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Hiking Trails and Trips in Panama

El Parque Nacional Altos de Campana guarda secretos en sus montañas, explorados solo por los más aventureros. Existen rutas que te pueden tomar hasta 3 días solo para llegar a cascadas prístinas de aguas inmaculadas.

Esta vez decidimos hacer una caminata que había planeado desde hace mucho: entraríamos por Campana y saldríamos por Sajalices, pasando por el río Campana, bordeando el Río Sajalices y aprovechando para charquear en variados chorros del camino.

Tocamos por primera vez el bosque de pinos que todos vemos desde el mirador Caja de Agua. Caminamos desde un bosque de altura hasta los potreros que bajan a Sajalices. El Parque Nacional y Reserva Biológica Altos de Campana cuenta con bosques tropicales y premontanos donde se encuentra una interesante mezcla de especies, algunas de ellas endémicas regionales.

Debido a la historia de colonización agrícola del área, buena parte de los bosques del Parque son de crecimiento secundario y en la parte sur existe un área de pastos probablemente de origen antrópico. [More]

Para iniciar nos dimos la vuelta por el Parque Nacional Altos de Campana y subimos a Sorá en busca de nuestro 4×4 local que nos llevaría a la aventura.

Nuestra primera pasaraLa Cascada La Escondida, nos recibió con una gran cantidad de murciéagos quesobrevolaban. Cuando exploramos la cueva, topamos con quizás cinco mil de ellos que dormían boca abajo en el cielo de la roca.

La Escondida

Caminar a la cascada La Gloria siempre es refrescante, ésta vez el día se veía prometedor, y así lo fue. La Familia Ovalle nos recibió atentos como siempre, y pasamos a la enorme cascada a disfrutar de sus diáfanas aguas, su altura sorprendió a todos, ya que era la primera vez de todos en el sitio. Siempre es maravilloso ver los rostros de la gente cuando curvan el sendero y se topan con la cascada, una de las más altas de Panamá Oeste.

Cascada La Gloria

Al cabo de un rato decidimos subir a la cascada La Tulivieja. Para ello, debimos escalar a un lado de La Gloria por un escarpado terreno compuesto en partes por escaleras vertiginosas hasta llegar a la cima de la cascada. Ahí, bordeamos el río, pasando por varias cascadas hasta llegar a la Tulivieja, de charco perfecto para una buena zambullida.

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Jordanal es un poblado que le pertenece a Cirí Grande de Capira, en los límites con la provincia de Coclé; tanto así que la mayoría de sus pobladores acceden al sitio desde el Valle de Antón pero curiosamente tiene acceso también por Altos del María (acceso privado) y por Chorrera.

La gente que le habita es de carácter amable y servicial. Actualmente buscan incursionar en el turismo ya que posee hermosos ríos y montañas además de ese ambiente campesino panameño tan particular.

Esta vez planeamos ir hasta uno de los atractivos más inhóspitos del sitio, la cascada de Jordanal pues así le llaman los lugareños. Ya sabíamos que sería extremo pues cuando uno pregunta a un local qué tan difícil es llegar y te responden que está lejos, es porque lo está; de menos te dicen que “está cerquita”.

Apenas íbamos en el 4×4 y no faltó quien tuviese miedo, tocó recordar que éste es el transporte que decenas de personas utilizan a diario para salir de las montañas en Capira, el único medio de transporte en aquellos lugares donde el plastificado progreso no ha llegado y hacen falta calles y puentes.

Una vez en el pueblo emprendimos la marcha que desde el momento inicial sabíamos sería en ascenso constante, en el camino se nos unieron locales adultos, niños y un curioso perrito.

Una vez dentro de la selva el camino se puso tedioso para los de menos experiencia, siempre subiendo, constantes curvas, árboles enormes de un bosque primario magnífico, alta humedad, plantas extrañas, muchas raíces que hacen de escalera en parte del sendero nivel moderado.

Vimos tucanes, aves de brillantes colores, ranas exóticas, ardillas miniatura correr por las ramas de los árboles, y mientras los locales nos decían que faltaba poco, una nueva loma se nos presentaba.

Pristimantis gaigei juvenil Fotografía de Ana Chérigo

Lo que habíamos calculado se demoraría 2 horas, tomó 3, hasta llegar a la cascada por una situación de falta de preparación por parte de algún participante. Es ésta la razón crucial por la que hacemos una ficha técnica en la cual indicamos el nivel de dificultad del terreno. Como siempre decimos, si usted viene a una gira, nosotros haremos lo imposible para que llegue al destino, aquí todo mundo llega, en calma y con paciencia pero eso algunas veces incurre es más tiempo e inversión.

Sin embargo, la emoción de lograr llegar a un sitio como éste fue tanta, tenía años sin ir a un lugar tan inmaculado, sin rastro alguno de basura, la selva en su punto álgido. Llegamos en un momento en que la niebla bajó al río y cubrió toda la paila de agua, por cierto profunda y de color verdeaqua.

¡Wow! A veces uno se hace una idea de un sitio y cuando llegas te decepcionas, no porque sea poco atractivo, si no porque simplemente la foto que viste tenía mucha edición o realmente no era lo que te esperabas. Este NO fue el caso. Pocas veces me ha pasado que llego a una cascada y el respeto a la belleza del lugar es tanta que ni me pongo a nadar. Ésta vez fue así, primero por eso y segundo por miedo a los calambres.

Los chicos aprovecharon y hasta hicieron clavados, el agua estaba realmente fría, pero eso se nos olvidó.

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Nos sentimos sumamente felices de estar rodeados de personas generosas que desde el día uno mostraron interés en la planificación de este evento para los niños de La Gloria.

Meses antes La Prof inicia su recolecta y tira viajes para Arraiján a dejarlos, así mismo Ana saca cálculos y se organiza. La mitad de la terraza de la casa eran juguetes, útiles escolares y pacas de ropa americana.

Los últimos días de diciembre afinamos detalles y hasta surgieron donaciones inesperadas. Mucha gente quería formar parte, donar y ayudar.

Alquilamos un 4×4 que nos pudiera recoger en casa, pues la carga era imposible llevarla en dos carros y resultó que debían ser de excelente tracción pues nuestros informantes en la montaña nos decían que llevaban una semana sin ver el sol, no había parado de llover.

Con el corazón encogido de nervios, elevamos nuestras plegarias al cielo y nos dispusimos a salir a las 6am, ibamos hasta el tope en carga.

A continuación describiré todo pues muchos de los patrocinadores no estuvieron presentes:

Apenas llegamos a Sorá el tiempo cambió y las gotas de lluvia se asomaron, pero ni eso nos quitó la alegría que ya llevábamos.

Cuando el carro local entró al lodo tuvimos que bajarnos por momentos pues las lomas y con el peso, hacían resbalar pero logramos llegar sin mayores inconvenientes a La Gloria.

Ya estaba hecho el sancocho y nos dispusimos a preparar hot dogs y hamburguesas; a medida que iban llegando los niños (bajo la lluvia) los recibimos con Nieve de frutas, jugos y hot dogs. A los adultos les tocó una deliciosa hamburguesa.
Aprovechamos para cantarle cumpleaños a nuestro querido Rey Aguilar, que como bien indica su nombre, nació en día de reyes y compartimos un delicioso dulce.

Nuestra amiga Yoana se vistió de muñequita y pintó los rostros de los niños que se convirtieron en “conejito pintado”, “ñeque”, “gatito”, “perrito”, “muleto”, etc. Y también recibían globos con formas!

De ahí nos trasladamos al rancho, donde se colocó las piñatas y todo fue un contento, deliciosos confites y chocolates caían de arriba y los niños con sus bolsitas recogían para llevar.
Al poco rato, nos dispusimos a llamar a cada niño para la entrega de juguetes. Creo que hubo quien se llevó hasta cuatro juguetes. Lastimosamente algunos niños no fueron a la fiesta pues la lluvia no los dejó salir de casa pero a pesar de esto, les dejamos sus regalos.
Luego, llegó la hora de las bicicletas; hicimos algunas preguntas y salieron los ganadores, que no se lo creían. También hicimos la entrega de artículos para bebé.

Luego de ésto repartimos los útiles escolares por familia con niños en edad escolar y por último recibieron las canastitas, que con tanto cariño preparamos.

Salir de La Gloria no fue fácil, el lodo esta vez nos dió tarea. Los conductores se graduaron en todo terreno y los muchachos sacaron todas las fuerzas para empujarlos y salir de este hermoso lugar, en éste momento prácticamente incomunicado.

¡Todo un éxito! No caben palabras para describir lo que los ojos captan, pero ver a los niños felices, corrinchando, sorprendidos y adultos agradecidos es la prueba de que hicimos un buen trabajo, y por eso agradecemos a cada persona que estuvo pendiente de la actividad.

A los chicos de la escuela Melchor Lasso por sus donaciones
A la Profe Nivia por Tanto, tanto!
A Ana Cherigo y Amilkar González, quienes además de donar, pusieron corazón y su tiempo, siempre pendientes de ayudar en Lo Que Sea.
A Rey Aguilar por sus donaciones e incomparable apoyo en todo, siempre dándolo todo por el todo.
A las familias Ulloa, Kant, Villarreal, Montero.
A Miguel Salcedo alias “Kilo” 🙂 por sus donaciones, tiempo y apoyo. A Yoana y su hermana por su iniciativa.
A Raquel Martínez por sus donaciones de útiles y por su tiempo y disposición.
Gracias a María Carbonó de Farmacia Carbonó por sus donaciones, por no pensar dos veces la decisión de meter su auto en la montaña en época difícil.
A Génesis Rodríguez, Félix Doronzol, Keira Brown que aunque no estuvieron presentes en la fiesta, estuvieron pendientes con sus aportaciones.
A los conductores: Omar, Alvin y el Sr. Omar.
A mi madre y hermana Gisselle por todo su apoyo y estar pendiente de mi bebé, que también fue a la fiesta. Además por su paciencia pues nunca habían estado en la Sierra y ésta vez no fue la más fácil, pero sí la más hermosa.
A Chendomatic por todas sus donaciones desde la distancia, siempre presente, gran persona!
A la familia Ovalle, ¡Oh por Dios, cómo queremos a ésta familia! Por prestarnos su espacio, su casa que ensuciamos de tanto entrar y salir, por su hospitalidad.

Abrazos,
Mariel 🙂

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Cuentan los pobladores que el nombre filipinas viene de una antigua palabra nativa que significa “lugar alto” y posiblemente con el tiempo, se fue tergiversando hasta quedar en lo que es. Nos cuenta el guía local Yonathan Hernández, nieto del Sr. Héctor, dueño de los terrenos donde se encuentran las cascadas, que en el área habitaban indígenas y que los últimos conocidos les llamaban los “viejos nómadas” y se hablan rumores de que habitaban cuevas.

Mi primera vez en éste lugar llegué a la cascada#1 🙂 pues no sabía de la existencia de las demás, y tampoco había trillo. Con los años pudimos seguir explorando hasta donde cupo la posibilidad.

Nuestra última gira del año fue a este maravilloso sitio, rodeado de verdes montañas y ese hermoso tesoro resguardado en donde fluyen más de 30 cascadas, algunas muy difíciles de explorar. Antes de esto visitamos el Parque Nacional Altos de Campana, donde pudimos admirar magníficas vistas y conocer más sobre el mismo.

El grupo llegó hasta la cascada #10 pues de ahí en adelante y por cuestiones de seguridad, es necesario la utilización de equipo especializado.

Cada cascada tiene su encanto, aunque a veces sentimos más afinidad con una en especial. Acá las encuentras pequeñas y con buen caudal o la más alta, de aproximadamente 30 metros de altura desde la que se pueden hacer clavados en época lluviosa. También encontramos chorros escalonados y algunas que parecen pequeñas cataratas.

La dificultad del sitio aunque es baja hasta la segunda cascada, de ahí en adelante tiene cierto tecnicismo ya que un mal paso puede ser desastroso pues a cada cascada es necesario pasar por espacios escarpados de varios metros de altura. El lugar está lleno de cascajo, una laja de caliza que es utilizada frecuentemente para los tejados de las casas o simple ornamento. Recomendamos ampliamente visitar el sitio con un guía local, a Yonathan lo puedes contactar por redes sociales.

Agradezco enormemente a Ana y Amilkar que aparecieron con un cake de frutas para celebrar mi cumpleaños, aquel que por cierto casi olvido; definitivamente los senderos nos van acercando a tal punto que somos sin dudar, una gran familia.

Muchísimas gracias a todos los aventureros que nos acompañaron en ésta experiencia. Acá les dejamos fotos de ésta última aventura.

Gilma y Lilia

 

 

Esta es una de las giras que repetimos varias veces al año y tiene su razón de ser, el sitio es maravilloso y resguarda maravillosas caídas de agua incluyendo la más alta de Panamá Oeste: La Gloria, la cual es custodiada por una familia maravillosa que busca salir adelante con el turismo sostenible.

La familia Ovalle la conocimos por allá por el año 2010, aquella vez supimos del chorro y caminando desde Ciri Grande, llegamos una tarde de un domingo lluvioso. La montaña estaba fresca y el sendero en aquel tiempo daba la bienvenida a una comunidad limpia, en la que si acaso eran visibles dos casas.

De una con techo de paja salió la Sra. María, un poco penosa y extrañada de ver foráneos por el lugar, mi sorpresa fue que aún bajo esta condición la misma me ofreció café, que para mi fue un placer pues llevaba 3 horas caminando; pasé a la parte trasera de su casa en donde estaba el magnífico chorro el cual solo pude ver, tomar fotos y salir de vuelta. Al pasar nuevamente por la casa, María me esperaba con guineos fríos cosechados allá en la sierra. De la parte de arriba del rancho se asomaron varios niños de rostros sonrientes pero también extrañados.

Al cabo de unos meses hicimos las gestiones y nuestra primera gira con grupo al sitio pero caminando desde Bajo Bonito, para eso fue necesario acampar para caminar las 2 horas hasta el chorro y nuevamente fuimos recibidos de una manera maravillosa por la familia Ovalle que sin pedir nada a cambio nos abrió sus puertas y el camino para pasar al chorro.

Con el paso de los años fue llegando más gente y más grupos de senderismo por el área y viendo ésto como un sitio potencial, la familia Ovalle decidió invertir poco a poco para cobrar una entrada, con sus escasos recursos mejoraron las condiciones de la finca, mantienen el sendero limpio y han creado barandales para subir el chorro y llegar a cascada La Tulivieja.

Actualmente ofrecen venta de frescos productos como naranjas, mandarinas, culantro, yuca, ñampi, otoe, entre varios más. Definitivamente, ellos creyeron en el turismo alternativo a pesar de muchas contras como es el acceso, la infraestructura; y nos sentimos muy felices por lo que están logrando. Aníbal Ovalle está construyendo un sitio de campismo y nosotros lo estamos esperando con ansias.

Familia Ovalle.

La señora María se encarga de la cocina y si usted le lleva los enseres ella hace el trabajo de preparar todo por un excelente precio.

No ha sido de la noche a la mañana que han buscado sacar provecho a su recurso y lo más importante, han invertido en el área para que los visitantes se sientan a gusto, lo mantienen limpio, y te acompañan a visitar los atractivos.

Enlodados ha decidido desde hace un tiempo crear responsabilidad social en el lugar y nos encargamos de la fiesta de Navidad, la cual se realiza en la casa de los Ovalle justamente por el nexo que nos une a ellos, donde nos sentimos como en casa.

Hemos creado un circuito que incluye varias cascadas más en el área pero la cerecita del pastel siempre es La Gloria, esa magnífica cascada que deja a todos con la boca abierta.

Agradecemos al excelente grupo del domingo pasado que logró la meta de visitar las cuatro cascadas, una de ellas que cae desde una roca que forma un túnel.

Acá dejo algunas fotos de lo que fue esta gira:

Grupo completo.

Subir a la Tulivieja es apta para cardiacos ya que debes escalar a un lado de La Gloria.

La Gloria

 

 

En ésta gira haremos dos secciones: una fácil (sólo cascada La Gloria: la cascada más alta de Panamá Oeste) y una moderada (todo el circuito: La Escondida, El Peñón, La Gloria y Tulivieja).

info@enlodados.com

6592-9153 Mariel Ulloa

Supe de La Gloria siendo una niña y cuando tuve los datos, me tiré a pie casi 3 horas hasta ella, eso fue en el 2007. Y fue hermoso; han pasado los años y resulta que alrededor de ésta maravillosa cascada, hay muchas más; pero no a simple vista. Luego de haber recorrido bastante, constatamos que La Gloria es la cascada registrada más alta de Panamá Oeste y forma parte de un afluente del río Cirí Grande, cuenca del Canal de Panamá.


Una familia humilde y trabajadora es la que custodia esta maravilla y salen adelante cultivando la tierra y ahora con el turismo ecológico, que para ellos, es sostenible.

Esta vez fuimos a conocer con nuestro guía local Miguel, La Escondida donde quedamos maravillados. Tenía ganas de jalar a todos a bañarse en ella; el agua color verde aqua y sobre la misma entra un pequeño rayo de luz que lo convierte todo en magia, y al bañarte, sales lleno de energía.

Nuestra amiga cubana le dió un poco de miedo y prefirió quedarse del otro lado de la cueva, pero al rato venía con Rey que la había ayudado a traspasarla, superando su miedo. Quedó sorprendida al ver lo que se iba a perder y maravillada de tremenda belleza.

Al traspasar la cascada aparece un túnel en el que habitan decenas de murciélagos. Esa cueva transmite vitalidad y fue difícil decir que debíamos seguir con el itinerario.

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Luego de dejar nuestro coaster, nos subimos a los 4×4 y fuimos rumbo a la sierra. Pasamos varios puentes colgantes de película. Los 4×4 se fueron con los más intrépidos a pasar el río.

Conocimos una cascada hermosa y virgen en medio de los recovecos de la montaña. Disfrutamos enormemente de esa bañera enorme y natural que nos pegaba con todo en las orejas; fue un trip completamente relajante.

Puente colgante/ Fotografía de Ana Chérigo

Fotografía de Ana Chérigo

Los salvajes Rey y Felix se fueron a escalar la cascada y tal como dijo nuestro guía local, quizás tenga unos 30 metros de alto o más. Cuando los chicos venían bajando, también lo hacía un pichón de garza tigre.

Nos contaron que fuimos el primer grupo en visitar la cascada, que muy pocos conocen y la comunidad mantiene su diamante en secreto, agradecemos enormemente a nuestro guía por llevarnos a sitio tan precioso.

Fotografía de Juan Rangel

Al salir de la cascada abordamos nuevamente los carros, pasamos algunos caminos repletos de lodo donde los “todo terreno” bailaron y resbalaron; por eso siempre molesto a nuestro conductor estrella de que me enseñe a conducir así. Esa destreza de poner a bailar el carro no la tiene cualquiera. Solo ellos saben cómo manejar ese terreno.

Finalmente llegamos a un sitio fenomenal, un río con un tobogán natural. Presentía que la situación se iba a descontrolar apenas que llegaramos al río. Nuestro guía local se deslizó, sin pensarlo tras de él también lo hicieron Felix y Fátima, un parque de diversiones para adultos. Al cabo de un rato casi todos se habían lanzado y venían río arriba pa’ tirarse otra vez.

Fotografía de Ezequiel de Gracia

Fotografía de Ezequiel de Gracia

El río tiene diferentes formaciones perfectas para deslizarse. Nuestro amigo David de 9 años, junto con Oswaldo ya exploraban otro surra surra y luego todos nos copiamos de ellos, !La Pura diversión!

Cuando hizo la hora nos dirigimos a comer un delicioso sancocho, saciamos nuestra hambre y finalmente nos dirigimos al bus. Nos hizo un día hermoso y estamos agradecidos con la Madre Naturaleza por ello.

Un abrazo cordial a todos los que participaron en ésta gira y para los que fue su primera vez, estamos seguros que será la primera de muchas. Gracias a todo el grupo de Enlodados por su fiel apoyo.