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Hiking Trails and Trips in Panama

A un par de minutos de la casa de mi amiga Karla, queda el chorro de Caño Quebrado.

Mis expectativas no eran muy elevadas pero decidimos explorar aquel sábado, en modo bbb: bueno, bonito y barato.

Y para mi sorpresa la experiencia fue muy buena. Un río poco caudaloso y una cascada grande y con mucha agua, escalonada y de buena profundidad en su poza.

Fui con mi hijo, que tiene 5 años y puedo constatar que el acceso es bueno.

La carretera no es la mejor, ya que tiene bastantes huecos, pero eso se resuelve yendo con calma. Luego de pasar la entrada de la barriada El Padro, falta muy poco. Pasas un puente de hierro, te fijas a mano derecha donde dice Caño Quebrado.
Entras por esa calle de piedras y tomas la primera desviación a mano derecha. En la entrada hay una casa, un jorón y un hermoso patio repleto de árboles grandes. Pagas 1 dolar y continúas.

En el sitio hay baños y cambiadores.

El sendero es amigable y tiene barandales y escaleras. Bien homologado aunque igual siempre hay que tener cuidado y andar con paciencia, sobre todo en época lluviosa que puede estar resbaloso.

Una vez bajas ya estás en el chorro. En fines de semana suelen ir bastantes chorreranos. Cabe destacar que como en cualquier sitio uno debe estar pendiente de sus pertenencias y de los niveles del río por si acaso es necesario huir ante una crecida.

La verdad la pasamos espectacular. Aunque el agua no es transparente, está saludable y disfrutable. Además la familia que regenta el sitio es amable, en el jorón venden bebidas y a algunas veces comida. Ese día aproveché y compré un par de sandías.

Sin duda, otro sitio hermoso de nuestro Panamá Oeste, sin ir tan lejos de la ciudad de Panamá y combinado con otros lugares de interés aledaños, se puede pasar un excelente día.

«El árbol que conmueve a algunos hasta las lágrimas de alegría, es a los ojos de los demás solo una cosa verde que se interpone en el camino.»

William Blake

El bosque nuboso aquí es increíble. Grandes árboles llenos de musgo abarcan el bosque encantado. Gotas condensadas se ven en sus bordes, suspendidas entre el verde. Enormes bromelias de flor roja y algunas atigradas se ven por las esquinas, como si estuviesen colocadas de forma estratégica. Las orquídeas aquí son comunes, y mi asombro para Yonathan, nuestro guía, es divertido porque para él es normal verlas. Los philodendros son monumentales y las vi atornasoladas, brillantes, increíbles (Philodendron verrucosum). De las begonias ni escribo nada. Las hay como pasto.

Nosotros tomamos el camino sencillo o fácil ya que accedimos desde Altos del María, del lado de Sorá de Chame.
Existen dos formas para llegar al salto. Uno es por Río Indio y el otro por el residencial. Por Río Indio se pueden tomar aproximadamente 3 horas hasta llegar al bosque encantado del que escribo. De ahí desciendes en minutos.

Desde Altos del María caminamos aproximadamente una hora a paso muy tranquilo y disfrutando del ambiente. En nuestro grupo iban incluso 2 niños.

Aclaro, para acceder al residencial es necesario tener casa dentro del mismo, alquilar o por supuesto ir a visitar alguna amistad o familiar, que fue nuestro caso. En Altos del María existen muchos atractivos naturales muy bien estructurados para ser visitados de la forma más cómoda, por excepción del salto de Jordanal ya que aunque su acceso es más oportuno por medio del residencial, no tiene un acceso homologado, quizás porque es un atractivo algo alejado.

Luego de pasar por un camino fangoso, bajar por el bosque y bordear una gran pared de roca, escuchamos la cascada y finalmente le vimos ya que se encuentra en medio de esa pared, convirtiéndose en un cañón.
Es grande, de unos 40 metros de altura, con un chorro muy potente que forma olas en su paila. Salvaje para quien le gusta lo extremo porque se siente la vibra del peligro. Para quien conozca Charco Verde en Sajalices, la coloración del agua en Jordanal es muy parecida: tonalidades color turquesa predominan.

El río sigue cayendo a un precipicio de rocas inmensas y se pierde en la espesura de aquella serranía perfecta donde la niebla te pierde y congela con su bruma los cuerpos más fríos. Los tucan picoiris delatan su eterna presencia en el bosque; a veces uno va tan enfocado en el siguiente paso que deja de prestar atención al entorno. Miré hacia arriba y todo era vida.

Por supuesto si te animas a ir, debes lleva ropa extra y en un dry bag o cartucho, porque te vas a mojar, sí o sí.

Sendero

Desde Altos del María: Nivel intermedio, auto 4×4 hasta entrada del sendero.
Desde Río Indio o Jordanal: Nivel avanzado, auto 4×4 hasta entrada del sendero.

Luego de eso fuimos a conocer el chorro de Las Doncellas dentro del residencial, pero eso ya queda para otro post. Altos del María es un sitio fenomenal para quien lo puede costear.

Guía en todo el área de Chame: Yonathan 6253-4610

Gracias Yonathan por la foto

11 de diciembre de 2021

Había planeado hacer este viajecito a solas, a modo de catarsis, pero terminé haciéndolo con una amiga de esas que no pesan, que son libres y cargan consigo mismas.

Organizamos con nuestro amigo Jhonathan de Visit Soloy quien nos recibió a eso de las 7am en la comarca. Nosotras habíamos viajado con otras 3 personas desde la ciudad de Panamá, la noche anterior.

Casi de inmediato al entrar en la zona comarcal, la calle se puso difícil, aunque no imposible. Pero no recomiendo ir en sedan, se complica por la cantidad de cráteres que hay en la calle y por partes es camino. Pasamos por la famosa cascada La Tulivieja pero casi no tenía agua, a pesar de estar aún en diciembre. Se nota muy fuerte el cambio al estar en zona comarcal, en el aspecto de organización y socio económico. De hecho olvidé por completo el aspecto pandemia, ya que muy pocas personas utilizaban mascarilla. Me sorprendió ver centros de salud muy completos y escuelas cuidadas a la perfección incluso a una hora de Soloy.

Soloy es la cabecera del distrito de Besikó. Nosotros nos dirigimos hacia Cerro Banco, corregimiento del distrito.

Al llegar tomamos un delicioso desayuno en un restaurante que está justo frente al Río Fonseca, donde fueron muy amables. En Soloy los precios son realmente económicos y la comida por lo general es orgánica.

Tomamos un 4×4 por un trayecto de aproximadamente media hora hasta llegar a la entrada de Kigui o Kiki, donde nuestro guía ya tenía todo previsto. Por lo general se pagan 5$ por persona y eso incluye el guía local que te lleva por una caminata de media hora hasta llegar al chorro.

Así fue como casi todo el sendero fue en bajada hasta llegar a la impresionante cascada de más de 100 metros de altura. Al verla de súbito y tan de cerca, no podía apreciar su tamaño y a pesar de ser masiva, no me sorprendí porque la tenía casi encima.

Al cabo de un rato y luego de haber tomado la mayor cantidad de fotos posibles, seguimos caminando, ésta vez por debajo de la cascada, atravesamos una enorme cueva que se creó naturalmente debajo de la caída de agua. Uno queda por detrás del chorro, incluso sin mojarte; ahí dejamos nuestras mochilas y seguimos caminando hasta una parte escabrosa y resbaladiza. Al mirar hacia atrás comprendí por qué Jhonathan insistió en llevarnos ahí. Uno queda casi de frente a la cascada y es entonces donde se aprecia semejante templo natural.

Leyendas de princesas, ritos y costumbres guarda Kiki. Cuentan los indígenas que también le llaman el chorro «La Maestra» ya que en los años 80s una educadora, quien estuvo trabajando en el área comarcal le había salido traslado de centro educativo. Esa noche soñó que iba a la cascada Kiki a buscar una flor. Al parecer, en la realidad, al día siguiente se encaminó en busca de la misma y aprovechar para despedirse de ese lugar tan hermoso donde había desempeñado su labor como docente. Es ahí donde al reclinarse para tomar la orquídea, se va de bruces. Un profesor que estaba con ella intentó ayudarle pero al hacerlo también corría el riego de caer y es entonces cuando ella cae al vacío, muriendo del golpe.

Jhonathan me contó que también los locales utilizan el sitio a modo de fantasía parea asustar a los niños y decirles que ahí habita un ente que se los lleva cuando tienen malas acciones.

No tengo otra palabra para describir Kiki que «colosal». Es preciosa, sublime. Es enorme y brutal. Cae con tanta fuerza en una poza muy grande y profunda. Son 110 metros de caída libre aproximadamente. Te puedes perder viendo el agua caer como escarcha en su poza. Para mi es un lugar ancestral y sin duda, es seductor… Mi mente no podía parar de pensar en verla en época lluviosa.

La mejor vista

Ancestral.

A saber que mi profesión es el turismo y guía, cuando me toca hacer de turista saco la mayor cantidad de información de mis guías y aquí puedo recalcar que Jhonathan es uno excelente pues logró completar cada una de mis curiosas preguntas e intereses.

En la comarca Ngäbe Buglé, la mayor parte de sus habitantes son Ngäbes, de la religión Mama Tatda. Gran parte de la población vive de la agricultura de subsistencia. Los indígenas ngäbes poseen como comarca el mayor territorio en metros cuadrados en toda la República de Panamá.

Mantienen una rica cultura artística en la elaboración de sus vestidos y prendas de diario como bolsas, sombreros, bisutería. Tienen un excelente conocimiento al trabajar las fibras naturales.

La personalidad de los indígenas ngäbes no es efusiva. Por lo general son personas tranquilas, reservadas y amables. En áreas turísticas como ésta, están acostumbrados a ver foráneos y aún así son muy reservados con sus costumbres por lo cual debemos ser cautelosos en nuestro comportamiento y lo que hacemos, como tomar fotos de ellos sin avisarles.

Me contó nuestro guía que sin duda existen zonas comarcales donde no es común ver foráneos y sí se pueden asustar los locales. Como en todo lugar, existen zonas tranquilas y otras donde los locales son más dados a la violencia.

Olvidé por completo que era mi cumpleaños. Sí, había decidido pasarlo diferente, personal, espiritual. Estar en esa cascada fue el mejor regalo que pude hacerme.

En el periodo de tiempo que estuvimos en sus aguas llegaron varios grupos de los cuales llamaron mi atención el de chicas ngäbes bañándose en su nagua vestido tradicional, cual ninfas que solo conocen la felicidad; y otro grupo de personas mayores que agradecían a Dios agarrados de las manos, formando un círculo y orando su agradecimiento al creador. Yo nadé en sus aguas, cuyo chorro al caer creaba olas; mirar hacia arriba era casi mirar al infinito. Un árbol enorme se veía completamente horizontal desde ahí abajo, la formación rocosa debajo del chorro es impresionante… Cada situación frente a mis ojos se hacía más y más mágico.

El eje montañoso que divide ambas vertientes de la Comarca está formado por montañas y macizos de origen volcánico, que en conjunto conforman tanto la cordillera chiricana como la cordillera central.

De regreso en el 4×4 nos percatamos de que los locales se iban ríendo de señoras que iban corriendo en los caminos. Resulta que en celebración del día de las madres, había un maratón de mamás.

Al llegar al restaurante, nos esperaba un delicioso almuerzo, y luego de eso, bajamos al río Fonseca para un último chapuzón. Pasamos un puente colgante y llegamos frente a él, con su fuerza y sus olas. Los ríos de la comarca de éste lado son cortos y muy caudalosos, peligrosísimos pero con cautela se pueden disfrutar muy bien.

Por el puente pasó un padre que llevaba en brazos a su hijo de unos 4 años, herido. Mi corazón se encogió; no me sentí tranquila hasta que pude saber qué le había pasado al niño. Algún día mi hijo Francisco irá conmigo a Kiki y espero esa visita sea pronto.

Nuestro día en la comarca culminó de forma hermosa. Yonathan preparó un brindis con chocolate orgánico servido en vajilla de totuma, por mi cumpleaños número treinta y trés. Me sentí homenajeada y tan especial porque para mi los pueblos indígenas son patrimonio de la humanidad. Mi corazón y mi alma por siempre se sentirá honrada con la calidez del trato ngabe.

En la espesura del bosque nuboso coclesano, en la vertiente Caribe y dentro del Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera baja con fuerza El Tife, un nombre importante para el excursionista panameño.

Acceder a este sitio requiere de una logística perfecta combinada con excelentes condiciones físicas. Para llegar debes ir hasta El Copé de La Pintada. Una vez ahí debes buscar la forma de subir al Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera; los autos 4×4 regulares te pueden dejar en cerro El Calvario, donde hay una cruz.


De ahí en adelante tienes dos opciones:

  • Caminar desde El Calvario hasta la escuela del caserío de Caño Sucio (8km)
  • Contratar el único todo terreno que llega a El Limón: Pablito (llega más allá de Caño Sucio y La Rica). Verificando disponibilidad y costos días antes. (Previo 6592-9153)

Dependiendo lo que escoges, lo recomendable es alojarse en la casa azul cabaña donde también puedes contratar el servicio de alimentación y caballo para la carga (sólo de camino para regresar al Calvario, no para el sendero) . La comida es deliciosa, orgánica y a excelente precio. Además, te aseguro que luego de caminar más de 20 km por día no vas a querer cocinar gran cosa.

Nos tomó 2 horas y media llegar al Alto Tife. Mis impresiones son: hermoso y difícil; peor si ya has venido caminando desde el Copé. Inicia en potrero, pasando por algunas casas. Se pasa por debajo de un puente colgante en desuso. A medida se van viendo cabañas de penca y palmas de chunga de la comunidad de La Rica, hasta llegar a un aposento en pilotes en medio bosque. Ahí se pagan 2 dólares por persona.

Inicia el ascenso por varias horas hasta que empiezas a pasar por un bosque de roca, sobre raíces. La flora en este sitio es increíble. Uno va bien entretenido y de pronto en medio del jadeo, ves una bromelia tigresa con flores color rojo pasión. Por momentos hay paredes de roca e incluso se aprecian cuevas misteriosas. El terreno aquí es peligroso, un mal paso y puedes caer por una de las grietas pero cuando has llegado a este punto significa que falta poco para llegar al Alto Tife.

Se escuchan gritos y resulta que hemos salido de las subidas. El rugir de la cascada se mete por las venas y se me eriza la piel. Disculpen lo explícito pero qué placer tan intenso ver ésta cascada. Y no es tanto su altura y belleza si no su fuerza imponente, con una caída que te puede matar.


Grandes rocas resbalosas te dan la bienvenida a este coloso. Es un paraje jurásico, enigmático que en lo personal me trae sentimientos encontrados. Miedo, amor. Dicha, gozo.

Un río potente que cae en la vertiente del Caribe. Increíble porque habíamos entrado caminando por el Pacífico.

Por increíble que parezca, Rey hizo un clavado y luego Pablito; en estos lugares pasa algo, la adrenalina te corre por el cuerpo, uno se desboca, la cascada te llama y aclama. Por momentos pensé que iba a ser imposible entrar al agua, pero ahí estuvimos dentro, disfrutando de sus aguas repletas de minerales.

Nosotros sólo éramos tres: Rey, Juventino, mi persona junto con nuestro guía Pablo, Ilka y Magdiel, nuestro local.

Tomamos camino de regreso y nos internamos en otro trecho que nos llevó luego de una hora y media a Bajo Tife. Desde la altura del sendero se veía un mar. Parecía una enorme laguna color turquesa; la poza de este chorro es desmesurada y el chorro en sí es colosal. Quizá no tanto su altura aunque la lejanía de la orilla a la cascada engaña, pero denota ser una masa de agua terrible, de profundidad que nadie juega averiguar.

Pablito hizo todo el sendero cargando un bote inflable, aquí es donde se dividen los locos de los aventureros normales. Una vez en el chorro lo inflaron y cuando fui a ver ya estaban dando intentos de llegar al chorro. Todos lo intentaron y el que más lejos llegó luego de sacar cálculos físicos fue Juven.

De regreso lo supuesto sería más rápido pero como siempre, un engaño. En el camino topamos una serpiente hermosa y amable que nos saludó con su belleza y seguimos la senda hasta llegar al derrumbe de árboles que habíamos pasado en la mañana. Me adelanté un poco y presentí algo extraño, segundos después se escuchó el rugir de un árbol cuya rama cayó sobre mi hombro derecho. Fue impresionante… De todo lo que puede suceder en el monte, ése es mi mayor miedo. Pero no pasó de ahí.

Salimos a la casa de pilotes ya cayendo la tarde, pasamos el río bajo el puente colgante de noche y llegamos a la casa azul, en pedazos. Nos recibía un baño reconfortante, el poder retirarme las botas, ponerme ropa seca, tomar agua viva y un plato de macarrón (spaguetti) en salsa roja con gallina dura.

Me siento agradecida con mis compañeros de sendero, con quienes caminé por espacios, en silencio e incluso en la oscuridad. A Rey por dejar de lado su cansancio para darme ánimos y ofrecer agua. A Juven por siempre decir que estaba bien bajo su condición y sólo decir «creo que estoy bien» cuando llegamos a la casa de vuelta hecho trizas en una silla de taburete.

Sin duda Tife no es un sendero normal, se puede decir que es uno de los más exigentes de Coclé e incluso de Panamá. Es un hito en la vida del senderista panameño.

Estas líneas como siempre con cariño, de Mariel Ulloa.

En Chorrera y de súbito. La descubrimos de milagro. Nos metimos a una calle desconocida y de regreso vimos muchos carros en una casa, preguntamos y ¿PUM! ¡Cascadaaaaa!!

La entrada al sitio tiene costo de 2$ por auto y 2$ por persona. El lugar lo mantienen bastante limpio y es preferible visitarlo en verano ya que en época lluviosa por lo general pasan crecidas del río.

Verano atardecer

Su nivel de dificultad es nula, es de ese tipo de sitios a los que puedes ir en familia. Tiene buenos espacios para acomodarse y disfrutar un día de picnic, tanto arriba de la cascada como abajo de la misma. Hasta puedes prender tu fogón y hacer sancocho.

No me creerían lo cerca que es. Se entra por el Espino de la Chorrera. Solo pon Caimitillo Abajo en App waze y vas preguntando. Está a unos 10 minutos en auto desde la entrada principal donde dice Bajo Grande.

De igual forma, es necesario siempre tener cuidado, tanto de ti mismo, tu familia o amigos y tus pertenencias. Los autos 4×4 llegan casi al mismo río. Los sedán se quedan en la casa de la entrada y caminas unos 10 minutos.

Nosotros hemos llegado incluso cayendo la tarde y ha sido una bonita experiencia.

100% recomendado.

Pudiese escribir muchas cosas positivas acerca de Altos de Cerro Azul pero sin duda, este sitio tiene que ser el primero.

Estas cascadas se encuentran en las inmediaciones del Parque Nacional Chagres y para poder conocerlas se requiere de varios procesos.

Para empezar debes ir en auto particular, además solo pueden acceder a Altos de Cerro Azul las personas que residan, invitados de los mismos o bajo alquiler de alguna cabaña dentro del residencial.

Aquí todo está todo señalizado y se mantiene limpio. Para llegar a las cascadas debes ir en auto 4×4 offroad o bien, caminando. Te puede tomar entre media hora a una hora en bajada dependiendo de tus condiciones físicas. De bajada es un paseo, de regreso puede ser agotador para quien no está acostumbrado.

Al llegar al inicio del sendero homologado con pasamanos, hay un sitio de campismo que utilizan sobre todo en verano. En época lluviosa es preferible ir caminando ya que las lomas son empinadas y no es recomendable que baje un solo carro, lo preferible es hacerlo con un grupo de autos 4×4 en todo caso sea necesario un rescate. En el sitio no existe señal telefónica.

Son aproximadamente 2 km rodeado de un bosque bellísimo, repleto de plantas tropicales y enormes árboles. La fauna es exquisita, sobre todo para quienes adoran avistar aves; abundan los saltarines, trogones y gavilanes. Nos hemos topado en ocasiones con reptiles como serpientes borrigueras y boas. (Recuerda solo retirarte si ves una víbora, nunca atreverte a tocar si no conoces el comportamiento animal.)

Al parecer se trata de dos ríos diferentes que caen en la misma cuenca, luego, los mismos se unen para formar el Río Mono que termina alimentando el lago Alajuela en la cuenca del gran Chagres.

La cascada más grande de las dos es profunda, no recomendable para niños. La cascada pequeña es mucho más segura. Es necesario estar atentos a los cambios en el tiempo atmosférico, ya que en el Parque Nacional Chagres llueve de súbito y los ríos suelen crecer muy rápido.

Lo interesante de que su acceso quede dentro del residencial es que independientemente de que nos pueda molestar que el mismo no sea libre, es necesario tomar en cuenta que el sitio está tan bien cuidado, homologado como pocos senderos en la Ciudad de Panamá, no encontramos un solo resquicio de basura ni mascarillas colgantes. Aplausos para Altos de Cerro Azul porque han cumplido su promesa de resguardar las fuentes de agua anexas al residencial y eso, es magní­fico.

¿Qué llevar?
En Altos de Cerro Azul no existen tiendas ni mini super, debes llevar todo.
Agua, snacks, ropa ligera.

Recuerda al Visitar, no ensuciar. Recoge tus desechos y si es posible mejor no dejarlos en el residencial de Altos de Cerro Azul ya que ellos no cuentan con servicio de recolección regular.

Si tuviese que escoger un adjetivo para definir la cascada de Arenilla será Majestuosa.

Luego de 9 meses de un encierro obligado, decidimos salir a respirar aire puro con algunas amistades que también lo necesitaban. No me creerán pero realizar senderismo con regularidad se convierte en una actividad corriente al punto que cuando pasa un tiempo sin llevarlo a cabo, se transmuta en una necesidad que el cuerpo pide.

Decidimos contactar a nuestro amigo Isaías, quien es local de Jordanal y nos ha compartido varias rutas asombrosas del circuito, como la Cascada de Jordanal, La Quebrada del Llorón y ahora Arenilla. Él con mucho gusto nos muestra las maravillas de la región.

[More]

Definitivamente, la delincuencia ha sobrepasado los límites.
Luego de mucho pensar en el turismo local y en cómo la delincuencia puede afectarle, he decidido escribir ya que no somos los únicos que han vivido ésta situación en éste sitio, y nos parece irresponsable el NO advertir a próximos visitantes para que así puedan tomar medidas de protección personales.

Nos fuimos a conocer la famosa «Cascada Nativa», que estuvo muy concurrida en el año 2019 y podrí­a apostar que quien anda sendereando ya le conoce.
Nosotros no, pues nos desagrada un poco estar con demasiada gente en el mismo lugar, tampoco somos asiduos a spots populares.

Bueno, llegamos a la casa del señor Medina, quien gestiona una de las entradas a la cascada Nativa, por un costo de 3$. Luego de pagar, un joven de la familia nos mostró el camino hasta el potrero y nosotros seguimos el mismo, la verdad es que no tiene perdedero.

Al llegar a la cascada vimos pasar cuatro chicos camaroneros, que al saludar bajaron la cara y se mostraron incómodos, e ignoraron nuestros saludos.

Al rato y luego de que Rey recorriera los alrededores, vimos bajar de la parte alta de la cascada a dos amigos conocidos a quienes saludamos y conversamos.

Al rato decidimos subir todos juntos a la cascada La Verrugosa; uno de nuestros acompañantes dejó sus pertenencias entre el follaje. No había nadie más en el sitio así que no le prestó mayor atención, pero al parecer evidentemente desde algún lado del monte nos observaban.

El caso es que al bajar de la cascada Verrugosa, estaban todas las pertenencias del chico tiradas, y se habían llevado el dinero, dejaron los documentos personales tirados, así como las monedas, incluso los «martinellis», sólo habían tomado los dólares y habían desaparecido.

Rey corrió por el sendero en busca de los facinerosos pero no los halló, tampoco estaban cerca de las calles, que recorrimos por buen rato. Por fuentes locales supimos que los 4 camaroneros se dedican a esto, viven en la rivera del otro lado del río donde está Cascada Nativa en un lugar llamado Tosanto y son el azote de Manglarito, con varias denuncias interpuestas en la policía, que al hallarse sin pruebas, no los pueden apresar. Son lo que los locales denominan «maleantes de monte» y «jamás los van a agarrar».

Una lástima que esto suceda, por esta razón no recomendamos visitar este lugar, así como ejecutaron el hurto, pueden emboscar en el sendero, lo cual puede ser Peor o Letal.

No es un secreto que la mayoría de senderistas andan con cámaras costosas, dinero y artículos varios de valor.

Recomendamos EXIGIR a quienes cobran la entrada, que les acompañen en la travesía, por pequeña que sea. Nuestra intención es informar, aunque por un momento preferimos no escribir por no afectar la economía de quienes trabajan en el lugar pero, ya no es un caso, son varios, y la policía lo sabe.

Es una lástima que, siendo un lugar tan hermoso, ésta vez no escribirles a ustedes, queridos lectores, sobre la biodiversidad animal o vegetal del lugar y de su espíritu natural o su valor humano.

También recomendamos adquirir artículos como gas pimienta o taser pistola eléctrica que pueden ser de ayuda en estos casos, que nadie prevee pero que sí suceden.

Siempre es una buena experiencia.

Un templo natural, la cúpula de Manglarito. Se trata de un chorro en forma de tobogán con una fuerza increí­ble.

Su acceso es en auto 4×4 y el sendero es sencillo pero aún así puede ser fuerte para quienes no están acostumbrados a caminar.

En época lluviosa se convierte en un lugar peligroso ya que el rí­o se crece con una fuerza tremenda que hace imposible el cruce.

Uno de los senderos conduce a la parte alta de la cascada, una caí­da vertiginosa y peligrosí­sima, con un mal paso caes al abismo.

La biodiversidad abunda en el sitio, ésta vez nos topamos con variadas aves, anfibios como las ranas de cristal (sachatamia albomaculata) y las ranas (Smilisca sila).

Disfrutamos ampliamente junto con quienes compartieron con nosotros el sitio. Un lugar que merece ser cuidado y protegido, por la gran diversidad de especies existentes y por su belleza escénica única.

Costo de entrada 2$ por persona ya que es regentada por la comunidad que han creado pasamanos y han mejorado los accesos. Puedes consultar con ellos mismos para comprar almuerzo criollo.

A pocos kilómetros de la ciudad de Panamá encontramos una joya de la etnografía cultural panameña: las comunidades Emberá en el Rí­o Chagres.

En esta ocasión fuimos a la más alejada de las comunidades del Río Chagres: Emberá Drúa. Lo escogimos por la belleza que posee Alto Chagres, para nosotros mientras más lejos, mejor.

La rutina inicia abordando una piragua o cayuco, cada quien con sus respectivos salvavidas, indispensable en este tipo de viajes. Para casi todos nuestros viajeros, sería su primera vez en este tipo de transporte acuático, tan común para la etnia Emberá ya que su vida se desenvuelve en torno a los ríos, utilizan la piragua, canoa que construyen con madera de espavé, cedro, cedro espino, y pino amarillo.

Los Emberá del Chagres llevan muchos años dedicándose al turismo sostenible y han logrado posicionarse como un atractivo único para el turista al momento de visitar Panamá.

Las piraguas son piloteadas por un motorista y un indígena que va en la parte delantera indicando por donde tomar, midiendo profundidad y agilizando la piragua cuando se toman partes del río poco profundas.

Inmediatamente se aborda la piragua, empieza una aventura repleta de la más pura felicidad. Ellos, los indígenas, apenas se llega al puerto los puede divisar con su particular vestimenta, algunos utilizan falda de chaquiras y los más tradicionalistas utilizan taparrabos.

Dentro de la piragua todos los viajeros tiene que opinar sobre la hazaña que es dirigir la misma. Cuerpos esbeltos, macizos y de tez ocre dan paso a una habilidad aprendida de sus ancestros.

Cascada Quebrada Bonita

Al cabo de un rato, llegamos a un borde del río, donde luego de pasar un bosque primario de galería, llegamos a una cascada escalonada que llaman «Quebrada Bonita», perfecto sitio para darse un baño en media selva.

De regreso en la piragua, divisamos la playa que se forma a orillas del Río Chagres, el mismo que fue llamado el río de los Lagartos por Cristobal Colón en el año 1502, por la cantidad de cocodrilos que encontró.

Cuando veo sitios como éste lo único que quiero es meterme, así sea me lleve el río, pero toca trabajar complaciendo a quienes conocen este maravilloso lugar por primera vez.

Una vez abordamos nuevamente la piragua, subimos rumbo a la comunidad de Emberá Drúa donde nos reciben con cantos, sonrisas y manos gustozas de nuestra presencia.

Cuando se creó el Parque Nacional Chagres en 1985, ya los indígenas de la etnia Emberá tenían 10 años establecidos en el Área de nombre «2:60» como se llamaba en los mapas del Canal de Panamá; luego de la creación del parque debieron acoplarse a un nuevo estilo de vida impuesto por las normativas del país, dentro de las que se limitaba el uso de tierra agrícola para subsistencia más no para comercio. Iniciaron así­ un giro 360 dedicándose exclusivamente a la artesanía.

Sin duda, ahora entendemos por qué gran parte de la comunidad está dedicada a la venta de delicadas y ricas artesanías donde el turista al llegar siempre desea haber llevado más efectivo.

¿Cómo cambiar la forma de vida de una cultura en la que esto es normal, para la supervivencia? El turismo fue su respuesta.

Iniciaron este proyecto en el año 1996, de la mano de autoridades locales y dejándose guiar para el éxito. Actualmente siguen funcionando de la misma manera como iniciaron «Tranchichi» o grupo arriero en español.
Aquí­ las ganancias son para todos, desde el niño que toca el instrumento cuando llega el turista hasta las señoras que hacen el delicioso pescado con patacones.

Cuando preguntas a Mateo sobre la influencia del turismo en el lugar, te responde » Turismo ha sido una buena idea para nosotros. Tiene un impacto mínimo al ambiente, pero tiene la sostenibilidad a largo plazo. Más importante que todo, el turismo ha causado una nueva vivencia en nuestra cultura y artes tradicionales. Somos orgullosos de quienes somos. Y somos orgullosos para compartir quienes somos con ustedes, nuestros visitantes. Son ustedes, nuestros turistas, que nos apoyan a vivir sosteniblemente esta vida especial. «

Luego de una interesante charla, bailes y comida, nos dimos un baño en aquel hermoso rí­o cristalino con tonalidades verde aqua. No faltó quien se vistiera de Emberá, las chicas se ataviaron con parumas y chaquiras, así­ como coronas de flores.. o como yo, que aproveché para hacerme mi tatuaje de jagua.

En ésta ocasión avistamos cormoran neotropical (Phalacrocorax brasilianus), Garza tricolor (Egretta tricolor), de regreso vimos un Osprey (Pandion haliaetus) volando alto sobre el río, un clásico Caracara de cabeza amarilla(Milvago chimachima), una Jacana común (Jacana jacana), y en innumerables veces vimos Martín pescador (Megaceryle torquata) y (Chloroceryle amazona); uno disfruta hasta el último segundo viendo los grandes árboles de aquel bosque primario cuya responsabilidad de preservar cae en nuestros hombros y nuestras cabezas.

Siempre, ampliamente Feliz al ver a nuestros clientes serlo. Somos personas muy sensoriales y sabemos que a todos les fascinó. Alto Chagres siempre deja un buen sabor de boca y unas ganas inmensas de regresar y vivir una experiencia aún más profunda, quizás, chamánica.

Si usted desea conocer este sitio nos puede contactar al whatsapp 6592-9153.