Otoque y más allá, Isla Taboga. A la izquierda, increíblemente se ve la ciudad de Panamá y su línea de edificios. Camina hasta el final y encontrarás esta playa.

La carretera para llegar sale de la  Panamericana, va recorriendo las faldas norte del Cerro Chame (523 m.s.n.m.), a lo largo de las camaroneras y manglares de la Bahía de Chame, que se ven al lado izquierdo después de pasar el pueblo de Líbano.

La carretera dobla entonces a la izquierda alrededor del Cerro Tigre (157 m.s.n.m.) y va recorriendo esteros (entradas de mar hacia tierra firme) a ambos lados por 12 kilómetros de península hasta llegar al pueblo y playas de Punta Chame.

Desde la ciudad de Panamá toma aproximadamente 2 horas (95km) llegar a Punta Chame, pero el tiempo es lo de menos cuando te reciben vistas hermosas, con mar a ambos lados, manglares, esteros y muchas zonas perfectas para la fotografía.

Además de todo esto, es un sitio perfecto para ver estrellas, utilizado por los amantes de la astronomía en Panamá, pues las noches son espectaculares y el nivel de contaminación de la atmosfera aún es bajo, además de la poca iluminación del lugar.

Geológicamente las arenas de la Bahía de Chame son piroclastros derivados de la última gran actividad volcánica del Valle, materiales que fueron distribuidos y acumulados en el litoral bajo condiciones paleoclimáticas. Durante la última transgresión marina (holoceno), se construyó Punta Chame al acarrear los sedimentos de la Bahía de Panamá en dirección a Chame producto de una acelerada erosión de los suelos. Con excepción de un levantamiento ígneo en la región del Cerro El Tigre, se trata de capas amontonadas de material sedimentario, muchos de ellos fondo de antiguos mares. Gran parte de la zona sur se compone de zonas pantanosas que se extienden a lo largo del estero La Boca, el cual termina en un hermoso lago.

No podemos dejar de mencionar los manglares, que son parte importante de Punta Chame, su extensión es tremenda y se halla gran cantidad de ellos, sobre todo manglar rojo, de donde algunos lugareños con los permisos correspondientes hacen carbón para su sustento. Este trabajo no es nada fácil y requiere de mucho esfuerzo para obtener el producto final.

Debemos tener en cuenta que la conservación del mangle es de suma importancia, pues es en él en donde se desarrollan gran parte de peces y crustáceos sobre todo en su etapa larvaria. Los manglares ayudan a protegernos de efectos climáticos adversos, minimizan los desbordamientos en épocas de lluvia, retienen sedimentos y se convierten en la primera línea de defensa de la franja costera. La destrucción de los manglares y la afectación del flujo natural del agua hacia el mar, especialmente si las lluvias torrenciales coinciden con las mareas altas, se convierten al final en potenciales trampas de muerte. El daño al manglar es algo irreversible, definitivo, de gran daño al medio ambiente.

Muy interesante es la cantidad de aves que se pueden avistar, aves que les encantan los manglares y fangales. Otra actividad importante y de peso es la pesca.

Recomiendo que si piensas pasar la noche en Punta Chame, lleves repelente fuerte contra mosquitos, pues en épocas suelen ser intensos en el área.

En auto desde la ciudad de Panamá debes manejar hasta llegar a “quesos Mili”, luego prestando atención, verás a la izquierda la señalización de entrada hacia Punta Chame, 25 kilómetros hasta que llegues al final y encontrarás el pueblo. La carretera se encuentra en perfectas condiciones.

En transporte público debes bajarte en la entrada de Bejuco, en la parada que está luego del restaurante Pio Pio, al lado de la gasolinera Texaco se encuentran las “chivas” que te llevarán hasta Punta Chame, por un precio aproximado de $1.50.

Queda invitarlos a visitar Punta Chame, que de seguro se convertirá en su favorita si lo que desea es un contacto fuerte con la naturaleza y la tranquilidad en una playa de blancas arenas.

Gracias a Iván Castilla de Panamá Chame por ofrecer información tan valiosa de Punta Chame.

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Antes de abordar nuestra lancha hacia Coiba, aprovechamos el tiempo para recorrer esta linda playa rodeada de islotes, ubicada en la provincia de Veraguas, dentro del distrito de Soná y en la comunidad Madre Vieja, muy cerca de otras playas resonantes, como Santa Catalina o el Arrimadero.

Esta playa forma parte de una ensenada en la franja de amortiguamiento del Parque Nacional Coiba y funciona al igual que Puerto Mutis, como salida de los viajantes que se dirigen al parque.

Al llegar el paisaje es fenomenal, una playa generalmente desierta pero con algunos establecimientos que ofrecen comida y hospedaje. A lo lejos los islotes decoran el mar y dan la bienvenida a quienes dan paseos a sus alrededores rodeados de una exuberante vegetación de bosques primarios y mangles.

A este atracadero normalmente llegan personas de todas las regiones de la costa sur Veragüense, de Bahía Honda, Gobernadora, Leones, y de otras islas.

Aquí hay desarrollo turístico rural, ANCON promueve un proyecto de incentivos a microempresas turísticas, el cual apoya la gestión de los moradores de estas comunidades para emprender sus propios negocios y así poder brindar servicios básicos a los visitantes y a la vez costear sus necesidades básicas, en este lugar bastante alejando de la ciudad.

En el verano, cuando el auge del turismo local y externo aumenta, y fuera de la venta de comida de las familias locales, los lancheros también logran sacar algo de dinero para sustentar a sus familias, llevando turistas a playas e islas cercanas.

Es fácil llegar a playa Banco, viniendo desde la ciudad de Panamá debe tomar un autobús Panamá- Santiago y luego abordar un autobús hasta Soná y enla Terminalde Soná hay buses que se dirigen a El Tigre de San Lorenzo que lo dejan en la misma playa. El costo del pasaje es de 3.50.

En caso de ir en auto es aún más fácil, solo que antes de llegar a Soná de Veraguas debe prestar atención en la entrada de la carretera que conduce a Playa Santa Catalina, y conducir en línea recta hasta la intersección que le indicará Playa Banco.

La carretera está es buenísimas condiciones, como quien dice “de paquete”.

En verano, sobre todo en enero, se realizan festivales con muchas actividades de campismo, aventura y observación de aves marinas.

Los días se pasan tranquilos, con ricas comidas del mar y la brisa fresca, aguas cristalinas y días de sol intenso. Te invitamos a conocer las pocas playas públicas de la costa sur de la provincia de Veraguas, antes de que nuestro gobierno permita que alguien las compre.

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Realmente no se por donde iniciar. Para poder ir a Coiba tuve suficientes inconvenientes, tantos que a última hora no sabía a quien llevar de acompañante a la isla, debía elegir, y entre tantas personas deseosas de conocer este paraíso, definitivamente elegí el adecuado, mi compañero de curso Samuelito, quien festivamente me acompañó sin saber lo que nos deparaba este viaje.

Al salir de la ciudad de Panamá, ese jueves, a las 11:30pm tomamos rumbo por el Puente de las Américas en donde nos encontramos con un tráfico sin justificación, de la ciudad de Panamá a Arraiján nos demoramos más de una hora que nos sirvió para empezar a interactuar con compañeros de la excursión. Al llegar al Súper Extra de Arraiján tuvimos otro inconveniente, el bus en el que viajábamos tuvo un fallo mecánico y finalmente, nos encaminamos hacia el interior a eso de las 3:30 de la madrugada.

Nos abastecimos de lo posible en el Súper 99 de Santiago, ya que sabíamos que en Coiba no existen tiendas ni mucho menos supermercados. A eso de las 7:30am tomamos calle hacia Soná, de ahí hacia Santa Catalina y nos desviamos en dirección a Playa Banco, que forma parte de la franja de amortiguamiento del Parque Nacional Coiba.

La isla de Coiba se encuentra en las coordenadas 07°25′58.8″N81°45′57.6″O, situado en los distritos de Montijo y Soná en la provincia de Veraguas, Océano Pacífico. Es un Parque Nacional que fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1980. Su superficie es de 270,125 hectáreas de las que 216,543 son marinas.

Creado por Decreto Ejecutivo en el año 1991, el Parque Nacional Coiba está constituido por varias islas de las cuales la más grande es Coiba, que con 50,314 hectáreas es la isla más grande del Pacífico Centroamericano. También está Jicarón (2,002 ha), Jicarita (125 ha), Canal de Afuera (240 ha), Afuerita (27 ha), Pájaros (45 ha), Uva (257 ha), Brincanco (330 ha), Coibita (242 ha) y otras muchas más forman las 53, 582 hectáreas de territorios insulares.

Salimos de Playa Banco a eso de las 10:15am y luego de dos horas en lancha, viendo la isla a lo lejos, de pronto se acercaron cuatro delfines a saludar y se metieron al agua para no dejarse ver más. Luego de esa emocionante escena, llegamos a la estación de Anam llamada “la 12”, al medio día.

Desde que tengo conocimiento de Coiba, siempre supe que era sublime, pero nunca imaginé que me podía quedar con la bocota abierta; mi primera impresión fue: salvaje, demasiado salvaje, y eso que apenas estábamos conociendo el área menos verde del parque. Es un parque físicamente virgen pues paradójicamente la conservación de este archipiélago se debe básicamente a que desde el año 1919 hasta 2004 isla Coiba fue utilizada como una colonia penal por el gobierno panameño.

Después de un movimiento ambientalista que envolvió a muchas personas y distintos gremios, se logra el estatus legal para esta área, mediante la ley No.44 del 26 de julio de 2004 que “Crea el Parque Nacional Coiba”, la cual regula el funcionamiento de esta área protegida, donde se establece entre otras cosas a esta zona como Patrimonio Nacional.

El agua en la playa de la estación era turquesa con tonalidades azules y amarillas, el fondo de arena blanca sin corales ni algas, una delicia que de no haber sido porque tenía que bajar maletas, me hubiera zambullido antes de desembarcar.

Al llegar a la isla fuimos directo a apuntarnos a la lista de visitas de la Anam, ellos procedieron a ubicarnos en nuestras habitaciones, muy cómodas, con aire acondicionado, agua limpia para bañarse, sábanas limpias y almohadas. En la estación también hay un campo llano para quienes desean acampar y de igual forma es muy cómodo e incluso hay regaderas para quienes deseen.

Recorrimos los alrededores, fuimos al área de “Tito”, el cocodrilo, pero el mismo no se encontraba ya que la marea estaba seca. Entramos al centro de exhibición de Mar Viva, observamos restos de una ballena y al tomarme fotos con ella a insistencia de mi compañero, casi me cae uno encima lo que me costó el primer recordatorio de la isla, una raspada en la rodilla.

Comimos algo y fuimos a dar el primer tour que sería hacia Isla Granito de Oro. No conté exactamente el tiempo para llegar desde “la 12” hasta allá pero calculo que fue menos de media hora en lancha. Esto sí que fue impresionante, pasamos al lado de muchos islotes, algunos repletos de árboles gigantes, otros con un solo árbol, el mar azul oscuro y profundo, tratamos de ver algún delfín pero no tuvimos suerte, logramos ver muchos peces voladores que increíblemente parecían colibríes volando sobre el mar.

Ya había visto muchas veces en fotos la isla Granito de Oro y la reconocí al instante. Es realmente impresionante, el agua en ella era celeste tornasol, destellaban colores inimaginables, la arena blanca y tan menuda. Tiramos todo y fuimos corriendo a tomarnos fotos donde pudiéramos y acelerados también nos quitamos la ropa y nos metimos al mar. Dejamos las cosas lejos del agua, pero en la arena.

Luego de media hora de snorkel, en donde pude ver peces loro, peces globo que me perseguían como perros y algunos otros peces casi transparentes, decidí salir para tomar fotos desde afuera a la gente que se encontraba en la playa, vaya sorpresa me llevé al darme por enterado de que la marea en esa media hora había subido tan rápido, que logró mojarme la cámara y otros implementos, por suerte había llevado otra de repuesto.

Pero ni eso pudo con la alegría de estar en este paraíso. Juan Pablo, nuestro guía nos había advertido de no hacer snorkel en cierta parte ya que era posible encontrarnos con tiburones y en ese lado la corriente de agua es muy fuerte.

Los mares de Coiba son conocidos tradicionalmente por su abundante pesca ya que albergan especies como el tiburón ballena (Rhincodon typus), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), la manta raya (Manta birostris), el dorado (Coriphaena hippurus) y el atún de aleta amarilla (Thunnus albacahes). También es el hábitat de cuatro especies de cetáceos: la enorme ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaeangliae), la orca (Orcinus orca), el delfín moteado tropical (Stenella attenuata) y el delfín mular (Tursiops truncatus). En las aguas del parque y zonas contiguas se ha observado la presencia ocasional de 19 especies adicionales de cetáceos que se encuentran en el Pacífico panameño. Algunos cetáceos son posibles ver sobre todo en los meses de Agosto – Noviembre.

Nos atrevimos a llegar hasta una roca y logramos ver peces hermosos de diversos colores y formas. Salimos el agua un rato a bañarnos de sol, me dormí un rato pues estaba cansada del ajetreo del viaje y al despertar el agua nuevamente llegaba a mis pies, los cangrejos me rodeaban por doquier y mi compañero no estaba por ningún lado. De alarmada me fui a meter al agua a buscar a mi compañero y no lo veía, por un momento me asusté, pensé graciosamente que se lo había comido un tiburón o que simplemente había ido a caminar, por suerte lo encontré tirado sobre la arena roncando del otro lado de la playa.

Nos fuimos de Isla Granito de Oro 🙁 pero rumbo a Isla Coibita o Ranchería. Esta isla era mucho más grande que Granito de Oro, con palmeras inmensas en sus bordes, mar invitante de una manera increíble pero no pudimos bajar del bote, Juan Pablo logró leer un cartel que decía: “Propiedad de fundación Pacific Wild Life Refuge, se prohíbe el ingreso a esta propiedad a los directivos, trabajadores o empleados de Smithsonian Tropical Research Institute, Se prohíbe la remoción de este letrero”. Y al parecer estaba prohibida la entrada no solo para el Smithsonian, así que se prefirió no bajar.

Llegamos nuevamente a las cabañas de Anam, me fui a dar un baño y comer algo leve mientras esperaba la cena. Salía de la ducha cuando me empezaron a llamar, era que Tito, el famoso cocodrilo acababa de llegar.

Fui corriendo con la cámara a apreciar a tan hermoso bicho y ya estaba Tito casi en la orilla, la gente de Anam lo llamaba y él, un poco sumiso lo pensaba. Algunas de las personas tenían miedo, y era obvio pues Tito mide más de dos metros de longitud y tiene tremendas fauces. Un joven de Anam lo llamó y Tito se acercó; luego buscaron un pescado y Tito salió a la orilla, se lo tiraron y el lagarto orondo lo tragó de un solo tajo como sólo él sabe hacer. Me quedé buen rato admirándolo de cerca, luego llego mucha gente y me fui a recostar un rato. Luego de una hora en mi habitación salí de nuevo y aún Tito estaba inmóvil en el mismo sitio.

Al día siguiente nos levantamos muy temprano, tomamos nuestro desayuno y nos subimos al bote, ya sabíamos que el día iba a ser exhaustivo pues le daríamos la vuelta completa a la isla sin saber cuánto tiempo nos tomaría pues esto dependía del mar y las peripecias del botero, el cual demostró ser un experto.

Pasamos bordeando la isla que demostró lo salvaje, bárbara y perfecta que es, todo es verde en Coiba, eran las siete de la mañana y los cerros se veían a lo lejos repletos de neblina pesada, el mar retumbaba contra la costa a lo lejos, estaba un poco bravío y en el bote todos en silencio observando tanta belleza. Se dice que más del 80% de la Isla está cubierta por vegetación original, posee manglares y cativales de significativa magnitud.

En la isla de Coiba las colinas costeras con elevaciones inferiores a los cien metros predominan en el norte y sudeste de la isla, mientras que en el resto las colinas de poca elevación que apenas superan los 200 metros sobre el nivel del mar constituyen el paisaje dominante. Únicamente en el sector central hay una cadena de colinas donde se encuentran los puntos más altos: el cerro de la Torre con 416 msnm y el cerro de San Juan con 406 msnm.

Pasamos al lado de algunos islotes, yo estaba sentada en la proa del bote justo con otra pasajera, empezamos a asustarnos cuando el bote empezó a saltar de manera brusca, el botero nos mandó a bajar y obedecimos. Me senté encima de un cooler en medio del bote pues ya no quedaban puestos, me puse los audífonos escuchando Explotions in the Sky extasiada de tanta belleza, pero de pronto el bote empezó a saltar más fuerte, ya ni la cámara podía estabilizar, me reía al principio pero luego de diez minutos en lo mismo mi rostro y el de los demás empezó a cambiar, ya no era normal.

El botero estaba muy serio, así como nuestro guía, habían señoras en el bote que estaban muy asustadas, yo no sabía de donde agarrarme, me halaban por el salvavidas, el bote seguía saltando y nosotros pensando que saldríamos volando de él. Nuestros cuerpos estaban más en el aire que en el asiento, fue una experiencia demasiado extrema. Las costas que rodean Coiba tienen fama de estar llenas de tiburones y animales marinos salvajes. Luego de esto supimos que esa área de la isla es muy peligrosa pues allí el mar es muy fuerte. Mientras estábamos en esto, se veían unas formaciones rocosas sacadas del mundo de las hadas, vi un puente natural que era interceptado por el mar, era un paisaje inimaginable, algo fuera de este mundo.

Pasada la tormenta vino la calma, el mar se aquietó y fue entonces cuando fuimos nuevamente visitados por delfines, eran muchos, salían de todas partes, el señor del bote apagó el motor y cada vez los delfines se acercaban más, pasaron justo al lado haciendo gracias y seguidos desde el cielo por muchas aves, se alejaron hacia un cardumen de peces.

Ciertamente no recuerdo cuanto tiempo llevábamos en el mar, vimos a lo lejos la isla Jicarón que se encuentra al sur de Coiba y mucho más adelante divisamos el hermoso islote Barco Quebrado, que me engañó buen rato pues al verlo de lejos supuse que era algún crucero, tiene el nombre bien puesto, dicen que en esta área se pueden ver bandadas de guacamayas rojas (Ara macao).

Barco Quebrado

Luego de algún tiempo más en bote, llegamos hasta una playa de la Bahía Damas cercana a manglares, los primeros en bajar del vote quedaron con los pies llenos de lama y golpeados por las piedras. En la Bahía Damas se localiza un arrecife de coral con más de 135 hectáreas de extensión, el segundo más grande del Pacífico tropical americano.

Salimos de la playa caminando hacia los manglares, vimos algunos riachuelos que caían desde el follaje en lo alto y llegamos a la entrada del sendero los Pozos.

En Coiba se han censado 1,450 especies de plantas vasculares con la presencia de abundantes ejemplares de Ceiba (Ceiba pentandra), Panamá (Sterculia apetala), Espavé (Anacardium excelsum), Tangará (Carapa guianensis) y Cedro Espino (Bombacopsis gyinatum).

A los Pozos Termales llegamos caminando media hora desde la entrada, en el sendero pudimos ver muchas huellas de ñeque y venado corzo, más adelante uno de los compañeros del viaje, Abel, agarró una serpiente como si fuera de su familia, luego de acariciarla me la pasó; era una bejuquilla gris, la dejé ir y seguimos caminando hasta llegar a los pozos. Vimos también un gavilán caminero en un árbol.

Juan Pablo, nuestro guía nos contó que estos tres pozos fueron en el tiempo de la dictadura utilizados exclusivamente por Manuel Antonio Noriega. Nos llevamos una sorpresa al darnos cuenta de que el pozo que normalmente es usado por los visitantes estaba vacío, es el que tiene el agua a menor temperatura comparando con los otros pozos, así que no quedó más remedio que probar los otros. El segundo pozo tiene el agua caliente pero perfecta para relajarse, el tercer y último pozo es realmente caliente, puedo decir que parece agua acabada de hervir.

El primero en meterse al segundo pozo fue mi compañero seguido por Glenda y luego mi persona, el agua estaba deliciosa, y aunque el fondo estaba lleno de limo, fue espléndido bañarse allí, al salir me sentí mucho más fresca, eso sí con mucha sed y no quería gastar toda el agua que había llevado, aún nos faltaba mucho por recorrer.

De pronto escuchamos un cantar de aves en el cielo y al subir la vista pudimos ver unas guacamayas rojas que pasaban, lastimosamente estaba lejos de mi cámara. Coiba es el único sitio de Panamá en el que hoy se pueden observar bandadas en libertad de los amenazados guacamayos rojos, casi extintos en el territorio continental.

Conseguimos una navaja y mi compañero procedió a montarse a una palma de la que bajó todas las pipas que en la palma había. Todos quedamos hidratados ya que las pipas estaban cargadas en agua, es muy bueno tener un amigo que sepa subir palmas…

Caminando de regreso por el sendero vimos algunos colibríes y muchos semilleros cejiamarillos que fueron identificados de inmediato por Juan Pablo y Abel. La cantidad de cangrejos en la playa era inmensa, ya el botero nos esperaba para ir hacia el antiguo penal de Coiba.

Supe que desde el año 1993 y con la colaboración de la Agencia Española de Cooperación, AECI, se halla una estación biológica en el parque que hasta la fecha ha censado 36 especies de mamíferos, 147 de aves y 39 especies de anfibios y reptiles, con un alto grado de endemismo como por ejemplo el ñeque de Coiba (Dasyprocta coibae) y el mono aullador de Coiba (Alouatta palliata coibensis) entre los mamíferos, y el colaespina de Coiba (Cranioleuca dissita) entre las aves.

Luego de media hora de mar, estábamos allí en el lado de la antigua Penitenciaría de Coiba, cerca de Punta Damas, que cumplió con ese propósito desde el año 1919 hasta el 2004, que fue bautizada como “Colonia Penal de Coiba” por el Dr. Belisario Porras.

Cuesta mucho escribir esta parte. Al llegar tenía los pelos de punta, hace muchísimo tiempo que quería conocer este lugar. Bajamos en lo que era un antiguo muelle del que solo quedan las añejas pilastras y caminamos hacia unos ranchos a digerir algo para empezar el recorrido.

De pronto sentí alguien detrás de mi y al mirar eran tres perros que me velaban la comida, les di algo y tire la frase al aire preguntándole a los perros a quien le pertenecían, me contestó una voz humana, un cabo de la policía nacional que muy amable respondió que esos eran algunos de los perros que utilizaban los reos cuando aún estaban en Coiba para ir de cacería. Son perros muy cariñosos y se nota que han tenido una vida agotadora.

El cabo dijo que empezaríamos con el recorrido cuando quisiéramos, fue él mismo quien nos explicó cada esquina del penal y respondió una a una mis preguntas curiosas.

Luego de pasar por un puente de tablas de madera, entramos a una celda espeluznante, era la celda de castigo utilizada cuando los reos intentaban escaparse, mataban o violaban a otro, habían muchas frases escritas en las paredes, vestigios del tiempo que tuvieron los presos para distraerse. Le decían “la Jaula” y ciertamente lo era pues desde afuera de los barrotes se sentía un ambiente de encierro hostil. Cada celda estaba construida para seis reos, pero en ella convivían más de una veintena. El cabo dijo que en esta celda se encerraba a cualquier preso con cualquier delito, edad, si había cometido algo grave dentro del penal. La cantidad de barrotes oxidados destilaba un círculo terrorífico en donde quien sabe cuántas personas se doblegaron a su suerte rodeada de perversión.

Los únicos que eran separados eran los que pertenecían a alguna banda, y en efecto luego de salir de estas celdas entramos a una que perteneció a la famosa banda “Los Perros de San Joaquín” banda que atemoriza aún hoy en día en la capital y que guarda muchas leyendas e historias aterradoras. En  esta edificación, por cada una de las celdas había espacio para 9 reos y un retrete.

Entramos al edificio central “La Penitenciaría” que fue uno de los primeros construidos en la isla, las paredes allí fueron erigidas en una simetría total, cemento puro, sólido y fuerte. Allí pagaron los primeros políticos republicanos. Y fueron mezclados con los homicidas.

En el penal también había una capilla que era utilizada solo en el día de los presos, y ese era el único día en que se oficializaba una misa; los homosexuales estaban en una celda aparte y ofrecían servicios como lavar y secar ropa. El área de la comida estaba separada de todo lo demás y los reos eran llamados con una campana, el que no llegaba cuando la campana era sonada no comía, importante es decir que la comida en el penal no era buena. A pesar de que a los reos se le cedieron muchas cabezas de ganado, estas no eran distribuidas de una buena manera, en el penal se comía muy poco y tanto así fue que ésta fue de las causas del cierre de ésta cárcel ya que muchos reos sufrían de desnutrición, sin contar con la gran cantidad de torturas que se dieron en ella, sobre todo en la época del militarismo.

Subiendo una larga escalera se llega al área en donde vivían los policías, los cuales tenían su cocina, dormitorio, teléfono, allí arriba también había una cancha para juegos que era utilizada para partidos que normalmente se daban entre reos y policías. Desde el único teléfono en la isla llamé a mi madre y le avisé que todo estaba bien.

Notamos un cementerio improvisado en donde las lápidas tenían escrito “En memoria de” pero sin terminación. El cabo nos contó que este cementerio era utilizado para los reos que morían y sus familiares no los reclamaban y esto era simplemente porque sacar el cadáver de la isla costaba 100 dólares más algunos gastos por el envío, entonces las familias muchas veces preferían mandar a hacerles una misa a sus familiares y dejarlo todo así. Hoy en día se sabe que en este cementerio quizás puedan estar restos de algunas personas que fueron asesinadas durante la dictadura y como Coiba era un área inaccesible, se aprovechaba esta condición. Según el documental “La Isla del Diablo” se vieron llegar a la isla muchos cadáveres con ropa militar e incluso una mujer que le llamaron la “India Gringa” que fue enterrada en el penal junto con un niño.

Se dice que luego de algunas excavaciones de lo que al principio eran 9 lápidas, se sacaron 58 esqueletos de los cuales fueron identificados: Floyd Britton (idealista revolucionario panameño, masacrado a palos, arrastrado por caballos y torturado por los esbirros del General OmarTorrijos),  Cecilio Hazelwood (enemigo de los militares) y Gerardo Olivares. Aquello formó un alboroto a nivel nacional. Muchos culpables cayeron, otros ya habían muerto, pero gracias a la Comisión de Paz las cruces de Britton y Hazelwood tienen un nombre. Lástima que las 56 tumbas restantes vagan en Coiba.

Fue “La Masacre de Coiba” lo que llamó mayormente la atención de los organismos de los Derechos Humanos. Un día como cualquier otro en el año 1998 en Playa Brava, cerca del Penal de Playa Hermosa se enfrentaron la banda “Los Perros de San Joaquín” contra “Los Chuckis”. Varios de “los Perros de San Joaquín” intentaron escaparse, se untaron diesel en el cuerpo supuestamente para espantar a los tiburones y justo cuando iban a salir, llegaron “los Chukies” a dañarles el plan, agarraron a “los Perros de San Joaquín” y los amarraron de pies y manos, solo uno pudo escapar nadando.

Los pusieron sobre un árbol caído y a uno de ellos le quitaron la cabeza con un hacha, a otro lo machetearon y tiraron su cabeza al mar, a los otros les quitaron también la cabeza, los volvieron pedacitos y tiraron sus cabezas al mar. Se dice que el que huyó nunca lo agarraron. El cabo nos dijo que esa no fue la primera decapitación en Coiba… esa fue la única de la que la prensa se enteró.

Algunos reos que eran de confianza, o que se les había bajado los años de condena, que cumplían con alguna labor dentro del penal como agricultura o el procesamiento de aceite de coco, eran distribuidos en otros campos que fueron construidos en la isla. Habían mas de 20 campamentos en todo Coiba y los reos que en estos campamentos vivían se encargaban de conseguir alimento por sus propios medios. Muchos de los reos que sabían labrar la tierra o manejar el ganado fueron distribuidos en los campamentos. Hoy día se sabe que en la isla de Coiba hay mas de 4000 cabezas de ganado que ya están salvajes pues fueron dejados allí luego del cierre del penal. Hay vacas, búfalos, toros y otros rumiantes que han sido imposibles de sacar de la isla por el estado de salvajismo que poseen, igualmente están los caballos que eran esgrimidos para el trabajo.

El antiguo penal de Coiba, ahora está siendo reconstruido para que nunca sea olvidado en las futuras generaciones, lo que anteriormente funcionó como aeropuerto también esta siendo restaurado y va a formar parte del Servicio Aeronaval de Panamá para vigilar las costas.

Justo en el penal mi cámara no dio más y su batería recargable en PC murió, no pude tomar más fotografías, pero la aventura siguió.

Al llegar en la tarde a las cabañas de Anam, por el contrario de querer dormir, nos metimos en la playa a darnos un delicioso baño a la vez que hacíamos snorkel. De este lado no vimos casi ningún pez, pero luego de la plática en la playa que fue por horas, un guarda parque de la Anam advirtió que a menos de 80 metros de donde nos bañábamos estaba Titín, el otro cocodrilo que suele llegar a la isla. Conversamos un rato más dentro de la playa pero con esa paranoia de que en cualquier momento Titín podía aparecer, luego nos dimos cuenta de que se había desviado. Hubiera sido realmente extremo tener que huir de él.

En la noche el Jefe encargado de Anam en Coiba ofreció reproducir una película acerca de la isla, la cual fue muy placentera, producida por Mar Viva.

Al día siguiente luego del desayuno recogimos nuestras cosas para salir de la isla, pero antes de eso el botero se ofreció a llevarnos por uno de los senderos que se encuentra cerca del campo de Anam. Caminamos aproximadamente 45 minutos a una hora hasta llegar a un precioso mirador desde el cual se ve parte de la isla y del muelle, así como el mar infinito. El señor botero nos instó a seguir caminando y llegar a otro mirador más improvisado en donde se veía parte del oeste de la isla, así como a lo lejos las Islas Secas y una entrada de agua en donde habíamos ido anteriormente a ver Tortugas Carey pues en Coiba llegan a desovar al menos 3 especies de tortugas marinas. Al bajar del sendero nos llamó la atención ver en un comején un cráneo de algún animal.

Salimos de Coiba, pero aún esto no terminaba, Juan Pablo inventó llevarnos a una playa en la Isla Canal de Afuera y valió la pena, parte de la playa estaba llena de arrecifes de coral. Cabe destacar que hasta la fecha se han identificado en la superficie protegida 69 especies de peces marinos, 12 de equinodermos, 45 de moluscos y 13 de crustáceos.

Fui la primera en entrar al agua y pude ver un gran pez loro y muchos otros peces grandes. Luego de un buen rato haciendo snorkel sentí que algo me picó y por allí mismo salí, aún no se qué fue, pero me picó por varias partes del cuerpo.

Nos fuimos de Isla Canal de Afuera y bajamos en la isla de Bahía Onda, allí nos refrescamos por espacio de una hora, y salimos hacia Playa Banco para terminar el paseo, antes de eso bajamos en Playa Azul, una playa preciosa de aguas turquesas tibias y arena blanca y suave.

Actualmente el Parque Nacional Coiba tiene un papel vital en cuanto a su posición dentro del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical (CMAR) que enlaza cinco parques nacionales, comprendiendo la Isla del Coco en Costa Rica, isla Coiba en Panamá, Malpelo y Gorgona en Colombia y Galápagos en Ecuador. Conformando así un gran corredor de 211 millones de hectáreas incluyendo a cinco parques nacionales y mezclando zonas económicas exclusivas de cuatro países.

Para llegar al Parque Nacional Coiba hay varias opciones: puedes unirte a algún grupo que haga la excursión y te ofrecen un paquete todo incluido generalmente entre 250 y 300 dólares por persona, todo depende de qué es lo que se ofrece, algunas veces estos tours no incluyen el recorrido normal que fue el que describí en este post, ninguno hace el recorrido alrededor de la isla por seguridad.

También es posible ir en auto tomando la carretera Interamericana hacia el interior del país y desviarse en Santiago hacia Soná y luego entrar por la carretera que conduce a playa Santa Catalina, de ahí preguntar cómo llegar hasta playa Banco. En esta playa hay muchos boteros dispuestos a llevarte a Coiba pero cobran desde 200 a 300 dólares y debes regatear.

Es importante decir que antes de llegar a la isla hay que llamar a Anam y hacer la reservación de las cabañas o avisar de que irás a acampar cierto día. Las reglas en Coiba son muchas y las reservaciones se hacen con semanas de anticipación. Si tienes un yate, o bote y deseas llegar por tus propios medios, se pagan 50 dólares por bote, supongo que por yate sería mucho más.

En caso de ir en bus, debes tomar un Panamá – Santiago en la Terminal de Albrook en la ciudad de Panamá, luego bajarte en la Terminal de Santiago de Veraguas, tomar un bus que conduzca a Soná y en Soná tomar otro bus que te lleve a playa Banco o cerca, recuerda que preguntando se llega a Roma. También es posible tomar un bus en Santiago hacia Puerto Mutis y allí discutir con un botero por un buen precio.

Nuestro viaje desde Playa Banco hasta Coiba duró dos horas, pero esto depende del mar. En Anam se cobra 3 dólares por persona y 10 dólares por extranjero, si vas con un tour operador es obvio no pagar nada. El precio por cabaña es de 10 dólares.

Recuerda que en Coiba no vas a conseguir establecimientos de ninguna clase, así que debes llevar el alimento que consumirás por el espacio de tiempo que te vas a quedar.

La isla coiba ha permanecido lejos de los ojos y manos codiciosas del hombre, como si ella misma fuera uno más de esos tesoros míticos que bucaneros de todas las pelambres iban a enterrar en sus blancas playas de arenas coralinas.

Visitar el Parque Nacional Coiba es una experiencia Jurásica que transforma tus sentidos, que te hace sentir como en el Edén, Coiba es prácticamente un paraíso virgen. Pocas personas conocen un lugar con tanta belleza natural e inexplorada y es muy posible.

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En la misma vía hacia El Fuerte San Lorenzo(mapa) se encuentra esta hermosa playa de aguas cristalinas en forma de piscina natural. Está bordeada de manglares y mucha selva del parque nacional San Lorenzo, en ella vive mucha fauna y diversa flora.

Recomendamos a todo aquel que quiera conocer Costa Abajo de Colón, irse hacia este paraíso; es muy gratificante pasar por las esclusas de Gatún, conocer Sherman,  Shelter Bay Marina, ubicado en Bahía Limón, área de anclaje de yates y veleros de extranjeros que visitan Panamá que cuenta con restaurante, bar, librería, duchas, lavandería, internet, limpieza de botes y otras facilidades.

Puedes quedarte un buen rato en el fuerte San Lorenzo y después darte un buen baño en las aguas de Playa Tortuguilla, de aguas mansas y turquesa, con algunas orillas de arrecife perfectas para hacer snorkel.

Hay que pasar por Anam y pagar dos dólares por persona, que incluye la visita al fuerte y por supuesto a la playa, que se encuentra dentro del parque.

Justo antes de llegar al fuerte, a la mano derecha hay una flecha amarilla que te indica la entrada a esta playa. La calle es de tierra pero no hay mayor problema con los carros sedán, son unos 10 minutos de calle hasta ver la playa, también puedes tomar la iniciativa de caminar la calle hasta llegar a la playa, que no puede tomar más de 30 minutos y así podrás disfrutar de las maravillas de este bosque tropical con sus animales característicos, el manglar rojo con sus raíces fulcrantes que tienen un papel trascendental en este ecosistema por constituir el hábitat temporal de diversas especies animales asociadas al mismo.

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En el camino pudimos observar ñeques, muchas aves y gato solo, escuchamos los gritos de los monos aulladores, pero no tuvimos la dicha de verlos, parecía el rugir de los leones.

Allí habitan otros animales exóticos y algo difíciles de ver como jaguares, ocelotes, boas y cocodrilos. San Lorenzo es un área protegida con una abundante vida silvestre y en ella viven 420 especies de aves y 36 especies de anfibios.

También se ve la historia en el camino a la playa: se pueden observar algunas de las baterías usadas por Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, las cuales eran parte del sistema de defensa costera para la protección del Canal de Panamá.

Al parecer no llega mucha gente a la playa, si encuentra una o dos familias será mucho, casi siempre está vacía sobre todo en los días de semana.

La playa es de tonalidades verde azulado; dicen que a veces llegan los peces y medusas muy cerca de la orilla, aunque es muy divertido hacer snorkel cerca de las algas marinas. Caminando por la playa encontramos un pozo poco profundo, obviamente hecho por el hombre, dentro del cual había muchos peces azules y amarillos, metimos la cabeza y se veían preciosos frente a nuestros ojos. Una joven nos contó que en verano se ven llegar aves rapaces muy cerca de la playa y posarse en los árboles a menudo. Esta área es buenísima para la observación de aves, sobre todo en las horas de la mañana, cuando también es más probable que puedas observar algunos mamíferos del área.

Es conocida como playa Batata por los pobladores de la Costa Abajo, aunque cerca de la playa no hay comunidades, la gente se va hasta allá a disfrutar su hermosura, aunque sea pequeña, es un lugar muy hermoso con un gran potencial ecológico, además de ser poseedora de la desembocadura de un cristalino río. El recorrido hacia la playa desde las esclusas de Gatún es toda una aventura natural porque es más probable encontrarse con animales que con personas.

Dentro del P.N. San Lorenzo, también hay otras playas como Playa Chivivi y Playa Diablo. La gente acostumbra también ir a las orillas de los manglares a pescar en familia.

Dentro de playa Tortuguilla también se puede acampar, pero para eso es necesario pagar ocho dólares por carpa en Anam, debe ser una experiencia gratificante despertarse rodeado de tres hábitats naturales: manglar, playa y bosque.

Recuerda llevar tu comida y bebidas y hasta tu barbacoa, pues no hay supermercados cerca, no olvides recoger toda la basura, recuerda que eso puede afectar a los animales del área.

Si publicamos lugares como éste es para que los disfrutes, los visites y puedas compartido con más amigos, siempre teniendo en cuenta que hay que cuidar el entorno para poder ser disfrutada por las futuras generaciones.

Al lugar solo se puede llegar en auto ya que el P.N. Portobelo es un área de reserva en la que no viven personas y no existe transporte público.

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En nuestra siguiente visita al P.N. San Lorenzo, sí tuvimos la suerte de ver monos aulladores y por aquí les dejamos las fotos. Fue muy emocionante estar a metros de ellos. Acababa de llover y ellos salían felices pero territoriales a darnos la bienvenida a Tortuguilla. También observamos de lejos, y bajo la lluvia como una anguila, que desesperada, saltaba tratando de regresar al mar que con fuerza la había tirado en la orilla.

Fotos

Estuvimos en Lajaminas, un pueblo pintoresco, de esos de los Santos, provincia tan típica de nuestro país. Fueron unas 4 horas y media de viaje, entre paradas, llegamos de madrugada, el camino era fantasmagórico, rodeado de potreros y sin un solo poste de luz. Ya instalados en la casa, pude sentir ese calor de hogar santeño.

La casa de Vladimir es preciosa, decorada al gusto por su mamá, bellos adornos engalanaban el patio, así como las pequeñas flores y qué se diga del interior de la casa, mosaicos de arcilla que dan vistosidad y hasta un mueble con un techito hecho de tejas (que vidagena soy).

Después de instalarnos, nos sentamos a conversar un rato, mientras hablábamos escuche el bramar de alguna vaca a lo lejos.

A la mañana siguiente desayunamos y salimos a los alrededores con la Sra. Oderay, mamá de Vladimir, muy amable nos llevo a conocer su rancho Río Viejo, en la parte alta de un terreno, desde el cual había una vista panorámica de Lajaminas, riquísima brisa pasaba, ¡extraño la hamaca! Habían unos graciosos cerdos y tres vacas de mascota: Doris, Argentina y Barbie así que las fuimos a ver de cerca, muy inofensivas, pero Doris era grande y gorda así que no nos atrevimos a tocarlas.

De regreso a la casa fuimos a tumbar naranjas, recogimos tantas que en cada comida hacíamos refresco. Después de eso tomamos rumbo a Isla Iguana, por fin, qué ansiosa estaba.

Tomamos la lancha de Bolocho, un amable señor, amigo de la familia, que también trabaja en isla Iguana con la ANAM, que dicha! El costo del viaje fue de 60 dólares que es más o menos lo que se paga, a menos que quiera regatear.

Ya en la lancha, todo fue un suspiro, a siete kilómetros de la costa, unos 20 minutos y ya estábamos del otro lado, en Isla Iguana, en un parpadear de ojos, Vladimir se tiró al agua, aun no habíamos encallado, pero el agua era verde turquesa, invitante, el fondo se veía clarito sin dificultad, en el cielo azul se veían las famosas tijeretas y fragatas que habitan la isla, son las dueñas del lugar.

Hace un par de años se instaló un centro de visitantes a cargo de la ANAM en El Crial, la playa más grande y que está mirando hacia la costa. El centro tiene guarda parque a cargo y está ahí con el objetivo de controlar a los turistas, buzos y campistas que llegan a visitar. ANAM cobra por la visita: B/.4.00 por persona, los cuales se pagan en el centro de visitantes.

Me dijo Bolocho que a veces se ven ballenas jorobadas, cachalotes, delfines y hasta tiburón ballena, orcas y yubatas que emigran desde las frías aguas del Polo Norte y Sur hacia los cálidos mares del trópico para aparearse, espectáculo marino apreciable año a año desde Isla Iguana, rogué por ver algo, pero creo que la emoción fue mucha, hubiese podido morir al verlo.

También anidan las tortugas, sobre todo entre septiembre y diciembre y habitan iguanas verdes y negras que muy poco se dejan ver por los humanos. Lo que sí logramos ver fue a unos merachos, esos si no le tienen miedo a nada!

Exageraría si escribiera que vimos un millón de Cangrejos Ermitaños, Mangotes, Kikirikakiris, el fantasma y los Concholí, pero indudablemente así fue, tenía que ver bien la arena para no pisar alguno, eran billones, de todos los tamaños y colores.

La isla esta completamente deshabitada, es un área protegida, con el arrecife de coral más grande del golfo de Panamá con 16 hectáreas. Hay multas por pisar corales, o tratar de llevártelos, tampoco puedes dar de comer a los animales en derredor, hay que tener extra cuidado con la basura y llevártela a tierra firme, los yates también tienen sus reglas, no pueden encallar cerca de la playa ni encima de los corales.

Había leído que el mar en verano se pone feo y con grandes olas, pero suerte tuvimos que estaba sereno al menos del lado de Playa Crial. En esa misma playa llegaron unos peces gorditos y grandes de color gris que no pude distinguir, pero pasaban muy cerca de nosotros, logramos ver cuatro de ellos; en Isla Iguana  hay 11 especies de corales de unos 4,800 años de edad y aproximadamente 542 especies de peces.

Leo sopló una cama inflable en la que más tarde harían una sesión de fotos con Becerro. Livia y Vlad se ofrecieron a darnos el recorrido por los senderos.

Nos lavamos los pies en una llave de agua antigua y empezamos la corta caminata: el primero en tomar fue el sendero del Faro, en el camino Leo y yo logramos ver unos merachos y prestábamos atención a cualquier sonido, a ver si teníamos suerte, pero nos topamos fue con una manada de cangrejos por todos lados, que nos asustaban con sus sonidos. Pude notar que los árboles tenían raíces extrañas, me atrevo a decir que son restos de manglar seco, o que son lo que quedo de algún ecosistema de manglar de hace muchos años. Pasamos por uno de los cráteres que alguna vez dejaron los estadounidenses al tomarse Isla Iguana en los años 40 para practicar tiro al blanco, aviones militares soltaban bombas que caían sobre la isla y los arrecifes a su alrededor 🙁

Se dice que muchas de esas bombas no explotaron y hace unos años dos de las más grandes fueron explotadas controladamente. Fácilmente se pueden ver los cráteres al recorrer la isla, incluso en el centro de visitantes de la ANAM tienen un mapa interactivo en el cual se ven claramente los cráteres dejados, testimonio de la ignorancia de aquellos militares y de la falta de responsabilidad de quienes tendrían que limpiar esos antiguos campos de tiro en nuestro país, pues no solo lo es en isla iguana, sino en muchos otros lugares.

Llegamos a la playa del Faro y era aún más hermosa que Playa Crial, angosta, imponente, el mar estaba furioso, grandes rocas negras se levantaban a un lado, más allá se veían unos cactus inexplicables, en el cielo sobrevolaban las tijeretas, fragatas, pelícanos, pájaros bobo, entre otros. Estaba paralizada, tomamos algunas fotos y nos sentamos en una de las piedras, sobre las cuales había miles de babosas, las despegaba de las piedras para verlas más de cerca y ellas me saludaban con sus antenas viscosas.

Al regresar por el sendero vimos árboles de naranjilla, el Panamá, el carate, el guácimo, el balso, mamón, marañón curazao, ciruela, guayaba y coco. Se dice que en la zona costera de la Isla hay más de 400 hectáreas de manglar donde dominan los mangles colorados, blanco, negro, salado.

Fuimos al centro de visitantes desde el cual hay una vista hermosa, ahí conversamos buen rato con uno de los guarda parques que nos contó que hace poco habían visto un cachalote y que esa mañana había pasado una iguana negra muy cerca, nos enteramos de que la isla fue declarada como Refugio de Vida Silvestre en 1980 a través de un Acuerdo Municipal y la asociación con el Consejo Internacional de Protección de las Aves (CIPA-Panamá) y con la ayuda de moradores de Pedasí, lucharon contra intereses que buscaban privatizar este importante centro ecológico y turístico y entonces crearon el refugio de vida silvestre Pablo Arturo Barrios, que incluye el área costera y el mar frente a Isla Iguana, permitiéndose específicamente la pesca artesanal pero prohibiendo la pesca de arrastre y de grandes barcos camaroneros.

Al salir del centro de visitantes tomamos el Sendero de Anidación rodeado de palmeras y en el cual en cierto punto el olor a excremento de aves era intenso, allí estaban anidando las fragatas, hacían un sonido fuerte y gutural, las que estaban sobre las ramas tenían un globo rojo bajo su pico, señal de apareamiento, fue hermoso verlas tan de cerca.

Montamos la lancha y ya en alta mar, Bolocho dio la orden de tirar la caña de pesca y tiramos otra de nuestro lado, ni 10 minutos andando y Vlad pescó un atún, pero se le escapo 🙁 más adelante Leo tenia en su mano la otra caña y sintió la presión, un hermoso pez atún de unas 4 libras…nuestro equipo iba ganando: Becerro, Yara y yo celebrábamos, 1 a 0. Seguimos probando suerte. Tenia en mis manos el nylon y sentí que algo haló fuertemente y casi me corta los dedos, era otro pez, idéntico al anterior, qué alegría, Leo lo sacó, que triunfo por haber pescado dos peces. Bolocho solo se reía de nuestro pobre triunfo.

El sol nos despedía con sus últimos destellos de la tarde, era hermoso, se veía tan cerca y palpable, redondo, anaranjado…

Nos fuimos a la casa llenos de pescado y con una hermosa experiencia que en lo personal pienso repetir, Isla Iguana es un paraíso accesible que más conocen los extranjeros que los panameños, atrévete a ir, no te vas a arrepentir.

Importante

Es posible ir y venir el mismo día, pero si quieres pasar la noche hay que acampar. Hay un refugio al lado del centro de visitantes, donde se puede dormir y también se puede acampar en la arena. Se permite hacer fogatas, pero sólo se puede usar leña de playa, no se deben cortar árboles ni ramas, ni siquiera secos.

Hay un pozo de brocal detrás de la casa del guarda parque, pero el agua es más bien salobre y no apta para beber. Trae tu propia agua y comida desde tierra firme, en Pedasí se puede conseguir todo lo que haga falta. Recuerda llevar protector de mosquitos.

Desde la Ciudad de Panamá por vía aérea diariamente, en 35 minutos hasta la Ciudad de Chitré en la Provincia de Herrera. En auto también desde la Ciudad de Panamá, a través de la Carretera Panamericana hasta la Ciudad de Chitré en cuatro horas, de allí a la ciudad de Las Tablas y luego al poblado de Pedasí en aproximadamente una hora. Luego de estar instalado en Pedasí es necesario trasladarse hasta la desembocadura del Río Pedasí y tomar una lancha o bote que en veinte minutos lo llevará a Isla Iguana.

El poblado de Pedasí es el más cercano a Isla Iguana y posee alojamientos, restaurantes y alquiler de lanchas, también puede hospedarse en las Tablas y después dirigirse hasta Playa el Arenal en Pedasí.

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