El lago de La Arenosa es un destino muy cercano a la ciudad de Panamá, ubicado en el distinguido distrito de Chorrera, famoso por sus tradiciones y sus exquisitas comidas.
Pertenece al embalse del Lago Gatún, construido entre 1910 y 1914 por el represamiento del río Chagres, con la finalidad de almacenar suficiente cantidad de agua para que los barcos de alto calado pudieran transitar por esta vía durante la operación del Canal de Panamá.
El acceso al embalse se puede realizar a través de la comunidad de Gamboa, corregimiento de Cristóbal, distrito de Colón, provincia de Colón, o por la comunidad de Arenosa, corregimiento de Iturralde, distrito de La Chorrera, lugar del que hablaremos en este artículo.
Para llegar, debe manejar hasta la comunidad de El Espino, en el distrito de La Chorrera. En este punto encontrará un letrero con una flecha que indica la ruta que se debe tomar. Debe conducir en esa dirección durante aproximadamente una hora y, luego de desviarse en la entrada de Cerro Cama, llegará al lago de La Arenosa.
Si no tiene vehículo propio, es fácil tomar un busito de la ruta Arenosa–La Chorrera, que se estacionan cerca del parque Feuillet, a un costado de las oficinas del IDAAN de La Chorrera. Estos buses cobran alrededor de un dólar por pasaje.
En la vía hacia La Arenosa, el paisaje es muy agradable: fincas de ganado vacuno y caballos, plantaciones de piñas, pinos y palmeras rodean el camino.
Es el lugar ideal para los amantes de la pesca y la montaña, ya que ambos ambientes se combinan ofreciendo al visitante vistas placenteras. Un muelle da la bienvenida a los visitantes. Puedes venir equipado con tus implementos para pescar y olvidarte de todo. En todo caso, los guías ofrecen no solo la embarcación, sino también cañas de pescar, botes y carnadas.
Antes de las 9:00 a.m., ya están piloteando los botes que se encuentran anclados en el lugar. Se puede contratar una lancha que te lleva a los mejores sitios de pesca por no más de $50. Se dice que en el lago hay sábalo real de hasta 25 libras.
Los boteros también ofrecen recorridos por el lago a precios muy módicos. La recompensa es genial, así como las fotografías espectaculares que puedes capturar.
Al llegar a la comunidad fue fácil conseguir comida, pues hay un establecimiento que se dedica a la venta de pescado fresco y comidas criollas —delicioso, por cierto. También hay un kiosco donde puedes abastecerte de refrescos o snacks.
Vimos una curiosa capilla justo antes de llegar al lago, adornada con flores y muy bien cuidada.
Generalmente, la gente disfruta sentarse en el muelle, mientras el sol o la lluvia lo permitan, ya que no tiene techo. Sin embargo, a un costado del lago hay un jorón donde puedes contemplar la vista y disfrutar de una cerveza bien fría.
Muchas personas van a las orillas del lago a hacer picnic, ya sea cerca del muelle o en otros espacios del terreno que rodea el lago. En caso de que desees hacer esto, procura llevar una carpa, ya que en el lago no hay cabañas para refugiarse en caso de un aguacero.
Si deseas nadar, es recomendable hacerlo lo más cerca posible del muelle, ya que otras áreas tienen espesas concentraciones de algas, que pueden ser peligrosas para nadadores y provocar accidentes.
En mi caso, no me atreví, porque le tengo miedo al agua en la que no veo el fondo. Sin embargo, los niños del área se tiraban y jugaban con confianza: expertos nadadores, como buenos nativos del lugar.
Un lugar para disfrutar en familia, con amigos o en pareja.
Los invitamos a visitar este sitio donde, sin duda, pasarán un momento ameno.
Cómo llegar