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Hiking Trails and Trips in Panama

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Bajo Bonito es una comunidad de Cacao en Capira, entre el cerro Peña Blanca y el Cerro Chichibalí. Son gente trabajadora, productores del culantro que se venden en los supermercados del país pero lamentablemente tienen un grado de pobreza considerable. El transporte allí es difícil, tienen escuela básica pero para ir a secundaria, los niños deben caminar más de 2 horas por caminos solitarios y empinados.
Niños de la comunidad.
Conozco este lugar desde niña, crecí viéndolo como la “tierra prometida” o el “paraíso terrenal”, lejano, silencioso, verde y perfecto en su Naturaleza. Todas veces que hemos ido nos han recibido con los brazos abiertos, como en familia.

Vamos a pintar esas caritas lindas!

Sobran las palabras para describir la felicidad tanto de los niños como de nosotros al verles sus caritas sonrientes y de agradecimiento al celebrarles su fiestita de navidad, que estuvo llena de regalos, dulces y confites, piñatas y colores ♥

Adriana

Feliz Navidad y Año nuevo a todos nuestros amigos y amantes respetuosos y constantes de la Naturaleza de Panamá.

Fotos

Luego de haber hecho el reconocimiento de área en el mes de febrero, regresamos con un grupo de 10 personas a este lugar hermoso, en donde acampamos y disfrutamos de la Naturaleza en todo su esplendor. Recorrimos cada rincón que pudimos y caminamos el trecho de 2 horas hasta la Cascada La Gloria, una hermosa caída de agua que nos recibió con más agua que la vez anterior.

Fueron 3 días y dos noches sumidos en el campo, entre los verdes llamativos de la tierra.

Todos quedamos contentos con tanta hermosura, hermosas montañas y caídas de agua por todo el camino, al lado del río Cirí Grande y viendo a lo lejos, el hermoso cerro Chichibalí.

Pudimos conocer sobre los sembradíos de culantro y cómo cosecharlos, mantenerlos; fuimos en busca de ranas, nos bañamos en los ríos circundantes, sudamos la gota gorda, escalamos la cascada La Gloria, cocinamos en fogón, disfrutamos del vino hasta tarde, conversamos en la oscuridad de la noche, nos bañamos con la lluvia, nos topamos con serpientes y aves hermosas, y conocimos gente de gran corazón  🙂

Si quieres formar parte de nuestros trips “enlodados” escríbe a info@enlodados.com y con gusto te avisaremos a un próximo trip, lleno de aventuras, a uno de esos lugares de “difícil acceso” que con solo un poco de organización puedes visitar.

Muchísimas gracias a los jóvenes del team y a la gente linda y amable de Bajo Bonito.

Mariel.

Fotos

Fuimos con mi prima postiza Roxana (nieta de la señora Tunina que menciono en el post de Bajo Bonito), ya que ella se dirigía a La Gloria a dejar un mandado; generalmente no existe transporte público hasta La Gloria así que los pobladores acostumbran caminar diariamente hasta llegar a sus hogares.

Pasamos varias quebradas, a decir verdad, bastantes. Vimos el cerro Chichibalí de Capira a lo lejos, por instantes nos rodeaba la neblina y nos serenaba la lluvia.

Nos topamos con muchas aves, pero la más característica fue la oropéndola, que con su canto alegraba el camino y nos advertía que cuidaba de sus nidos.

La Gloria

Ya el sudor se hacía presente y caminamos más rápido que de costumbre, aunque a pesar de nuestros esfuerzos, todo nos tomó 2 horas exactas, sin importar que nos habían dicho que el camino era solo una hora. Sinceramente, cuando hablamos de tiempo con la gente del campo nunca les creo, ellos caminan muy rápido y generalmente no poseen reloj o indicador del tiempo.

Nos percatamos de que bordeamos el río, de nombre Cirí Grande, que posee muchas caídas de agua y algunas cercanas a la vía principal. La gente de estos pueblos saben el valor del agua, y cuidan sus ríos como oro.

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En este lugar las casas están distanciadas unas de otras y separadas por hectáreas grandes de terreno que utilizan para cultivar víveres. La escuela primaria es nueva, pero antes de que existieran los niños debían caminar hasta Bajo Bonito para recibir clases.

La luz eléctrica en La Gloria es nula y la única manera de poseerla es mediante paneles solares que realmente es un recurso lejano, puesto que gran parte de las familias en esta comunidad son de bajos recursos.

Al terminarse la calle, entramos a un sendero mágico repleto de sonidos producto de la cantidad de aves que en él había, atravesamos una loma en donde el lodo era rojizo y formaba escalones hechos por los caballos. Llegamos a una casa “en medio de la nada” y digo esto porque era una casa grande, linda, con un patio extenso y llano, con una vista espectacular de las montañas.

Desde ahí caminamos quizás unos 15 minutos, topamos otra casa, ésta de madera en donde vive una hermosa familia, que hasta el día de hoy sigue siendo una “familia amiga” (2016) y atravesamos una quebrada que estaba detrás, cruzamos un alambre de púas, caminamos 3 minutos y allí estaba la Cascada La Gloria.

Nuestra recomendación es pagar a los dueños de la casa de madera entre 3 a 5 dólares de colaboración.

Si les digo cuanto mide, les miento. Para mi, y sin haberla medido, digo que quizás unos 70 metros. Realmente es una cascada escalonada, o sea que se puede subir con cuidado, arriba se encuentra la cascada La Tulivieja y otras más. Nos dedicamos a contemplar su belleza, embelesarnos con tan magnífica obra de la Naturaleza y bañarnos en sus frías aguas, que invitan al deleite.

El pozo principal es reducido, no es hondo, lo cual lo hace seguro. En la parte de arriba hay una poza mucho más amplia, pero para llegar allá las condiciones no son tan buenas y es mejor hacerlo en verano, un accidente ahí sería inminente. No dejo de pensar en cómo será la fuerza del agua en época de invierno, ¡de seguro imponente!

Al poco tiempo nos regresamos y nos quedamos un rato conversando con Mary Ovalle, la dueña y señora de esos terrenos, una mujer amable y carismática, nos ofreció guineos y nos mostró sus orquídeas. Compartimos el lunch con la familia, admiramos el paisaje, nos despedimos y caminamos de vuelta a Bajo Bonito, claro ahora nos tomó menos tiempo pues casi todas las pendientes eran en descenso.

Así es que… ¡una vez más! los invito a caminar Panamá… ¡hay tantos lugares hermosos por descubrir, tanto por recorrer! Si deseas que visitemos algún lugar especial de tu provincia, invitanos, y nosotros iremos con la mochila a cuestas a caminar, tomar fotos y mostrarlo al mundo por medio de ésta web. Es importante recalcar que lo que llevas, lo tienes que traer. Vive sin dejar rastro.

Valora lo natural, el agua, los ríos, piensa si realmente necesitas destruir una montaña, ¿porqué mejor no hacer turismo sostenible con un plan de capacidad de carga para no afectar su entorno? Ama tu país, que tan hermosos lugares tiene.

Fotos

Bajo Bonito es una hermosa comunidad del corregimiento de Cacao del distrito de Capira en la provincia de Panamá. Tiene una población aproximada de 357 habitantes y es un lugar rodeado de montañas.

La primera vez que fui a Bajo Bonito, tenía alrededor de 8 años y el viaje fue en familia: tíos, primos, etc. En aquel tiempo cuando la chiva (transporte) bajaba las pendientes, mis tías preferían bajarse y caminar, con el miedo de que se saliera del camino.

¿Cómo me enteré de la existencia de éste lugar y cómo llegué a él? Mi tía Hilda, maestra de profesión, fue enviada a trabajar a Bajo Bonito hace más de 22 años. En aquel tiempo, llegar allá era una travesía que incluía llegar en transporte público hasta Cacao de Capira y luego tomar un caballo por varios pares de horas y en la mayoría de las ocasiones caminar desde Cacao a Bajo Bonito.

Ella hizo muy buenas relaciones amistosas en el lugar y fue así como los lugareños la tomaron como una nativa más, tanto así que a su casa aún llegan personas de Bajo Bonito a hospedarse cuando vienen a hacer sus mandados a la ciudad de Panamá.

De esa forma, hace poco pude conversar con la señora Saturnina de apodo “Tunina” y le dije que quería regresar a esas montañas a caminar y ella me ofreció la información necesaria.

Fácil de fácil acceso no es, las “chivas” o más bien “gallineras” no salen a diario para Bajo Bonito ni mucho menos a toda hora, hay como quien dice: perseguirlas hasta encontrarlas. Ya me había ido un fin de semana antes a averiguar sin encontrar resultados, luego Tunina me dijo por quien preguntar y llamar y así fue como un viernes a la 1 de la tarde Anselmo y yo estábamos montados en una gallinera repleta de gente con productos y gasolina rumbo a montaña adentro en Capira.

Hasta Cacao la chiva se toma aproximadamente 1 hora y 15 minutos y la calle es pavimentada. De ahí a Bajo Bonito son 2 horas más en verano, dependiendo de la dificultad del terreno, pues en invierno toma más tiempo poder llegar.

En el camino se observan claramente cerros como el cerro Trinidad, cerro Ciri Grande, Altos del María y parte del P.N. Altos de Campana. La calle de pronto se cerraba por helechos que podíamos casi tocar sacando las manos del transporte.

Justo antes de llegar al poblado, vislumbré desde la chiva a una señora caminando loma abajo, era la señora Tunina con su motete que iba rumbo a Bajo Bonito desde la comunidad del Jagua, cruzamos una quebrada y la chiva nos dejó en frente de un puente.

Nos quedamos en la cabaña de la Asociación Medalla Milagrosa en donde se reúne la comunidad para organizar sus cosechas, que cuenta con paneles solares que da electricidad hasta para 6 casas, pero preferimos ahorrar y no dañar la paz natural del lugar. Allí alzamos nuestra tienda de acampar y nos pusimos a cocinar en el fogón de leña, pues llegamos al atardecer y se hacía de noche.

En Bajo Bonito no hay luz, hay agua pero son pocas las casas con sistema de tuberías, no existen infraestructuras de alojamiento, pero hay muchos espacios en los que se puede acampar.

Luego de haber cenado y reposado nos fuimos a bañar al río, que pasa por toda la comunidad, ya casi se hacía de noche, encontramos una charca que nos llegaba al cuello, con un espacio pequeño, digamos “personal” para nadar. Vale decir que aquí los ríos son increíbles, de aguas mansas y claras. Se trata del río Ciri Grande, que baja por toda la comunidad de Bajo Bonito y se va ensanchando a medida que llega al lago Gatún.

La subcuenca del río Cirí Grande limita al norte con el lago Gatún, al este con la subcuenca del río Trinidad, al sur con la divisoria continental y al oeste con la subcuenca del río Indio. Esta cuenca es parte importante del Canal de Panamá.

En Bajo Bonito hay tiendas donde venden enseres básicos como pan, arroz, carnes enlatadas, algunos snacks y jugos. El medio de transporte que predomina es el caballo, pocos carros 4×4 y los pies para caminar grandes distancias.

La diversión es abundante, a la mañana siguiente caminamos un par de horas hasta la comunidad de La Gloria, subimos y bajamos pendientes pronunciadas y disfrutamos de hermosas vistas.

Al regreso nos metimos nuevamente al río hasta el cansancio. Al atardecer cocinamos y cuando anocheció la señora Tunina nos llamó para ofrecernos comida, un plato de arroz con guandú delicioso. Nos quedamos hasta tarde tomando café y charlando con la familia en medio de la oscuridad, viendo las luciérnagas y escuchando el croar de las ranas y los cuentos del señor Francisco, que hace muchos años migró de Sofre en Coclé, a las montañas capireñas en donde conoció a Tunina, que según nos contó, nació en Bajo Bonito.

Nos fuimos a dormir y a pesar de estar en pleno verano, en el Bajo nunca dejó de llover, serenaba por las noches, lo que ayudó a que nuestro sueño fuera más profundo.

Pensábamos irnos el domingo, así que nos levantamos temprano y luego de desayunar lo que nosotros habíamos llevado, nos llamó la señora Tunina para ofrecernos café ( a lo que nunca digo que no) y nuevamente fuimos engañados, pues nos esperaba un plato hondo,  repleto de yuca y pollo frito.

Luego de lujuriar las orquídeas, rosas y zamias a la tía Tunina, el señor Francico se ofreció a mostrarnos los sembradíos de culantro, caminamos por detrás de la casa y vimos que arriba en una pendiente tienen culantro sembrado en terrazas y parcelas. Para cultivar el producto en sus dos variedades coyote y criollo han recibido el asesoramiento de otras instituciones respecto al manejo del terreno al estilo terrazas o escaleras y el uso de sistemas de riego para la época de verano. El clima ideal de las montañas de Capira, la radiación solar, precipitación lluviosa, temperatura y tipo de suelo son factores que contribuyen al desarrollo anual sostenido de este producto que se vende en supermercados como El Machetazo y El Rey. Los productores utilizan abonos orgánicos, lo más amigables posibles con el ambiente y así evitar daños por contaminación.

En todo el recorrido vimos gran cantidad de aves, reinitas, tucanes, tangaras, colibríes, ruiseñores, entre otras.  Nos contaron que en el poblado hay ñeques, conejo pintado, zarigüeya, armadillo y algunas veces han visto llegar un manigordo que se come las gallinas. Anselmo vio un mono cerca del río. Mi tía Hilda a veces contaba que cuando ella trabajó en la escuela básica de Bajo Bonito, a veces tocaba comer mono, pues era lo único que se encontraba.

Desafortunadamente no existe centro de salud y los pobladores se ven en la necesidad de salir hasta Cacao, en donde está el centro de salud más cercano, generalmente por fiebres, mujeres embarazadas, picadura de serpiente, pues estando cerca de la montaña, éste es un sufrimiento común. Es frecuente ver personas con cicatrices en el rostro pues hace algunos años hubo un incremento de picadura de Leishmaniasis, una chitra o jejené que altera el ritmo metabólico del ser humano y tiene efectos permanentes en la piel; si no se la controla adecuadamente, puede causar la muerte.

Supimos de un chorro cercano al pueblo, pero el señor Francisco prefirió acompañarnos pues el camino no estaba marcado. Con machete en mano fue abriendo sendero, cruzamos una quebrada, subimos un barranco adivinando pasos y trepados en un precipicio, vimos el chorro que nos transmitió miedo, no había por donde bajar y a su caída de agua se formaba un remolino, que nos dio a pensar que se traga al que cae.

El tiempo era corto y se hacía tarde para nuestro regreso a la ciudad, caminamos de regreso y nos quedamos en una parte del río de aguas mansas, a la que los pobladores llaman “La Paila”.

Regresamos al centro y nos enteramos de que era difícil que el transporte regresara pues había salido con unos jugadores de béisbol a Cacao y seguro regresaba en la noche, ese era el único transporte del día, así que en la tarde, subimos al cementerio que es el único lugar en donde se consigue señal de celular y fue así como avisamos a nuestro familiares que nos quedaríamos un día más. Mientras llamábamos pasaron volando varios gavilanes y a lo lejos un pájaro carpintero picoteaba una palma.

Una noche más, ¡Genial! Nos fuimos a bañar al río nuevamente, ¡qué delicia! Otra noche para tomar café y conversar en la oscuridad, la lluvia nos encerraba y el caballo, de nombre “Llanero” relinchaba en la madrugada.

Muy temprano nos fuimos en la primera chiva que salió hacia Chorrera con el pensamiento palpitante de regresar pronto y con más gente, pues éste es un paraíso por compartir, siempre y cuando se respete así como los pobladores respetan sus ríos. Que rico la vida del campo, lugares como éste dan la esperanza de una vida al natural, en tranquilidad y fuera del bullicio atormentante de la ciudad. Destinos como Bajo Bonito, deben formar parte de la agenda de un verdadero explorador de Panamá, ¡recomendado!

Fotos