ENLODADOS :: Turismo y Aventura Ecológica

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Una de las cosas que más me llaman la atención al ver las montañas es la neblina que se forma en la cima, me encanta, ver esto crea en mí unas ganas irracionales de llegar y tocarla, de explorar esa montaña, de enterarme por mi misma de qué es lo que hay allá arriba.

El Cerro Gaital es uno de esos que llaman grandemente la atención. Cuando se llega al Valle de Antón, es posible verlo desde casi cualquier punto. Forma parte de las “Tres Marías” pues se encuentra en medio de Cerro Pajita y Cerro Caracol. Sí, el Cerro Gaital es el más grande de los tres e incluso es el más alto del Valle de Antón ya que tiene 1185 metros sobre el nivel del mar y 335 hectáreas.

Hace algún tiempo intenté subirlo por un trillo que dicen se encuentra por delante del cerro, por el Primer Ciclo de El Valle, nunca lo encontré y quedó pendiente la visita. Fue hasta hace poco que con unos amigos con ganas de todo, llegamos a la cima del Gaital.

Para empezar hay que llegar hasta el Valle de Antón y luego desplazarse hasta la comunidad de La Mesa, para eso es posible hacerlo en carro 4×4 o tomando un taxi doble cabina, aunque también hay buses de La Mesa que te dejan cerca.

El camino empieza en la caseta de ANAM en donde generalmente se paga 2 dólares por la entrada, puesto que esta área es un Monumento Natural, pero al parecer en los días de semana no hay nadie en la caseta, así que subimos sin pagar.

Cabe destacar que el sendero estaba limpio y muy bien acondicionado, incluso nos encontramos con dos personas que limpiaran a rastrillos quitando las hojas para dejar limpio el sendero. Apenas empezamos a caminar vimos epifitas variadas, bananas rojas, zamias, hongos por las esquinas, heliconias, papos gigantes, begonias silvestres, mucho musgo, helechos por doquier y muchos letreros de prohibiciones, asimismo escuchamos el cantar de  distintas aves. Se dice que en este cerro se puede encontrar la rana dorada y unas 100 especies de orquídeas, incluyendo la flor nacional (Perisferia Elata)

En el camino hay 3 estaciones antes de llegar a un mirador, en donde se puede descansar o aprovechar para merendar, hay bancas, y se disfruta del dosel de los árboles del bosque nuboso y húmedo premontano.

Antes de dirigirnos a nuestro destino, estuve averiguando si era necesario subir con un guía experimentado y si el camino estaba marcado. Obtuve muchas respuestas pero finalmente tomamos el riesgo de subir sin guía, que después de todo no nos hizo falta ya que el sendero está muy bien marcado hasta el mirador que se encuentra tres minutos luego de pasar la estación de las Heliconias y hay un letrero que lo recalca.

Recomiendo enormemente que si visitas el Monumento Natural Cerro Gaital con niños o adultos mayores, personas con problemas cardiacos o de vértigo, deben quedarse en el mirador pues después de pasarlo, el camino se torna un poco difícil.

Y fue allí donde empezó lo bueno. La vista en el mirador es eminente, se ve gran parte del cráter del Valle de Antón, algunas de las montañas que lo rodean, también se ve la finca Avícola Toledano.

La brisa soplaba fuerte, nos balanceábamos en la estructura de madera que es el mirador, y buscábamos camino pues nos parecía increíble que hasta allí llegara el Gaital. Montaña arriba se divisaba algo parecido a una varilla, como para una bandera, se veía bastante lejos, no perdimos tiempo y tomamos camino.

Max como siempre de adelantado nos llevaba espacio caminado y lo veíamos luchando con Karla para subir un camino rocoso y empinado. Cuando llegamos a este lado ya la neblina nos alcanzaba, parecía que iba a llover. Samuel llevaba una soga pero al parecer ANAM ha predispuesto cables para ayudar a las personas que desean llegar a la cima. Este lado logró ponerme los pelos de punta. Cuando fue mi turno no sabía de donde agarrarme, dónde poner el pie, buscaba seguridad y a mi lado lo que veía era un precipicio repleto de árboles y del lado contrario otro precipicio, en ese momento sentí miedo, la neblina nos alcanzaba, vimos como corría sobre nuestras cabezas. Agarré duro el cable y subí, después de mi venía Leyda que gritaba que siguiéramos pues quería almorzar en la cima.

Pisamos sobre terreno más seguro y vimos heliconias extrañas, centímetros de musgos, bromelias gigantes, musgos licopodios, flor de labios ardientes, helechos arbóreos, muchas hojas circinadas, y de pronto, un ave motmot sentado sobre la rama de un árbol a la misma altura de nosotros, mirándonos fijamente sin moverse. Más adelante logramos ver una serpiente, al parecer una boa pero nunca logramos ver su cabeza, fue muy emotivo.

El camino se puso mojado, había mucho lodo negro, tuvimos que deslizarnos por debajo de algunos árboles; ya Gabriela y Karla se habían caído en algunas partes. La humedad era alta y el olor a vegetación continua y la permanente descomposición, nos saturaba el olfato. Vimos la misma forma de la montaña, la línea oblicua a un lado y al otro y nosotros en medio.

Nos agarramos de troncos delgados, algunos tenían pequeñas e hirientes espinas; otros, al apretarlos, se deshacían en nuestras manos chorreando agua. En un momento el sendero terminó y vimos ante nuestros ojos una pared de roca para escalar con un cable negro que al parecer sería nuestra ayuda y así fue en tres o cuatro partes hasta que llegamos a la cima. Literalmente la subida no es difícil pero hay que hacerlo con extremo cuidado, pantalones largos que no sean blancos, zapatillas guerrilleras, y es muy necesario llevar agua.

En la cima hay un espacio limpio para sentarse a merendar o disfrutar del paisaje. Es posible ver casi todo el Valle de Antón, dicen que en días claros se puede ver el Mar Caribe y el Pacífico a la vez. En nuestra visita pudimos ver el océano Pacífico, el Cerro Pajita justo al frente, Cerro la India Dormida, Punta Chame, Coronado, todo el pueblo del Valle, toda la galera de Toledano, el área del Cerro Picacho y mucho más.

En la cima hay una estructura de cemento que al parecer funcionó en algún momento como VHF y fue construido alrededor de 1982 por radioaficionados que escogieron el Gaital pues estaban convencidos de que sería un excelente punto para instalar una repetidora de VHF. En esos tiempos subir el Gaital exigía hasta 6 horas de ascenso.

Allá en la cima se escuchaban las gallinas de la galera de Toledano, a 1185 msnm, nos causó un poco de gracia. Sacamos nuestro almuerzo y degustamos contentos por el ascenso. Nos subimos encima de la caseta de VHF y allí encima Samuel se echó a dormir un rato. Desde la altura se veía perfecto el trillo del Cerro Pajita y quedamos con ganas de subirlo.

El Cerro Gaital lo subimos en 2 horas y lo bajamos en 1 hora y 20 minutos pero generalmente se sube en 3 horas, recomiendo subirlo en las horas de la mañana que es muy fresco y es posible ver más animales.

El descenso fue otra historia, quedamos completamente enlodados, no había manera de no hacerlo, si no nos enlodábamos podíamos correr peligro al caernos de las paredes que teníamos que bajar con ayuda del cable. Las vistas eran preciosas, lo que no vimos en el ascenso por cuidar nuestras espaldas, ahora lo veíamos en el descenso de frente. La cadena montañosa voraz, la forma del cerro en una V entrelazada repleta de árboles sin un solo espacio vacío.

Cuando llegamos a la caseta de Anam, caminamos un poco y tomamos un bus de la Mesa que nos dejó en el centro del Valle, y nos fuimos a quitarnos el lodo al sendero de la Piedra Pintada y sus chorros.

¿Que más les puedo decir? definitivamente tenemos que aprovechar las riquezas naturales que nos ofrece el país a tan cortas distancias. El Cerro Gaital es el lugar favorito de muchas personas e incluso es un punto muy importante para los avistadotes de aves, uno de los cerros de mayor magnitud de esta área y muy importante ya que fue declarado Monumento Natural enmarcados según el decreto ejecutivo No.96 de 9 de julio de 2001 como un área protegida de Panamá.

Recuerda como siempre, 0 basura, lo que llevas a la cima lo traes contigo, no ensucies, Valora.

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El serpentario del Valle de Antón es un lugar sorprendente en el cual se puede aprender de manera interactiva con estos interesantes reptiles. Encontrar el lugar es fácil: al entrar al Valle de Antón hay que fijarse a la derecha de la calle y verás el letrero que indica la entrada hacia el serpentario.

Emocionados al entrar, se nos olvidó preguntar si había que pagar o pasar por algún protocolo. Dejamos que se retirara el grupo que atendían y con ansias esperamos nuestro turno.

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Nos atendió el joven Fernando Sánchez, que muy amablemente nos recibió diciéndonos que notaba nuestro interés y que eso era lo principal, pues estaba algo exhausto de personas que solo llegan a tomarse una foto y listo. Nos comentó que éste es un centro de exhibición y conservación de especies, que a su vez funciona como refugio de serpientes que han sido maltratadas luego de ser domesticas, algunas personas llegan al lugar y dejan la serpiente porque la misma creció demasiado y no contaban con ello, algunas otras personas se encuentran con las serpientes dentro de sus casas e inteligentemente, en vez de matarlas, las llevan al serpentario.

En el lugar se trabaja de manera voluntaria y con mucho amor hacia estos encantadores animales, utilizando los recursos posibles para mantenerlas en un buen estado y dentro de un hábitat cómodo y conforme para ellas.

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Fernando nos explicó que en el Valle de Antón se daban muchos casos de serpientes encontradas dentro de las casas y la gente proseguía a exterminarlas por el miedo a que fueran venenosas, pero a partir de que se abrió el lugar, muchas personas antes de matar a las serpientes, llaman al serpentario y ellos se encargan de buscar y traer a la serpiente hasta el centro.

Pudimos ver especies de gran tamaño como la Boa Constrictor, algunas otras como la Boa Arco iris, la Serpiente Tigre, la impresionante y venenosa Toboba de pestañas conocida tambien como Terciopelo de pestañas o Víbora amarilla; tuvimos la oportunidad de ver muy de cerca la famosa Coral, la Margarita, la venenosa Equis, Patoca, entre otras.

Aprendimos a diferenciar entre una coral verdadera y una falsa, así como a saber cuando una serpiente es o no es venenosa, ya sea por su color, tamaño, incluso por la forma de sus ojos y de su nariz.

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Luego nuestro anfitrión saco una boa arco iris y la empezó a acariciar. Parecía como tocar al perrito más domesticado, ¡hasta tierna la llegué a ver! Y entonces fue nuestro turno de tomarla y experimentar lo que es en realidad una serpiente. Luego tocamos una boa más grande y pudimos ver los destellos de luz con una linterna que buscó Fernando para que notáramos la diferencia entre una serpiente venenosa (opaca) y una no venenosa (brillante) aunque nos advirtió que esto no es en todos los casos, pues hay algunas, como la coral, que siendo muy brillantes, son extremadamente venenosas.

Y bueno, esto no es nada comparando con la gran cantidad de información que se puede obtener en el serpentario del Valle de Antón, en donde cualquier persona es bienvenida y la entrada solo cuesta $2.00 dólares, y claro, te exhortamos a dejar un granito de arena más, para ayudar a este refugio ecológico sin fines de lucro, que no hace otra cosa que enseñar, informar, y compartir, con el público en general, sus conocimientos para un mejor aprovechamiento y cuidado de las serpientes y la naturaleza en general.

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Hace unas semanas estuvimos por el Valle de Antón y nos encontramos con varios nuevos lugares muy poco visitados dentro del Valle; tuvimos la dicha de llegar hasta el orquideario u orquidáceo llamado por sus siglas APROVACA: Asociación de productores de orquídeas de el Valle y Cabuya, que increíblemente es una asociación NO lucrativa que se dedica básicamente a la conservación de hermosas especies nativas y se estableció el 15 marzo de 2001 con el motivo de proteger especies endémicas de orquídeas en peligro de extinción y de contribuir a la conservación de la biodiversidad excepcional de la región y de la República de Panamá.

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La verdad es que llegamos preguntando a los lugareños, pero no hay pérdida para llegar al lugar ya que hay varios carteles que indican su ubicación bastante cerca de la entrada del Valle de Antón.

Aunque aún no han determinado el número exacto, estiman que la República de Panamá es el hogar de por lo menos 1,500 especies de orquídeas, y así se convierte en uno de los países donde se encuentra la mayor variedad de orquídeas en el mundo. No obstante, la destrucción de bosques tropicales, acelerada por el crecimiento reciente y rápido de la economía panameña, está privándoles de su hábitat. Justamente en el Valle, algunos habitantes ilegalmente continúan arrancando especies en peligro del bosque local y las venden en el mercado debido a su situación económica, a precios increíbles. Así, las flores locales se encuentran en una situación verdaderamente crítica.

aprovaca orquídea, aniversario

Esta asociación se mantiene a partir de donaciones de personas e incluso embajadas muy interesadas en este proyecto.

Al llegar nos atendieron muy bien y nos mostraron los distintos animales que hacen daño a las orquídeas, vimos maquetas llenas de insectos e incluso, muchas mariposas preciosas. Nos llevaron a recorrer las distintas áreas, que aunque no muy grandes, cumplen con lo requerido para satisfacer las ganas de saber más acerca de estas flores.

Tienen un espacio especial dedicado a la flor o símbolo nacional de Panamá: la flor del Espíritu Santo. Fue la primera vez que vimos desde cerca esta inigualable y exótica orquídea con su color blanco hueso y esa palomita tan bonita dentro que pareciera que fuese a salir en un vuelo tumultuoso en cualquier momento. Muy emocionante fue poder verla y hasta tocarla, la impresión tiene cabida pues es muy raro, que aún siendo un símbolo de nuestro país, es extraño poder verla de cerca.

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Es muy importante destacar que las orquídeas son plantas epifitas, esto quiere decir que crecen sobre otro vegetal usándolo solamente como soporte y no parasitándolo, contrario a lo que piensan muchas personas acerca de las orquídeas; esto quiere decir que crecen independientemente obteniendo únicamente apoyo físico sin embargo pueden desarrollarse tan apretadamente que llegan a dañar la planta anfitriona.

La orquídea es una de las flores más exquisitas y fascinantes en el mundo, tanto así que muchos países han tomado una clase de orquídea como símbolo nacional, este es el caso de nuestro país. Se dice que en 1856, el primer hombre hizo que una Orquídea fuese cultivada.

En APROVACA venden algunas orquídeas horticulturales para la propagación y diseminación al público por precios accesibles. El precio de entrada al centro es de $2.00 los adultos, $1.00 estudiantes y jubilados y $0.75 los menores de quince años. El local está abierto de 9:00 AM a 5:00 PM todos los días inclusive los fines de semana y los días festivos. También ofrecen servicio de cafetería y funciona de 9:00 AM a 4:00 PM.

Muy placentera la visita a APROVACA! :D

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Habíamos estado buscando un cerro para escalar, y concluimos en el Cerro India Dormida llena de historias, mitos y leyendas.

Al llegar al Valle nos dirigimos al Chorro el Macho ya que siempre cautiva a sus visitantes, después pasamos por el zoológico el Níspero, vimos algunos animales típicos de la selva panameña y nos sorprendimos al encontrarnos con una sala hecha específicamente para anfibios en donde aparte de poder ver la rana dorada de cerca, muy difícil pues es endémica en esta región y lamentablemente se están extinguiendo a causa de un hongo, también pudimos observar diferentes tipos de sapos y algunas salamandras que me cautivaron pues jamás había visto alguna de estas especies; están en cautiverio allí para protegerlas del peligro de la contaminación.

El cerro la India dormida tiene un aproximado de  860 a 900 m.s.n.m. Iniciamos en ascenso por el sendero de la Piedra Pintada, al llegar a éste lugar se nos abalanzaron diferentes niños del lugar que ofrecían cuidar el carro o hacer de guías hasta la cúspide del cerro. Optamos por un niño de nombre Dorindo de unos 10 años de edad que llevaba unos sacos llenos de mangos. Me ofrecí a ayudarlo con los sacos pero al llegar a la piedra ya estaba cansada, podía pesar unas 15 libras. Nos turnamos Alain y yo para ayudar al niño hasta que el vio un familiar y se lo entregó.

Caminamos en medio del paisaje boscoso, pasamos por las laderas de más de tres chorros entre los más sobresalientes están el de Los Escondidos, el de Los Enamorados y el Salto del Sapo.

Dorindo iba delante de nosotros saltando sobre las piedras, agarrando algunas y tirándolas en los chorros, trepándose en los árboles; llevaba jeans, una gorra y zapatos escolares.

Algunas partes estaban algo mojadas e hicieron que resbaláramos.

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Llegamos a la piedra del sapo, con algunos dibujos aun no descifrados. Una señora venía bajando con los zapatos en la mano, su bolso en otra, vestida para trabajar. Dorindo en vez de seguir recto, tomo una curvatura a la derecha y nos dijo que apenas estábamos en la mitad del camino; le pedimos disculpas por no poder ir a su ritmo y fue entonces cuando empezó a contarnos que él vive detrás del cerro y que camina este sendero todos los días para ir al colegio y regresar a su casa, así mismo como la señora que venía bajando, que camina todos los días desde detrás de la montaña hasta llegar al pueblo a trabajar.

Subimos una loma de tierra algo empinada y ya faltaba poco, 5 minutos más y ya estábamos en medio de piedras sueltas y al frente del cráter del volcán extinto del Valle de Antón. Una hermosa y gratificante vista. Dorindo nos dijo que allí aparecían los duendes en la tarde – noche y que no debíamos demorarnos mucho en la cima.

Estuvimos disfrutando del sol, tomando algunas fotos, almorzando algún trozo de dulce y conversando, me atreví a preguntarle a Dorindo la peligrosidad de los otros cerros y me dijo que el Gaital tiene leyenda de ser muy peligroso y que es el culpable de muchas mordidas de serpientes.

Nos contó la historia de la India Dormida de la cual hay varias versiones… “Una india de nombre Piria, hija del cacique, esposa del Sol y protectora del astro y la llama de la vida, india de la que estaba enamorado el guerrero Montevil, el cual le pide que sean amantes a lo que ella le dice que es la esposa del Sol y que su cuerpo y alma le pertenecían al astro y si él se acercaba se mataría.

Al estar enamorado , el guerrero no comía, ni dormía pensando cómo acercársela a la joven, ocurriéndosele la idea de ser cacique y tener el poder en la tribu y lograr conseguir a Piria.

El padre de la joven estaba muy viejo y la tribu escogió a Montevil como su nuevo cacique.  Éste para ganarse el amor de Piria realizó grandes donaciones al templo.  Como la india continuaba rechazándole mando cortar la cabeza de su padre.

Una mañana mientras ella lloraba la muerte de su padre, el indio Montevil se le acercó con intensiones de violarla.  Ella perturbada corrió y cayó cansad a  la orilla de un acantilado.  Cuando él se acercó vio como los rayos solares iluminaban el cuerpo de la india hasta convertirla en piedra, transformándola en un grupo de montañas.  Al ver esto, el indio se desmayó, escuchándose un ruido como el que hace el agua cuando corre.  El sol lo convirtió en ruido de agua fluyendo para que continúe sufriendo por el amor que nunca logró conseguir, por haber querido ser dueño de una de sus esposas.”

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Pero tengo entendido que hay otras versiones e incluso una novela, ya que esta montaña ha sido la inspiración de poetas y escritores.

Alguna otra historia cuenta que  ”Una  bella doncella indígena hija del cacique Urracá, llamada Flor de Aire, se enamoró de un soldado español, de los que conquistaron la región. Su enamorado indígena, un fuerte y agresivo guerrero llamado Yaraví, al ver que ella no le correspondía por culpa del español, se suicidó frente a ella y su pueblo. Entonces ella decide olvidar a su enamorado español para no traicionar a su gente y se dedica a vagar por los alrededores llorando su amargo destino, y así muere, mirando el cielo en la cima de las montañas e inmortalizando su sentimiento. Queda la silueta grabada como gran símbolo de su verdadero amor.”

Pero si hay más versiones, he escuchado desenlaces y nombres diferentes, el caso en todo esto es que La India Dormida es uno de esos cerros en los que no solo disfrutas el final, si no su recorrido, lleno de mitos, en donde no sabes si en cualquier momento te puede aparecer un duende o un elfo, y quien sabe si hasta el indio que cuida el tesoro de la Piedra Pintada, sus chorros están estratégicamente dispuestos a lo largo del camino, en un recorrido que dura hora y media aproximadamente, con una próspera vista al final.

Al bajar nos dimos un refrescante baño en las aguas del Chorro de los Enamorados que fue solo para nosotros y a Alain se le ocurrió hacer bouldering.

¿Parece divertido el ascenso? Ciertamente lo fue :D entonces ahora te toca a ti.

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Ese día nos fuimos buscando el Cerro Gaital, poco investigamos y andábamos con fatiga asi que decidimos dejarlo para después; fue cuando entonces se nos ocurrió la idea de recorrer los chorros del Valle de Antón.

Salimos muy temprano de casa, tomamos un bus y llegamos al Valle.. de ahi preguntamos por donde entrar al Gaital a lo que nos dijeron que detrás de una escuela, un señor muy amable nos llevo en la parte trasera de su carro hasta tal escuela; de ahí no supimos que hacer, no habían señalizaciones de nada: estabamos en la parte de atrás del Gaital.

Regresamos a la calle principal, y tomamos un taxi hacia el Chorro de las Mozas, le advertí a Max y Evelin que ese río está bastante sucio, a lo que no hicieron caso: la típica necedad de verlo en vivo.

En efecto llegamos y estaba muy sucio a lo que decidimos caminar por su orilla hasta ver los chorros, nada impresionante, este río está gastado, muchos de los desechos del Valle de Antón han ido a parar a él, e incluso es utilizado para sacar materiales como arena y tierra.

Aunque ahora utilicen el río de esta mala manera, éste forma parte de una más de las leyendas del Valle de Antón. Cuentan que aquí tres hermanas se suicidaron al mismo tiempo por el amor que sentían hacia el mismo hombre, amor que era ignorado por él, ya que había sido embrujado por la hechicera más grande del pueblo, y se dice que cada una de las hermanas se convirtió en un chorro, que ahora forman lo que es: El Chorro de las Mozas.

Caminamos de regreso por las orillas del río y Evelin vio una serpiente a lo que gritó y corrimos como locos por tal reacción. Pensé que ella se había resbalado.

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Al salir no había transporte por ningún lado y decidimos caminar, en eso venía un carro transportador de caballos y se nos ocurrió sacar la mano y el señor conductor paró, subimos y juro que no es nada fácil viajar en ese transporte, los tres nos golpeamos en cada salto hasta llegar a una parada en la que tomamos un bus de ruta que nos dejó en la Piedra Pintada.

Subimos el sendero que ya conocíamos, pasamos por el Chorro el Escondido y después seguimos el sendero que conduce a la India Dormida, pero al ver el Chorro de los Enamorados, no pudimos contener las ganas de darnos un vigorizante y frió baño.

Este sendero es de belleza exuberante, en el se pueden ver más de cuatro pequeños chorros de los cuales dos de los primeros están perfectos para darse un buen baño.

El Chorro de los Enamorados es una caída de agua en la que se practica rappel de principiantes, es un poco hondo y hay que tener algo de cuidado. El primero en tirar su clavado fue Max, como siempre de osado, luego me acerqué, quería sentir el chorro cayendo sobre mi cabeza, pero al querer salir del chorro y nadar hacia afuera, me caí y me di un pequeño golpe en la rodilla: gajes del oficio. Evelin y Max se echaron a reír con justa razón pues de igual manera fue algo divertido pero esto solo era el comienzo del día de las caídas.

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Después de mucha diversión y gozadera, llegaron unos estudiantes de alguna universidad a visitar el chorro, y como ya era tarde decidimos ir tomando rumbo; algunas jóvenes estaban en la piedra por la que teníamos que pasar para buscar nuestras pertenencias, a lo que decidí pasar al lado de ellas para llegar a buscar mis cosas y falle mi paso y resbalé a casi 2 metros de altura, podrán imaginarse el susto que les di a mis amigos. Max saltó para socorrerme pero dichosamente no me pasó nada, solo una pequeña herida en mi brazo derecho. Así que por el día ya tenía dos heridas.

Salimos del Sendero de la Piedra Pintada y otro señor nos llevó hasta el mercado donde tomamos un bus El Valle – San Carlos, ya era tarde y no habían buses hacia la ciudad y en San Carlos tomamos un taxi “pirata”. Los buses en el Valle de Antón salen hacia la ciudad de Panamá hasta las 6 de la tarde.

Este “trip” lo hicimos con menos de quince dolares cada uno y nos sobró dinero gracias a la colaboración de los lugareños tan amables del Valle de Antón que acostumbran darle el “vote” a sus paisanos valleros y capitalinos.

Visiten los chorros, les van a encantar!

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Ese día el Valle de Antón se veía más bonito de lo normal, el sol era diferente, cálido pero rico, el clima fresco, nuboso en los cerros…

Llegamos  a las cinco de la tarde y buscamos un lugar donde alojarnos, escogimos uno BBB: bueno, bonito y barato. Un residencial tipo edificio, bastante limpio y con buen servicio. Allí mismo alquilamos una bicicleta y nos fuimos a dar un paseo por los alrededores.

A un lado está el Mercado de Artesanías en el que se venden toda clase de productos locales, verduras, vegetales, frutas, carnes. El toque especial lo añade la gran cantidad de artesanía, estatuillas de piedra de jabón, tejidos, hamacas, pulseras hechas a mano, mesitas de madera, y todo tipo de artesanías con bambú, los vivos colores de la cerámica encienden la mente y la fantasía. Los animales de barro parecen estar tan vivos, y los sombreros “pintaos”, estatuas y balcones atraen nuestras manos como los dulces atraen las manos de los niños.

En medio de la brisa, de la eterna primavera, yo manejaba con Zombie de Cranberries en mi cabeza en combinación con el paraje, sintiéndome en una especie de Jardín del Edén con el cerro “la India Dormida” frente a mis ojos, ni me di cuenta cuando ya estábamos en el Sendero de la Piedra Pintada y fue allí donde conocimos a Víctor…el niño “Oreja de palo” de unos 8 años de edad, el cual sería nuestro guía.

Caminamos hasta la Piedra Pintada, enorme. Una gran roca que se desprende de un cerro, Víctor tomó una rama de un árbol y con ella nos empezó a señalar y explicar el significado de este petroglifo, que nos hizo dar un paseo imaginario por el mapa de la región. La historia y las leyendas locales dicen que los indios acampaban alrededor de la Gran Piedra para celebrar ritos religiosos y que ésta esconde un tesoro vigilado por un indio quien es su guardián. El niño se sabía perfectamente bien la historia y no dudo de su procedencia.

Más tarde le pedí que nos llevara a un pequeño chorro que esta un poco mas arriba, llegamos y no pudimos contener las ganas de darnos un baño, aunque fuesen ya las 5:30 de la tarde.

Max fue el primero en meterse al agua, después yo, y sufrimos un poco por lo fría que estaba, “Oreja de palo” tampoco se pudo contener, se quito toda su ropa y quedo al descubierto frente a nuestros ojos extrañados de ver a este niño tan valiente de bañarse en estas aguas tan frías totalmente desnudo. Convencimos a Evelin y también entró, no fueron más de 20 minutos en el agua.

Salimos de la piedra Pintada y nos fuimos al Hotel pero en el camino a Max se le daño su bicicleta y tuvo que hacer el recorrido de regreso caminando. Al llegar al hotel nos dimos un baño caliente y salimos a el pueblo a buscar qué comer y encontramos un restaurante pintoresco donde vendían excelente comida, recuerdo que pedí un pollo con yucas y al ver el tamaño del pollo supe que no iba a poder con el. También compramos unos limones en el restaurante para pasar nuestra noche entequilados.

Al día siguiente nos levantamos temprano, desayunamos, tomamos un bus con ruta La Mesa y nos bajamos en la garita del Chorro el Macho. Allí pagamos los 9 dólares por los tres y caminamos por el bello sendero que nos conduce al Macho en la Quebrada Amarilla.

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Solo era un mirador con el imponente Macho al frente y había un letrero que decía NO PASE y en ese momento aplicamos el dicho ” las reglas se hicieron para romperse” y Max y yo saltamos el letrero y llegamos debajo de la cascada, hermosa…con un charco pequeño en su base, el agua turquesa y 35 metros de agua cayendo sobre nuestras cabezas, en ese momento recordé lo que alguien me había contado: que aquella piscina natural sobre la que nos dábamos un chapuzón, estaba encantada.

Evelin prefirió quedarse en el mirador vigilando que nadie viniera y nos arruinara tan mágico momento y en eso ella empezó a silbar, sinónimo de que alguien se acercaba, Max y yo tuvimos que correr por encima de las piedras para llegar al mirador antes que los otros visitantes, extranjeros en este caso. En la actualidad el Chorro el Macho es considerado un refugio ecológico por su exuberante vegetación.

Salimos de ahí y teníamos dos opciones: el canopy que se trata de un paseo sostenido por cables deslizándose por la copa de los árboles logrando una vista del gran bosque con un costo de 15 dólares por persona o ir a la represa, una piscina con ambiente de río a un costo de 3.50 por persona y ésta ultima fue la que escogimos.

Pasamos por otro sendero de puentes colgantes y quebradas y llegamos a la piscina: redonda, color verde limpio, con vegetación a su alrededor; en ella no se permite fumar ni tomar, ni escuchar música a gran volumen. No había nadie más, lo que hizo que fuese aún más placentero, estuvimos ahí aproximadamente dos horas, salimos y tomamos un taxi – chiva que nos dejo en el mercado de artesanías y de ahí caminamos hasta los pozos termales donde nos embarramos la cara con fango medicinal y nos hicimos formas graciosas en el rostro.

Ya después de eso, pensábamos en meternos en el pozo termal y fuimos interrumpidos por un señor muy grosero que nos advirtió de no meternos si no teníamos vestidos de baño, lo mas gracioso y a la vez inmundo fue que el pozo estaba lleno de extranjeros vestidos con cualquier cosa, menos vestidos de baño, así que esperamos que el señor grosero distrajera su vista y nos metimos en el pozo sin pensarlo mas.

Se acababa el día y tuvimos que irnos, tomamos una chiva el Valle – San Carlos pues ya era tarde y no habían buses de ruta hacia la capital. Y de ahí un taxi pirata hasta la ciudad.

Este fue un hermoso y divertido recorrido en algunos lugares básicos en el Valle de Antón, siempre mágico.

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