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Hiking Trails and Trips in Panama

Puntuales arrancamos a la provincia de Coclé, esta vez estaríamos bien al norte de la provincia, justo en el límite entre La Pintada y Olá, que son divididos por el Río Grande.

Visitamos Chorro Alto en Bajo Grande, que con un río colgante divide a Olá de Coclé de La Pintada de Coclé por medio del Río Grande.

Chorro Alto impresiona, no por gusto tiene ese nombre. Es una cascada imponente y con mucha fuerza; es de acceso fácil con calma y llegan autos 4×4 sin problemas, aunque lo que hay que caminar es “nada” en comparación con otros sitios. Para entrar se debe pasar por una casa de familia en la cual pedimos el permiso correspondiente para entrar por su terreno y pagamos la colaboración a la misma, que mantiene los alrededores limpios de desechos.

Bocota abierta. Inspeccionamos el área, montamos la hamaca, dejamos una Leptodeira annulata que necesitaba una vida mejor en el área apartada del chorro y procedimos a entrar a sus frías y profundas aguas.

El día estuvo soleado, un tiempo hermoso nos regaló aquel domingo. El agua estaba que congelaba y así nos fuimos nadando hasta donde cae el chorro, en el cual si te pones en un mal lado te puede dar tremendo cabezazo 😀

Luego emprendimos una pequeña caminata hacia el Chorro Grande de Ojo de Agua en el Río Zapillo, que le pertenece al distrito de La Pintada de Coclé. El camino es nivel fácil, aunque para una persona sin experiencia le puede tomar más tiempo.

Ojo de Agua es imponente, sus aguas caen con tanta fuerza que el río te puede llevar. En verano es común que los locales hagan clavados exuberantes pero en época lluviosa cuando el río está sobre cargado en agua, es mejor ver el chorro desde la orilla, sobre todo porque no se ven las rocas que están allá en lo profundo, con las que te puedes golpear si no conoces el río.

El chorro es un espectáculo de la Naturaleza, que deja boquiabierto a cualquiera. Estar ahí es como una película de misterio combinada con aventura, guarda una magia singular.

Nosotros lo disfrutamos desde la orilla, el Río Zapillo es muy hermoso y en verano abundan las pozas de agua perfectas para bucear y nadar de forma espléndida.

Terminado nuestro recorrido y felices porque ya llenaríamos nuestras panzas de comida de verdad. Cuando íbamos en la carretera iba una enorme tarántula cruzando la calle ( son una de las especies de arácnidos más grandes del mundo). Imposible no verla, nos detuvimos para observarla mejor.

Encaminados luego de haber llenado nuestras panzas, tomamos la ruta deLa Pintada que va por Piedras Gordas donde nos detuvimos en Hacienda La Esmeralda de la familia Quiroz, donde degustamos unas deliciosas naranjas valencianas; algunos de los chicos se convirtieron en el terror frutal de las naranjas, comían y llevaban, todo un éxtasis alimenticio..

Y así concluimos otra aventura más. Agradecemos a quienes depositan su confianza en nosotros para pasar un día ameno, de la mano de la Naturaleza, en comunión con nuestro medio ambiente.

¡Saludos! ¡Amigos Enlodados!

 

El Parque Nacional Altos de Campana guarda secretos en sus montañas, explorados solo por los más aventureros. Existen rutas que te pueden tomar hasta 3 días solo para llegar a cascadas prístinas de aguas inmaculadas.

Esta vez decidimos hacer una caminata que había planeado desde hace mucho: entraríamos por Campana y saldríamos por Sajalices, pasando por el río Campana, bordeando el Río Sajalices y aprovechando para charquear en variados chorros del camino.

Tocamos por primera vez el bosque de pinos que todos vemos desde el mirador Caja de Agua. Caminamos desde un bosque de altura hasta los potreros que bajan a Sajalices. El Parque Nacional y Reserva Biológica Altos de Campana cuenta con bosques tropicales y premontanos donde se encuentra una interesante mezcla de especies, algunas de ellas endémicas regionales.

Debido a la historia de colonización agrícola del área, buena parte de los bosques del Parque son de crecimiento secundario y en la parte sur existe un área de pastos probablemente de origen antrópico. [More]

Nuestro plan era visitar la cascada Tavida en Chiguirí Arriba. Habíamos hecho reserva pues la cascada se encuentra dentro de una reserva privada y es el protocolo. Un día antes, me indicaron que había ocurrido un derrumbe del lado del sendero que conduce a la cascada y no dejaban pasar. Así que fue necesario el Plan B: El hermoso Pozo Azul y sus transparentes pailas.

Este sitio, siempre que no esté repleto de gente, es una experiencia magnífica. Guardo excelentes recuerdos de aquella vez que descubrimos el lugar, hace casi 3 años; no era conocido y bañarse ahí era algo personal.

Pozo Azul se encuentra supuestamente dentro de un terreno privado, razón por la cual cobran la entrada (1$ 2018) pero lo importante es que mantienen el lugar impecable, nosotros gustosos pagamos lo que sea ya que el lugar lo merece y no siempre la gente mantiene una educación adecuada de recolección de desechos.

Sus pozas de agua son profundas, de un color turquesaa transparente impecable, mientras más osado eres, más arriba puedes ir escalando y descubriendo más pozas preciosas.

Después de haber llevado al grupo a explorar todas las pozas del sitio, nuestro 4×4 fue a buscarnos para llevarnos a Chiguirí Arriba cerca del Cerro La Vieja; esta vez lo subimos.

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Para iniciar nos dimos la vuelta por el Parque Nacional Altos de Campana y subimos a Sorá en busca de nuestro 4×4 local que nos llevaría a la aventura.

Nuestra primera pasaraLa Cascada La Escondida, nos recibió con una gran cantidad de murciéagos quesobrevolaban. Cuando exploramos la cueva, topamos con quizás cinco mil de ellos que dormían boca abajo en el cielo de la roca.

La Escondida

Caminar a la cascada La Gloria siempre es refrescante, ésta vez el día se veía prometedor, y así lo fue. La Familia Ovalle nos recibió atentos como siempre, y pasamos a la enorme cascada a disfrutar de sus diáfanas aguas, su altura sorprendió a todos, ya que era la primera vez de todos en el sitio. Siempre es maravilloso ver los rostros de la gente cuando curvan el sendero y se topan con la cascada, una de las más altas de Panamá Oeste.

Cascada La Gloria

Al cabo de un rato decidimos subir a la cascada La Tulivieja. Para ello, debimos escalar a un lado de La Gloria por un escarpado terreno compuesto en partes por escaleras vertiginosas hasta llegar a la cima de la cascada. Ahí, bordeamos el río, pasando por varias cascadas hasta llegar a la Tulivieja, de charco perfecto para una buena zambullida.

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Jordanal es un poblado que le pertenece a Cirí Grande de Capira, en los límites con la provincia de Coclé; tanto así que la mayoría de sus pobladores acceden al sitio desde el Valle de Antón pero curiosamente tiene acceso también por Altos del María (acceso privado) y por Chorrera.

La gente que le habita es de carácter amable y servicial. Actualmente buscan incursionar en el turismo ya que posee hermosos ríos y montañas además de ese ambiente campesino panameño tan particular.

Esta vez planeamos ir hasta uno de los atractivos más inhóspitos del sitio, la cascada de Jordanal pues así le llaman los lugareños. Ya sabíamos que sería extremo pues cuando uno pregunta a un local qué tan difícil es llegar y te responden que está lejos, es porque lo está; de menos te dicen que “está cerquita”.

Apenas íbamos en el 4×4 y no faltó quien tuviese miedo, tocó recordar que éste es el transporte que decenas de personas utilizan a diario para salir de las montañas en Capira, el único medio de transporte en aquellos lugares donde el plastificado progreso no ha llegado y hacen falta calles y puentes.

Una vez en el pueblo emprendimos la marcha que desde el momento inicial sabíamos sería en ascenso constante, en el camino se nos unieron locales adultos, niños y un curioso perrito.

Una vez dentro de la selva el camino se puso tedioso para los de menos experiencia, siempre subiendo, constantes curvas, árboles enormes de un bosque primario magnífico, alta humedad, plantas extrañas, muchas raíces que hacen de escalera en parte del sendero nivel moderado.

Vimos tucanes, aves de brillantes colores, ranas exóticas, ardillas miniatura correr por las ramas de los árboles, y mientras los locales nos decían que faltaba poco, una nueva loma se nos presentaba.

Pristimantis gaigei juvenil Fotografía de Ana Chérigo

Lo que habíamos calculado se demoraría 2 horas, tomó 3, hasta llegar a la cascada por una situación de falta de preparación por parte de algún participante. Es ésta la razón crucial por la que hacemos una ficha técnica en la cual indicamos el nivel de dificultad del terreno. Como siempre decimos, si usted viene a una gira, nosotros haremos lo imposible para que llegue al destino, aquí todo mundo llega, en calma y con paciencia pero eso algunas veces incurre es más tiempo e inversión.

Sin embargo, la emoción de lograr llegar a un sitio como éste fue tanta, tenía años sin ir a un lugar tan inmaculado, sin rastro alguno de basura, la selva en su punto álgido. Llegamos en un momento en que la niebla bajó al río y cubrió toda la paila de agua, por cierto profunda y de color verdeaqua.

¡Wow! A veces uno se hace una idea de un sitio y cuando llegas te decepcionas, no porque sea poco atractivo, si no porque simplemente la foto que viste tenía mucha edición o realmente no era lo que te esperabas. Este NO fue el caso. Pocas veces me ha pasado que llego a una cascada y el respeto a la belleza del lugar es tanta que ni me pongo a nadar. Ésta vez fue así, primero por eso y segundo por miedo a los calambres.

Los chicos aprovecharon y hasta hicieron clavados, el agua estaba realmente fría, pero eso se nos olvidó.

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Han pasado cinco días desde que estuvimos en Olá. La emoción de estar en este lugar siempre es palpitante y ésta vez más pues incluía ascender uno de los cerros más bonitos de la región: Los Picachos.

Iniciamos nuestro recorrido conociendo a nuestro guía local, un chico hacendoso de 17 años que ama su distrito y cuyas ganas de mostrarlo son feroces. De inmediato atrapó nuestra atención esa caprichosa montaña con forma ondulada y singular apariencia de ola.

A medida que nos acercamos al poblado va cobrando más notoriedad el famoso Cerro Picacho, una extensión de la vertiente sur de la Cordillera Central. Forma parte del escudo del Distrito de Olá y cualquier referencia que se haga de este cerro es más con fines turísticos alabando su belleza paisajista.

Fuimos a conocer una de las partes más altas del distrito, llegando cayó una lluvia caprichosa que se disipó en un par de minutos y subimos al sitio; un mirador de más de 1000 msnm desde donde se divisa gran parte del sur de Coclé y muchas de sus montañas más viejas como lo es el Cerro Guacamaya y el Orarí.

De regreso del mirador, fuimos a subir Los Picachos de Olá. A los pocos minutos de entrar por un terreno privado en el cual pedimos permiso, conseguimos llegar a la pata del cerro y de ahí en adelante todo el trayecto sería a 45 grados, el terreno pedregoso y era notable que el cerro había sido quemado hace poco. La recompensa: vistas impresionantes.

El final del pico se tornaba peligroso para subir al grupo, era necesario escalar con las manos y un mal paso podría ser un “hasta nunca.” Menos de un metro de ancho para caminar y a ambos lados un precipicio muy profundo. Optamos por subir hasta la parte más acorde a todos y ahí aprovechamos para descansar. El sol era inclemente y a lo lejos, la lluvia caía sobre varias partes de Coclé. Al Sur, el Parque Eólico. Las montañas azules de ésta provincia mostraron su esplendor y la forma cónica del Picacho tiraba oleadas de preguntas sobre su origen. Su orografía es demasiado interesante.

El origen de este Monumento Natural se remonta al emergimiento del Istmo de Panamá que se formó hace aproximadamente 20 millones de años, antes de eso un canal marítimo separaba América del Norte de América del Sur. Las placas tectónicas trasladaron lecho marino y tierra continental, La Placa tectónica de Sudamérica colisiona con la placa del Caribe en una zona específica llamada el arco de Panamá, dando el primer levantamiento inicial del Istmo de Panamá. Este emergimiento de tierras fue constante y se cree que en unos 15 millones de años había solo una brecha de mar que separaba a corta distancia Panamá de Sudamérica.

Producto de estos choques de placas en donde una se metía debajo de otra se dieron fusiones del manto terrestre provocando fisuras por donde se logró colar el magma hacia el exterior originando una cadena de eventos volcánicos que facilitó el emergimiento de islas volcanicas que lograron interconectarse formando el territorio firme del Istmo de Panamá.

Cerro Picacho por consiguiente se formó como parte de este proceso dado su origen volcánico. Como es una extensión al sur de la Cordillerra Central en donde se encuentran las montañas más viejas, se calcula que su edad geológica es más reciente, y su desarrollo tuvo lugar hasta los inicios del Pleistoceno.

El Picacho tuvo una forma cónica al principio como cualquier volcán pero debido a la naturaleza violenta de sus erupciones volcánicas, éste fue destruido dejándolo inactivo y en la forma actual. [More]

Había estado averiguando la manera de regresar hace rato. Tuve un excelente profesor de física de la etnia guna (una eminencia) en la escuela secundaria y fue con quien conocí este lugar; creo que nos llevó como modo de taller de cuerdas para que la gente se llevara mejor y funcionó.

Aunque escriba mucho acá, nunca he sido exactamente extrovertida, pero ese viaje me obligó a socializar más con mis compañeros, era una obligación tender la mano, apoyarte sobre el otro, ofrecer agua, cargar la mochila del cansado. Eso me marcó de por vida. El senderismo es terapia para el alma y el corazón y te obliga a conocer la parte más sensible de la gente.

Foto de Ana Chérigo

Fue mi primera caminata en la selva, tenía 16 años y me costó. Me costó mucho. A tal punto que en uno de los senderos me dió un golpe de calor. Todo esto me marcó a un nivel que al cabo de los años decidí dedicarme a interpretar la naturaleza de manera independiente, como guía de turismo ecológico.

Hablé con varias personas que nos podía llevar; era necesario que el guía fuese Guna. Conversé con uno que cobraba una suma exorbitante, me sentí impotente. También hablé con un chico que nos llevaba de gratis, pero no me dio buena espina, lo gratis nunca es bueno. Hasta que luego de algunas llamadas llegué al indicado: Igua Jiménez y fue lo mejor que nos pudo pasar.

Igua – nombre que solo es el prefijo- tiene 17 años guiando y conoce Guna Yala mejor que nadie. Coincidimos mucho, pues él no es el que prefiere cantidad a calidad. Entre selva y playa, prefiere selva. Repito, dimos con el indicado.

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Durante muchos siglos los seres humanos hemos usado nuestro poder e inteligencia para destruir o modificar la naturaleza, para robarle espacio a otras especies y constituirnos en el centro de la evolución. Pero hay un lugar en el que seguimos siendo seres indefensos y vulnerables, y donde nuestro instinto de sobrevivencia más primitivo (ese que traemos desde los primeros días del Homo Erectus) puede salvarnos. Un lugar de peligros y leyes inexorables: la selva. – Irving Bennett, Explorador panameño.

Habíamos planeado esto con tiempo, venimos realizando este viaje desde el año 2011, pero ésta vez lo hicimos cuadriculado; todo bajo completo control, justo como debe ser al planear meterse en la selva en un mes como julio.

La selva del P. N Portobelo conlleva muchos elementos que si no conoces, es mejor ni atreverse: el río es impetuoso y se divide en variados afluentes; no existe camino marcado; tratándose de la Sierra Llorona, la humedad es contundente y así como los árboles de ceiba (Ceiba pentandra) de hasta 60 metros de alto, desarrollan raíces tabulares, a veces la tierra cede tanto que se caen, esto pasa a diario. Así como es posible ver reptiles inofensivos, es posible ver reptiles muy venenosos. También es área de escorpiones y bichos que más adelante detallaré. Sin dejar de lado que es una de las áreas del país con más existencia de felinos comprobada.

La lista de implementos era larga, pero funcional y necesaria; recomendamos no exceder las 15 libras y dormir en hamacas, lo cual se le hace bastante difícil a quien no está acostumbrado.

El grupo que nos acompañaría sería de 16 personas, bastante grande para nuestro gusto. Partiendo de ahí, sabíamos que el recorrido sería más lento.

Como siempre, revisamos la hoja cartográfica antes de partir, la misma ya va en la mente pues el área para nosotros es como la palma de la mano, hemos podido conocerla muy bien. Tiempo atrás, Rey y yo habíamos hablado de crear una nueva ruta para que la ruta vieja se la comiera la selva, cosa que ya está sucediendo. Teníamos en mente cambiar la ruta en una parte donde aparece un acantilado.

A eso de las 10:30 pm arribamos en Guanche e inmediatamente nos bajamos del autobús, empezó a chispear. Nos despedimos de nuestro conductor estrella no sin antes advertir que de no salir antes del anochecer del domingo, estuviese alerta. Iniciamos la típica caminata por la trocha hasta donde acamparíamos.

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Cerro Cabra llama la atención de cualquier montañista panameño. Es ese que se ve cuando uno va saliendo del puente de las Américas hacia el Oeste.

No es muy alto, solo posee 512 msnm, pero se encuentra muy cerca del mar y se sube casi desde “la pata”.

A pesar de ser un cerro poco técnico, tiene una parte de ascenso considerable y cansona. La paja canalera (Saccharum spontaneum) crea túneles que parecen interminables, y cuando la calor apremia, sientes picazón y más dolor en las heridas que provoca, pues corta.

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Hace un tiempo, estando por el área de Penonomé arriba, y acampando en un hermoso sitio, vimos el sol salir por encima de unas enormes rocas de un cerro imponente. A Rey le parecía una hannya, a mi me llamó la atención la pared de roca que parecía ser muy alta.

Tiempo después conocimos sus faldas, en lo que fue un viaje rápido y carnavalero por el sitio, que nos ahuyentó al sentirnos un poco raros, entre tanta multitud en estado etílico frente a chorro de aguas apacibles en medio de la montaña que años más tarde conoceríamos.


Algunos geólogos cuentan que el Turega es uno de los tantos domos o conos del volcán del Valle de Antón, estrato volcán gigantesco y aunque los factores erosivos lo han deformado, aún sigue siendo imponente.

Fue así como nos topamos con nuestra guía local, Vero, que creció en las faldas del Cerro Turega y conoce de primera mano todo a su alrededor. Curioso es que en la primera visita de Vero al cerro, fue mordida por una serpiente equis; ni ésto impide que ella mantenga su devoción.

La comunidad es muy celosa de su recurso natural. Para subir el cerro es necesario ir con guía local, además debes solicitar un permiso con el líder del pueblo.

Es importante destacar que el sitio está en vías de convertirse en una reserva hidrológica por lo que en un futuro no muy lejano estará regido bajo leyes que lo protegerán; y tiene lógica pues del cerro se desprenden caídas de agua estacionales que se pueden ver en época de lluvias desde la carretera, y chorros permanentes para disfrutar todo el año.

El área protegida sería en Turega y Cucuazal como Reserva Hídrica, pues existe una gran cantidad de bosques con fuentes de agua y manantiales que abastecen del vital líquido a la población rural de Pajonal, Churuquita Grande y otros corregimientos.

Salen 9 acueductos de cada cerro (Sofre, Sofre Abajo, Aguela, Turega, Churuquita Grande, etc)

El plan ya se lleva a cabo y esperamos pronto ver en gaceta oficial del 2017 pues el Ministerio de Ambiente, junto con biólogos y representantes de la comunidad, unen esfuerzos para que sea una realidad y se pueda establecer una ley que proteja la biodiversidad que se ve amenazada con potreros y ganadería.

Alguna vez leí que el cacique Turega el padre de “Las Mozas” de donde proviene el nombre del famoso chorro del Valle de Antón, y que su hijo era “Chigoré” quien estuvo enamorado de “Zaratí”, hija de “Penonomé”.

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