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Hiking Trails and Trips in Panama

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Siempre será un placer conversar con todas las personas que desean enriquecerse con nuestras experiencias.

Cuando existan los parámetros de bioseguridad adecuados, esperemos podamos hacerlo mancomunado, no sólo virtual.

Como siempre, agradecida por la invitación del Parque Natural Metropolitano.

Aquí les dejo el link para quienes deseen ver la presentación.

Recorriendo Campana con Mariel Ulloa

Recorriendo Campana con Mariel Ulloa

Posted by Parque Natural Metropolitano on Saturday, September 26, 2020

Lo prometido es deuda y quedamos con Menchaca en dar a conocer su hermosa finca, ubicada al final de Chicá, bajando la calle que conduce hacia Bajo del Río, a mano derecha.

Con paisajes chameros y árboles frutales, nos recibe Paraíso Escondido, un sitio para pasarla relajado, acampando o acostado en una hamaca, disfrutando de un sancocho o un arroz con guandú.

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Abajo nos esperan las cascadas El Guabito y la del Buey, que constituye un cañón de decenas de cascadas y charcos.

A ellas nos llevan cortos senderos que han sido habilitados por los propietarios del lugar. Los más extremos llevan su equipo de rappel y bajan el chorro una y otra vez. Arriba de la Cascada El Guabito también hay un charco, para pasar la tarde y ver el sol esconderse entre los cerros Picacho y Valle Chiquito.

En la noche, amarre bien su casa de camping, pues el viento sopla fuerte. Imprescindible siempre una buena fogata, con ramas secas y fáciles de conseguir en los alrededores de la finca.

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No olvides el chocolate caliente o el vino; los malvaviscos o picadas, pues el espectáculo nocturno te espera. Miles de luces del lado Pacífico se encienden y apagan en un baile singular.

Allá a lo lejos, Coronado, con su ahora selva de cemento y acá abajo El Nanzal de donde salen de los ranchos, el humo de los fogones.

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Paraíso Escondido, ¡qué buen nombre! y mejor si vas en día de semana, que está vacío pues en los fines las familias recurren al lugar, en busca de un respiro.

El costo de entrada a la finca es de 3$ y la acampada a 5$ por pareja. El costo incluye el uso de los baños higiénicos y duchas. Pronto tendrán una piscina.

Recuerde llevarse sus desperdicios.

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Decidimos irnos en búsqueda de los “Algarrobos” un charco del cual todo el pueblo de Chicá se enorgullece.

Chicá se encuentra en la provincia de Panamá, distrito de Chame, cerca de el Parque Nacional Altos de Campana, por el cual entramos, y nos fuimos directo a el mirador de Los Mandarinos en el poblado, el cual queda después de pasar la escuela pública del lugar.

A eso de las 7am ya estábamos ahí y nos recibieron dos hermosos tucanes que jugaban volando sobre los árboles, haciendo paradas sobre algunas ramas; una ardilla blanca nos confundió al hacernos pensar que era un mono, unas Eufonias Coroniamarillas buscaban entre unas ramas pedazos para hacer su nido, una Reinita Amarilla se burlaba de nosotros desde el árbol de mandarinas, de repente una Elenia Penachuda se posó justo sobre nuestras cabezas esperando ser fotografiada, mientras un Gavilán de ojos rojos descansó en una rama del árbol de en frente por bastante tiempo.

Parecía como si el tiempo se hubiese detenido en ese instante y los animales desearan saludarnos sin miedo. Le alquilamos los binoculares a el Sr. de los Mandarinos y vimos Cerro Negro, el Cerro Picacho, Buena Vista de Chame, Bejuco, Altos del María, la Finca de Orquídeas Loma Linda, también una curiosa casita que parecía tener una hortaliza en frente.

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Vimos un puente rural y un señor nos dijo que era por ahí, y agregó que solo eran 15 minutos caminando hasta los Algarrobos. Iniciamos la caminata sin nada de equipo, pues no estaba en nuestros planes enlodarnos.

Y caminamos más de 15 minutos a buen paso. Vimos algún caballo, alguna ardilla, y seguimos caminando hasta llegar donde el camino se dividía. Karla y Max caminarían por la derecha, Leo y yo por la izquierda y si veíamos río gritábamos para avisar, ¡vaya modo!

Al entrar en este camino Leo y yo vimos de cerca la casa que ya habíamos visto llena de hortalizas desde el mirador, de repente pasó un señor con dos caballos y nos dijo que estábamos a punto de llegar a Buena Vista, habíamos caminado mucho. Nos dijo que Los Algarrobos estaba en el otro camino, así que caminamos de vuelta y ya venia Max a buscarnos pues había encontrado el río que en realidad era un charquito nada profundo en el que tomamos un baño pensando que eran Los Algarrobos.

Un rato después paso otro señor en su caballo y nos dijo que Los Algarrobos estaba cerca de allí, que nos daríamos cuenta al verlo y entonces decidimos caminar un poco más.

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Íbamos todos mojados sobre las piedras y de repente, una serpiente pequeña me pasó entre las piernas, nos asustamos y más yo, acepto, pues la serpiente prácticamente me rozó.

Con un poco de miedo seguimos caminando y empezamos a oír agua cayendo y de repente no había más camino sino una caída de agua hermosa, una charca visiblemente profunda que invitaba al esparcimiento, y sin pensarlo más mandamos a Karla adelante a probar la profundidad, estaba honda, OH Si! El agua fresca, verde…pero hicimos tanta revoltura que la pusimos chocolate, el chorro era de unos tres metros y hasta allá fuimos a darnos los masajes naturales.

Mas tarde llegaron unos lugareños e hicieron tremendos clavados en el charco, unos niños aprendían a nadar y nos contaron sus aventuras; debe ser muy divertido vivir en un lugar como Chicá.

De regreso vimos un centenar de sapitos negros saltando de un lado a otro, huyendo de nosotros, parecían acabados de pasar alguna etapa de su metamorfosis. También nos topamos con chinches rojos y un “meracho” Basiliscus basiliscus.

Este es solo uno más de esos lugares que ni nos imaginamos que existen, mucho más los capitalinos. Es hermoso ver como los lugareños de Chicá se preocupan por sus ríos y quebradas, sin miedo a invitarnos a ellas, confiando en nuestro sentido de responsabilidad con el medio ambiente. Tantas especies en un solo día es mágico verlas de manera silvestre, pero ellas mismas saben cuando no recibirán ningún daño y salen a mostrarnos sus virtudes.

Fotos

Mis primeras veces en Campana, fueron en solitario. Me tomaba el tiempo de irme hasta la piquera de Capira y esperar la «chiva» de Menchaca. Alguna de esas veces me tocó regresar en la parte trasera de un camión lleno de estiércol. Todo lo que hacía por ir…

Desde cuando uno viene por la carretera de Chorrera, hasta Capira puedes ir viendo el Parque Nacional Altos de Campana y sus cerros, con simplemente prestar un poco de atención puedes ver Cerro Campana (1,007 m.s.n.m), y  Cerro Trinidad (969 m.s.n.m).

Cuando ya vas encaminado en la carretera hacia Altos de Campana, puedes ver a lo lejos el paisaje sacado de algún capitulo de «Heidi», las formaciones rocosas, la Bahía de Chame, con sus impresionantes manglares que cubren la boca del río del mismo nombre y que crean una forma que para mi es como una pata de gallina.

Cómo llegar:

Antes de iniciar tu caminata debes…

Es necesario pasar por la caseta de ANAM, registrarte y dar por hecho que vas a estar en los senderos. El costo por entrada al parque para persona nacional es de 3$ y extranjeros 5$. Para acampar debes pagar 5$ por camping y hay varios sitios donde puedes hacerlo. No te salgas de los senderos pues te puedes perder.

Geomorfología

Se trata de una extensión de la formación ígnea del volcán del Valle de Antón. Su pasada acción volcánica queda claramente reflejada en su quebrado relieve en el que se observan espectaculares acantilados, campos de lava, capas volcánicas y otras numerosas manifestaciones que hablan de un pasado geológico súper intenso.

También se observa la cuenca del Canal, donde tiene origen el rio Trinidad y Cirí, varios de sus principales afluentes y se haya la cabecera de los principales ríos de la región. Así, en su vertiente pacífica nacen en él los ríos Chame, Perequeté y Caimito.

Las temperaturas palpables van entre 20° y 24° grados centígrados, mientras que las precipitaciones superan los 2,500 milímetros cada año, o sea un área verdaderamente privilegiada.

NO ESTOY, el nombre de la finca por donde esta el camino hacia el Cerro la Cruz y el nombre se ve desde la carretera, es allí mismo donde te debes bajar y empezar a caminar, en ese mismo lugar es donde se dejan los autos.

La primera vez que fui, había estado lloviendo así que todo estaba empapado y había neblina. Caminé con mis amigos sin rumbo fijo ya que ninguno antes había subido este cerro.

Olor a corteza, a flor muerta, a humedad. Llegamos a unas bancas y nos sentamos cinco  minutos. Seguimos caminando y entonces cavilamos que venía lo bueno. La primera vez que se sube un cerro siempre es emocionante, y ésto que les cuento fue por allá por el 2007, hace 8 años ya.

Subimos sin parar, no había bajadas, solo subidas y más subidas, oíamos pájaros, sonidos extraños y recordamos que allí habían monos, serpientes, 26 especies de plantas endémicas, alrededor de 200 tipos de árboles, 342 arbustos, 267 especies de aves (48 de ellas migratorias), 62 especies de anfibios, 86 de reptiles… ¡ASÍ QUE ESTÁBAMOS RODEADOS!  Pero solo nos rozamos con especies de insectos, mas no con otro tipo de animales ya que andábamos hablando mucho.

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Mas adelante nos topamos con un letrero pequeño y no descifrable, que estaba en medio de dos caminos, yo sugerí el camino de la izquierda, que subía más aún y en el cual el clima se fue haciendo mas templado y húmedo, frío. Los árboles nos encerraron en oscuridad y el lodo se hizo aún más fangoso y fue allí donde nos dimos cuenta que no había mas camino, así que estábamos en el camino equivocado. ¿Perdidos? Lo tomamos con calma, estábamos en el camino hacia el Cerro Campana, uno de los más altos de la región.

De regreso a nuestro camino inicial, Evelin resbalo y cayó y soltamos carcajadas, un minuto después y a causa de mis burlas me caí en el mismo lugar, Max se sostuvo infalible.

Llegamos donde habíamos visto antes aquel letrero y al caminar hacia el sendero de la derecha vislumbramos unas barandas color verde que iban en bajada, denotaba que nadie lo usaba, de hecho, nunca vimos gente en todo el camino.

Caímos en cuenta que nada de lo que ya habíamos recorrido se podía comparar con lo que venía. Ya estábamos sucios así que lo de las barandas lo tomamos como algo muy divertido y prácticamente nos deslizamos por ellas hasta llegar a un claro. Estábamos en pleno febrero, pero allá arriba el rocío y la humedad mantenían todo mojado.

Seguimos subiendo lo que ya representaba lo último, llegamos a una parte donde teníamos que pasar por encima de algunas piedras y entonces vimos la Cruz.

Para nuestra sorpresa antes que nosotros ya habían llegado dos jóvenes. Escalamos el peñón final y llegamos a la cruz.

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Casi llegando a la Cruz.

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Vista desde La Cruz

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Desde «La Cruz» (N 8º 41.169′ W 79º 55.173′) a 900 metros sobre el nivel del mar se contemplan no sólo unas espectaculares vistas de la cuenca del Canal, sino también unas extraordinarias panorámicas de la bahía de Chame, delimitada por la Punta Chame, y las montañas verde caña que cubren el suelo.

Cuando miras alrededor te dan escalofríos, te sientes encima del mundo, coronando el cerro, se veía todo lo considerable para sentir que estábamos en el cielo.

Una vista increíble: la Isla Taborcillo, Isla Ensenada, Isla Otoque, la desembocadura de los ríos en la Bahía de Chame, El Peñón del Espavé, el de Sajalices, el de Campana, todos! No, no hicimos cumbre! jaja! qué risa, solo subimos y nos dimos cuenta de lo pequeños que somos.

El viento era fuerte, nos quedamos minutos enteros sin hablar, contemplando la belleza del lugar. Luego de dos horas en la Cruz, bajamos tan contentos que no sentimos el descenso.

Nos fuimos a bañar al río Capirita, cerca de la casa de Max y su mamá nos preparó una deliciosa cena, así como mimos de tía, tan linda la señora María.

Años han pasado, y por mínimo lo subimos 3 veces al año, lo tenemos de relajo ya pero, jamás deja de callarnos la boca esa vista desde la gran roca de la cruz.

En el Parque Nacional Campana no solo está el Sendero La Cruz, hay 4 senderos más que también son muy interesantes: Sendero La Rana Dorada, Sendero Panamá, Sendero Podocarpus, Sendero Samora.

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Mapa interactivo del área.

Camping:

En el sendero Podocarpus, la vista para acampar es muy linda. Personalmente me gusta caminar hasta encontrar el sitio perfecto y por eso acampamos en la parte baja de Cerro La Cruz y ha sido una experiencia magnífica: el friíto de la tarde, noche y madrugada es algo que me encanta. En la noche, hemos escuchado gran cantidad de animales merodeando, incluyendo buhos y pequeños felinos.

Aquí en este lado del parque, es necesario llevar agua y todo lo necesario para hacer una buena fogata, algo para cubrir el camping en caso de que llueva y comida ligera. En estos casos, si posees disponibilidad de tener una estufa de camping es lo mejor, ya que la fogata no cualquiera la enciende en un área tan húmeda.

Lo demás es ¡disfrute para los sentidos!

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