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Hiking Trails and Trips in Panama

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En mi experiencia puedo decir que aventurarse en auto no es lo mismo que aventurarse sin él. Andar a expensas del transporte público en Panamá, no es fácil y nada más el hecho de someterse a esto, puede convertirse o en una pesadilla o en una verdadera y muy divertida aventura.

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En la terminal tomamos el autobús de Chame sin ningún percance. Luego de poco menos de 20 kilómetros de recorrido, llegamos a Sorá, pueblo de personas amables rodeado de belleza exuberante de montaña, con un clima casi siempre fresco y delicioso. Muy cerca de esta comunidad se encuentra el complejo de casas de campo “Altos del María” al cual para acceder es necesario poseer permiso si no eres residente.

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Cuentan que el lugar fue llamado así por el cacique Soró (que significa viejo) jefe en la región en la época de descubrimiento y conquista, es el corregimiento más grande en cuanto a territorio del distrito de Chame y uno de los más bellos, con ríos pintorescos, encantadores saltos de agua y una magnifica vista de la ensenada de Punta Chame y su litoral, todo está a más de 600 metros de altura.

Pero cabe destacar que fuera de ese complejo de viviendas se encuentran bellezas increíbles y una de esas es el lugar del que hablaremos en esta reseña, Los Saltos de Filipina. Un sitio que en mi vida, nunca había visto ni escuchado siquiera, pero que por las fotografías y la belleza escénica que ya conocía de Sorá, fuimos a probar suerte en su búsqueda.

Llevábamos más de una hora esperando el transporte, pensamos que el problema sería porque era domingo, pero luego que el transporte llegó, nos dimos por enterado de que en la comunidad solo una familia presta el servicio, el cual tomamos y sin pérdida, luego de pocos minutos sobre una calle sin pavimento, llegamos a nuestro destino desde donde debíamos empezar a caminar por breves minutos.

La vista, grandiosa. Filipinas de Sorá nos recibió con salpiques verdes y azules, un lugar tranquilo, lleno de aves semilleras, y de fondo, como para matizar, el inconfundible cerro Chichibalí, que marca los límites entre los distritos de Chame y Capira.

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Descubrimos un salto de quizás de 7 u 8 metros, de un buen caudal, de poca profundidad, pequeño, casi se puede decir “personal”. De aguas frías y con el salto de agua, me di masaje natural en la espalda El agua denota que no hay contaminación, no hallamos restos de basura, lo cual nos lleva a pensar que cuidan muy bien este lugar al que aún se puede acceder de forma libre. Más tarde me enteré de que en este mismo salto, estuvo John Travolta haciendo wetrappel para una película que fue filmada en su mayoría en Panamá, de nombre “Basic”.

De ahí pasamos a la siguiente cascada luego de subir una loma imperceptible. Divisamos un salto de unos 15 metros de altura, muy hermoso y con un pilón de agua fresca y fría.

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Seguimos el camino y descubrimos otra cascada, ésta más pequeña pero igual de encantadora. Para nuestro asombro aún nos faltaban cascadas por recorrer. Son dos bifurcaciones y decidimos tomar el de la derecha, que tiene, nada más y nada menos, que en total, ocho cascadas. Dicen que si cuentas todas las cascadas, de ambos lados, da un total de veinticinco caídas de agua.

Estuvimos ahí hasta no muy tarde por el mismo inconveniente del transporte. Caminamos de vuelta y vimos el pickup pero se dirigía hacia montaña adentro, no hacia Sorá. Decidimos empezar a caminar un poco y más adelante nos encontramos con cazadores furtivos y muchos perros dispuestos a cazar.

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En nuestra caminata vimos la construcción de una próxima finca Melo en el área de Filipinas, luego de subir y bajar algunas lomas, nos topamos con una hermosa serpiente Pseustes poecilonotus de más de un metro, mejor conocida como «pajarera» que cruzaba apacible la carretera de piedras y aprovechamos para sacarle algunas fotos a ese divino ejemplar.

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Más adelante escuchamos un auto, el mismo 4×4 que habíamos visto hace tiempo venir bajando de la montaña y aprovechamos para pedirle el “bote” hasta Sorá, que muy amablemente nos cedieron, siempre y cuando  pudieran ir guidando de las ventanas del auto pues dentro estaba repleto de gente, y así fue como llegamos a Sorá a buena hora y felices de la aventura del día.

De regreso nos bajamos en el Nanzal y aprovechamos para caminar hasta Los Cajones, otra maravilla natural del área, pero ya se hacía tarde y empezaba a llover, así que decidimos dejar esta aventura para luego.

Seguimos dándonos cuenta que nunca dejaremos de recorrer Panamá y sus senderos, sus rincones escondidos que guardan secretos y leyendas. Solo basta preguntar y siempre los lugareños te van a señalar con el dedo o con la boca algún lugar perfecto a visitar.

Anímense a tomar un bus en su tiempo libre, ni siquiera hay que gastar demasiado. No siempre la comodidad da la felicidad, a veces con solo mirar desde la cima de un cerro lo que dejamos atrás puede ser un momento perfecto, disfrutar de la soledad de una cascada y meditar, también lo puede ser.

Buscar maravillas, ¡perderse en el monte! Caminar despacio y apreciar lo bello que nos regala cada paraje natural de este país.

Más fotos

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Para llegar a este cerro debes irte por la entrada hacia la comunidad de las Lajas, un poco antes de llegar al Mall de Coronado. Hay un supermercado llamado “Las Lajas” y entras por la carretera que se encuentra al lado del súper.

Desde que vienes en la carretera Interamericana, si prestas atención, puedes ver el Picacho. Justo antes de Coronado, si te fijas a la derecha se ve una cadena montañosa, de esos cerros, el que más alto se ve, es el Picacho.

En el camino hacia la laguna también lo puedes ver, su cima puntiaguda, imponente, el Cerro Picacho tiene una altitud de 1,085 msnm exactamente se encuentra en las coordenadas N8º37.648’W080º02.839, dentro de la Cordillera Central.

Tuvimos la osadía de irnos en transporte público; una vez en el mini súper de la entrada de las Lajas, tomamos la chivita que nos llevaría a nuestro destino. Unos veinte minutos de espera que aprovechamos para sacar algo de información a las personas que estaban en la parada, algunos nos dijeron que subir el picacho sería algo muy peligroso, que estaba lleno de serpientes e incluso, hubo quien nos dijo que vivía en las faldas del cerro y se dirigía también hacia allá. Nos preguntaron si teníamos experiencia subiendo cerros, pues el Picacho es muy alto y tal vez en su cima nos podía faltar el aire. En total, pensamos, ¡exageraciones de los lugareños!

Evelin y yo nos sentamos en la parte frontal, al lado del conductor y al decirle que íbamos a subir el Picacho, nos empezó a señalar el cerro desde cualquier punto que se viera desde el autobús.  Y la verdad es que nos asustamos, pues se veía inalcanzable, primitivo y extremo.

Llegamos al pueblo de la Laguna y el busito se adentró entonces en el follaje de los árboles y  sentimos que estábamos cerca, el conductor nos señalo por donde debíamos subir y fue entonces cuando frente a nuestros ojos estaba la laguna: grande, redonda y misteriosa. En el lugar una brisa helada recorrió nuestros cuerpos. El viento golpeaba los cerros y luego provocaba pequeñas hondas en el agua del inmenso lago de color verdoso.

Estuvimos allí una media hora tomando fotos y admirando el lugar, organizando el ascenso y en eso, se nos acerco un señor trigueño y pequeño; yo pensé que nos iba a cobrar alguna cuota por estar allí, pero muy por el contrario nos pregunto nuestros objetivos en aquel lugar y nos contó varias historias acerca de la laguna.

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Nos dijo que el origen de la fuente que mantiene llena la laguna no ha sido determinado, pero se ha demostrado que sus tranquilas aguas albergan tilapia, sargentos, carpa común, entre otras especies de peces.

Una de las mas significativas y misteriosas de las historias fue la de hace unos 30 años” unos extranjeros llegaron a la laguna investigando su profundidad, fauna y flora, pero para sorpresa de ellos, al entrar el buzo indicado en la laguna, se encontró con una cueva de la cual sacó un plato y un vaso de oro. Al salir a la superficie, le mostró a su compañero lo que había encontrado y éste emocionado le dijo que entrara otra vez a la laguna a buscar más de la vajilla de oro, pues de seguro habían más objetos con mucho más valor. Discutieron un rato el asunto y el buzo accedió a entrar de nuevo a ver si encontraba alguna otra cosa, pero lo que encontró fue la muerte pues más nunca apareció. Se perdió en las profundidades de la laguna por su avaricia.”

Fue ésta solo una de las historias que nos contó el señor Florentino, que su único propósito es  proteger la laguna y evitar que alguien se pueda perder en el cerro.

Emprendimos nuestra caminata y no iban mas de 15 minutos de subida y ya estábamos algo cansados. Caminamos un poco más y vimos a lo lejos extrañas formas de rocas gigantes, íbamos en camino recto y en eso un niño venía en dirección contraria, nos dijo que estábamos en el camino equivocado; nos pareció muy gracioso encontrarnos con él justo antes de habernos perdido. Muy amable nos dijo el camino correcto y confuso, pues no había manera de haberlo podido distinguir, el monte estaba muy crecido, llegamos a pensar que estábamos de nuevo en el camino equivocado, tuvimos algo de miedo pues la hierba estaba alta y unos instantes después, vislumbramos un camino mejor marcado.

Subimos, nos arrastramos; el camino hacia el Picacho es de veredas por donde solo caben tus pies, en el cual esa misma vereda se puede derrumbar, de manera tal que hay que tener bastante cuidado.

Nos arrastramos durante 45 minutos hasta llegar a un claro inclinado donde ya veíamos frente a nuestros ojos el hermoso pico, pero seguimos subiendo ahora por encima de pequeñas piedritas y en eso vi una pequeña serpiente a lo que advertí a mis compañeros y a Evelin le dio ataque de pánico e hizo que nos demoráramos unos 15 minutos convenciéndola de seguir.

Llegamos a una roca bastante grande desde la cual se veía la Laguna pequeña en comparación a su tamaño real, vislumbramos Altos de María y en el horizonte Altos de Campana, India Dormida, Costa del Pacífico desde Punta Chame hasta Playa Blanca. Nos dijo el señor Florentino que en un día claro se puede ver hasta el Lago Gatún.

Nos quedamos ahí arriba una hora aproximadamente merendando algo y disfrutando del paisaje, admirando lo bello del país desde ese sólo punto a la intemperie del aire y del cielo.

Es mas o menos 1 hora y media para subir o 2 horas a paso medio, una persona con buenas condiciones puede bajar el cerro en una hora o menos.

Ya descansados descendimos el cerro con un poco de dificultad de igual manera, hasta acompañado por un par de caídas; llegamos a la laguna y no pudimos evitar las ganas de darnos un baño en ella y así mismo fue, con ropas nos metimos en la laguna que nos quitó todos los males…

No hay palabras para este ascenso más que HERMOSO, ¡atrévete a hacerlo! Pero siempre con mucho cuidado y tratando de no influir en la Naturaleza, no te lleves más que las fotos, baja la basura, no molestes a los animales 🙂

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