ENLODADOS :: Turismo y Aventura Ecológica

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Por: Prof. Abdiel Ivan Batista C / aibatista@hotmail.com

Saber de historia y vivir la historia son dos cosas totalmente diferentes, Rick Morales de 38 años y con una larga experiencia como guía naturista, que lo ha llevado a senderos tan lejanos como los de Nueva Zelanda, es la imagen viva de la Fundación Trans Panamá, para marcar un sendero que unira a Panamá con Costa Rica a través de las montañas, selvas y poblados de nuestro país.  La idea de atravesar el istmo no es nueva, ya la corona española tenía una clara visión de esto en el siglo 15 e inicialmente se vio coronada por el descubrimiento del mar del sur en 1512, no fue sino hasta finales del siglo 19 con el inicio de la construcción del canal por Francia cuando se concretiza. Sin embargo cruzar el istmo de frontera a frontera a muy pocos se les había ocurrido, hasta que Mike Esquivel, caminante, explorador y amante de la vida al aire libre, decide continuar con un viejo proyecto que intenta unir las américas por medio de senderos y nace la Fundación Trans Panamá.  Para hacer posible esta Idea, se cuenta con la ayuda de voluntarios de los clubes de aventura e independientes.

Luego de meses de planificación y teniendo ya la mitad de la ruta del sendero Trans Panamá, marcada de la provincia de Panamá a la Frontera con Costa Rica, se decide continuar con la ruta más difícil de la frontera con la vecina Colombia hasta la provincia de Panamá, con un giro norte hacia la provincia de Colon y luego navegando al oeste hasta llegar a la provincia de Veraguas, para finalizar en el poblado de Santa Fe, empatando de esta manera con el primer tramo de sendero marcado.

Rick Morales inicia su gusto por caminar entre montañas en su natal Chiriquí, de nada valieron los consejos de la abuela para que dejara de “andar monteando” –Era apasionante – afirma Rick, se une a los scout y en su vida adulta combina estudios con aventura y esto lo lleva a convertirse en uno de los guías naturistas más cotizado de Panamá, con una estatura de 1.81, contextura delgada y amplia sonrisa, Rick se hace acompañar en este tramo de tres excelentes caminadores Beatriz Smicht, Segundo Sugasti, Mike Esquivel y un guía local.  Su ruta sin entrar en detalles es: Cana, Pirre, Cerro Nique, Cana, Boca del Cupe, Yaviza, Santa fe, Cerro Pechito Parao, Comunidad del Pavo, Chucanti, El Maje, Rio Licenciado, Chiman, puerto Coquira y termina en Chepo.

Esta ruta de 398 kilómetros registrados en GPS, podemos hablarles de la experiencia de colocar unas pequeñas banderas para señalizar la frontera entre Panamá y Colombia en el cerro Nique, la escalada al cerro Pechito Parao, lugar donde Vasco Nuñez de Balboa según las crónicas del Nuevo Mundo, diviso lo que él llamo  “mar del sur”. Le tomo a Rick dos días más llegar al mar y sentir sus saladas y cálidas aguas.

Nos comenta Rick en la presentación de fotos videos e informes que se realizó en la Pensión Calderon de Chepo, que el momento más riesgoso de toda la travesía fue el encuentro casual con la serpiente “X” Bothops Asper, es la serpiente que causa la mayor cantidad de mordeduras en Panamá, su veneno es altamente toxico aun en pequeñas micro cantidades –estaba lista para atacar-dice Rick, el guía local le pregunta si puede matarla y Rick como buen conservacionista le dice –no, déjala ir, ¿que otro humano pasara por aquí?- Nos agrega que la hospitalidad de la gente de campo en Darién es acogedora, es imposible negarse a tomar una taza de café o comer un plato de arroz con frijoles, una vez te lo ofrecen con una amplia sonrisa. En el trayecto de Santa Fe al cerro Pechito Parao, les acompaño la maestra Elsy Quintero, dice Rick –como no motivarme, esta maestra está haciendo un trabajo de maestría en esta área y camina con mucha frecuencia por necesidad y no por placer – La nueva ruta que seguirá Rick, inicia en Chepo, debe llevarlo a Santa Fe de Veraguas en menos de seis semanas, les invitamos seguir a Rick en el blog y en la página web www.transpanama.org

Mike Esquivel nos dice: Este proyecto beneficiara a nacionales y extranjeros que deseen hacer senderismo de una manera diferente y segura, las coordenadas y puntos de interés serán accesibles desde una página web y de esta manera será mucho más amigable llegar al punto que se quiera, el proyecto se hace posible gracias a voluntarios como Rick, que brindan su tiempo para hacer historia viva, y también a patrocinadores como Sony, Timberland, Spot, y Ancon Expedition que equipan a los grupos de expedicionarios y junto a ellos un equipo multidisciplinario para logística, comunicación y rescate.

http://teamtranspanama.blogspot.com/2011/07/frontera-panamacolombia-yaviza-30-de.html

Algunas fotos:


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Hace algún tiempo estuve por el camino del Oleoducto o Pipeline Road como es conocido mayormente, pero nunca lo había caminado ni siquiera hasta el límite.

Fue hace una semana que con dos buenos amigos: Lurys y Carlos fui a caminar este sendero ubicado en Gamboa, luego de pasar el puente principal de la localidad a 18 kilómetros o media hora del centro de la ciudad de Panamá, en las riberas del Canal de Panamá, dentro del Parque Nacional Soberanía.

Estuvimos temprano para poder apreciar más animales. Al llegar nos equivocamos de camino, pero nuestra sorpresa fue mayor al encontrarnos con un antiguo bunker que data de la II Guerra Mundial escondido entre la selva, digo escondido pues yo a primera vista no lo capté, pero Carlos sí.

Bunker

Una vez en el camino correcto, iniciamos lo que sería 2km hasta llegar a la entrada del Panamá Rainforest Discovery Center donde hay una torre para avistar aves y animales.

Un poco después de haber pasado por allí llegamos a la entrada del camino en donde de inmediato apareció un guarda parques de Anam para cobrarnos la entrada; le preguntamos si era posible pasar del límite que ellos imponen y nos dijeron que no habría problemas. El pago fue de un dólar por ser estudiantes, pero la entrada para nacionales vale 2 dólares y 3 dólares para extranjeros.

En el mapa que estaba a la entrada decía que debíamos pasar por varios puentes sobre ríos y que eran 17 kilómetros hasta el río Agua Salud donde terminaba el camino del Oleoducto y que el tiempo aproximado de caminata ida y vuelta eran 8 horas con 4 pendientes pronunciadas o de dificultad.

Nos fijamos que a pesar de que el Camino del Oleoducto terminaba en Río Agua Salud, el sendero seguía hasta llegar al lago Gatún. Pero para llegar al lago Gatún es necesario caminar muchísimo, casi 26 kilómetros de ida y lógicamente la misma cantidad de regreso.

En el mismo letrero están especificadas las isoyetas en el mapa, con su respectiva leyenda de área de ferrocarril, zona de uso por los visitantes u observación de aves y zona de conservación de la biodiversidad de investigación científica y personal autorizado.

El primer puente estaba sobre la Quebrada Juan Grande e indicaba los 2 kilómetros que acabábamos de pasar. Aún se conservan los mismos letreros de INRENARE, lo que era hace algunos años el Instituto de Recursos Naturales Renovables y que ahora es representado por ANAM (Autoridad Nacional del Ambiente).

No llevábamos más de 15 minutos caminando cuando de pronto aparecieron sobre el dosel unos lindos tucanes de Swainson (Ramphastos swainsonni), que con su particular canto advertían que eran los dueños del área. Algo gracioso y trágico a la vez es que la mayoría de las personas creen que los tucanes son solo bonitos y llamativos pero la verdad es que son depredadores pues se comen los huevos de otras aves, así como los pichones, pero bueno, así es la naturaleza y realmente los tucanes son unas aves hermosas.

Tucan de Swainson

Al seguir caminando vimos unas bonitas bancas de madera a un lado del camino y de pronto apareció otro puente, esta vez sobre el Río Frijolito e indicaba 4.1 kilómetros de recorrido.

Nos encontramos con unas jóvenes que iban en bicicleta pero se bajaron en una pendiente para caminar con la bicicleta en andas. De pronto escuchamos el bullicio de un Hormiguerito alipunteado (Microrhopias quixensis); avanzamos y el canto de otra ave llamó nuestra atención, nos asomamos a un lado del camino para lograr identificarlos mirando hacia la parte alta de los árboles, pero Lurys los vio en la parte baja del bosque, casi por el suelo jugando y muy tranquilos dejándose tomar fotos, eran varias parejas de Batará lineado (Cymbilaimus lineatus).

En un rato el camino se tornó un poco cerrado y las orillas parecían podadas y en la parte de arriba florecían centenares de la llamativa “flor de labios ardientes” (Psicotria). Del otro lado del camino llamó mi atención una flor grande y amarilla parecida a un Costus; más heliconias, y unas flores que parecían piñuelas.

Otro puente y éste sobre el Río Frijoles, nos indicaba que estábamos a 4.6 kilómetros. El río estaba chocolate, quizás por las recientes lluvias, y se dividía en dos corrientes. Esta vez vimos la inmensa tubería del Oleoducto. Se dice que este camino fue construido durante la II Guerra Mundial por soldados de Estados Unidos y el propósito fue dar mantenimiento a un oleoducto por el cual planeaban transportar petróleo, en caso de un bombardeo al Canal de Panamá. La infraestructura no se usó, pero el ejército estadounidense continuó el mantenimiento a la carretera hasta unos años antes de retirar sus tropas.

Avanzamos y en rápidos minutos estuvimos sobre el puente del Río La Seda a 4.9 kilómetros. Nos encontramos un arbusto con frutas color rojo parecido a manzanas pequeñas, y especulamos de si serían o no frutas venenosas.

Batará lineado

No fue mucho lo que adelantamos cuando de pronto vimos un hermoso Trogón gorginegro (Trogon rufus) estaba posado sobre una rama justo en frente de nosotros y no dudamos en tomarle varias fotografías, aquel trogón juró que pasaba desapercibido, pudimos movernos y seguir nuestro camino y el trogón siguió en su lugar. Me adelanté un poco y vi una pequeña ave sin poder identificarla a simple vista, cuando levanté el lente de la cámara para tomarle una foto y revisar, me di cuenta de que era un Saltarín coroniceleste o Manakin (Pipra coronata), asustado supongo que por el sonido del flash, se fue y no lo vi más. Me emocioné pues es una de mis aves favoritas.

Una hoja saltó revelando lo que en realidad era, un sapito del bosque (Rhinella alata) tan común en el suelo del bosque, poseen un patrón de color muy variable, que usualmente se confunde con la hojarasca. En nuestro trayecto vimos muchísimas y hasta agarramos algunas para verlas de cerca.

Entre heliconias llegamos al Río Limbo en donde había un letrero de ANAM que advertía de no pasar más de ahí pues era el punto límite de visitas; como le habíamos dicho anteriormente al guarda parques decidimos seguir el camino y llegar hasta donde pudiéramos. Aquel letrero indicaba que luego de ese punto se desarrollaban proyectos como el de la Reintroducción del Águila Arpía, ave nacional de Panamá (Harpia harpyja); hubiese sido demasiada suerte para nosotros ver alguna.

A pesar de que habíamos escuchado monos aullando durante buena parte del camino, no los habíamos visto, pero fue justo luego de pasar el Río Limbo cuando entre los árboles pude ver un mono aullador que advertía su presencia y se escondía entre las ramas. Luego nos dimos cuenta de que era toda una familia de monos aulladores (Alovatta palliata) que se alimentaban y descansaban.

Mono Aullador

Avanzamos y con todos los sentidos agudizados llamé a Carlos para que viera el enorme grillo que estaba posado sobre una rama y Carlos me discutía que era una Mantis Religiosa. Luego de la pequeña discusión nos dimos cuenta de que sobre una hoja estaba el grillo pero sobre otra estaba una mantis religiosa quieta y parecía que nos miraba.

Lurys quedó petrificada y al preguntarle qué le pasaba, vimos que una oruga de muchos pelos caminaba sobre su brazo, pasó sobre su hombro y luego sobre su cuello. Lurys estaba inmóvil mientras nosotros tratábamos de sacarle la mejor foto a la oruga; tomamos la oruga y la colocamos sobre una hoja de un arbusto del camino.

De pronto vimos un trillo y Carlos nos retó a entrar. Sin más ni menos entramos y empezamos a ver carriolas regadas por el suelo, luego vislumbramos algo parecido a llaves de agua; caminamos un rato más y encontramos la estructura de una casa con varios cuartos y hasta un mueble de cocina que al parecer había sido objeto de puntería pues le traspasaron varias balas. Un barril y varillas, así como alambres estaban en las esquinas. El lugar había sido tragado casi en su totalidad por el bosque.

Seguimos el sendero que llegaba hasta una quebrada y sobre una rama a un lado estaba posado un anolis que trataba de mimetizarse. Lurys y yo nos quedamos allí lavándonos las manos mientras Carlos siguió el trillo y me llamó para mostrarme una Garza Tigre (Tigrisoma lineatum) que caminaba paciente sin detectar nuestra precensia, pero una vez que nos vio, alzó vuelo.

Garza Tigre

Regresamos al camino original y nos topamos con unos científicos que hacían estudios en el área. Avanzamos, me adelanté un poco y al ver en frente una inmensa telaraña busqué a la araña, cuando en ese preciso instante calló una abeja en la red y una araña gigante y peluda le saltó casi al instante y se la llevó a una hoja-escondite donde de seguro se la engulló.

Entretenidos nos quedamos viendo todo lo que se movía cuando de pronto Lurys dijo en voz baja “ miraaaaa” y al fijarnos era un hermosísimo Oso Hormiguero (Tamandua mexicana) que pasaba calmado cruzando el camino e internándose en el bosque, pero logramos alcanzarlo y tomarle algunas fotos, aunque él no parecía muy contento pues nos mostró sus garritas. Fue muy emocionante, jamás habíamos visto uno en su estado natural.

Oso Hormiguero

Unas mariposas posaban demasiado tranquilas sobre una rama en perfecta simetría, discutimos en si eran mariposas de verdad o si alguien había bromeado al ponerlas allí. Sin más ni menos agarramos las mariposas y nos dimos cuenta de que eran de masilla e hilos y estaban enganchadas en los árboles. Luego más adelante nos encontraríamos con las dos biólogas que anteriormente habíamos visto pasar y nos explicarían parte de su proyecto de depredación en el cual colocaban mariposas falsas en las ramas para ver que tan rápido desaparecían.

Íbamos ya por Loma Badiola, una pendiente bastante pronunciada. Recordé que hace algún tiempo escuché que “por los predios de Loma Badiola, un águila Arpía había atacado a un ciclista y le había herido los hombros al intentar levantarlo.” Entonces era cierto lo de la reintroducción del águila Arpía.

Ya estábamos en el puente sobre el Río Mendoza a 8.8 kilómetros, al parecer habíamos caminado bastante. Cada puente estaba más deteriorado que el anterior. Luego de caminar un rato más y pasar varias pendientes pronunciadas, llegamos al puente sobre el Río Sirystes a 9.5 kilómetros.

Otro tucán daba saltitos sobre un árbol Nazareno, el hambre nos atacaba y nos detuvimos a merendar y tomar agua pues pensábamos caminar un poco más. Avanzábamos, caminábamos, subíamos lomas que parecían no terminar, siempre nos acompañó una mariposa Morpho o quizás varias, pues vimos muchísimas.

Luego de buen rato subiendo una loma decidimos detenernos. Descansamos un poco para luego emprender camino de regreso, no podíamos quedarnos tanto, corríamos el riesgo de regresar de noche. Habíamos caminado casi 12 kilómetros pues nos faltó poco para llegar a Río Macho y luego Río Agua Salud que completarían los 17 kilómetros.

Carlos siguió un rato el camino, pero al poco tiempo regresó diciendo que el camino continuaba igual y no había puentes a la vista.

Nos comimos casi todo lo que nos quedaba y emprendimos de regreso como quien dice en buen panameño “a balazo”. Mi rodilla derecha estaba sufriendo desperfectos y por momentos me costó un poco los descensos.

En el puente sobre el Río Frijoles nos encontramos con un ave Momoto Rufo (Baryphthengus martii). Antes de las 4:30 de la tarde ya estábamos fuera del Camino del Oleoducto.

Uno de los mejores sitios de Panamá y el mundo para la observación de aves es éste camino, aunque también llama la atención por su historia que data de épocas de la II Guerra Mundial. Cada año se realiza aquí un conteo de Navidad por la sociedad Audubon. En el año 1996 en un solo día se censaron 525 especies de aves que es un verdadero fenómeno mundial.

En el Parque Nacional Soberanía viven 105 especies de mamíferos como venado (Odoicoleus virginianus), ñeque (Dasyprocta punctata), diferentes clases de mono, mapache (Procyon lotor), gato solo, manadas de saínos (Tayassu tajacu), jaguar (Pantera onca), 79 especies de reptiles, 55 especies de anfibios y 36 especies de peces de agua dulce como el sábalo pipón (Brycon petrosum) o el barbudo (Rhandia magnesi), y más de 1300 especies de plantas. En algunas épocas del año es fácil escuchar el jaguar, cerca de la estructura del Discovery Center.

Este sendero es apto para personas de todas las edades hasta el Río Limbo, luego de allí es necesario tener buenas condiciones físicas para continuar. Es muy importante llevar suficiente agua y comida, así como repelente para mosquitos y en todo caso es buena idea llevar un capote pues ésta es un área de bosque lluvioso. Indispensable ir en zapatillas y en época lluviosa, botas de caucho. El camino esta abierto para el público todos los días desde 6:00 a.m. hasta 4:00pm.

ANAM limita el acceso de automóviles por seguridad, ya que los puentes están deteriorados. Sólo se permite la entrada de las camionetas del Instituto Smithsonian y del Fondo Peregrino. Los otros visitantes andan a pie. La mayor parte de la vía está dentro del PNS y las autoridades la utilizan para patrullar esta área protegida.

Cerca y hermoso. Buscar los animales a veces es más divertido que verlos encerrados. La naturaleza nos da tantas sorpresas. Solemos recorrer distancias enormes con tal de ver ciertos animales y no nos damos por enterado de que muy cerca tenemos un paraíso forestal dotado de tantas especies.

El Parque Nacional Soberanía es el parque más cercano a la ciudad de Panamá y es muy fácil toparse con gran cantidad de animales solo poniendo los sentidos a trabajar.

Más fotos aquí

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Un conocido me dijo “te apuesto que no has ido a Sajalices”… Mi respuesta fue: no. Jamás me imaginaría que en un lugar tan cercano podría encontrar un fenómeno natural tan perfecto. La información que él me dio fue básica: “luego de pasar loma Campana, bájate en la primera escuela pública que veas, camina hasta el minisuper Liz y entra por la calle de piedra que viene después de éste; luego de ahí sigue tu sentido de orientación durante 2 horas”.

Hablé con Samuel con un día de anticipación y le expliqué que no sabía hacia donde iba, solo había visto unas fotos y se veía hermoso, él accedió de una vez a la aventura.

Aquel día me levanté temprano y lo esperé en el super extra de Arraiján, de allí tomamos un autobús cualquiera que bajara Loma Campana e hicimos lo indicado. Preguntamos un poco a los lugareños y fueron pocos los que sabían de lo que hablábamos, lo más que nos dijeron fue que nuestro destino estaba muy lejos.

No hizo falta comprar nada pues ésta vez fuimos cargados de comida hecha en casa. Tortillas, chorizos, emparedados, chocolate, gatorate y por supuesto, mucha agua.

Empezamos la caminata por una larga loma empedrada que terminó en una finca privada repleta de vacas.

Al principio el camino fue perfectamente visible, eso sí, tuvimos que pasar unos cuatro potreros y fue necesario quitar las entradas improvisadas de estos para pasar.

Vimos una inmensa roca postrada encima de una más pequeña, parecía como si una grúa la hubiese agarrado para ponerla donde estaba. También pudimos ver aves como el Cacique lomiamarillo (Cacicus cela), muchas Oropéndolas crestadas (Psarocolius decumanus), fue impresionante para mi ver varios Manakin o Saltarín coludo (Chiroxiphia lanceolata), y hasta una Urraca pechinegra (Cyanocorax affinis). Al río llegaron muchas golondrinas.

Lo que si había por millones fueron saltamontes, de todos los colores, tamaños y en todos lados.

Luego de haber caminado aproximadamente una hora nos encontramos con una quebrada de aguas verdes, lajas gigantescas, un espectáculo precioso. Samuel no soportó la presión de tanta belleza y se lanzó al agua.

Seguimos el camino pasando otros potreros, a lo lejos vimos las vacas blancas que nos daban los buenos días. Un señor limpiaba un potrero ( la única persona que vimos en el recorrido) y decidimos preguntarle si íbamos bien, nos dijo que aún faltaba bastante y señalando la montaña dijo que “alláaaa, cuando lleguen a unos tanques de agua, entonces estarán cerca”.

Observando bien el paisaje me di cuenta de que estábamos justo dentro del parque nacional Campana. Cuando se está en el mirador principal de ANAM de P.N. Altos de Campana se ven algunas montañas escarpadas y una línea de pinos, es justo por allí donde nos encontrábamos, el mismo parque solo que del lado de Sajalices.

Al avanzar vimos los tres peñones del parque: Peñón de Sajalices, Peñón del Espavé y Peñón de Campana.

Como mi amigo siempre anda de loco, vio unas palmas repletas de pipas y sin pensarlo más, se subió y bajó un montón de pipas que fueron el refresco del momento. El sol era jadeante, retumbaba en nuestras cabezas.

Nos llevamos dos pipas y en el camino recogimos mangos, eso sí, vimos árboles de aguacate, pipas, naranjas, en total, muchos árboles frutales; ya unos minutos después nos topamos con la toma de agua, dos tanques azules sin gota de agua. Vimos un sendero acorde a unas tuberías de pbc, más adelante las tuberías casi nos aplastaban y luego de eso el camino terminaba, un río estaba a nuestra vista y un barranco empinado del otro lado.

Ya teníamos 2 horas y media caminando, sin contar las paradas y aún no veíamos el chorro; le dije a Samuel que regresáramos por el río para ver si encontrábamos el chorro y luego pensando mejor decidimos que él caminaría sin carga, un poco más. Subió el barranco y mientras yo lo esperaba sola en ese bosque húmedo, cuando de pronto Samuel llegó emocionado diciéndome que lo que había encontrado era fenomenal, que las fotos no mostraban la realidad, que el chorro era más hermoso aún.

Decidimos caminar río arriba y de pronto apareció el espectáculo. Lo único que pude emitir fue un “wow” largísimo, mientras filmaba un video. Samuel nuevamente se lanzó al agua al momento de llegar.

Estuvimos allí largo tiempo, disfrutando de la belleza escénica sacada de alguna película de aventuras irreales, y es que el agua del chorro era verde azulada, el fondo de pequeñas piedras que ni siquiera molestaban en mis pies, el chorro de unos 10 metros de altura y una claridad en el color del agua que podría jurar que se puede beber sin problemas.

Nos tiramos del chorro, nadamos hasta más no poder y pudimos notar que no había peces. Había una liana que parecía estar colocada ahí especialmente para ayudar a subir hasta una piedra superior y lanzarse al chorro.

Luego de mucho tiempo decidimos regresar, ya se nos hacía tarde pero como debíamos pasar nuevamente por el río decidimos irnos mojados, por si nos encontrábamos algún otro riachuelo apetecible en el camino.

Luego del río que tuvimos que pasar, al entrar al primer potrero nos encontramos con una inmensa vaca chocolate en el camino y no se quitaba. Caminamos suavemente y la vaca fue cediendo poco a poco hasta desaparecer de nuestra vista. Como aún andaba en vestido de baño, con la hierba alta me raspaba todas las piernas, pero el acabóse fue más adelante que nos topamos con un comandante toro que era seguido por unas quince vacas, el toro se nos quedó viendo fijamente por largo tiempo, nosotros avanzamos un poco, lo más suave que pudimos, y el toro también avanzó juntos con las vacas. Samuel y yo corrimos lo más que pudimos y en eso me resbalé con una roca y caí. Cuando vi hacia atrás ya las vacas no estaban, solo mugían.

Nos bañamos un rato en el primer manantial encontrado, nos metimos a un chorrito hondo y pequeño hasta cuando se hizo tarde y nos tuvimos que cambiar y emprender caminata, pero felices de haber cumplido tan tremenda misión.

Es importante recalcar que este chorro se encuentra dentro del P.N. Campana, en el camino pudimos observar un puesto de guarda parques abandonado en pleno parque nacional.

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En otra visita tuvimos una invitada, nuestra amiga Karimeth, que se adentra en el mundo del excursionismo y la montaña.

Aquel día no teníamos pensado ir hasta Sajalices, pero por ciertas circunstancias cambiamos los planes y nos fuimos a caminarlo. El día estuvo radiante y Kari dio la talla, llegamos en dos horas exactas al chorro.

El color del agua cambió, ahora era turquesa profundo con matices verdes y amarillos, un espectáculo.

Esta vez subimos por un pequeño trillo hasta la parte de arriba del chorro y encontramos otro chorro, con una poza hermosa, tan honda que no se veía el fondo, pero el agua era turquesa, ¡INCREÍBLE! ¡Ya verán las fotografías!

Esta vez también vimos varios monos tití y hasta una serpiente bejuquilla en el camino, la cual Samuel no pudo agarrar pues el animal se escabulló entre las ramas.

Regresamos a nuestras casas sin mayores inconvenientes :)

Detalles:

-        Si vas en auto, recomiendo dejarlo en el minisuper Liz o en el restaurante de al lado, puedes pedir permiso o pagar algo por el parking.

-       Lleva comida y agua, puedes comprar lo que haga falta en el mini super Liz.

-         Usa zapatillas y pantalón largo. Lleva unos zapatos para el agua o “crocs” para cuando debas caminar por el río.

-       Llegar al chorro no es fácil ya que es mucho tiempo de caminata y hay varios desvíos, razón por la cual Samuel y yo nos demoramos tanto en la primera visita, entre equivocaciones, casi desfallecemos. Si deseas un guía, aquí andamos a la orden.

-         No es bueno visitarlo en invierno, el río se crece y puede ser peligroso.

-         Recuerda: lo que llevas, lo traes. No dejes basura.

Personalmente ha sido uno de los lugares más hermosos que he visitado cerca de la ciudad, tanto así que pensé mucho antes de escribir este post, con algo de egoísmo, pues es difícil compartir algo tan valioso, que no está en ningún otro website de eco turismo. Un lugar sacado de un cuento de hadas que espero no sea explotado, no sea utilizado para lucrar, no sea ensuciado ni maltratado. Confiamos en ustedes :)

M.

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El fin de semana pasado estuvimos en la provincia de Coclé, específicamente en el distrito de Penonomé en la sede de la Universidad Tecnológica de Panamá en donde se inauguró el primer observatorio astronómico de Panamá.

Dicha inauguración fue amenizada con un camping desde el 29 de abril al 1 de mayo, en donde pudimos conocer el centro y avistar estrellas con miembros de la Asociación Panameña de Aficionados de Astronomía (APAA) y la Asociación Panameña de Aventuras (APAVE).

Observatorio

Con más de 12 telescopios a dispocisión para los campistas pudimos observar constelaciones, nebulosas, e incluso disfrutar de ver el planeta Saturno muy de cerca.

Agradecemos a APAVE por la invitación, a los miembros de APAA por las explicaciones dadas y por haber hecho de esta actividad muy amena e interactiva.

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A veces las ganas de ver verde me invade tanto que tengo por necesidad que buscarlo. Aunque viva en un lugar donde hay muchos árboles, para mí la necesidad de recorrer Panamá se escapa de mi cuerpo, va más allá de mi corazón y se aferra a mi alma. Si no lo hago puedo deprimirme, lo he comprobado.

Hace poco le dije a Samuel que nos atreviéramos a buscar el trillo que conduce a la cima del cerro Trinidad de Capira, uno de los más altos del área y que forma parte del Parque Nacional Altos de Campana. Era carnavales, y para dicha de nosotros no tuvimos problemas con el transporte. Nos fuimos en bus colectivo sin ningún problema.

Tomamos un bus Panamá-Capira (Lídice). Preguntamos al conductor donde tomar las “chivas” (buses) de Trinidad y el amablemente nos dijo que en un Mini Súper desde el cual salen todas las chivas que van hacia esos pueblos.

Al llegar a la parada nos encontramos con un sin fin de muchachos que también esperaban chivas para dirigirse a distintos puntos a pasar sus carnavales como retiro espiritual con sus iglesias.

Luego de esperar algún tiempo llegó una chiva de “El Chileno” un pueblo que queda más allá de nuestro destino y por ende pasaba por Trinidad. Nos subimos en la chiva, que en realidad viene siendo un antiguo auto de la Cruz Roja y que ahora cumple con la función de transporte.

Íbamos apretados y contentos, unos señores hasta se guindaron de la parte de atrás de la chiva. Luego de pasar por algunas lomas, con un excelente paisaje, que se colaba por las rendijas de la chiva, llegamos a nuestro destino que graciosamente era un teléfono público.

El conductor de la chiva nos dijo que el señor que vivía en la casa al lado del teléfono, sabía el trillo del cerro. Bien mandados fuimos a esa casa y preguntamos por el señor que nos dio una dirección tan extraña del trillo del cerro que ni Samuel ni yo entendimos. Nos habló de más de tres entradas hacia distintos trillos y realmente no entendimos, así que fuimos hasta otra casa en donde un señor que limpiaba las herraduras de sus caballos nos dijo que el veía que la gente se metía por ahí… (Un camino nada marcado).

Desorientados fuimos y nos metimos “por ahí” el camino aquel que no era más que monte y más monte, nos llegaba a la cintura, habían muchas plataneras, helechos, lajas gigantescas, y uno que otro árbol de naranja. De pronto lo que para nosotros era un camino mínimamente marcado, desapareció. ¿Y ahora? A improvisar.

Samuel tomó una rama gruesa y empezó a abrir un camino confuso que nos llevó a una laja alta por la que parecía que tendríamos que subir. Él se quitó las zapatillas y subió. Mientras yo esperaba abajo sentí que algo me picó tan fuertemente que grité al instante, miré hacia mis pies y eran unas hormigas rojas y gigantes que estaban por toda mi pierna, me quité las zapatillas más rápido que ligero y corrí hacia un lado y juro que sentí que las hormigas buscaban mis pies. Samuel se asustó pero lo detuve diciéndole que “solo eran hormigas”…

Le tiré mis zapatillas, mi mochila y procedí a subir, no fue tan difícil, ya estábamos en otra roca y sería necesario subir otra laja aún más alta que la anterior. Hicimos lo mismo, primero Samuel, luego mi persona y llegamos a otra roca, cuando vimos que la siguiente laja era aún más alta. Samuel subió con cautela y se demoró bastante tomando en cuenta cada lugar donde pisaría, casi no habían huecos donde poner el pie, pero él lo logró. Me dijo que de allí en adelante sería muy difícil pero se veía que seguía un camino y luego otra laja más. Yo no pude, lo intenté muchas veces y fue un fallo, necesitaba una cuerda, me era imposible, tendría que convertirme en mono o ser tan ágil como Samuel y eso me era realmente imposible.

Llegamos hasta una tubería y de allí nos regresamos a la carretera principal a preguntar si había otro trillo pues pensamos que efectivamente el que habíamos tomado era incorrecto.

Otro señor que limpiaba el patio de su casa nos dijo que él nos llevaba a la cima por 25 dólares cada uno, nos tomaría 4 horas llegar hasta lo más alto del cerro y necesitaríamos cuerdas pues subir por bejucos (como lo habíamos hecho nosotros) era muy peligroso. También nos dijo que en Aguacate Arriba, muy cerca de donde estábamos había un chorro refrescante para que nuestro día no fuera en vano.

Tomamos una chiva que nos llevó hasta el Cruce y empezamos a caminar hasta donde pudiéramos, preguntando a la gente del lugar sobre el chorro de Aguacate Arriba y nadie sabía nada. Solo nos dijeron que “por alláaa abajo ta’ el río”.

El Sol estaba candente, sentía que los rayos traspasaban mi gorra y llegaban a mi cerebro, casi convirtiéndolo en cenizas. A lo lejos vi un “kiosco” y corrí en busca de un refresco, cuando llegué la joven me dijo que no había luz, recordé en ese momento que estaba casi en medio de la nada (en cuanto a servicios se refiere), pero me dijo que en el toldo vendían cerveza. Caminamos un poco más y allí estaba el toldo con más de mil cervezas a mi disposición, en ese momento la vi como un refresco más. Qué calor hacía.

Y venía una chiva que iba montaña arriba y corrimos con todo y cerveza a subir, le dije a la gente del toldo que les daba la botella al regreso. No sabíamos ni para donde íbamos, donde bajarnos, nada, y el niño que iba de pasajero tampoco sabía donde quedaba nuestro destino, así que Samuel le metió un puñete al techo del transporte y la chiva se detuvo. Me bajé y hablé con el conductor preguntándole dónde quedaba Aguacate, me miro con cara que “que ingenua eres” y me dijo: “súbase adelante”.

Me subí y le dije que quería ir al chorro, respondió que el chorro estaba lejos y que estaba muy feo, pero que él conocía a alguien que nos podía guiar. Recorrido un tiempo se detuvo y con voz ronca y ondeante llamó a un viejito que estaba recostado en su hamaca y le dijo que nos guiara al chorro. Este conductor amable no nos cobró ni un peso.

Bajamos, saludamos al viejito de unos 56 años con rostro cordial y nos dijo que lo siguiéramos, entró a su casa y buscó un machete. Iniciamos la marcha, pasamos por un campo improvisado de fútbol y luego de pasar varias veces por charcos, quebradas y muchos árboles tumbados en el camino a causa del último invierno, el camino se tornó cerrado y luego de un tiempo nos dijo “jasta aquí llego yo”. Nos dijo que lo feo era el camino, pero que el chorro era bonito. Le dimos su salve del día ($$) y nos dijo que tendríamos que bajar por unos bejucos con mucho cuidado hasta llegar al chorro, Ah! Y que él solo tenía 73 años… Vaya, le dije a Samuel, para que veas como la naturaleza te mantiene en forma!

Así fue y vaya belleza, un chorro de aproximadamente 6 metros de alto y en donde reventaba el agua contra la roca había un arco iris. Me metí al agua que me quito la calor tan tremenda que tenía. Un jacuzzi natural para mí sola, ¡qué egoísta! Samuel aún no entraba, creo que aún estaba asimilando tanta belleza y buscando de qué árbol treparse. Al cabo de un rato él entró al agua y compartimos la merienda que habíamos llevado, además de una afable conversación en aquel jacuzzi personal. Creemos que este chorro no tiene nombre, ¿habrá que ponérselo?

Mientras yo comía y pensaba en pajaritos preñados, embelesada viendo el chorro, Samuel desapareció. De pronto empezó a gritar y yo con mi miopía no lo encontraba; cuando noté bien, él estaba en la copa de un árbol. Y así fue innumerables veces. Luego lo hizo estando arriba del chorro y se había llevado mi cámara en la boca para poder subir por las rocas hasta llegar arriba. Bajó y de pronto vi que estaba subiéndose a una liana. Definitivamente él si disfruta de cada cosa que la naturaleza ofrece.

Al salir del chorro vimos unas chachalacas (Ortalis cinereiceps), y unos tucancillos verdes (Aulacorhynchus prasinus). Caminamos por esas lomas hasta llegar a el Cruce, lo que fue bastante, a mi me pareció increíble haber caminado tanto. Esperamos una chiva por casi media hora en una tienda en donde sí tenían sodas frías, donde conocimos unos jóvenes que serán nuestros guías en la verdadera expedición al cerro Trinidad.

Sin ningún problema llegamos a Capira con una experiencia más y con la satisfacción de haber conocido un lugar tan fantástico.

Queda por decir que los invito a empezar a caminar. Hay lugares tan cerca de la ciudad, tan accesibles y hermosos… Lo único que hace falta es tener las ganas de caminar, de conocer, de improvisar, interactuar, y sobre todo disfrutar de tanta belleza que ofrece nuestro Panamá. No te conformes con ver esos cerros desde lejos, tratar de llegar lo más cerca posible es lo mejor.

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Luego de una visita a Santa Fe de Veraguas, tomamos la calle que conduce hacia Calobre, para ver si nos encontrábamos con algún otro lugar de esos tan ideales que existen en esta provincia. Justo luego de salir de la iglesia de San Francisco de la Montaña, preguntamos a lugareños como llegar a Calobre, quienes como toda persona del campo panameño fueron muy amables y nos ayudaron a encontrar la ruta.

El nombre Calobre se originó ya que así se llamaba un cacique del área. Este distrito está formado por doce corregimientos: Calobre, Barnizal, Chitra, El Cocla, El Potrero, La Laguna, La Raya de Calobre, La Tetilla, La Yeguada, Las Guías, Monjarás y San José.

En Calobre una de las principales actividades es la cosecha de la sandía, que en gran parte es exportada al extranjero, y es la mejor de Panamá gracias a la tierra algo árida de este distrito.

Justo en la carretera mucho antes de llegar a Calobre vimos un anuncio de carretera que con imágenes explícitas indicaba qué lugares turísticos podíamos encontrar en este bello distrito: El Salto Bejucal, el Río San Juan, la laguna la Yeguada, los Sandiales y Los Pozos Termales de Calobre, tratamos de encontrar los que pudiéramos, nos interesamos sobre todo en encontrar los pozos de Calobre, pero al parecer estos son de difícil acceso.

Justo debajo de un puente estaba el Salto el Bejucal en el corregimiento de Tetilla. Es un imponente chorro de agua que iracundo rompía con fuerza con su caudal de invierno que hacía que el agua se tornara turbia, nadie estaba bañándose en él y no quisimos tomar el riesgo. Está rodeado de mucha vegetación y el lugar es muy bonito a pesar de estar justo debajo del puente.

En la época de verano este salto es muy visitado por lugareños que hacen alarde de sus virtudes saltando desde lo alto y haciendo piruetas en el aire.

Cabe decir que muy pocas personas conocen el salto ya que por su ubicación estratégica debajo del puente es muy difícil darse cuenta que debajo de éste se encuentra semejante maravilla. Tampoco hay ninguna señalización, recomiendo preguntar en la carretera luego de 30 minutos de haber salido de San Francisco de la Montaña.

Al salir del Salto, seguimos en la carretera hasta ver el Río San Juan, al que vislumbramos sólo desde un puente, era exactamente como aparecía en la imagen de el anuncio en la carretera. Se apreciaban extrañas formaciones rocosas en él, quizás causadas por la erosión del tiempo. El Río San Juan forma parte importante de Calobre ya que sus aguas son desviadas hacia la quebrada las Lajas, que a su vez es el único afluente de la Laguna La Yeguada, para aumentar el volumen de agua utilizable hacia la generación de energía eléctrica.

Para llegar a Calobre se puede ir por dos rutas: desde Santiago, pasando por San Francisco de la Montaña y luego desviándose hacia Calobre, esto te toma un tiempo de 45 minutos. Si vienes por la carretera Interamericana puedes tomar la vía que conduce hacia el Jaguito en el Roble y esto te toma un tiempo de 1 hora y 20 minutos hasta llegar a Calobre. Desde la ciudad de Panamá es aproximadamente 3 horas y 15 minutos.

Y como decía en la valla de carretera “Calobre es un paraíso por conocer”.

Disfruta de más fotos aquí

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Realmente no se por donde iniciar. Para poder ir a Coiba tuve suficientes inconvenientes, tantos que a última hora no sabía a quien llevar de acompañante a la isla, debía elegir, y entre tantas personas deseosas de conocer este paraíso, definitivamente elegí el adecuado, mi compañero de curso Samuel, quien festivamente me acompañó sin saber lo que nos deparaba este viaje.

Al salir de la ciudad de Panamá, ese jueves, a las 11:30pm tomamos rumbo por el Puente de las Américas en donde nos encontramos con un tráfico sin justificación, de la ciudad de Panamá a Arraiján nos demoramos más de una hora que nos sirvió para empezar a interactuar con compañeros de la excursión. Al llegar al Súper Extra de Arraiján tuvimos otro inconveniente, el bus en el que viajábamos tuvo un fallo mecánico y finalmente, nos encaminamos hacia el interior a eso de las 3:30 de la madrugada.

Nos abastecimos de lo posible en el Súper 99 de Santiago, ya que sabíamos que en Coiba no existen tiendas ni mucho menos supermercados. A eso de las 7:30am tomamos calle hacia Soná, de ahí hacia Santa Catalina y nos desviamos en dirección a Playa Banco, que forma parte de la franja de amortiguamiento del Parque Nacional Coiba.

La isla de Coiba se encuentra en las coordenadas 07°25′58.8″N81°45′57.6″O, situado en los distritos de Montijo y Soná en la provincia de Veraguas, Océano Pacífico. Es un Parque Nacional que fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1980. Su superficie es de 270,125 hectáreas de las que 216,543 son marinas.

Creado por Decreto Ejecutivo en el año 1991, el Parque Nacional Coiba está constituido por varias islas de las cuales la más grande es Coiba, que con 50,314 hectáreas es la isla más grande del Pacífico Centroamericano. También está Jicarón (2,002 ha), Jicarita (125 ha), Canal de Afuera (240 ha), Afuerita (27 ha), Pájaros (45 ha), Uva (257 ha), Brincanco (330 ha), Coibita (242 ha) y otras muchas más forman las 53, 582 hectáreas de territorios insulares.

Salimos de Playa Banco a eso de las 10:15am y luego de dos horas en lancha, viendo la isla a lo lejos, de pronto se acercaron cuatro delfines a saludar y se metieron al agua para no dejarse ver más. Luego de esa emocionante escena, llegamos a la estación de Anam llamada “la 12”, al medio día.

Desde que tengo conocimiento de Coiba, siempre supe que era sublime, pero nunca imaginé que me podía quedar con la bocota abierta; mi primera impresión fue: salvaje, demasiado salvaje, y eso que apenas estábamos conociendo el área menos verde del parque. Es un parque físicamente virgen pues paradójicamente la conservación de este archipiélago se debe básicamente a que desde el año 1919 hasta 2004 isla Coiba fue utilizada como una colonia penal por el gobierno panameño.

Después de un movimiento ambientalista que envolvió a muchas personas y distintos gremios, se logra el estatus legal para esta área, mediante la ley No.44 del 26 de julio de 2004 que “Crea el Parque Nacional Coiba”, la cual regula el funcionamiento de esta área protegida, donde se establece entre otras cosas a esta zona como Patrimonio Nacional.

El agua en la playa de la estación era turquesa con tonalidades azules y amarillas, el fondo de arena blanca sin corales ni algas, una delicia que de no haber sido porque tenía que bajar maletas, me hubiera zambullido antes de desembarcar.

Al llegar a la isla fuimos directo a apuntarnos a la lista de visitas de la Anam, ellos procedieron a ubicarnos en nuestras habitaciones, muy cómodas, con aire acondicionado, agua limpia para bañarse, sábanas limpias y almohadas. En la estación también hay un campo llano para quienes desean acampar y de igual forma es muy cómodo e incluso hay regaderas para quienes deseen.

Recorrimos los alrededores, fuimos al área de “Tito”, el cocodrilo, pero el mismo no se encontraba ya que la marea estaba seca. Entramos al centro de exhibición de Mar Viva, observamos restos de una ballena y al tomarme fotos con ella a insistencia de Samuel, casi me cae uno encima lo que me costó el primer recordatorio de la isla, una raspada en la rodilla.

Comimos algo y fuimos a dar el primer tour que sería hacia Isla Granito de Oro. No conté exactamente el tiempo para llegar desde “la 12” hasta allá pero calculo que fue menos de media hora en lancha. Esto sí que fue impresionante, pasamos al lado de muchos islotes, algunos repletos de árboles gigantes, otros con un solo árbol, el mar azul oscuro y profundo, tratamos de ver algún delfín pero no tuvimos suerte, logramos ver muchos peces voladores que increíblemente parecían colibríes volando sobre el mar.

Ya había visto muchas veces en fotos la isla Granito de Oro y la reconocí al instante. Es realmente impresionante, el agua en ella era celeste tornasol, destellaban colores inimaginables, la arena blanca y tan menuda. Tiramos todo y fuimos corriendo a tomarnos fotos donde pudiéramos y acelerados también nos quitamos la ropa y nos metimos al mar. Dejamos las cosas lejos del agua, pero en la arena.

Luego de media hora de snorkel, en donde pude ver peces loro, peces globo que me perseguían como perros y algunos otros peces casi transparentes, decidí salir para tomar fotos desde afuera a la gente que se encontraba en la playa, vaya sorpresa me llevé al darme por enterado de que la marea en esa media hora había subido tan rápido, que logró mojarme la cámara y otros implementos, por suerte había llevado otra de repuesto.

Pero ni eso pudo con la alegría de estar en este paraíso. Juan Pablo, nuestro guía nos había advertido de no hacer snorkel en cierta parte ya que era posible encontrarnos con tiburones y en ese lado la corriente de agua es muy fuerte.

Los mares de Coiba son conocidos tradicionalmente por su abundante pesca ya que albergan especies como el tiburón ballena (Rhincodon typus), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), la manta raya (Manta birostris), el dorado (Coriphaena hippurus) y el atún de aleta amarilla (Thunnus albacahes). También es el hábitat de cuatro especies de cetáceos: la enorme ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaeangliae), la orca (Orcinus orca), el delfín moteado tropical (Stenella attenuata) y el delfín mular (Tursiops truncatus). En las aguas del parque y zonas contiguas se ha observado la presencia ocasional de 19 especies adicionales de cetáceos que se encuentran en el Pacífico panameño. Algunos cetáceos son posibles ver sobre todo en los meses de Agosto – Noviembre.

Nos atrevimos a llegar hasta una roca y logramos ver peces hermosos de diversos colores y formas. Salimos el agua un rato a bañarnos de sol, me dormí un rato pues estaba cansada del ajetreo del viaje y al despertar el agua nuevamente llegaba a mis pies, los cangrejos me rodeaban por doquier y Samuel no estaba por ningún lado. De alarmada me fui a meter al agua a buscar a Samuel y no lo veía, por un momento me asusté, pensé graciosamente que se lo había comido un tiburón o que simplemente había ido a caminar, por suerte lo encontré tirado sobre la arena roncando del otro lado de la playa.

Nos fuimos de Isla Granito de Oro :( pero rumbo a Isla Coibita o Ranchería. Esta isla era mucho más grande que Granito de Oro, con palmeras inmensas en sus bordes, mar invitante de una manera increíble pero no pudimos bajar del bote, Juan Pablo logró leer un cartel que decía: “Propiedad de fundación Pacific Wild Life Refuge, se prohíbe el ingreso a esta propiedad a los directivos, trabajadores o empleados de Smithsonian Tropical Research Institute, Se prohíbe la remoción de este letrero”. Y al parecer estaba prohibida la entrada no solo para el Smithsonian, así que se prefirió no bajar.

Llegamos nuevamente a las cabañas de Anam, me fui a dar un baño y comer algo leve mientras esperaba la cena. Salía de la ducha cuando Samuel me empezó a llamar, era que Tito, el famoso cocodrilo acababa de llegar.

Fui corriendo con la cámara a apreciar a tan hermoso bicho y ya estaba Tito casi en la orilla, la gente de Anam lo llamaba y él, un poco sumiso lo pensaba. Algunas de las personas tenían miedo, y era obvio pues Tito mide más de dos metros de longitud y tiene tremendas fauces. Un joven de Anam lo llamó y Tito se acercó; luego buscaron un pescado y Tito salió a la orilla, se lo tiraron y el lagarto orondo lo tragó de un solo tajo como sólo él sabe hacer. Me quedé buen rato admirándolo de cerca, luego llego mucha gente y me fui a recostar un rato. Luego de una hora en mi habitación salí de nuevo y aún Tito estaba inmóvil en el mismo sitio.

Al día siguiente nos levantamos muy temprano, tomamos nuestro desayuno y nos subimos al bote, ya sabíamos que el día iba a ser exhaustivo pues le daríamos la vuelta completa a la isla sin saber cuánto tiempo nos tomaría pues esto dependía del mar y las peripecias del botero, el cual demostró ser un experto.

Pasamos bordeando la isla que demostró lo salvaje, bárbara y perfecta que es, todo es verde en Coiba, eran las siete de la mañana y los cerros se veían a lo lejos repletos de neblina pesada, el mar retumbaba contra la costa a lo lejos, estaba un poco bravío y en el bote todos en silencio observando tanta belleza. Se dice que más del 80% de la Isla está cubierta por vegetación original, posee manglares y cativales de significativa magnitud.

En la isla de Coiba las colinas costeras con elevaciones inferiores a los cien metros predominan en el norte y sudeste de la isla, mientras que en el resto las colinas de poca elevación que apenas superan los 200 metros sobre el nivel del mar constituyen el paisaje dominante. Únicamente en el sector central hay una cadena de colinas donde se encuentran los puntos más altos: el cerro de la Torre con 416 msnm y el cerro de San Juan con 406 msnm.

Pasamos al lado de algunos islotes, yo estaba sentada en la proa del bote justo con otra pasajera, empezamos a asustarnos cuando el bote empezó a saltar de manera brusca, el botero nos mandó a bajar y obedecimos. Me senté encima de un cooler en medio del bote pues ya no quedaban puestos, me puse los audífonos escuchando Explotions in the Sky extasiada de tanta belleza, pero de pronto el bote empezó a saltar más fuerte, ya ni la cámara podía estabilizar, me reía al principio pero luego de diez minutos en lo mismo mi rostro y el de los demás empezó a cambiar, ya no era normal. El botero estaba muy serio, así como nuestro guía, habían señoras en el bote que estaban muy asustadas, yo no sabía de donde agarrarme, Samuel me jalaba por el salvavidas, el bote seguía saltando y nosotros pensando que saldríamos volando de él. Nuestros cuerpos estaban más en el aire que en el asiento, fue una experiencia demasiado extrema. Las costas que rodean Coiba tienen fama de estar llenas de tiburones y animales marinos salvajes. Luego de esto supimos que esa área de la isla es muy peligrosa pues allí el mar es muy fuerte. Mientras estábamos en esto, se veían unas formaciones rocosas sacadas del mundo de las hadas, vi un puente natural que era interceptado por el mar, era un paisaje inimaginable, algo fuera de este mundo.

Pasada la tormenta vino la calma, el mar se aquietó y fue entonces cuando fuimos nuevamente visitados por delfines, eran muchos, salían de todas partes, el señor del bote apagó el motor y cada vez los delfines se acercaban más, pasaron justo al lado haciendo gracias y seguidos desde el cielo por muchas aves, se alejaron hacia un cardumen de peces.

Ciertamente no recuerdo cuanto tiempo llevábamos en el mar, vimos a lo lejos la isla Jicarón que se encuentra al sur de Coiba y mucho más adelante divisamos el hermoso islote Barco Quebrado, que me engañó buen rato pues al verlo de lejos supuse que era algún crucero, tiene el nombre bien puesto, dicen que en esta área se pueden ver bandadas de guacamayas rojas (Ara macao).

Barco Quebrado

Luego de algún tiempo más en bote, llegamos hasta una playa de la Bahía Damas cercana a manglares, los primeros en bajar del vote quedaron con los pies llenos de lama y golpeados por las piedras. En la Bahía Damas se localiza un arrecife de coral con más de 135 hectáreas de extensión, el segundo más grande del Pacífico tropical americano.

Salimos de la playa caminando hacia los manglares, vimos algunos riachuelos que caían desde el follaje en lo alto y llegamos a la entrada del sendero los Pozos.

En Coiba se han censado 1,450 especies de plantas vasculares con la presencia de abundantes ejemplares de Ceiba (Ceiba pentandra), Panamá (Sterculia apetala), Espavé (Anacardium excelsum), Tangará (Carapa guianensis) y Cedro Espino (Bombacopsis gyinatum).

A los Pozos Termales llegamos caminando media hora desde la entrada, en el sendero pudimos ver muchas huellas de ñeque y venado corzo, más adelante uno de los compañeros del viaje, Abel, agarró una serpiente como si fuera de su familia, luego de acariciarla la pasó a Samuel y él a mi, era una bejuquilla gris, la dejé ir y seguimos caminando hasta llegar a los pozos. Vimos también un gavilán caminero en un árbol.

Juan Pablo, nuestro guía nos contó que estos tres pozos fueron en el tiempo de la dictadura utilizados exclusivamente por Manuel Antonio Noriega. Nos llevamos una sorpresa al darnos cuenta de que el pozo que normalmente es usado por los visitantes estaba vacío, es el que tiene el agua a menor temperatura comparando con los otros pozos, así que no quedó más remedio que probar los otros. El segundo pozo tiene el agua caliente pero perfecta para relajarse, el tercer y último pozo es realmente caliente, puedo decir que parece agua acabada de hervir.

El primero en meterse al segundo pozo fue Samuel, seguido por Glenda y luego mi persona, el agua estaba deliciosa, y aunque el fondo estaba lleno de limo, fue espléndido bañarse allí, al salir me sentí mucho más fresca, eso sí con mucha sed y no quería gastar toda el agua que había llevado, aún nos faltaba mucho por recorrer.

De pronto escuchamos un cantar de aves en el cielo y al subir la vista pudimos ver unas guacamayas rojas que pasaban, lastimosamente estaba lejos de mi cámara. Coiba es el único sitio de Panamá en el que hoy se pueden observar bandadas en libertad de los amenazados guacamayos rojos, casi extintos en el territorio continental.

Samuel me dijo que consiguiera una navaja o algún instrumento para cortar, se la conseguí y procedió a montarse a una palma de la que bajó todas las pipas que en la palma había. Todos quedamos hidratados ya que las pipas estaban cargadas en agua, es muy bueno tener un amigo que sepa subir palmas…

Caminando de regreso por el sendero vimos algunos colibríes y muchos semilleros cejiamarillos que fueron identificados de inmediato por Juan Pablo y Abel. La cantidad de cangrejos en la playa era inmensa, ya el botero nos esperaba para ir hacia el antiguo penal de Coiba.

Supe que desde el año 1993 y con la colaboración de la Agencia Española de Cooperación, AECI, se halla una estación biológica en el parque que hasta la fecha ha censado 36 especies de mamíferos, 147 de aves y 39 especies de anfibios y reptiles, con un alto grado de endemismo como por ejemplo el ñeque de Coiba (Dasyprocta coibae) y el mono aullador de Coiba (Alouatta palliata coibensis) entre los mamíferos, y el colaespina de Coiba (Cranioleuca dissita) entre las aves.

Luego de media hora de mar, estábamos allí en el lado de la antigua Penitenciaría de Coiba, cerca de Punta Damas, que cumplió con ese propósito desde el año 1919 hasta el 2004, que fue bautizada como “Colonia Penal de Coiba” por el Dr. Belisario Porras.

Cuesta mucho escribir esta parte. Al llegar tenía los pelos de punta, hace muchísimo tiempo que quería conocer este lugar. Bajamos en lo que era un antiguo muelle del que solo quedan las añejas pilastras y caminamos hacia unos ranchos a digerir algo para empezar el recorrido.

De pronto sentí alguien detrás de mi y al mirar eran tres perros que me velaban la comida, les di algo y tire la frase al aire preguntándole a los perros a quien le pertenecían, me contestó una voz humana, un cabo de la policía nacional que muy amable respondió que esos eran algunos de los perros que utilizaban los reos cuando aún estaban en Coiba para ir de cacería. Son perros muy cariñosos y se nota que han tenido una vida agotadora.

El cabo dijo que empezaríamos con el recorrido cuando quisiéramos, fue él mismo quien nos explicó cada esquina del penal y respondió una a una mis preguntas curiosas.

Luego de pasar por un puente de tablas de madera, entramos a una celda espeluznante, era la celda de castigo utilizada cuando los reos intentaban escaparse, mataban o violaban a otro, habían muchas frases escritas en las paredes, vestigios del tiempo que tuvieron los presos para distraerse. Le decían “la Jaula” y ciertamente lo era pues desde afuera de los barrotes se sentía un ambiente de encierro hostil. Cada celda estaba construida para seis reos, pero en ella convivían más de una veintena. El cabo dijo que en esta celda se encerraba a cualquier preso con cualquier delito, edad, si había cometido algo grave dentro del penal. La cantidad de barrotes oxidados destilaba un círculo terrorífico en donde quien sabe cuántas personas se doblegaron a su suerte rodeada de perversión.

Los únicos que eran separados eran los que pertenecían a alguna banda, y en efecto luego de salir de estas celdas entramos a una que perteneció a la famosa banda “Los Perros de San Joaquín” banda que atemoriza aún hoy en día en la capital y que guarda muchas leyendas e historias aterradoras. En  esta edificación, por cada una de las celdas había espacio para 9 reos y un retrete.

Entramos al edificio central “La Penitenciaría” que fue uno de los primeros construidos en la isla, las paredes allí fueron erigidas en una simetría total, cemento puro, sólido y fuerte. Allí pagaron los primeros políticos republicanos. Y fueron mezclados con los homicidas.

En el penal también había una capilla que era utilizada solo en el día de los presos, y ese era el único día en que se oficializaba una misa; los homosexuales estaban en una celda aparte y ofrecían servicios como lavar y secar ropa. El área de la comida estaba separada de todo lo demás y los reos eran llamados con una campana, el que no llegaba cuando la campana era sonada no comía, importante es decir que la comida en el penal no era buena. A pesar de que a los reos se le cedieron muchas cabezas de ganado, estas no eran distribuidas de una buena manera, en el penal se comía muy poco y tanto así fue que ésta fue de las causas del cierre de ésta cárcel ya que muchos reos sufrían de desnutrición, sin contar con la gran cantidad de torturas que se dieron en ella, sobre todo en la época del militarismo.

Subiendo una larga escalera se llega al área en donde vivían los policías, los cuales tenían su cocina, dormitorio, teléfono, allí arriba también había una cancha para juegos que era utilizada para partidos que normalmente se daban entre reos y policías. Desde el único teléfono en la isla llamé a mi madre y le avisé que todo estaba bien.

Notamos un cementerio improvisado en donde las lápidas tenían escrito “En memoria de” pero sin terminación. El cabo nos contó que este cementerio era utilizado para los reos que morían y sus familiares no los reclamaban y esto era simplemente porque sacar el cadáver de la isla costaba 100 dólares más algunos gastos por el envío, entonces las familias muchas veces preferían mandar a hacerles una misa a sus familiares y dejarlo todo así. Hoy en día se sabe que en este cementerio quizás puedan estar restos de algunas personas que fueron asesinadas durante la dictadura y como Coiba era un área inaccesible, se aprovechaba esta condición. Según el documental “La Isla del Diablo” se vieron llegar a la isla muchos cadáveres con ropa militar e incluso una mujer que le llamaron la “India Gringa” que fue enterrada en el penal junto con un niño.

Se dice que luego de algunas excavaciones de lo que al principio eran 9 lápidas, se sacaron 58 esqueletos de los cuales fueron identificados: Floyd Britton (idealista revolucionario panameño, masacrado a palos, arrastrado por caballos y torturado por los esbirros del General Omar Torrijos),  Cecilio Hazelwood (enemigo de los militares) y Gerardo Olivares. Aquello formó un alboroto a nivel nacional. Muchos culpables cayeron, otros ya habían muerto, pero gracias a la Comisión de Paz las cruces de Britton y Hazelwood tienen un nombre. Lástima que las 56 tumbas restantes vagan en Coiba.

Fue “La Masacre de Coiba” lo que llamó mayormente la atención de los organismos de los Derechos Humanos. Un día como cualquier otro en el año 1998 en Playa Brava, cerca del Penal de Playa Hermosa se enfrentaron la banda “Los Perros de San Joaquín” contra “Los Chuckis”. Varios de “los Perros de San Joaquín” intentaron escaparse, se untaron diesel en el cuerpo supuestamente para espantar a los tiburones y justo cuando iban a salir, llegaron “los Chukies” a dañarles el plan, agarraron a “los Perros de San Joaquín” y los amarraron de pies y manos, solo uno pudo escapar nadando.

Los pusieron sobre un árbol caído y a uno de ellos le quitaron la cabeza con un hacha, a otro lo machetearon y tiraron su cabeza al mar, a los otros les quitaron también la cabeza, los volvieron pedacitos y tiraron sus cabezas al mar. Se dice que el que huyó nunca lo agarraron. El cabo nos dijo que esa no fue la primera decapitación en Coiba… esa fue la única de la que la prensa se enteró.

Algunos reos que eran de confianza, o que se les había bajado los años de condena, que cumplían con alguna labor dentro del penal como agricultura o el procesamiento de aceite de coco, eran distribuidos en otros campos que fueron construidos en la isla. Habían mas de 20 campamentos en todo Coiba y los reos que en estos campamentos vivían se encargaban de conseguir alimento por sus propios medios. Muchos de los reos que sabían labrar la tierra o manejar el ganado fueron distribuidos en los campamentos. Hoy día se sabe que en la isla de Coiba hay mas de 4000 cabezas de ganado que ya están salvajes pues fueron dejados allí luego del cierre del penal. Hay vacas, búfalos, toros y otros rumiantes que han sido imposibles de sacar de la isla por el estado de salvajismo que poseen, igualmente están los caballos que eran esgrimidos para el trabajo.

El antiguo penal de Coiba, ahora está siendo reconstruido para que nunca sea olvidado en las futuras generaciones, lo que anteriormente funcionó como aeropuerto también esta siendo restaurado y va a formar parte del Servicio Aeronaval de Panamá para vigilar las costas.

Justo en el penal mi cámara no dio más y su batería recargable en PC murió, no pude tomar más fotografías, pero la aventura siguió.

Al llegar en la tarde a las cabañas de Anam, por el contrario de querer dormir, nos metimos en la playa a darnos un delicioso baño a la vez que hacíamos snorkel. De este lado no vimos casi ningún pez, pero luego de la plática en la playa que fue por horas, un guarda parque de la Anam advirtió que a menos de 80 metros de donde nos bañábamos estaba Titín, el otro cocodrilo que suele llegar a la isla. Conversamos un rato más dentro de la playa pero con esa paranoia de que en cualquier momento Titín podía aparecer, luego nos dimos cuenta de que se había desviado. Hubiera sido realmente extremo tener que huir de él.

En la noche el Jefe encargado de Anam en Coiba ofreció reproducir una película acerca de la isla, la cual fue muy placentera, producida por Mar Viva.

Al día siguiente luego del desayuno recogimos nuestras cosas para salir de la isla, pero antes de eso el botero se ofreció a llevarnos por uno de los senderos que se encuentra cerca del campo de Anam. Caminamos aproximadamente 45 minutos a una hora hasta llegar a un precioso mirador desde el cual se ve parte de la isla y del muelle, así como el mar infinito. El señor botero nos instó a seguir caminando y llegar a otro mirador más improvisado en donde se veía parte del oeste de la isla, así como a lo lejos las Islas Secas y una entrada de agua en donde habíamos ido anteriormente a ver Tortugas Carey pues en Coiba llegan a desovar al menos 3 especies de tortugas marinas. Al bajar del sendero nos llamó la atención ver en un comején un cráneo de algún animal.

Salimos de Coiba, pero aún esto no terminaba, Juan Pablo inventó llevarnos a una playa en la Isla Canal de Afuera y valió la pena, parte de la playa estaba llena de arrecifes de coral. Cabe destacar que hasta la fecha se han identificado en la superficie protegida 69 especies de peces marinos, 12 de equinodermos, 45 de moluscos y 13 de crustáceos.

Fui la primera en entrar al agua y pude ver un gran pez loro y muchos otros peces grandes. Luego de un buen rato haciendo snorkel sentí que algo me picó y por allí mismo salí, aún no se qué fue, pero me picó por varias partes del cuerpo.

Nos fuimos de Isla Canal de Afuera y bajamos en la isla de Bahía Onda, allí nos refrescamos por espacio de una hora, y salimos hacia Playa Banco para terminar el paseo, antes de eso bajamos en Playa Azul, una playa preciosa de aguas turquesas tibias y arena blanca y suave.

Actualmente el Parque Nacional Coiba tiene un papel vital en cuanto a su posición dentro del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical (CMAR) que enlaza cinco parques nacionales, comprendiendo la Isla del Coco en Costa Rica, isla Coiba en Panamá, Malpelo y Gorgona en Colombia y Galápagos en Ecuador. Conformando así un gran corredor de 211 millones de hectáreas incluyendo a cinco parques nacionales y mezclando zonas económicas exclusivas de cuatro países.

Para llegar al Parque Nacional Coiba hay varias opciones: puedes unirte a algún grupo que haga la excursión y te ofrecen un paquete todo incluido generalmente entre 250 y 300 dólares por persona, todo depende de qué es lo que se ofrece, algunas veces estos tours no incluyen el recorrido normal que fue el que describí en este post, ninguno hace el recorrido alrededor de la isla por seguridad.

También es posible ir en auto tomando la carretera Interamericana hacia el interior del país y desviarse en Santiago hacia Soná y luego entrar por la carretera que conduce a playa Santa Catalina, de ahí preguntar cómo llegar hasta playa Banco. En esta playa hay muchos boteros dispuestos a llevarte a Coiba pero cobran desde 200 a 300 dólares y debes regatear, si deseas el número de nuestro botero puedes escribirme a info@enlodados.com los precios generalmente no bajan de allí ya que este tipo de embarcación requiere de mucho combustible.

Es importante decir que antes de llegar a la isla hay que llamar a Anam y hacer la reservación de las cabañas o avisar de que irás a acampar cierto día. Las reglas en Coiba son muchas y las reservaciones se hacen con semanas de anticipación. Si tienes un yate, o bote y deseas llegar por tus propios medios, se pagan 50 dólares por bote, supongo que por yate sería mucho más.

En caso de ir en bus, debes tomar un Panamá – Santiago en la Terminal de Albrook en la ciudad de Panamá, luego bajarte en la Terminal de Santiago de Veraguas, tomar un bus que conduzca a Soná y en Soná tomar otro bus que te lleve a playa Banco o cerca, recuerda que preguntando se llega a Roma. También es posible tomar un bus en Santiago hacia Puerto Mutis y allí discutir con un botero por un buen precio.

Nuestro viaje desde Playa Banco hasta Coiba duró dos horas, pero esto depende del mar. En Anam se cobra 3 dólares por persona y 10 dólares por extranjero, si vas con un tour operador es obvio no pagar nada. El precio por cabaña es de 10 dólares.

Recuerda que en Coiba no vas a conseguir establecimientos de ninguna clase, así que debes llevar el alimento que consumirás por el espacio de tiempo que te vas a quedar.

La isla coiba ha permanecido lejos de los ojos y manos codiciosas del hombre, como si ella misma fuera uno más de esos tesoros míticos que bucaneros de todas las pelambres iban a enterrar en sus blancas playas de arenas coralinas.

Visitar el Parque Nacional Coiba es una experiencia Jurásica que transforma tus sentidos, que te hace sentir como en el Edén, Coiba es prácticamente un paraíso virgen. Pocas personas conocen un lugar con tanta belleza natural e inexplorada y es muy posible.

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El que viva en la ciudad de Panamá y no haya ido al Parque Municipal Summit, no es panameño. Summit es un clásico dentro de la familia panameña, un orgullo y una joya que mostrar para los extranjeros.

Recuerdo claramente todas las veces que en excursiones escolares me llevaban a Summit y siempre era emocionante el solo pensar en que vería a el lagarto Juancho, al águila arpía y que inventaría muchísimos juegos con mis amigas en el parque del centro y que luego de eso comeríamos nuestro almuerzo acompañado de abejas por todas partes que ya nos parecían cariñosas.

Claramente el parque evolucionó, ahora se puede disfruta de mucho más, hay una buena cantidad de animales de la selva panameña y plantas de exhibición, muchísimos árboles que refrescan la vista y el espíritu en un ambiente distinto fuera de la ciudad y sobre todo cada año se lucha y se invierte más en que estos animales tengan un refugio en buenas condiciones.

taira en summit

Este jardín botánico y zoológico, con más de 250 hectáreas de extensión total, de las cuales 55 corresponden al jardín botánico, se encuentra en las afueras de la ciudad de Panamá, en el corregimiento de Ancón, en el km. 18 de la carretera Gaillard que conduce a la población de Gamboa.

Para llegar es muy fácil, debes conducir desde la ciudad de Panamá hacia las riberas del Canal de Panamá, luego conducir hacia Gamboa, siempre tomando en cuenta entrar por la carretera en donde se ve el puesto de ANAM del Parque Nacional Soberanía y cinco minutos después se encuentra la entrada al zoológico, es verdaderamente fácil de llegar.

En todo caso de ir en autobús, es aún más fácil: deberás ir hasta la Terminal de Buses de Albrook, luego tomas un bus de Gamboa (algunos dicen Summit). La parada de estos buses se encuentra saliendo por el restaurante Niko’s Café del centro de comida de la Terminal. Luego de abordar tu bus, en 45 minutos estarás disfrutando del parque. Es verdaderamente fácil.

Les cuento que este parque en sus inicios no tenía las funciones que tiene ahora, fue creado en el año 1923 con el nombre de “la granja experimental Summit” por parte de la antigua compañía del Canal de Panamá, para probar la adaptación de especies de plantas de diferentes partes del mundo al clima tropical de nuestro país convirtiéndose en un centro de investigación científica para el desarrollo de la biología tropical y de la horticultura. Se dice que ésta fue la puerta de entrada de la teca en América. Luego en el año 1960 se crea dentro del Jardín Botánico un pequeño zoológico, que al irse incrementando cuenta hoy día con más de 300 animales. En 1979 en virtud de los tratados Torrijos-Carter, el jardín pasa a ser administrado por panameños, bajo el MIDA-RENARE, como parte del Parque Nacional Soberanía.

Hoy en día el Parque Municipal Summit es administrado por la Alcaldía de Panamá que desde 1985 cumple con la función principal de conservar y dar a conocer la biodiversidad de las plantas y animales de nuestro país.

Cuenta con alrededor de 45 especies de animales propios de la fauna panameña. De ese total, 17 son aves, seis reptiles y 22 son mamíferos. Uno de los principales atractivos del lugar es el Águila Arpía, que siendo el ave nacional del país, cuenta con un refugio hermoso y a su lado un centro de exhibición en donde se proyectan películas e información a niños y adultos acerca de esta ave.

El Jardín Botánico cuenta con más de 4 mil especies de plantas. Su centro interactivo permite al visitante conocer aspectos de su biología, hábitat, hábitos reproductivos. El visitante puede pasear por los senderos del parque y observar la colección de animales y plantas. También hay estructuras para días de campo, baños, parques para niños y asientos techados para merendar, ranchos para reuniones,  una sala de proyecciones, un pequeño museo de animales disecados y kiosco para refrescarse. Supe que por un sendero, caminando no más de 20 minutos, se puede llegar a un chorro.

Para innovar el Parque Municipal Summit, le ha creado un refugio a Jaguar, que es otro de los principales atractivos. Para llegar al refugio es necesario caminar por un sendero interactivo en donde se logra ir leyendo información del mismo. Es realmente emocionante ver el Jaguar desde un vidrio transparente.

Cabe destacar que aparte de todos los animales del parque, también es posible ver algunos sueltos como algunos monos y ñeques, por supuesto es común toparse con aves hermosas que no están en cautiverio, como los trogones, gavilanes, momotos, y hasta tucanes de diversas especies.

Queda de más invitarte a visitar el parque Summit, en vez de ir a caminar al Mall, ve a caminar a Summit, en vez de ver ropa, ve a ver los animales que viven en tu país. Y recuerda, cuida lo que la naturaleza te dio.

El parque está abierto de 9:00am a 5:00pm los 365 días del año. El horario de las oficinas administrativas es de 7:00am a 5:00pm. Teléfonos: +507 232 4850 / 232-4854. Precios: Menores de 12 años Gratis. A partir de los 12 años US $1.00. Jubilados US $0.50. Todos los jóvenes en uniforme escolar entran gratis al parque.

Dato curioso: muy cerca del Summit, a pie o en auto, es posible llegar a un mirador donde se ven dos pequeñas lagunas que son perfectas para hacer avistamiento de aves. Luego de cruzar la línea del ferrocarril, se debe caminar al fondo y al terminarse la carretera, hay que ir hacia la izquierda y de inmediato verá las lagunas :)

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Este parque natural se encuentra en la provincia de Panamá y es considerado el pulmón de la ciudad capital, ocupa una superficie de 265 hectáreas (1,159.43 m2) y es de fácil acceso, se dice que es uno de los pocos parques naturales dentro del área metropolitana en Latinoamérica.

He ido tantas veces al parque metropolitano que ya perdí la cuenta y es que se puede acceder muy fácilmente desde cualquier punto del centro de la ciudad, por ejemplo tomando la vía Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) y desviándose a la Avenida Juan Pablo II o el Camino de la Amistad se llega fácilmente al Centro de Visitantes del Parque. Otra manera fácil de llegar es tomando un autobús hasta la Universidad de Panamá, sede del “domo”, y caminar hasta el centro de visitantes del parque, esto le toma unos 10 minutos.

El parque fue creado mediante la ley 8 del 5 de julio de 1985, el “Pulmón de la Ciudad Capital”  así  llamado por su posición en la ribera occidental del río Curundú, antiguo río Hondo. Emergió como un sustrato de tierras que probablemente protegían junto a zonas deforestadas, islas o refugios de bosque tropical, usadas como haciendas ganaderas, cuyas raíces se extraen de 1974; cuando se realizaban planes para el empleo del suelo del Canal antes que se firmaran los Tratados Torrijos-Carter.

Durante la presencia norteamericana y en virtud del Tratado Hay-Bunau Varilla, del 18 de noviembre de 1903, se entregaron al Gobierno de Estados Unidos todas las tierras y aguas comprendidas cinco millas a ambos lados del canal interoceánico para la construcción, operación, protección y mantenimiento de la vía acuática. Al encontrarse dentro de este territorio las tierras que hoy conforman el Parque Natural Metropolitano, también pasaron a la administración estadounidense. A partir de fragmentos de bosques que habían persistido desde tiempos coloniales (e incluso precolombinos), la regeneración natural condujo a la restauración de bosques naturales.

En el website del P. N. Metropolitano afirman que “si hubiésemos vivido en la ciudad de Panamá durante la época de la colonia, habríamos encontrado, en lo que hoy es el Parque Natural Metropolitano, un panorama muy distinto. Desde la ciudad de Panamá, partían las caravanas cargadas con oro y plata de Sur América, rumbo hacia la población de Venta de Cruces, a orillas del río Chagres. Desde allí, los tesoros eran transportados por medio de pequeñas embarcaciones hasta la ciudad de Portobelo, uno de los pocos puertos del nuevo mundo autorizado para recibir a los galeones reales. El viajero que salía desde la ciudad de Panamá pasaba cerca de lo que hoy es el Parque Natural Metropolitano en su recorrido hacia Venta de Cruces, pero los paisajes que contemplaron los viajeros del siglo XVII eran muy diferentes a los de nuestros días. Los que viajaban en las caravanas de aquellos tiempos disfrutaban de un paisaje compuesto por áreas para ganado, áreas de cultivo, áreas de descanso y un rico bosque natural.”

El 5 de Junio de 1988, Día Mundial del Ambiente, se inauguró el Parque Natural Metropolitano. Un año más tarde, se crearon tres coordinaciones: la de Protección, la de Educación Ambiental y la de Mantenimiento.

xenops bayo en el PNM

En 1989, el área del Parque Natural Metropolitano se convirtió en centro de entrenamiento para las Fuerzas de Defensa de Panamá. Éstas restringieron el acceso de los visitantes a fin de evitar conflictos, la Alcaldesa del distrito de Panamá y Presidenta del Patronato, de ese entonces, Lic. Jilma Noriega de Jurado, ordenó el cierre del Parque al público.

Actualmente el Parque Natural Metropolitano, cuenta con un Plan de Manejo y un Plan Operativo. El Parque es administrado por un Director General, figura que fue introducida en 1998.

Aunado con el Parque Camino de Cruces y el Parque Nacional Soberanía conforman un corredor biológico que se extiende a lo largo del margen occidental del Canal de Panamá, contribuyendo así al amortiguamiento de la Cuenca canalera.

Aunque el Parque Nacional Metropolitano se encuentra en la ciudad es sorprendente que es hogar de 227 especies de aves, 45 especies de mamíferos, 36 especies de reptiles y 14 especies de anfibios.

El parque cuenta con senderos mágicos en donde con solo caminar cinco minutos, se empieza a notar la diferencia, comienzas a ver aves increíbles, como el Motmot en el sendero Monótides que lleva su nombre ya que está copado de ellos. En ese mismo sendero he logrado ver serpiente coral, aves como los exóticos Manakin, tan buscados por los avistadotes de aves; oropéndolas, monos tití, entre muchos otros animales y lo más increíble es que este sendero es de poca dificultad y el mismo se puede recorrer en media hora, y esto es solo hablándoles de uno de los senderos más fáciles en el parque, pues el mismo cuenta con muchos senderos y miradores:

trogón en el PNM

Mirador los Caobos altura 72 m.s.n.m. en donde hemos podido avistar hermosos trogones; Mirador los Trinos altura 45 m.s.n.m desde el cual se pueden ver los tucanes sobrevolando el área en las mañanitas y en el que podrás observar los diferentes estratos de este hermoso bosque, además de poder escuchar las diferentes melodías que interpretan las aves que habitan el parque; Mirador Cerro Cedro altura 150 m.s.n.m. el cual ofrece las mejor vista: Las Esclusas de Miraflores, El Puente Centenario, Parque Nacional Camino de Cruces, Clayton, Albrook, Toda la ciudad de Panamá antigua y moderna, Puente de las Américas, La Calzada de Amador, Isla Taboga, Puerto Balboa, Aeropuerto Marcos Gelaberth;  Sendero Los Momótides distancia: 0.7 Km. y su nombre se debe al “Momoto Coroniazulado”, (Momotus momota) una hermosa y especial ave que frecuenta este sitio. Su recorrido dura 30 minutos aproximadamente y se puede observar gran variedad de aves y animales; Sendero Los Caobos distancia: 1.1 Km. a 72 m.s.n.m el cual recibe su nombre por la existencia de algunos ejemplares de la muy escasa especie forestal caobo y constituye el sendero de mayor exigencia a nivel físico, ya que tiene pendientes pronunciadas escalonadas, que bien vale la pena recorrer por su exuberante flora y por haber sido escogido como una de las áreas de mayor posibilidad de observación de aves del Parque; Camino el Mono Tití distancia: 1.1 Km. en donde de manera inexplícita hemos sido perseguidos por los monos tití en bandadas tratando de arrojarnos alguna cosa o de orinarnos las cabezas y el cual está ubicada la primera grúa instalada a nivel mundial (1990), por el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI),  para estudiar  el dosel del bosque y la biodiversidad de especies que allí interactúa.

En el punto más alto se encuentra el mirador “Cerro Cedro” a 150 m.s.n.m. del cual se tiene una increíble vista panorámica de la ciudad de Panamá, el Canal de Panamá, el Parque Nacional Camino de Cruces y el Parque Nacional Soberanía;  Sendero La Cienaguita distancia 1.1 Km. en el que en época lluviosa, se forma en la entrada una pequeña ciénaga a la que llegan los mamíferos a abastecerse de agua y el Sendero El Roble que debe su nombre al gran árbol de Roble y tiene una distancia de 0.5 Km.

Uno de los principales objetivos del Parque ha sido el educar a los habitantes de la ciudad de Panamá sobre la conservación del medio ambiente desarrollando actividades que contribuyen a crear una conciencia conservacionista que invita a la recuperación y buen uso de los recursos naturales.

El monitoreo de especies de fauna silvestre es una herramienta de gestión ambiental utilizada en la actualidad, para de terminar variaciones en el ecosistema, con la finalidad de conocer la distribución y el desplazamiento de la fauna silvestre dentro del Área Protegida. El monitoreo de flora, brinda un panorama sobre la diversidad de animales que pueden ser  encontrados dentro del Parque y que dependen de estas especies vegetales.

un gato solo por la cienaguita PNM

A lo largo de tiempo, esta fuente de información constituye una herramienta para conocer el estado de conservación de las especies, la identificación de zonas de mayor presión y los posibles factores externos que afecten en algún grado a sus poblaciones.

La eliminación de áreas naturales para el desarrollo urbanístico, industrial, gubernamental y el desarrollo de actividades turísticas han obligado a la fauna silvestre a desplazarse hacia nuevos sitios en busca de un hábitat favorable. Desafortunadamente; para muchos animales, en su trayecto no encuentran espacios naturales seguros para ubicarse y terminan en áreas urbanas causando molestias e inconvenientes que les pueden causar hasta la muerte.

El PNM lleva a cabo desde el año 1998 un pequeño programa de rescate, rehabilitación y reubicación de fauna silvestre, que ayuda a cientos de animales enfermos, heridos, desplazados o huérfanos, a volver, dentro de lo posible a su medio natural.

Este programa depende de donaciones en dinero o en especie, para poder ayudar en la alimentación o en cuidados especiales a los animales que llegan al PNM.

El dosel de los bosques tropicales es uno de los sitios  con la biodiversidad más grande del mundo y muy poco de ella ha sido registrada por el hombre. Se estima que más del 90% de todas las especies del  mundo son insectos que habitan lo más alto del  bosque tropical y  que aún no han sido descritos por la ciencia. De las 1.8 millones de las especies que han sido registradas  más de la mitad viven dentro estos  bosques,  es por eso que muchos científicos  se han dedicado en  los últimos años al estudio del dosel del bosque tropical.

La parte superior de los bosques tropicales tiene una importancia significativa en el clima mundial ya que este tipo de bioma juega un rol importante en la regulación del clima global, arrojando más carbono por año que cualquier otro hábitat.

Hoy día el Parque Natural Metropolitano te ofrece la oportunidad de poder conocer la parte más alta  del bosque mediante el uso de  “la grúa de estudio del dosel del bosque tropical”  Primera grúa establecida para el estudio de la biodiversidad tropical por  el Instituo Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Esta grúa fue colocada en el Parque Metropolitano desde 1990 y desde ese tiempo hasta hoy desempeña un papel importante en las investigaciones científicas.  Actualmente hay 12 grúas en el mundo que se usan con este fin. De  las cuales dos de ellas están en Panamá y tú puedes tener acceso a una de ellas mediante una gira guiada en el Parque Natural  Metropolitano, es una experiencia única que no te puedes perder. Las 232.35 hectáreas del Parque Natural Metropolitano son uno de los pocos remanentes de bosque seco tropical de la costa del Pacífico que queda en todo Centro y Sur América. La Grúa cuenta con unos 35 metros de altura dentro del bosque  y opera en un radio de 40 metros. El trabajo de la grúa permite abarcar unos 180,000 metros cúbicos de bosque; el máximo de personas que pueden subir al mismo tiempo a la grúa es de 4 más un guía, La Grúa se encuentra ubicada en el centro de una hectárea con una parcela de 316 árboles aproximadamente, estos árboles cuentan con una altura que está entre los 30 y 40metros. Más de 60 especies de árboles y lianas se pueden observar en el perímetro de  la grúa además de una de las vistas más hermosas de la ciudad de Panamá.

un motmot coroniazulado en el sendero Monótides, PNM

Definitivamente que tenemos que aprovechar el beneficio de tener un parque natural tan cerca de nosotros en donde siempre vamos a encontrar algo nuevo e interesante que ver, más interesante se hace aún si llevas tu cámara y un buen lonche y te vas en un solo día a recorrer todos esos senderos haber qué te encuentras.

No me creerían si les digo que en una sola mañana he logrado ver más de 6 especies exóticas de aves, monos tití, gato solo en grandes cantidades, tortugas por doquier, árboles de tamaños increíbles, insectos de diseños sorprendentes.

Inventa un día irte al sendero de los Momótides y ¡prueba! Proponte ir en busca del momoto coroniazulado, date la vuelta varias veces por el sendero hasta encontrarlo y lograr fotografiarlo. Tenlo por seguro que te volverás un fanático del parque, más que del cine o de los centros comerciales.

Aprovechemos los recursos naturales que tenemos en Panamá, estas razones hacen del Parque Natural Metropolitano un sitio único en el mundo, costituye un tesoro natural inmerso en la cosmopolita ciudad de Panamá.

El Parque Natural Metropolitano recomienda ¡Silencio! y tener la vista y los oídos bien abiertos, estar pendiente del mínimo movimiento en la copa de los árboles y del sotobosque para disfrutar la naturaleza que habita allí.

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Si hay un lugar encantador, lo es Boquete. Con sus vistas montañosas, los rostros que se combinan en el ambiente, en una mezcolanza de razas. Y es que sucede que el lugar es tan encantador, que todo el mundo desea habitar allí y algunos muchos lo han llevado a cabo.

Por las veredas deambulan los indígenas ngobe, que dominan la zona, pues son ellos los que mayormente se dedican a la agricultura y a traer las deliciosas frutas y legumbres, además del café, a este poblado.

Es increíble también, que en Boquete muchas veces encontremos mas extranjeros que panameños, pues muchos de ellos lo han tomado como un lugar de descanso o de retiro.
Fundado el 11 de abril de 1911, Boquete fue inicialmente poblado por habitantes de otros distritos colindantes, a los que se agregaron inmigrantes suizos, yugoslavos, suecos, alemanes y norteamericanos. Lo que en total hace que en Boquete la población consista en tres grupos principales: los indígenas de las montañas, que trabajan principalmente en los cafetales; los pobladores panameños no-indígenas; y en tercer lugar los inmigrantes extranjeros provenientes de Europa y Estados Unidos. Sus fincas, granjas y casas guardan reminiscencia de los estilos de arquitectura de esas regiones de Europa Central. Desde hace años, estas tierras han sido invadidas, no solo por personas que buscan tierra para cultivar, sino que constantemente ha sido clasificado como uno de los mejores lugares para una segunda vivienda y la jubilación.

Para llegar es necesario manejar hasta David, Chiriquí, luego conducir 46 Km., lo que le toma media hora hasta llegar a Boquete. Desde la Carretera Interamericana viniendo de Panamá, diríjase hacia la derecha a la altura del cruce donde está el centro comercial Terronal, al frente también se encuentra el tradicional supermercado chiricano Súper Barú. En el camino hacia Boquete, se pueden disfrutar de bonitos parajes. Justo antes de llegar al pueblo, observará un mirador, a la derecha, desde el que podrá vislumbrar un majestuoso valle atravesado por el río Caldera.

Boquete es un distrito que posee una superficie de 488,4 km2 y una población de 18.555 habitantes. Este distrito es conocido por tener un clima templado, a diferencia de gran parte del país, debido a que el distrito se encuentra establecido en la Cordillera Central.

Muy interesante es que el nombre “Boquete” proviene de la topografía de la entrada a la capital del distrito, que es una abertura o boquete que da paso a un valle rodeado por las montañas.

Río Caldera

Este lugar es uno de los más nuevos y pujantes destinos turísticos del país con una enorme abundancia de recursos naturales tales como montañas cubiertas de bosques primarios y secundarios, una importante y muy diversa fauna, arroyos y quebradas de aguas cristalinas, impetuosos ríos, un majestuoso volcán, parques nacionales y reservas forestales.

Atracciones turísticas incluyen majestuosos paisajes de montaña, rafting y kayaking de clase mundial, golf, excursiones a fincas de café, observación de aves, senderismo, paseos a caballo, un Tour de canopy encima de los árboles, comunidades residenciales, clima primaveral todo el año y una población muy amistosa.

El distrito de Boquete limita al norte con la provincia de Bocas del Toro, al oeste los distritos de Bugaba y Dolega, al sur los distritos de Dolega y David y al este el distrito de Gualaca. El distrito de Boquete esta dividido en 6 corregimientos: Bajo Boquete (cabecera del distrito), Alto Boquete, Jaramillo, Los Naranjos, Caldera y Palmira.

La temperatura promedio es de 20º centígrados todo el año, presentando dos tipos de climas: templado muy húmedo de altura, con lluvias copiosas todo el año superiores a los 60 Mm, y tropical húmedo.


Según estudios arqueológicos, el área cercana al Volcán Barú fue lugar de las primeras sociedades agrícolas y cacicazgos, fechadas entre los años 300 a. C. y 600 d. C. En Caldera se localizan diversos petroglifos que atestiguan la presencia de dichas aldeas en la región. El señor Roberto Barú de Sairé, conocido como el primero en subir al Volcán Barú, es una figura importante en Panamá por lo cual nombraron al volcán en su honor.

Durante la colonización española, el distrito de Boquete, junto con el resto de las Tierras Altas queda casi aislada debido al carácter topográfico de la zona, y es aprovechado como refugio por los indígenas ngobe del centro del país y los misquitos (indígenas) de la zona del Caribe centroamericano.

En 1950 se comienza a celebrar el Festival del Café, se realizaba de manera intermitente por la comunidad con el objetivo de resaltar el principal producto agrícola del distrito.
El 9 de abril de 1970, sucede una grave inundación que causó colosales daños materiales (uno de cada tres habitantes del distrito quedó afectado) y la muerte de ocho personas. Con este acontecimiento, se decide suspender la feria hasta el año siguiente, se inició un proceso de rápida recuperación en la zona; y en 1973 el Festival del Café se convirtió en la Feria de Las Flores y del Café.

Entre los substanciales ríos del distrito se encuentran el río Caldera que conforma la frontera con el distrito de Gualaca) y el río Caldera (afluente del río Chiriquí) que atraviesa el distrito. Otros ríos del distrito se encuentran el río Palo Alto, el río Los Valles, el río Cochea, el río Colga, el río Papayal y el río Agua Blanca.

Definitivamente visitar la provincia de Chiriquí y no recorrer un poco el distrito de Boquete, deja un gran vacío de juicio acerca de esta provincia.

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