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Hiking Trails and Trips in Panama

A un par de minutos de la casa de mi amiga Karla, queda el chorro de Caño Quebrado.

Mis expectativas no eran muy elevadas pero decidimos explorar aquel sábado, en modo bbb: bueno, bonito y barato.

Y para mi sorpresa la experiencia fue muy buena. Un río poco caudaloso y una cascada grande y con mucha agua, escalonada y de buena profundidad en su poza.

Fui con mi hijo, que tiene 5 años y puedo constatar que el acceso es bueno.

La carretera no es la mejor, ya que tiene bastantes huecos, pero eso se resuelve yendo con calma. Luego de pasar la entrada de la barriada El Padro, falta muy poco. Pasas un puente de hierro, te fijas a mano derecha donde dice Caño Quebrado.
Entras por esa calle de piedras y tomas la primera desviación a mano derecha. En la entrada hay una casa, un jorón y un hermoso patio repleto de árboles grandes. Pagas 1 dolar y continúas.

En el sitio hay baños y cambiadores.

El sendero es amigable y tiene barandales y escaleras. Bien homologado aunque igual siempre hay que tener cuidado y andar con paciencia, sobre todo en época lluviosa que puede estar resbaloso.

Una vez bajas ya estás en el chorro. En fines de semana suelen ir bastantes chorreranos. Cabe destacar que como en cualquier sitio uno debe estar pendiente de sus pertenencias y de los niveles del río por si acaso es necesario huir ante una crecida.

La verdad la pasamos espectacular. Aunque el agua no es transparente, está saludable y disfrutable. Además la familia que regenta el sitio es amable, en el jorón venden bebidas y a algunas veces comida. Ese día aproveché y compré un par de sandías.

Sin duda, otro sitio hermoso de nuestro Panamá Oeste, sin ir tan lejos de la ciudad de Panamá y combinado con otros lugares de interés aledaños, se puede pasar un excelente día.

«El árbol que conmueve a algunos hasta las lágrimas de alegría, es a los ojos de los demás solo una cosa verde que se interpone en el camino.»

William Blake

El bosque nuboso aquí es increíble. Grandes árboles llenos de musgo abarcan el bosque encantado. Gotas condensadas se ven en sus bordes, suspendidas entre el verde. Enormes bromelias de flor roja y algunas atigradas se ven por las esquinas, como si estuviesen colocadas de forma estratégica. Las orquídeas aquí son comunes, y mi asombro para Yonathan, nuestro guía, es divertido porque para él es normal verlas. Los philodendros son monumentales y las vi atornasoladas, brillantes, increíbles (Philodendron verrucosum). De las begonias ni escribo nada. Las hay como pasto.

Nosotros tomamos el camino sencillo o fácil ya que accedimos desde Altos del María, del lado de Sorá de Chame.
Existen dos formas para llegar al salto. Uno es por Río Indio y el otro por el residencial. Por Río Indio se pueden tomar aproximadamente 3 horas hasta llegar al bosque encantado del que escribo. De ahí desciendes en minutos.

Desde Altos del María caminamos aproximadamente una hora a paso muy tranquilo y disfrutando del ambiente. En nuestro grupo iban incluso 2 niños.

Aclaro, para acceder al residencial es necesario tener casa dentro del mismo, alquilar o por supuesto ir a visitar alguna amistad o familiar, que fue nuestro caso. En Altos del María existen muchos atractivos naturales muy bien estructurados para ser visitados de la forma más cómoda, por excepción del salto de Jordanal ya que aunque su acceso es más oportuno por medio del residencial, no tiene un acceso homologado, quizás porque es un atractivo algo alejado.

Luego de pasar por un camino fangoso, bajar por el bosque y bordear una gran pared de roca, escuchamos la cascada y finalmente le vimos ya que se encuentra en medio de esa pared, convirtiéndose en un cañón.
Es grande, de unos 40 metros de altura, con un chorro muy potente que forma olas en su paila. Salvaje para quien le gusta lo extremo porque se siente la vibra del peligro. Para quien conozca Charco Verde en Sajalices, la coloración del agua en Jordanal es muy parecida: tonalidades color turquesa predominan.

El río sigue cayendo a un precipicio de rocas inmensas y se pierde en la espesura de aquella serranía perfecta donde la niebla te pierde y congela con su bruma los cuerpos más fríos. Los tucan picoiris delatan su eterna presencia en el bosque; a veces uno va tan enfocado en el siguiente paso que deja de prestar atención al entorno. Miré hacia arriba y todo era vida.

Por supuesto si te animas a ir, debes lleva ropa extra y en un dry bag o cartucho, porque te vas a mojar, sí o sí.

Sendero

Desde Altos del María: Nivel intermedio, auto 4×4 hasta entrada del sendero.
Desde Río Indio o Jordanal: Nivel avanzado, auto 4×4 hasta entrada del sendero.

Luego de eso fuimos a conocer el chorro de Las Doncellas dentro del residencial, pero eso ya queda para otro post. Altos del María es un sitio fenomenal para quien lo puede costear.

Guía en todo el área de Chame: Yonathan 6253-4610

Gracias Yonathan por la foto

En la espesura del bosque nuboso coclesano, en la vertiente Caribe y dentro del Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera baja con fuerza El Tife, un nombre importante para el excursionista panameño.

Acceder a este sitio requiere de una logística perfecta combinada con excelentes condiciones físicas. Para llegar debes ir hasta El Copé de La Pintada. Una vez ahí debes buscar la forma de subir al Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera; los autos 4×4 regulares te pueden dejar en cerro El Calvario, donde hay una cruz.


De ahí en adelante tienes dos opciones:

  • Caminar desde El Calvario hasta la escuela del caserío de Caño Sucio (8km)
  • Contratar el único todo terreno que llega a El Limón: Pablito (llega más allá de Caño Sucio y La Rica). Verificando disponibilidad y costos días antes. (Previo 6592-9153)

Dependiendo lo que escoges, lo recomendable es alojarse en la casa azul cabaña donde también puedes contratar el servicio de alimentación y caballo para la carga (sólo de camino para regresar al Calvario, no para el sendero) . La comida es deliciosa, orgánica y a excelente precio. Además, te aseguro que luego de caminar más de 20 km por día no vas a querer cocinar gran cosa.

Nos tomó 2 horas y media llegar al Alto Tife. Mis impresiones son: hermoso y difícil; peor si ya has venido caminando desde el Copé. Inicia en potrero, pasando por algunas casas. Se pasa por debajo de un puente colgante en desuso. A medida se van viendo cabañas de penca y palmas de chunga de la comunidad de La Rica, hasta llegar a un aposento en pilotes en medio bosque. Ahí se pagan 2 dólares por persona.

Inicia el ascenso por varias horas hasta que empiezas a pasar por un bosque de roca, sobre raíces. La flora en este sitio es increíble. Uno va bien entretenido y de pronto en medio del jadeo, ves una bromelia tigresa con flores color rojo pasión. Por momentos hay paredes de roca e incluso se aprecian cuevas misteriosas. El terreno aquí es peligroso, un mal paso y puedes caer por una de las grietas pero cuando has llegado a este punto significa que falta poco para llegar al Alto Tife.

Se escuchan gritos y resulta que hemos salido de las subidas. El rugir de la cascada se mete por las venas y se me eriza la piel. Disculpen lo explícito pero qué placer tan intenso ver ésta cascada. Y no es tanto su altura y belleza si no su fuerza imponente, con una caída que te puede matar.


Grandes rocas resbalosas te dan la bienvenida a este coloso. Es un paraje jurásico, enigmático que en lo personal me trae sentimientos encontrados. Miedo, amor. Dicha, gozo.

Un río potente que cae en la vertiente del Caribe. Increíble porque habíamos entrado caminando por el Pacífico.

Por increíble que parezca, Rey hizo un clavado y luego Pablito; en estos lugares pasa algo, la adrenalina te corre por el cuerpo, uno se desboca, la cascada te llama y aclama. Por momentos pensé que iba a ser imposible entrar al agua, pero ahí estuvimos dentro, disfrutando de sus aguas repletas de minerales.

Nosotros sólo éramos tres: Rey, Juventino, mi persona junto con nuestro guía Pablo, Ilka y Magdiel, nuestro local.

Tomamos camino de regreso y nos internamos en otro trecho que nos llevó luego de una hora y media a Bajo Tife. Desde la altura del sendero se veía un mar. Parecía una enorme laguna color turquesa; la poza de este chorro es desmesurada y el chorro en sí es colosal. Quizá no tanto su altura aunque la lejanía de la orilla a la cascada engaña, pero denota ser una masa de agua terrible, de profundidad que nadie juega averiguar.

Pablito hizo todo el sendero cargando un bote inflable, aquí es donde se dividen los locos de los aventureros normales. Una vez en el chorro lo inflaron y cuando fui a ver ya estaban dando intentos de llegar al chorro. Todos lo intentaron y el que más lejos llegó luego de sacar cálculos físicos fue Juven.

De regreso lo supuesto sería más rápido pero como siempre, un engaño. En el camino topamos una serpiente hermosa y amable que nos saludó con su belleza y seguimos la senda hasta llegar al derrumbe de árboles que habíamos pasado en la mañana. Me adelanté un poco y presentí algo extraño, segundos después se escuchó el rugir de un árbol cuya rama cayó sobre mi hombro derecho. Fue impresionante… De todo lo que puede suceder en el monte, ése es mi mayor miedo. Pero no pasó de ahí.

Salimos a la casa de pilotes ya cayendo la tarde, pasamos el río bajo el puente colgante de noche y llegamos a la casa azul, en pedazos. Nos recibía un baño reconfortante, el poder retirarme las botas, ponerme ropa seca, tomar agua viva y un plato de macarrón (spaguetti) en salsa roja con gallina dura.

Me siento agradecida con mis compañeros de sendero, con quienes caminé por espacios, en silencio e incluso en la oscuridad. A Rey por dejar de lado su cansancio para darme ánimos y ofrecer agua. A Juven por siempre decir que estaba bien bajo su condición y sólo decir «creo que estoy bien» cuando llegamos a la casa de vuelta hecho trizas en una silla de taburete.

Sin duda Tife no es un sendero normal, se puede decir que es uno de los más exigentes de Coclé e incluso de Panamá. Es un hito en la vida del senderista panameño.

Estas líneas como siempre con cariño, de Mariel Ulloa.

Pudiese escribir muchas cosas positivas acerca de Altos de Cerro Azul pero sin duda, este sitio tiene que ser el primero.

Estas cascadas se encuentran en las inmediaciones del Parque Nacional Chagres y para poder conocerlas se requiere de varios procesos.

Para empezar debes ir en auto particular, además solo pueden acceder a Altos de Cerro Azul las personas que residan, invitados de los mismos o bajo alquiler de alguna cabaña dentro del residencial.

Aquí todo está todo señalizado y se mantiene limpio. Para llegar a las cascadas debes ir en auto 4×4 offroad o bien, caminando. Te puede tomar entre media hora a una hora en bajada dependiendo de tus condiciones físicas. De bajada es un paseo, de regreso puede ser agotador para quien no está acostumbrado.

Al llegar al inicio del sendero homologado con pasamanos, hay un sitio de campismo que utilizan sobre todo en verano. En época lluviosa es preferible ir caminando ya que las lomas son empinadas y no es recomendable que baje un solo carro, lo preferible es hacerlo con un grupo de autos 4×4 en todo caso sea necesario un rescate. En el sitio no existe señal telefónica.

Son aproximadamente 2 km rodeado de un bosque bellísimo, repleto de plantas tropicales y enormes árboles. La fauna es exquisita, sobre todo para quienes adoran avistar aves; abundan los saltarines, trogones y gavilanes. Nos hemos topado en ocasiones con reptiles como serpientes borrigueras y boas. (Recuerda solo retirarte si ves una víbora, nunca atreverte a tocar si no conoces el comportamiento animal.)

Al parecer se trata de dos ríos diferentes que caen en la misma cuenca, luego, los mismos se unen para formar el Río Mono que termina alimentando el lago Alajuela en la cuenca del gran Chagres.

La cascada más grande de las dos es profunda, no recomendable para niños. La cascada pequeña es mucho más segura. Es necesario estar atentos a los cambios en el tiempo atmosférico, ya que en el Parque Nacional Chagres llueve de súbito y los ríos suelen crecer muy rápido.

Lo interesante de que su acceso quede dentro del residencial es que independientemente de que nos pueda molestar que el mismo no sea libre, es necesario tomar en cuenta que el sitio está tan bien cuidado, homologado como pocos senderos en la Ciudad de Panamá, no encontramos un solo resquicio de basura ni mascarillas colgantes. Aplausos para Altos de Cerro Azul porque han cumplido su promesa de resguardar las fuentes de agua anexas al residencial y eso, es magní­fico.

¿Qué llevar?
En Altos de Cerro Azul no existen tiendas ni mini super, debes llevar todo.
Agua, snacks, ropa ligera.

Recuerda al Visitar, no ensuciar. Recoge tus desechos y si es posible mejor no dejarlos en el residencial de Altos de Cerro Azul ya que ellos no cuentan con servicio de recolección regular.

La pandemia por Covid 19 ha calado en nuestras vidas y en nuestra salud física y mental. Ha llegado un punto en que no sabemos si es legal salir de nuestras casas o no. Y si pensamos en algún momento que acabaría en el año 2020, nos equivocamos. Aquí estamos en el 2021 y sigue.

Lo único que podemos añadir es que no debe faltar la esperanza para quienes debemos vivir en Panamá, paí­s donde quienes pueden viajar y volar son muy pocos.

Sin más preámbulos, en ese espacio de libertad que nos dieron en el mes de noviembre, luego de la hecatombe sucedida en Tierras Altas (Huracan Eta) y después de haber ido a dejar nuestras donaciones de todo corazón al Parque Omar de la Vía Porras, nos dimos una escapada a Gamboa.

Vista hacia el Río Chagres desde el parque del hotel

Y qué refrescante fue. Y si les cuento que al llegar, nos asustamos justamente a causa de la Covid19, ya que el hotel central de Gamboa Rainforest Resort es «hotel hospital» de la Policía Nacional. Por un segundo pensé que el covid nos perseguí­a, pero no.

Este hotel tiene muchas áreas de esparcimiento, entre esas están el Santuario de Perezosos, el Mariposario, Ranario, Orquideario, Teleférico, y Tour en lancha hacia islas cercanas.

Nosotros nos decidimos por el Santuario de Perezosos con visita al Mariposario, Ranario y Orquideario; nos resultó llamativo por Francisco que es un pequeño amante de los animales.

Y sin duda, lo disfrutamos en grande. Luego de tanto tiempo sin poder hacer más que lo que el patio permite y esto dando gracias al universo. Poder disfrutar de la vista hacia el Río Chagres en una tarde soleada pero fresca.

Mi hijo no paró de correr por toda la exhibición, hasta lloró e hizo pataleta de la emoción al ver tantas mariposas volar, ranas cantar y asombrarse de apreciar tan de cerca a los interesantes animales que le resultan los perezosos, que en este caso, tienen dos especies en el Santuario, manejado por la Asociación Panameña para la Conservación.

En este sitio también pudimos observar algunas aves no tan común de ver en el día a dí­a, tales como el Flame-rumped Tanager o Tangara flami­gera y el Green Honeycreeper o Mielero verde.

Una de mis aficiones es la jardinerí­a, sembrar, ver una planta crecer y entre mis plantas favoritas están las orquí­deas; aquellas plantas que te dejan sin palabras al verles salir tan hermosas flores de sus botones coloridos.
En esta exhibición las hay por decenas, así­ como bromelias ahí­ expuestas para que puedas tomarles todas las fotos que quieras.

Costo (Precios especiales por reapertura pandemia)
Adultos 10$
Niños $5
Bebés o niños menores de 4 años no pagan
El costo NO es guiado.

Recomendaciones
Llevar agua
Snacks o comida para merendar al salir.
Repelente para mosquitos. ¡ABUNDAN!

Cómo llegar
En autobus desde la Terminal de Albrook hay ruta hacia Gamboa, un bus por hora que toma aproximadamente una hora en llegar al hotel. Si desconoces el sitio, aví­sale al conductor que te deje en el hotel. Es una de las últimas paradas, tiene un costo aproximado de $1.50

Si decides tomar taxi debes consultar antes el costo, que va aproximado a 30$ por viaje.

Si vas en tu auto, aquí­ te dejamos un mapa.
http://www.gamboaresort.com/es/actividades

Si tuviese que escoger un adjetivo para definir la cascada de Arenilla será Majestuosa.

Luego de 9 meses de un encierro obligado, decidimos salir a respirar aire puro con algunas amistades que también lo necesitaban. No me creerán pero realizar senderismo con regularidad se convierte en una actividad corriente al punto que cuando pasa un tiempo sin llevarlo a cabo, se transmuta en una necesidad que el cuerpo pide.

Decidimos contactar a nuestro amigo Isaías, quien es local de Jordanal y nos ha compartido varias rutas asombrosas del circuito, como la Cascada de Jordanal, La Quebrada del Llorón y ahora Arenilla. Él con mucho gusto nos muestra las maravillas de la región.

[More]

Definitivamente, la delincuencia ha sobrepasado los límites.
Luego de mucho pensar en el turismo local y en cómo la delincuencia puede afectarle, he decidido escribir ya que no somos los únicos que han vivido ésta situación en éste sitio, y nos parece irresponsable el NO advertir a próximos visitantes para que así puedan tomar medidas de protección personales.

Nos fuimos a conocer la famosa «Cascada Nativa», que estuvo muy concurrida en el año 2019 y podrí­a apostar que quien anda sendereando ya le conoce.
Nosotros no, pues nos desagrada un poco estar con demasiada gente en el mismo lugar, tampoco somos asiduos a spots populares.

Bueno, llegamos a la casa del señor Medina, quien gestiona una de las entradas a la cascada Nativa, por un costo de 3$. Luego de pagar, un joven de la familia nos mostró el camino hasta el potrero y nosotros seguimos el mismo, la verdad es que no tiene perdedero.

Al llegar a la cascada vimos pasar cuatro chicos camaroneros, que al saludar bajaron la cara y se mostraron incómodos, e ignoraron nuestros saludos.

Al rato y luego de que Rey recorriera los alrededores, vimos bajar de la parte alta de la cascada a dos amigos conocidos a quienes saludamos y conversamos.

Al rato decidimos subir todos juntos a la cascada La Verrugosa; uno de nuestros acompañantes dejó sus pertenencias entre el follaje. No había nadie más en el sitio así que no le prestó mayor atención, pero al parecer evidentemente desde algún lado del monte nos observaban.

El caso es que al bajar de la cascada Verrugosa, estaban todas las pertenencias del chico tiradas, y se habían llevado el dinero, dejaron los documentos personales tirados, así como las monedas, incluso los «martinellis», sólo habían tomado los dólares y habían desaparecido.

Rey corrió por el sendero en busca de los facinerosos pero no los halló, tampoco estaban cerca de las calles, que recorrimos por buen rato. Por fuentes locales supimos que los 4 camaroneros se dedican a esto, viven en la rivera del otro lado del río donde está Cascada Nativa en un lugar llamado Tosanto y son el azote de Manglarito, con varias denuncias interpuestas en la policía, que al hallarse sin pruebas, no los pueden apresar. Son lo que los locales denominan «maleantes de monte» y «jamás los van a agarrar».

Una lástima que esto suceda, por esta razón no recomendamos visitar este lugar, así como ejecutaron el hurto, pueden emboscar en el sendero, lo cual puede ser Peor o Letal.

No es un secreto que la mayoría de senderistas andan con cámaras costosas, dinero y artículos varios de valor.

Recomendamos EXIGIR a quienes cobran la entrada, que les acompañen en la travesía, por pequeña que sea. Nuestra intención es informar, aunque por un momento preferimos no escribir por no afectar la economía de quienes trabajan en el lugar pero, ya no es un caso, son varios, y la policía lo sabe.

Es una lástima que, siendo un lugar tan hermoso, ésta vez no escribirles a ustedes, queridos lectores, sobre la biodiversidad animal o vegetal del lugar y de su espíritu natural o su valor humano.

También recomendamos adquirir artículos como gas pimienta o taser pistola eléctrica que pueden ser de ayuda en estos casos, que nadie prevee pero que sí suceden.

Siempre es una buena experiencia.

Un templo natural, la cúpula de Manglarito. Se trata de un chorro en forma de tobogán con una fuerza increí­ble.

Su acceso es en auto 4×4 y el sendero es sencillo pero aún así puede ser fuerte para quienes no están acostumbrados a caminar.

En época lluviosa se convierte en un lugar peligroso ya que el rí­o se crece con una fuerza tremenda que hace imposible el cruce.

Uno de los senderos conduce a la parte alta de la cascada, una caí­da vertiginosa y peligrosí­sima, con un mal paso caes al abismo.

La biodiversidad abunda en el sitio, ésta vez nos topamos con variadas aves, anfibios como las ranas de cristal (sachatamia albomaculata) y las ranas (Smilisca sila).

Disfrutamos ampliamente junto con quienes compartieron con nosotros el sitio. Un lugar que merece ser cuidado y protegido, por la gran diversidad de especies existentes y por su belleza escénica única.

Costo de entrada 2$ por persona ya que es regentada por la comunidad que han creado pasamanos y han mejorado los accesos. Puedes consultar con ellos mismos para comprar almuerzo criollo.

A pocos kilómetros de la ciudad de Panamá encontramos una joya de la etnografía cultural panameña: las comunidades Emberá en el Rí­o Chagres.

En esta ocasión fuimos a la más alejada de las comunidades del Río Chagres: Emberá Drúa. Lo escogimos por la belleza que posee Alto Chagres, para nosotros mientras más lejos, mejor.

La rutina inicia abordando una piragua o cayuco, cada quien con sus respectivos salvavidas, indispensable en este tipo de viajes. Para casi todos nuestros viajeros, sería su primera vez en este tipo de transporte acuático, tan común para la etnia Emberá ya que su vida se desenvuelve en torno a los ríos, utilizan la piragua, canoa que construyen con madera de espavé, cedro, cedro espino, y pino amarillo.

Los Emberá del Chagres llevan muchos años dedicándose al turismo sostenible y han logrado posicionarse como un atractivo único para el turista al momento de visitar Panamá.

Las piraguas son piloteadas por un motorista y un indígena que va en la parte delantera indicando por donde tomar, midiendo profundidad y agilizando la piragua cuando se toman partes del río poco profundas.

Inmediatamente se aborda la piragua, empieza una aventura repleta de la más pura felicidad. Ellos, los indígenas, apenas se llega al puerto los puede divisar con su particular vestimenta, algunos utilizan falda de chaquiras y los más tradicionalistas utilizan taparrabos.

Dentro de la piragua todos los viajeros tiene que opinar sobre la hazaña que es dirigir la misma. Cuerpos esbeltos, macizos y de tez ocre dan paso a una habilidad aprendida de sus ancestros.

Cascada Quebrada Bonita

Al cabo de un rato, llegamos a un borde del río, donde luego de pasar un bosque primario de galería, llegamos a una cascada escalonada que llaman «Quebrada Bonita», perfecto sitio para darse un baño en media selva.

De regreso en la piragua, divisamos la playa que se forma a orillas del Río Chagres, el mismo que fue llamado el río de los Lagartos por Cristobal Colón en el año 1502, por la cantidad de cocodrilos que encontró.

Cuando veo sitios como éste lo único que quiero es meterme, así sea me lleve el río, pero toca trabajar complaciendo a quienes conocen este maravilloso lugar por primera vez.

Una vez abordamos nuevamente la piragua, subimos rumbo a la comunidad de Emberá Drúa donde nos reciben con cantos, sonrisas y manos gustozas de nuestra presencia.

Cuando se creó el Parque Nacional Chagres en 1985, ya los indígenas de la etnia Emberá tenían 10 años establecidos en el Área de nombre «2:60» como se llamaba en los mapas del Canal de Panamá; luego de la creación del parque debieron acoplarse a un nuevo estilo de vida impuesto por las normativas del país, dentro de las que se limitaba el uso de tierra agrícola para subsistencia más no para comercio. Iniciaron así­ un giro 360 dedicándose exclusivamente a la artesanía.

Sin duda, ahora entendemos por qué gran parte de la comunidad está dedicada a la venta de delicadas y ricas artesanías donde el turista al llegar siempre desea haber llevado más efectivo.

¿Cómo cambiar la forma de vida de una cultura en la que esto es normal, para la supervivencia? El turismo fue su respuesta.

Iniciaron este proyecto en el año 1996, de la mano de autoridades locales y dejándose guiar para el éxito. Actualmente siguen funcionando de la misma manera como iniciaron «Tranchichi» o grupo arriero en español.
Aquí­ las ganancias son para todos, desde el niño que toca el instrumento cuando llega el turista hasta las señoras que hacen el delicioso pescado con patacones.

Cuando preguntas a Mateo sobre la influencia del turismo en el lugar, te responde » Turismo ha sido una buena idea para nosotros. Tiene un impacto mínimo al ambiente, pero tiene la sostenibilidad a largo plazo. Más importante que todo, el turismo ha causado una nueva vivencia en nuestra cultura y artes tradicionales. Somos orgullosos de quienes somos. Y somos orgullosos para compartir quienes somos con ustedes, nuestros visitantes. Son ustedes, nuestros turistas, que nos apoyan a vivir sosteniblemente esta vida especial. «

Luego de una interesante charla, bailes y comida, nos dimos un baño en aquel hermoso rí­o cristalino con tonalidades verde aqua. No faltó quien se vistiera de Emberá, las chicas se ataviaron con parumas y chaquiras, así­ como coronas de flores.. o como yo, que aproveché para hacerme mi tatuaje de jagua.

En ésta ocasión avistamos cormoran neotropical (Phalacrocorax brasilianus), Garza tricolor (Egretta tricolor), de regreso vimos un Osprey (Pandion haliaetus) volando alto sobre el río, un clásico Caracara de cabeza amarilla(Milvago chimachima), una Jacana común (Jacana jacana), y en innumerables veces vimos Martín pescador (Megaceryle torquata) y (Chloroceryle amazona); uno disfruta hasta el último segundo viendo los grandes árboles de aquel bosque primario cuya responsabilidad de preservar cae en nuestros hombros y nuestras cabezas.

Siempre, ampliamente Feliz al ver a nuestros clientes serlo. Somos personas muy sensoriales y sabemos que a todos les fascinó. Alto Chagres siempre deja un buen sabor de boca y unas ganas inmensas de regresar y vivir una experiencia aún más profunda, quizás, chamánica.

Si usted desea conocer este sitio nos puede contactar al whatsapp 6592-9153.

Necesito recordar con detalles. ¿Cuantas veces he escrito sobre este sitio? Cada vez es diferente.
Dí­as antes me traumé con una canción de Carla Morrison que se llama «Disfruto» y lo único que me vení­a a la cabeza era el Salto de los Monos. Tenemos tanto que conservar…

Caminando noté que a veces pasamos desapercibido los grandes árboles, pero dos franceses me hicieron prestar más atención a los colosos del bosque, los Ceiba pentandra que hay por todo el camino, algunas veces con sus raíces tubulares más altas que nosotros.

Acampamos en el llano, cerca de un bonito árbol y al cuidado de las vacas.
Temprano, avanzamos. Los monos aulladores advertían de nuestra presencia. Pasamos el río y los rostros felices vieron el árbol más grande del potrero, un Ceiba de quizá 500 años con unas lianas que permiten al excursionista divertirse.

El amanecer nos daba los buenos días con sus rayos de luz sobre el río. Avanzamos la senda hasta llegar a la Poza del Jaguar, procurando ir cargados en electrolitos. La selva es un ecosistema húmedo que requiere preparación y control.

La Poza del Jaguar siempre es un oasis en medio del calor. Tomamos la senda y avanzamos en medio de trochas perdidas, árboles caídos y pasos de animales, hasta llegar a la cascada Solange, que lleva ese nombre en honor a una extranjera que hace un tiempo siendo la más longeva de un grupo, iba coronando la marcha y al llegar agua entonó una melodía en su idioma natal, francés. Al parecer cuando los demás excursionistas llegaron vieron en ella una imagen mágica e icónica y decidieron nombrarle así.

Dicho sea de paso, antes de Solange, en el Guanche se forma un surra surra o tobogán natural, cuya cascada no tenía nombre. El señor Domingo me consultó cual era el nombre y al constatar que no tiene, me dijo que le pusiéramos la «Cascada Domingo», así que ya saben. Lo veo correcto, ya que el Señor Domingo es colonense, trabaja en la ACP con afluentes y cuencas hidrográficas y me parece más que perfecto que una cascada lleve su nombre. Este señor es un guerrero, en un trillo que agota al excursionista más experimentado, él llegó al Salto y regresó. Vale decir que no todo mundo ha llegado al mismo.

Cascada Solange

Acá hay muchísimas plantas, una amante de ellas como yo, se puede entretener en cada esquina. Esta vez vi peperomias, las comunes monstera, los pene de chombo, heliconias exóticas, episcias pecioladas y violetas llegando a color negro, así­ como diversas calatheas.

Esta vez no corrimos con suerte para ver fauna, aunque si huellas de tapir y nutria, así como excrementos de pequeños felinos. Un par de borrigueros ameiba festiva y las adoradas Dendrobates auratus morfo verde.

Llegamos al campamento, limpiamos el área, reacomodamos un alacrán y Rey junto a los chicos armó el refugio. Decidimos que sólo bajaríamos al Verde Esmeralda cuyo caudal estaba muy fuerte e imposible de nadar en él, su corriente arrastraría, el río estaba claro y en su cauce, pero sabíamos que estaba muy fuerte para subir al salto, algunos exploradores agradecieron pues estaban exhaustos.

Pasamos una tarde amena entre chorizos, bollos y café, algunos chicos hicieron pasta y sopa.

Nuestro guí­a: Rey Aguilar aprovechó la tarde para explicar la importancia de una fogata en la selva y de cómo poder hacer una bajo condiciones extrema, con lluvia, humedad contundente en un sitio como la Sierra Llorona de Portobelo.

La fogata es foco de calor, enfocándonos en que somos seres ancestrales, el fuego nos aviva el alma, nos hace sentir confortables y confiados. Las antiguas reuniones en torno a fogatas habrían marcado la evolución social.

El fuego no sólo sirve para cocinar alimentos y ahuyentar depredadores, sino que además permite implementar actividades sociales al caer la noche, cuando ya han llegado a su fin las labores de la jornada para garantizar la subsistencia.

«Las vigilias en torno al fuego son universalmente momentos para formar vínculos, transmitir información sobre el grupo, distraerse y compartir emociones» Polly Wiessner, profesora de antropología.

Cayó la noche, calló el campamento. Asomé mi cabeza varias veces durante la noche, la luna estaba en cuarto creciente, faltando poco para estar llena. Una llovizna leve en la madrugada y supe que el río estarí­a perfecto.

Desayunamos, emprendimos corto ascenso al Salto de los Monos, la más alta de Colón y una de las más altas del país. Por siempre será emocionante estar ahí. Llegar y ver cómo el excursionista se pierde en sentimientos, nada más importa, que el momento presente. Nadar, escalar, gritar, no importa nada. Es necesario disfrutar de la manera que sea más cómoda. Quizá regresas, quizá más nunca lo hagas.

Al bajar, decidimos aprovechar el tiempo y pasar al Verde Esmeralda, que ahora se encontraba apaciguado y perfecto, con su particular profundidad.

Recogimos todo y dejamos todo como si nadie hubiese estado ahí, hicimos el tiempo perfecto a la salida y aprovechamos para un último chapuzón.

Al ir llegando al Dos Bocas vimos que del otro lado iba una crecida y desde ese momento decidimos poner en marcha el Plan B: rápido en las bajadas y planos hasta salir a los llanos para tomar un área sin río. El cansancio era inminente, hubo cambio de mochilas, mucho caballerosidad, esta vez hubo hasta cambio de calzados.

Quizás no preveían que afuera nos estarían esperando los caballos para caminar la última hora sin mochilas.

Conversamos con los locales y nos dicen que es seguro pasar el río pues está turbio pero en su cauce. Y así­ lo hicimos.

Al salir, una deliciosa cena nos esperaba, y las cervezas que nos ayudan siempre a ir más rápido al pensar en ellas.

Grupo completo

Agradecida con cada uno de los excursionistas que nos acompañó a caminar la Sierra Llorona de Portobelo, nosotros no olvidamos a ninguna persona que hace esta senda. Por su preparación, inversión y determinación a la hora de caminar.

Confiamos en que el buen juicio del excursionista que decide emprender la difí­cil marcha hasta el Salto de los Monos comprenda el amor por los bosques vírgenes y su importancia en el ecosistema, donde no cabe la mano del hombre, más que para admirar su belleza.

Las fotografías son propiedad de Enlodados.com, Daniel Molinar, Domingo Molinar, Sorhay Bambu, Rey Aguilar.