El serpentario del Valle de Antón es un lugar sorprendente en el cual se puede aprender de manera interactiva con estos interesantes reptiles. Encontrar el lugar es fácil: al entrar al Valle de Antón hay que fijarse a la derecha de la calle y verás el letrero que indica la entrada hacia el serpentario.
Emocionados al entrar, se nos olvidó preguntar si había que pagar o pasar por algún protocolo. Dejamos que se retirara el grupo que atendían y con ansias esperamos nuestro turno.

Nos atendió el joven Fernando Sánchez, que muy amablemente nos recibió diciéndonos que notaba nuestro interés y que eso era lo principal, pues estaba algo exhausto de personas que solo llegan a tomarse una foto y listo. Nos comentó que éste es un centro de exhibición y conservación de especies, que a su vez funciona como refugio de serpientes que han sido maltratadas luego de ser domesticas, algunas personas llegan al lugar y dejan la serpiente porque la misma creció demasiado y no contaban con ello, algunas otras personas se encuentran con las serpientes dentro de sus casas e inteligentemente, en vez de matarlas, las llevan al serpentario.
En el lugar se trabaja de manera voluntaria y con mucho amor hacia estos encantadores animales, utilizando los recursos posibles para mantenerlas en un buen estado y dentro de un hábitat cómodo y conforme para ellas.

Fernando nos explicó que en el Valle de Antón se daban muchos casos de serpientes encontradas dentro de las casas y la gente proseguía a exterminarlas por el miedo a que fueran venenosas, pero a partir de que se abrió el lugar, muchas personas antes de matar a las serpientes, llaman al serpentario y ellos se encargan de buscar y traer a la serpiente hasta el centro.
Pudimos ver especies de gran tamaño como la Boa Constrictor, algunas otras como la Boa Arco iris, la Serpiente Tigre, la impresionante y venenosa Toboba de pestañas conocida tambien como Terciopelo de pestañas o Víbora amarilla; tuvimos la oportunidad de ver muy de cerca la famosa Coral, la Margarita, la venenosa Equis, Patoca, entre otras.
Aprendimos a diferenciar entre una coral verdadera y una falsa, así como a saber cuando una serpiente es o no es venenosa, ya sea por su color, tamaño, incluso por la forma de sus ojos y de su nariz.

Luego nuestro anfitrión saco una boa arco iris y la empezó a acariciar. Parecía como tocar al perrito más domesticado, ¡hasta tierna la llegué a ver! Y entonces fue nuestro turno de tomarla y experimentar lo que es en realidad una serpiente. Luego tocamos una boa más grande y pudimos ver los destellos de luz con una linterna que buscó Fernando para que notáramos la diferencia entre una serpiente venenosa (opaca) y una no venenosa (brillante) aunque nos advirtió que esto no es en todos los casos, pues hay algunas, como la coral, que siendo muy brillantes, son extremadamente venenosas.
Y bueno, esto no es nada comparando con la gran cantidad de información que se puede obtener en el serpentario del Valle de Antón, en donde cualquier persona es bienvenida y la entrada solo cuesta $2.00 dólares, y claro, te exhortamos a dejar un granito de arena más, para ayudar a este refugio ecológico sin fines de lucro, que no hace otra cosa que enseñar, informar, y compartir, con el público en general, sus conocimientos para un mejor aprovechamiento y cuidado de las serpientes y la naturaleza en general.

















Quisiera saber si a los estudiantes le dan precio especial
Gracias.
Buenos comentarios, cuando vaya al valle me paso por ahí. Gracias